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martes, 17 de abril de 2012

Escudo del Virrey Juan José de Vértiz

Juan José de Vértiz fue el único americano entre quienes ejercieron el cargo de Virrey del Río de la Plata. Había nacido en México en 1718.  Sus  padres  eran Juan José de Vértiz y Hontañón, y María Violante de Salcedo Enríquez de Navarra (veremos lo importante que es la información acerca de los padres del Virrey a la hora de analizar sus armas).



Juan José de Vértiz y Salcedo sirvió en el ejército español en Europa,  y ya en 1768 lo encontramos cumpliendo funciones en el Río de la Plata.  En 1778 fue designado Virrey del Río de la Plata en reemplazo de Pedro de Cevallos. Ejerció el cargo hasta 1784.

Fue un Virrey progresista en el verdadero sentido de la palabra: el que procura el progreso del pueblo;  por eso, y porque hizo instalar alumbrado público en Buenos Aires, fue llamado el Virrey "de las luminarias".  Pero su obra se extendió a otras áreas: creó la Casa Cuna, el Correccional de Mujeres, el Real Colegio de San Carlos, la Casa de Comedias, la Ranchería, la Imprenta de Niños Expósitos, el Paseo de la Alameda;  se dedicó a reprimir el delito, sanear la ciudad, fomentar la agricultura y la industria; fortificó las fronteras, uniformó las tropas, creó poblaciones en la Patagonia, hizo vigilar la salubridad de los alimentos, mandó cercar los baldíos, cuidó del orden y la moral pública, y fue un piadoso hijo de la Iglesia.


Al finalizar su mandato, el Rey lo eximió del "juicio de residencia" que establecía la ley, dado que su integridad y honestidad eran notorias.


Estas son las complejas armas del segundo Virrey del Río de la Plata:


Según la información que ofrece  Wikipedia, su padre perteneció al linaje Bértiz de la localidad de Oieregi (u Oyeregui), en Bertizarana (o Bértiz-Arana), localidad navarra cuyo escudo de armas es este:


"Trae de azur, una sirena con un espejo en la mano derecha y un peine en la izquierda, sobre ondas de plata y azur. La sirena flanqueada por dos cirios encendidos".
El escudo simboliza  la persuasión y elocuencia,  a causa de un episodio del siglo XV en que el rey  de Navarra, Carlos III el Noble,  confió a los buenos oficios y elocuencia del Señor de Bértiz una negociación con  los embajadores de los reyes de Francia y de Inglaterra y del Duque de Borgoña.  El simbolismo  se debe a la fama persuasiva de las sirenas (o lamias).

En el sitio oficial del Señorío de Bértiz (actualmente una reserva natural) se afirma al respecto:
"Es interesante recordar a Michel o Micheto de Bértiz, escudero, que en 1421 acompañó a los embajadores de los Reyes de Francia, de Inglaterra y del Duque de Borgoña, que habían venido a Navarra; hizo gala de tales dotes de persuasión en tal delicada misión diplomatica manteniendo frente a todos la neutralidad del Reino de Navarra, que en reconocimiento, Carlos III le dio el escudo en el que se representa a una sirena que surge del mar, con un espejo en una mano y un peine en la otra, en campo de oro, y dos cirios o candeleros del mismo metal, a los acostados. Este escudo será utilizado a partir de entonces en susutitución [sic] del primitivo que representaba al parecer dos lobos pasantes superpuestos".
En otro lugar del mismo  sitio oficial del Señorío de Bértiz  a la sirena se la llama "lamia".  No sin un toque de humor, se afirma allí lo siguiente: 

"En el escudo del Valle de Bertiz ó Bertizarana aparece una Lamia, con un piene [sic] de oro en una mano y un espejo de oro en la otra. Las lamias son criaturas mitológicas que al igual que las sirenas tienen medio cuerpo de mujer y medio cuerpo de pez. Estos seres habitan desde siempre en el Bidasoa a su paso por el Señorío y al igual que los salmones, cada vez es más difícil verlas. Las lamias, muy hermosas, siempre permanecen  jóvenes a pesar de tener cientos de años. Antiguamente era muy frecuente verlas en las regatas de Bertiz peinando sus largos cabellos mientras se miraban en su espejo Las lamias fueron desapareciendo a la vez que se construían ermitas. Dicen que las fueron envenenando, pues muchos lugareños se enamoraban de  ellas muriendo de melancolía. Aunque hoy en día al amanecer, todavía es posible ver alguna peinándose por la regatas de Bertiz ...".

El escudo de Bértiz-Arana se reproduce en el primer cuartel del blasón de nuestro virrey Vértiz. 

Si buscamos el escudo de Vértiz nos encontramos con esta variante:


En el escudo del Virrey, el jaquelado parece haber salido del escudo para formar la franja que separa los campos superiores de los inferiores.


El segundo cuartel del escudo de nuestro Virrey corresponde al  linaje de los Salcedo, apellido de su madre. Aquí nos encontramos con una interesante y compleja historia heráldico-genelógica, que por su extensión excede los propósitos de este Blog.  Trataremos de resumir lo esencial; el lector interesado puede consultar el apartado "Marroquín" del sitio Heráldica Hispana, de donde obtuvimos esta información.



Remontémonos en la historia hasta el siglo XIII en Vizcaya.   Encontramos allí a Sancho Ortíz de Salcedo,   hijo de don Fortún Sanz de Ayala y Salcedo -Señor de Ayala, Salcedo, Orduña, Zuya y Urcabustaiz-,  y de María Sánchez de Santa Marina de Güeñes. 
Sancho acompañó al Conde de Vizcaya, Diego López de Haro, en su breve exilio a Marruecos. A su regreso, por ese motivo,   fue apodado "el Marroquín"; de allí procede el apellido Marroquín. Tras la batalla de las Navas de Tolosa, por destacarse notablemente en el combate, recibió del Rey Alfonso VIII y del Conde de Haro numerosas concesiones y privilegios en Vizcaya. Heredó el Señorío de Salcedo a la muerte de su padre en 1228.  
El apellido "Salcedo"  tenía como  escudo original el formado por un sauce sobre un río (el río Salcedón o Cadagua).   Algunas variantes de este blasón fueron: un sauce arrancado;  uno o dos sauces sobre ondas de agua.

Por su parte,  Rodrigo Sanz de Salcedo (tío de Sancho Ortiz Marroquín), venció  a Don Pedro Hurtado de Mendoza.  Al escudo original de los Salcedo le  superpuso Rodrigo, en recuerdo de su acción, un escudete con cinco panelas verdes en campo de oro, tomadas del escudo del vencido,  como lo recuerdan  los siguientes versos:

"Al Escudo Salzedano
De dos Salzes sobre un río,
Añadí con mucho brío,
Las Panelas con mi mano".


En Heráldica Hispana se explica lo siguiente:  "Debido a que Fortún (Hurtado) Sanz de Salcedo, padre del primer Marroquín y Señor de Ayala y Salcedo, se contó entre los quinientos caballeros que al mando del Señor de Vizcaya tomaron Baeza el 30 de noviembre, día de San Andrés, de 1227, los Ayala-Salcedo añadieron una orla o bordura de gules con ocho aspas o cruces de San Andrés en oro a los escudos de ambas casas. De él se dijo:
" Ocho aspas en campo rojo
Fortún de Salcedo orló, 
cuando con sublime arrojo, 
de Baeza con enojo 
a los moros arrojó".
Es por ello por lo que en algunas ocasiones suelen aparecer las armas de la familia con esa modificación".

Volvamos al escudo de nuestro Virrey: se ve claramente un árbol, que desde luego presumimos que es un sauce, y brochante un escudete con cinco panelas y una bordura, aunque no se ven las aspas que acabamos de evocar.


Nos ha sido más arduo desentrañar el significado del tercer cuartel, sobre todo porque a primera vista supusimos que los animales que  se ven allí son dos caballos. Si fueran lobos, podríamos remitirnos a lo mencionado más arriba (las armas originales de Bértiz) o al escudo de los Marroquín de Montehermoso: En campo de plata, dos lobos pasantes de sable dispuestos en palo, y la bordura de gules con ocho aspas de San Andrés en oro. Se trataría del "escudo personal de Fortún Sánchez de Salcedo, VI Señor de Ayala, quien, como ya hemos dicho al hablar del primer escudo, añadió las cruces de San Andrés para conmemorar la toma de Baeza en 1227. De él pasaron a su hijo (...) Estas armas aparecen en los cuarteles de varios escudos Marroquines, de Guriezo, Altable (Bureba de Burgos) y Viana (Navarra)",   según la información que ofrece Heráldica Hispana.



El cuarto cuartel corresponde a las armas que traían los Enríquez de Navarra (cuartelado: 1° y 4°,  en campo de gules unas cadenas de oro puestas en cruz, aspa y orla (Navarra); 2° y 3°, en campo de plata un león rampante de azur). Otras versiones tren los mismos símbolos pero en un partido. Recordemos que Enríquez de Navarra era el segundo apellido de la madre del Virrey Vértiz.





Queda abierta la cuestión para seguir dilucidando el simbolismo del blasón del segundo Virrey de Buenos Aires.  También los complejos ornamentos exteriores merecerían un análisis.


Un motivo ulterior para ocuparnos de Vértiz en este mes en que recordamos los 30 años de la recuperación de nuestras Malvinas, es la expresa mención de las islas entre los títulos del Virrey:


Ello demuestra desde qué remotos tiempos los rioplatenses teníamos clara conciencia de ser los dueños de las Islas Malvinas, y cuán injusta, por tanto, fue la brutal usurpación de 1833.

Así rendimos homenaje al Virrey que desplegó "una de las gestiones más brillantes que haya realizado jamás la administración española en América", en palabras extraídas del libro "Blasones  de los Virreyes del Río de la Plata".  De esa publicación obtuvimos parte de la información que compone esta entrada, así como la imagen del escudo y el texto que precede a estas líneas  (imágenes a su vez procedentes de "facsímiles coetáneos de  la Real Imprenta de Niños Expósitos").  Los bosquejos biográficos e históricos de dicho libro (editado en Buenos Aires en 1945 por la Institución Cultural Española) pertenecen respectivamente a Pedro Massa y a Sigfrido Radaelli.

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