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sábado, 3 de agosto de 2024

La Bandera de la Raza y los escudos iberoamericanos en "Caras y Caretas"

 


Ondeará • sobre • Buenos • Aires 
la • Bandera • de • la • Raza



Con ese título, la revista Caras y Caretas número 1828 (de octubre de 1933) nos ofrece un doble aporte para nuestro Blog.


En primer lugar, la misma Bandera de la Raza «creación del capitán uruguayo Ángel Camblor, que será izada el 12 de octubre, por primera vez, en nuestro país».


«Sobre un fondo blanco, tres cruces alineadas de color morado —mayor la del centro— y el sol incaico, en oro, surgiendo en medio del nuevo símbolo: ésta es la "bandera de la raza". Su creación no es consecuencia de una meditación precipitada; están en ella representadas las tres carabelas de la insuperable aventura y el astro caro a las razas americanas. Luminosa, serena, fraternal e histórica, representa los ideales de los países que llevan en sí las virtudes de los pueblos fundidos en un anhelo común. Al izarse por primera vez en nuestra ciudad, a la vez que en las demás repúblicas iberoamericanas, será una coronación de la fiesta con que se celebra el aniversario del descubrimiento del Nuevo Mundo».

En muchos lugares hoy se celebra el día de la Bandera de la Raza, recordando el día en que Colón partió del puerto de Palos.

El segundo aporte de esta imagen a nuestro Blog consiste en los 20 escudos iberoamericanos que a derecha e izquierda forman marco para la nota y para la foto de Buenos Aires.

A la izquierda, de arriba a abajo: Argentina, Uruguay, Bolivia,  Nicaragua, Ecuador, Honduras, Panamá, República Dominicana, México, Haití.




A la derecha, de arriba a abajo: Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Guatemala, Costa Rica, Perú, Venezuela, Paraguay, El Salvador.



miércoles, 29 de mayo de 2024

Escudo del cardenal Alfred-Henri-Marie Baudrillart

 


Caras y Caretas número 1254, del 14 de octubre de 1922. La foto muestra a autoridades civiles y eclesiásticas en una cena ofrecida a monseñor Alfred Baudrillart, quien también se despedía del país. Ignoramos cuál fue el propósito de la visita de este célebre (y polémico) historiador y eclesiástico francés.

Como fuere, aquí nos interesa sólo mostrar su escudo, del que, por cierto, no tenemos información.


Se trata, como está a la vista, de un escudo cardenalicio. Baudrillart no era cardenal cuando vino a la Argentina: fue elevado a la púrpura en 1935, en el  mismo consistorio en que lo fue el entonces Arzobispo de Buenos Aires y primer cardenal argentino, Santiago Luis Copello. Sí era obispo: había sido consagrado en octubre de 1921 y tenía la sede in partibus de Hemeria También había sido rector de Instituto Católico de París y Vicario General de esa misma arquidiocesis, entre otras funciones.

Las dos versiones del escudo que aquí mostramos difieren en algunos detalles y esmaltes.

lunes, 27 de mayo de 2024

Escudo del cardenal Aidan Gasquet

 
El 5 de octubre de 2018, aniversario de su nacimiento, nos ocupamos del escudo del cardenal Aidan Gasquet, quien en agosto de 1922 tuvo a su cargo la coronación pontificia de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya en el templo del barrio homónimo de Buenos Aires.


Aquella entrada dejaba abiertos algunos interrogantes. Tenemos hoy un poco más de información.

En primer lugar, una nota de Caras y Caretas del 14 de octubre de 1922, que muestra un homenaje al cardenal, que se despedía de la Argentina; en la imagen aparece Hipólito Yrigoyen, que era Presidente de la Nación al momento de tomarse la fotografía (aunque,  a la fecha de publicación de la revista, ya había entregado el mando a su sucesor, Marcelo T. de Alvear):


El escudo del cardenal Gasquet era un partido del blasón de la orden benedictina a la que pertenecía, con sus armas familiares:


Las armas de los Gasquet son: De sinople, un gallo de plata, picado de oro y barbelado de gules; jefe de azur, cargado con un sol de oro.  

Otra versión del apellido (de Gasquet) trae un escudo similar:


En un viejo armorial francés, pintado a mano, encontramos una versión en gules:



Otros datos acerca del cardenal y de su escudo pueden verse en la entrada del 5 de octubre de 2018.

domingo, 26 de mayo de 2024

Aceite de olivas "Condal"

Dedicaremos cuatro entradas consecutivas a diversas manifestaciones heráldicas que tienen un único y caprichoso elemento en común: haber aparecido o guardar relación con algo publicado en la revista Caras y Caretas. El escudo de hoy lo encontramos en la edición número 1254, aparecida el 14 de octubre de 1922.

Comenzamos con un aviso publicitario de aceite de oliva:


La lata de aceite exhibe un interesante escudo con una cruz de San Andrés y cuatro flores de lises, timbrado, naturalmente, con corona condal.

Como decimos siempre: Heráldica en todas partes, aportando su belleza y su connotación de nobleza, prestigio y jerarquía.

martes, 16 de febrero de 2021

"Mientras estos me guarden bien las espaldas, no temo a nadie"


Seguimos celebrando el Carnaval con un poco de humor. Esta portada de Caras y Caretas es de 1932,  pero podría ser de cualquier año; podría ser actual. La publicamos aquí porque la aparición de un caballero con yelmo, espada y un emblema en el pecho guarda una vaga relación con nuestra disciplina.

miércoles, 6 de enero de 2021

Escudo de Lima (Perú)


Publicado en Caras y Caretas el  9 de febrero de 1935 (número 1.897, página 14). 

Lo compartimos con ustedes en el día de Reyes, porque Lima es la Ciudad de los Reyes.

viernes, 20 de noviembre de 2020

"Los símbolos de nuestra grandeza"


En el Día de la Soberanía Nacional, nos complace compartir esta lámina, que es una portada interna de la revista Caras y Caretas, publicada en el número 1472, del 18 de diciembre de 1926.

El busto de la República, acompañado por el Escudo Nacional -con una destacada corona de laureles- y los catorce escudos provinciales de entonces. Es interesante notar las significativas diferencias entre los escudos aquí presentados y los actuales, sobre todo en el caso de Catamarca y La Rioja, y, en menor medida, Jujuy y San Juan (aunque en otros escudos también hay detalles distintos).

Pero quizás lo más interesante para este Blog es el título de la lámina, que adoptamos como título de esta entrada: "Los símbolos de nuestra grandeza".

viernes, 6 de noviembre de 2020

El raid aéreo Nueva York - Buenos Aires de 1926

Semanas después de la hazaña del Plus Ultra (a la que nos referimos el 8 de octubre) otro vuelo extraordinario conmovía a los argentinos. Esta vez el raid era entre Nueva York y la capital rioplatense, y el avión se llamaba, precisamente, Buenos Aires.

Tapa de "Caras y Caretas" N° 1448
del 3 de julio de 1926

Los argentinos Bernardo Duggan y Eduardo Olivero, acompañados por el italiano Ernesto Campanelli, partieron desde Nueva York (más precisamente desde el campo de aviación llamado Miller Field en Staten Island, al sur de Manhattan), el 24 de mayo de 1926, a bordo de un pequeño hidroavión, con destino a Buenos Aires. Cuatro días más tarde llegaron a La Habana. Al llegar a la boca del Amazonas, en un lugar llamado Maracá, se quedaron sin combustible y estuvieron perdidos por una semana; durante algún tiempo se temió por su suerte. Sin embargo, pudieron continuar el vuelo y después de recorrer casi 15000 kilómetros, acuatizaron en agosto en el puerto de Buenos Aires, en donde fueron recibidos por una multitud.


Imagen tomada de un archivo hallado en el sitio del
Centro de Estudios de Derecho Aeronáutico y Espacial,
en homenaje al 90° aniversario del raid Nueva York - Buenos Aires

La revista Caras y Caretas, que es una de las fuentes que seguimos para confeccionar esta entrada,  exalta a los tres aventureros desde el comienzo del viaje y dedica numerosas páginas al acontecimiento. 

El 24 de julio la revista publica este homenaje:




En su edición del 31 de julio,  Caras y Caretas publica esta breve nota gráfica:



Al ver la imagen, recordamos haber visto "en vivo y en directo" esa placa de madera. Se conserva en el Museo Histórico "Fuerte Independencia" de Tandil, y le tomamos un par de fotos en febrero de 2018.




Obviamente, del abundante material de la crónica periodística entresacamos las imágenes que tienen contenido heráldico. 

martes, 3 de noviembre de 2020

Error heráldico


En 1939, durante la presidencia de Roberto Ortiz, el presidente del Uruguay, Alfredo Baldomir,  visitó la Argentina acompañado de una destacada comitiva.

La revista Caras y Caretas hizo la crónica de la visita en su edición número 2132, del  19 de agosto de 1939, en un reportaje a varias páginas, ampliamente ilustrado con fotografías.

Pero en el epígrafe de una de ellas... ¡ay!, puede advertirse una errata de naturaleza heráldica.


En una de las páginas de la nota, en el collage de fotos, vemos dos escudos. 

A la izquierda está «el escudo argentino que figuraba en la iluminación de la plaza de Mayo». 

A la derecha hay otro cuyo epígrafe dice: «Frente a la Casa Rosada fue colocado este escudo del Uruguay». Pero salta a la vista que no se trata del escudo de la república hermana, sino del escudo municipal porteño:


Suponemos que en la Plaza de Mayo -donde al final de la visita tuvo lugar un desfile de fuerzas armadas argentinas y uruguayas- estaba también el escudo de la República Oriental. Pero el que quedó registrado en este artículo, con evidente errata, es el de Buenos Aires.


martes, 27 de octubre de 2020

"Palabras a Buenos Aires"

27 de octubre de 1934. Hace exactamente 86 años, en el número 1882 de Caras y Caretas resonaban todavía los ecos del reciente Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Buenos Aires. Entre otras notas dedicadas al gran acontecimiento religioso que acababa de concluir, aparecía en ese número un artículo titulado "Una visión poética de las recientes fiestas eucarísticas". Se transcriben allí fragmentos de un poema ("Palabras a Buenos Aires"), del presbítero Manuel Samperio.


No entramos a juzgar los méritos artísticos de la obra; sólo rescatamos, para los fines de nuestro Blog, la estrofa que se refiere explícitamente al escudo de la Ciudad de Buenos Aires:

Ciudad de la Santísima Trinidad,
me golpea la sangre
el corazón que comenzó a latir
bajo el signo inefable 
del  Trino y Uno que te dieron cuando
del mar de Solís bajaron a fundarte...



Es que ahora miro
sobre el mar de un millón de cabezas unánimes
alzarse el disco de la Forma
y subir, subir... hasta pararse
a la altura misma que, en el escudo, la Paloma del Espíritu
sobre el ancla de tu Puerto de los Buenos Aires.



Las fotos son de un farol municipal sobre la avenida Diagonal Norte; las tomamos en julio de 2019.

El padre Samperio fue también autor de "Ofrenda", la canción de los niños para el Congreso Eucarístico de 1934, a la que nos referimos en la entrada del 11 de junio de 2012. 

viernes, 16 de octubre de 2020

"Malta Palermo"


Como los «guardianes de valor y fidelidad cien veces probada», Malta Palermo es presentada en este aviso como «el moderno guardián de la salud». La imagen de un cruzado con espada y escudo (podría ser un terciado en banda) subraya el mensaje del aviso. 

domingo, 11 de octubre de 2020

"Las dos banderas"



Gerardo Barberán Aquino

(Publicado el 25 de mayo de 1906 en Caras y Caretas  n.º 399)
Homenaje al Día de la Hispanidad, que celebraremos mañana

viernes, 18 de septiembre de 2020

Escudo del Virrey Juan José de Vértz

En el número 1860 de la revista Caras y Caretas (correspondiente al  26 de mayo de 1934) aparece una nota titulada  "Los progresos del partido  de Vicente López".


Se habla en la nota, entre otros temas, del edificio "que fuera residencia del primeramente Gobernador y luego Virrey del Río de la Plata: don Juan José de Vértiz y Salcedo". Dicha propiedad había sido demolida años antes de la publicación del artículo; el autor califica de vandálica esa lamentable pérdida del patrimonio. 

La nota incluye la imagen de un escudo del Virrey,  que "se conservaba en la antigua casa". 


Sin embargo, el escudo se parece muy poco al que vimos en la entrada del 17 de abril de 2012, dedicada al blasón de nuestro segundo Virrey. También nos ocupamos de los escudos virreinales el 15 de enero de 2017 y el 27 de  diciembre de 2017


Reconócese por allí un jaquelado común a ambos blasones. Pero sólo eso. Si en verdad el escudo que muestra Caras y Caretas estaba en la residencia de Vértiz -y no hay por qué dudar de ello- queda la intriga de saber si corresponde al Virrey y por qué no coincide con el que trae -por ejemplo- el libro Blasones de los Virreyes del Río de la Plata.

miércoles, 10 de junio de 2020

En el Día Internacional de la Heráldica

Hoy es el Día Internacional de la Heráldica. Para celebrar esta fecha con "estilo argentino", compartimos una nota publicada en Caras y Caretas  n.º 165,  del 30 de noviembre de 1901. En ella, con humor, se hacen diversas referencias heráldicas; además, el mismo diseño gráfico del artículo -el texto dentro de los cuatro campos de un cuartelado, una interesante bordura con símbolos gauchescos, un escusón también con elementos típicos y hasta una singular corona- guarda relación con el tema.



Silvestre De Marchi  Della Costa, nombrado al principio, era en 1901 "introductor de embajadores", como lo mencionamos en nuestra entrada del 14 de enero. Lamentablemente, ignoramos a qué se refiere la nota cuando habla de sus «descubrimientos heráldicos» o del «gran número de personas agraciadas con blasón» por el funcionario. Cuatro años después de esta nota, en 1905,  ya en la presidencia de Manuel Quintana, el mismo personaje era mencionado en Caras y Caretas por motivos similares, como vimos en aquella misma entrada, el pasado 14 de enero.

viernes, 22 de mayo de 2020

«La Plaza Mayor»

El escudo patrio que, en singular versión, vemos junto a estas líneas, acompañaba una nota aparecida en el número 1524 de Caras y Caretas, correspondiente al 17 de diciembre de 1927. La nota se titulaba como esta entrada, estaba firmada por B. (= Bernardo) González Arrili y tenía dos ilustraciones de Eduardo Álvarez: el escudo que acabamos de mencionar y el dibujo en colores que representa una plaza colonial, que veremos más abajo (las letras E. A. en el campo del escudo y al pie de la otra ilustración indican las iniciales del autor).

Transcribimos el artículo íntegro, no sólo por sus expresas referencias heráldicas, sino porque lo consideramos de gran interés. Al leerlo, nuestra imaginación se dirige espontáneamente a la Plaza de Mayo, testigo de todas las etapas de nuestra historia, tal como lo indica la nota. Por ello hemos elegido la fecha de hoy para compartir esta entrada: el aniversario del Cabildo Abierto que fue preludio del primer gobierno patrio. Las dos fotos de esta entrada son propias, tomadas en julio de 2019.

LA PLAZA MAYOR

«En la historia de América —sintetizada, aclarada, iluminada— que será necesario dedicar amorosamente a las generaciones por venir, un capítulo cabal merecerá “la plaza”. No se ha señalado todavía, con la exactitud histórica que se tiene merecida, la importancia de la plaza pública en los pueblos de nuestra América. 

La plaza era lo primero que preocupaba al conquistador dispuesto a dejar señal de su paso en el desierto del Nuevo Mundo. Elegíase el lugar de la Plaza Mayor ante todo. Marcado su lugar y su extensión, a su rededor íbase disponiendo la ubicación de los principales edificios que comenzaran a dar forma ya a la urbe futura. Era hermoso el gesto —belleza griega, fortaleza romana— de esa romántica seguridad de conquista y de grandeza que parecía empujar el brazo del colonizador hispano; lo primero, la Plaza, el Ágora... Allí se alzaría, enseguida, la Iglesia, y la casa del Capitán, que el tiempo iría transformando, seguramente, en albergue del señor Gobernador, en palacio del Virrey, en fuerte, con su foso y su puente. Frente a ello, el Cabildo —el Cabildo de América, que también hay que enseñar a querer y a admirar… Más allá, acaso, la escuela, un convento, la Universidad más tarde, según fuera la importancia del lugar. En el medio, la recova, donde se mercaba de todo, desde la espada del miliciano a la seda del corpiño, desde el melocotón y la sandía al negro de Guinea reluciente de sudor o de lágrimas. 


Corazón de la urbe, la sangre, rica o pobre, de sus callejas, allí se concentraba y de allí partía. Punto central de la sociedad —aldeana, colonial, virreinal— sus ondas se abrían hacia afuera decreciendo en importancia y en riqueza. 

Junto al Cabildo, o junto al convento, o junto a la escuela, los más adinerados, campanilludos personajes que hablaban de sus hazañas o de sus negocios con voz engolada. Su casona daba frente a la plaza, y en la portalada, con frecuencia, se empolvaba de años y se tostaba de sol un escudo señorial, que —nadie supo nunca el porqué— se achicaba en el trasplante de la Metrópoli a la Colonia. A medida que casas y casonas se alejaban del cuadrado de la Plaza Mayor, iban perdiendo importancia, personal sus propietarios: menos escudo sobre el dintel de la portalada, menos título de que ostentar, menos onzas en las talegas o en las tinajas y menos "negrada" en el fondo de la casa, o en la finca huertana a una legua, a legua y media de la Plaza... Porque se vivía a tantas cuadras de la Plaza hacia el sur, hacia el norte, hacia, el naciente, hacia el poniente… A la Plaza convergía el pueblo el día de mercado, el día de fiesta y el día de justicia. En la Plaza estaban los mercaderes, en la Plaza se alzaban, tétricas, puntiagudas, descabezadas, las horcas. 

Voceábase el Bando Real en la Plaza, y de allí iba escurriéndose hacia los aledaños de la ciudad. Las campanadas del Cabildo llamaban, alguna vez, al pueblo — ya soberano de lo suyo en los momentos de apuro— para congregarlo en la Plaza. De allí salía resuelto el problema, tomada la resolución. Las campanas de la iglesia llamaban, con repiques alegres o con dobles lúgubres, al pueblo a la Plaza, para el festejo de la fausta noticia, para la congoja de la nueva infausta. El pueblo, en la Plaza, sentíase más pueblo, más dueño de sus destinos, más señor de sus acciones. 


Habrá que hacer la historia —sencilla, concreta, luminosa— de las plazas de nuestra América. Los parágrafos de esa historia se titularán : “La Plaza del Conquistador”; “La Plaza de la Colonia”; “La Plaza de la Emancipación”; “La Plaza de la Anarquía”; “La Plaza de la República”. 
En el primero se advertirá cómo llegaron en grupos unos hombres blancos y barbudos, con un pendón rojo y amarillo desteñido en una marcha de miles de leguas a través de un continente y un océano, con una cruz en alto, y empuñadas las espadas, alzáronlas hacia el cielo —testigo de tanto esfuerzo y tanta hazaña— y luego, con ellas, de punta, trazaron sobre la tierra virgen la marca de la Plaza, de la Iglesia, de los solares... En el segundo, cómo la Plaza, rincón grato a la charla vecinal, vio venir y marcharse los días parejos, iguales, monótonos, sólo inquietados, de tarde en tarde, por alguna noticia europea, que se puso rancia en el mar, durante la travesía... En el tercero, cómo vino a formarse dentro del cajón de la Plaza la conciencia colectiva de la libertad, y cómo, ciudadanos y campesinos, en la ciudad y en la aldea, buscáronse en la Plaza para jurar en ella, solemnemente, sus ansias arraigadas de emanciparse. En el cuarto, cómo, ya obtenida la libertad política de la colonia, aparece, en la Plaza, el caudillo anárquico para dar escape al fondo bárbaro de que es necesario purgar a las democracias… Caudillo, tiranuelo o capitanejo, sólo se siente victorioso cuando toma posesión de la Plaza Mayor, y derrotado, cuando las huestes rivales lo arrojan de ella, hacia el suburbio... Y en el parágrafo quinto señalaráse cómo, hecha al fin la República, es en la Plaza Mayor—ya hermoseada por la historia que la convirtió en escenario— donde las nuevas muchedumbres se congregan para vivir, en tal o cual fecha, inolvidables emociones de Patria…».

miércoles, 29 de abril de 2020

"Los animales en el blasón"

En el número 2138 de la revista Caras y Caretas, aparecido en septiembre de 1939, puede leerse una nota titulada "Los animales en el blasón". Gracias a la labor de la Biblioteca Nacional de España, que tiene digitalizadas todas las ediciones de esa célebre revista argentina, podemos mostrar a continuación la página correspondiente:


Para facilitar su lectura,  transcribimos a continuación el texto de la nota, que ilustraremos con escudos argentinos que contengan algunos de los animales mencionados; al pie de cada imagen, el enlace a la entrada correspondiente de nuestro Blog.

«BLASÓN. — Conjunto de armas ó signos, divisas y figuras que componen el escudo de armas.
La ciencia del blasón es muy antigua, pero en el siglo XII los escudos de armas tomaron un carácter regular y hereditario, se hicieron cartas o títulos donde estaban escritas las pruebas y figuraban los blasones de las familias.
Según unos la palabra blasón viene del antiguo francés "blazón", que significa escudo. También es el arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona. Otros aseguran que la etimología más verosímil de la palabra blasón, la hace derivar del alemán "Blasen" (tocar la trompeta de caza).
Es ilimitado el número de figuras que se emplearon, ya que son emblemas de las cualidades del poseedor del escudo. Cuatro grupos de ellas admite la Heráldica a saber: 1°. figuras propias heráldicas, 2", figuras naturales, 3°. figuras artificiales y 4". figuras quiméricas.
No nos ocuparemos sino del segundo grupo y en él de los animales.

¡Los animales! Los antiguos rendían culto religioso a los animales, demostrando con esto gran sabiduría, pues ellos representaban las virtudes de que estaban dotados. 
Los egipcios colocaron entre las divinidades el águila de Tebas y la lechuza de Sais, el buitre de los Faraones y el gerifalte del Delta, el cocodrilo del Nilo y el ibis del Moéris, la grulla, el cuervo, la cigüeña, el perro, el gato, el lobo, el camero, la oveja, la carpa, la cierva. Las paredes de los templos de Heliópolis y de Elefantina, las pirámides de Menfis, los obeliscos de Anysis estaban matizados con imágenes de estos dioses terrestres.

Perito Moreno
(Santa Cruz)

Los asirios adoraban los caballos, las palomas y los peces. Los fenicios tenían una paloma por Dios y por insignia. La ternera fué sagrada entre los hindúes que reverenciaban también al gavilán de pecho blanco y más todavía al cisne, y por su parecido con este último, oraban ante los gansos. El mono blanco de barba roja, el pez azul del Ganges, el elefante de Delhi reinaron en el Olimpo Hindú. El nalla-pamba, la terrible serpiente de Malabar fué compañera de Visnú.
Los griegos consagraron el lince, el cuervo, la corneja y el cisne a Apolo, el gallo a Mercurio, el perro a los Dioses Lares, el toro a Neptuno, el caballo a Marte, la serpiente a Esculapio, la vaca y el ciervo a Diana, el pavo real a Juno, la lechuza a Minerva, la paloma y el gorrión a Venus, al alción a Tetis, el macho cabrío a Baco, el fénix al sol, el águila a Júpiter, y el puerco a Ceres.
¡Pero, qué brillo conquistó el simbolismo de los animales en el blasón!


Abadía Santa Escolástica

No diremos nada sobre Iconología. que es la manifestación del espíritu vulgar. El gallo es considerado como el emblema de la vigilancia, la tortuga de la castidad, la tórtola de la fe conyugal, la paloma de la sencillez, el pavo real de la vanidad, el tigre de la ferocidad, el león del coraje, el puerco de la glotonería, el arrendajo de la charla, el perro de la fidelidad, la corneja de la longevidad, el lobo de la rapiña, el zorro de la astucia, la hormiga de la economía, el asno de la ignorancia, la mula de la terquedad, la liebre de la timidez.

Pero el blasón no quiso de estos símbolos de las calles, buscó sus inspiraciones más alto, mucho más alto, en la antigüedad, también en la Edad Media, en la Ciencia como en las tradiciones, La Iconología no es más que el primer escalón del simbolismo; en la cima está el arte heráldico.
Sin embargo, es necesario confesar que se observa que ciertas fuentes del blasón son muy curiosas».

Publicamos esta entrada en el Día del Animal.

miércoles, 5 de febrero de 2020

"Títulos de nobleza"

Compartimos hoy una nota publicada en la revista Caras y Caretas número 1363, del 15 de noviembre de 1924. 


Además de la ilustración de estilo heráldico que encabeza la nota, y de los dos leones rampantes que la acompañan, creemos  que también el contenido será de interés para nuestros lectores.