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jueves, 29 de octubre de 2026

Escudo de los Merlo

En la misma línea de la entrada de ayer, compartimos hoy el último escudo al que se refería expresamente la nota del boletín 194 del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas.

Le pedimos a Gemini que dibujara este escudo:

Dibuja este escudo, según las normas y convenciones de la Heráldica, de las que eres experto; además, conoces  perfectamente el lenguaje y los tecnicismos de la Heráldica, y la lengua italiana: d'oro, a tre lance di rosso che reggono tre merle di nero col profilo volto a destra.- Capo dell'Impero.- Motto: In virtude vis.



La respuesta:

Certamente. Ecco la rappresentazione araldica professionale basata sulla tua descrizione tecnica (blasonatura):

In araldica, questo scudo viene descritto come segue:

  • Campo: D'oro (oro), simbolo di nobiltà, magnanimità e ricchezza.
  • Figure: A tre lance di rosso (tre lance rosse), poste in palo, che sostengono tre merle di nero (tre merli neri) col profilo rivolto a destra (destra araldica, ovvero la sinistra dell'osservatore).
  • Capo: Capo dell'Impero, ovvero una pezza onorevole posta nella parte superiore dello scudo, d'oro, caricata di un'aquila spiegata di nero. Questo elemento storicamente indicava la fazione ghibellina o una concessione imperiale.
  • Motto: In virtude vis (Nella virtù è la forza), riportato su una lista (nastro) bifida sotto lo scudo.


Le pedimos que tradujera todo:

En heráldica, este escudo se describe de la siguiente manera:

Campo: D'oro (oro), símbolo de nobleza, magnanimidad y riqueza.

Figuras: A tre lance di rosso (a tres lanzas de gules/rojo), puestas en palo (verticales), que sostienen tre merle di nero (tres mirlos negros) con el perfil hacia la derecha (la derecha heráldica, que es la izquierda del observador).

Jefe: Capo dell'Impero (Jefe del Imperio), es decir, una pieza honorable situada en la parte superior del escudo, de oro, cargada con un águila exployada de sable (negro). Este elemento históricamente indicaba la facción gibelina o una concesión imperial.

Lema: In virtude vis (En la virtud está la fuerza), inscrito en una cinta (filacteria) bífida bajo el escudo.


Finalmente le pedimos a Gemini que eliminara los ornamentos exteriores, pero dejando el motto al pie.


miércoles, 28 de octubre de 2026

Escudo de los Berruti

Volvemos al número 194 del boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Al final del artículo al que hicimos referencia ayer, el autor cita el "Blasonarium Casalense seu Stemmatum Liber", de fines del siglo XVII, que da cuenta de los blasones de 78 familias del Monferrato y Alessandria.

De la lista de esas familias, el autor, además de lo que vimos ayer, menciona los blasones de los Berruti y de los Merlo.


Vamos hoy al primero de esos escudos.

BERRUTI - Troncato d'azzurro e d'oro al leone rampante dell'uno sull'altro. Motto: Seminare capere est.

Le pedimos a Gemini que dibuje el escudo y los resultados los vemos a lo largo de  esta entrada.


La misma Inteligencia Artificial nos dice que  «el lema en latín "Seminare capere est" se traduce literalmente como "Sembrar es capturar" o "Sembrar es cosechar"».

Tengo un querido amigo que se apellida Berrutti, pero así, con dos "t".

martes, 27 de octubre de 2026

Escudos de los Demaría (2 de 2)

Como explicamos en la entrada anterior, pocos meses después de publicada la nota de Gonzalo Demaría a que hicimos alusión ayer, apareció en el mismo boletín una respuesta de Hernán Carlos Lux-Wurm. Se titulaba "Acerca de los Demaría, sus distintos orígenes y escudos de armas". 

Compartimos hoy los párrafos más significativos de esa nota:

 

He leído con particular detalle el interesante trabajo de nuestro colega D. Gonzalo Demaría, "Acerca de la Familia Demaría y Genealogía de los Demaría de Saladillo", publicado en el Boletín Nro. 190, Tomo 16, del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, de julio-agosto 1995.

Trabajo éste que reseña documentalmente en forma bastante impecable, la ascendencia hasta fines del siglo XVI (¡lo que no es poco!) de su primer apellido que es originario de la villa de Borgio, hoy Comuna de Borgio-Verezze, dentro del antiguo Marquesado del Finale, de la Diócesis de Albenga, en la Liguria, luego radicados en el siglo XIX en la Ciudad de Saladillo, de la Provincia de Buenos Aires. Todo muy loable, digno de felicitación.

Pero muy respetuosamente, me permito disentir con dicho autor, respecto de la identidad de origen y escudo de armas que en dicho trabajo parece atribuir a sus Demaría ligures, con los De María napolitanos, de origen siciliano, de los cuales - como es bien sabido - una rama pasó a Cádiz, y desde allí a Buenos Aires a fines del siglo XVIIL

Personalmente, entiendo que se trata de dos distintos grupos genealógicos italianos - que solamente tienen en común su apellido matronímico - absolutamente diferenciados a través de su historia y exclusivos jeroglíficos heráldicos.

Por un lado, están en el Sur de Italia los De Maria napolitanos, de origen siciliano, con su correspondiente escudo bien definido: "dazzurro, a tre stelle d'oro, sopra un mare ondato d'argento", ó sea el mar de azur y plata, surmontado de las tres estrellas áureas.

Por otro lado, - y a raíz de que algunos autores han tratado de meter por allí a todos los Demaría- están los De'Mari, de la ciudad de Génova, antiquísimos patricios genoveses de la casa de los legendarios vizcondes imperiales, muy bien identificados con sus armas: "di nero, a tre bande ondate e nebulose d'oro" (...).


Por último, tenemos un tercer grupo distinto y perfectamente diferenciado: los De Maria, del Noroeste de Italia, muy difundidos en Liguria, Piemonte y Monferrato, señalados con su blasón característico: en campo de plata, la planta de sinople, naciente de una terraza de lo mismo, y sumada de tres rosas de gules, mal ordenadas, con su típico lema: "Ave María", divisa ésta que algunas veces se atribuyó equivocadamente a los Demaría porteños, de origen napolitano.

En 1983 se publicaron en Madrid en dos gordos volúmenes, las "Comunicaciones al XV Congreso Internacional de las Ciencias Genealógica y Heráldica", en cuyo segundo tomo se incluye un magnífico trabajo de D. Pier-Felice degli Uberti y Palermo, con el título "Motti ed armi gentilizie di Famiglie Estinte o Fiorenti della Cittá di Casale Monferrato, antica capitale del Ducáto di Monferrato".

En breve y concisa comunicación, el autor da cuenta de los raros (¡y algunos inéditos!) blasones de 78 familias del Monferrato y Alessandria, tomadas en su mayoría de un raro y curioso manuscrito, el "Blasonarium Casalense seu Stemmatum Liber", de fines del siglo XVIII, que fue hallado en forma casual en la Civica Biblioteca Giovanni Canna, de la Ciudad de Casale, “... esplorando un archivio, ma non nella sezione dedicata alla Storia, ma diventicata fra un elevato numero di ricette di cucina” (1).

 (...)

Puede apreciarse que se trata de una mezcla complicada de linajes de los más distintos orígenes, en especial piamonteses, ligures y lombardos. De allí tomamos para estas notas:

 Nro.44

MARIA, de: d'argento, a tre rose di rosso nascenti da un cespo di verde nella punta del campo, ornato del cartiglio che reca il motto:  “Ave Maria”.

 

 (...)

Así dejo establecidas estas circunstancias en estas breves notas, tratando de esclarecer un poco este apasionante tema. Solamente queda recordar quizás -entre los De Maria piamonteses- al humilde artillero turinés Juan María De María, natural de Ivrea, que permaneció fiel a la causa realista durante el sitio de Montevideo, donde murió en 1834, y quien con su cónyuge porteña,  Da. María Luisa Gómez, Flores y Centurión, sería padre del legendario y tan discutido historiador uruguayo D. Isidoro De María (1815-1893), escritor, legislador y polígrafo, a su turno padre de los tres célebres periodistas orientales: D. Derdimio (1836-1920), D. Alcides (1839-1928) y D. Pablo (1850-1932) De María y Navarrete.


Los dos escudos en colores son obra de Gemini. Tampoco esta nota tenía ilustraciones. 

En el artículo había referencias a dos escudos más, hallados en el Blasonarium, que el autor citaba  «por si eventualmente pueden interesar a nuestras genealogías porteñas». Les dedicaremos sendas entradas mañana y pasado mañana.

lunes, 26 de octubre de 2026

Escudo de los Demaría (1 de 2)

En el número 190 del Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas (julio/agosto de 1995)  apareció una nota de Gonzalo Demaría referida a la familia Demaría y a los Demaría de Saladillo. 

En el número 194 de la misma publicación, correspondiente a mayo/junio del año siguiente, fue publicada una respuesta firmada por Hernán Carlos Lux-Wurm, con algunas objeciones a ciertas afirmaciones del primer autor.

Nosotros, ciñéndonos a los aspectos heráldicos de ambos artículos, publicaremos en dos entradas consecutivas los fragmentos más relevantes de esas dos notas aparecidas hace más de 30 años.



En la primera nota, tras unas referencias históricas que mencionan la primera aparición del apellido Demaría en Sicilia en 1164  y luego en Nápoles, en Borgio y en Génova, el autor alude a «una tradición secular transmitida por los Demaría de Saladillo (procedentes de los de Borgio)» que  sostiene que «el origen de su apellido se remonta a España, y que su varonía fue originalmente Giménez».

Y añade: 

Aparentemente suena como cosa caprichosa, pero se verá que no pocos elementos apuntan en su favor. Por empezar, en Borgio, su historiador más eminente, el citado cav. Gianni Nari, sostuvo el mismo probable origen español durante nuestro viaje de investigación en el invierno de 1993. También se menciona como mudo testigo de aquel origen a un antiquísimo rosario de oro y piedras preciosas que hoy existe en poder de la familia Soprani Staricco y que fuera, según la tradición, una condecoración de tipo religioso y en el nombre de María Santísima con que se honrara a estos Giménez. Quiere la misma leyenda que éstos pasaron a Italia y allí agregaron a su apellido (o lo cambiaron directamente) el De María de la condecoración.

Lamentablemente, ningún documento acompaña hoy el rosario.

Es cierto que esto no pasa de una improbable leyenda pero lo curioso es que según señalara nuestro brillante heraldista Dr. Félix Martín y Herrera, el escudo de los Demaría sicilianos (un mar de plata y azur surmontado de tres estrellas de oro de ocho puntas) tiene iguales elementos (mar y estrellas) que el de varios escudos de familias Giménez en Navarra. La comunicación entre Navarra y Sicilia era hacia el siglo XII particularmente fluida. (Recordamos aquí que el rey de Sicilia Guillermo I estaba casado con la reina Margarita de Navarra). Otro posible elemento de prueba en cuanto al origen español de esta familia es de origen documental.  Se trata de un acta de donación a la Santa Iglesia Católica hecha en 1732 por Francisco De María, hijo de Bernardo, de Borgio, consistente en una reliquia ósea de San Esteban Protomártir. Es sabido que las primeras reliquias óseas de este primer mártir cristiano aparecieron en tierra española, más precisamente en la isla de Menorca, y de hecho el documento latino mencionado (de cuya copia nos proveyó gentilmente el Dr. Vittorio Finocchio, canciller de la Confraternidad de San Esteban Protomártir) deja bien en claro la procedencia española de estas reliquias en particular. De algún modo esto simpatiza con la piadosa leyenda de la "Orden de María Santísima".

Como se sabe, uno de los Demaría de Nápoles (adoptamos ahora esta grafía, que es la que sus miembros argentinos adoptaron desde mediados del siglo pasado), de nombre Domingo, armador de navíos, se instaló en Cádiz hacia 1750. El 22/11/1757 casó en el Sagrario (partida obtenida por el Dr. Martín y Herrera) con Rosa Camusso, de noble ascendencia ya estudiada por Hernán Carlos Lux-Wurm , y fue padre de José Antonio Demaría y Camusso, quien a su vez se estableció en Buenos Aires casándose el 5/V1/1797 con la patricia María Eugenia de Escalada, continuando hasta la actualidad su numerosa descendencia.


Como la nota no tenía ilustraciones, y no hallamos escudos que correspondieran a la descripción aportada por Gonzalo Demaría, le pedimos a Gemini que dibujara un escudo que consistiera en «un mar de plata y azur surmontado de tres estrellas de oro de ocho puntas». Este fue el resultado:

miércoles, 30 de septiembre de 2026

"El blasón de Terán"

Me permito comenzar esta entrada con una anécdota graciosa.  Yo ejercía la docencia y mis alumnos debían presentar una investigación (en realidad era más bien una sencilla monografía) sobre un tema de su interés. Un alumno quiso investigar sobre la historia de una localidad de la provincia de Buenos Aires, y presentó el trabajo sobre el filo del plazo estipulado. Cuando comencé a leer me di cuenta de que se iba un poco por las ramas hablando de cuestiones que no tenían que ver directamente con el tema de su investigación, pero bueno, esas cosas suelen ocurrir. La redacción era extraña,  con un estilo más propio de la oralidad, pero esas cosas también suelen suceder. Había fragmentos desconcertantes, como cuando el texto decía "...como podemos ver en esta puerta", sin que hubiera ninguna ilustración de una puerta. Pero mi sorpresa fue mayúscula poco después, cuando el trabajo empezó a nombrar a Teherán. ¿Qué tenía que ver la capital de Irán en el asunto?  La falta de unidad temática, la redacción curiosa y ahora las varias menciones a Teherán: estaba totalmente perplejo. Le mostré algunos párrafos  a mi hijo, y él -que casualmente estaba leyendo entonces un libro de Oscar Terán- encontró la respuesta al enigma.  Se aludía en realidad a Terán (a Juan Bautista, para ser precisos) y era casi con certeza  la versión en texto de un audio o un video (que, en efecto, enseguida encontramos en YouTube). En el video, un hombre hacía una especie de visita guiada, lo que explica la oralidad y la referencia a la puerta; mencionaba varias veces a Terán y el  programa que hacía la conversión de voz a texto interpretó "Teherán" y así lo transcribió.

El alumno reconoció más tarde que, urgido por el tiempo, tomó un video de YouTube (en el que un guía se refería a la localidad que él había elegido como tema de su monografía), mediante una aplicación hizo la transcripción de voz a texto, y luego, sin revisar ni corregir el resultado, lo copió y pegó para el trabajo.

No aprobó, por supuesto.

Toda esta introducción se debe a que hoy nos ocuparemos del escudo de los Terán (¡y no de Teherán!),  gracias a una nota de Isidoro Ruiz Moreno  publicada en el número 154 del Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, edición que correspondió a los meses de septiembre/octubre  de 1987. Las ilustraciones en blanco y negro son originales; las que llevan esmaltes están tomadas de Heráldica Hispana (que, por cierto, registra 74 escudos distintos para ese apellido).


***

EL BLASÓN DE TERÁN

 por Isidoro J. RUIZ MORENO

  

I       -       Consideraciones heráldicas

En materia de escudos de armas, los tiempos actuales han revitalizado su estudio sobre procedimientos científicos, al igual que sucede en el campo de la Genealogía. En vez de fantásticas atribuciones y de referencias vagas, se busca la precisión con rigor científico, prescindiéndose de simbolismos tanto en figuras como en colores, que en la mayoría de los casos carecen de sentido "parlante". Trabajos contemporáneos han venido, incluso, a modificar versiones añejas y de venerable rigor por su antigüedad, pero que sin embargo pudieron ser corregidas en base a una investigación ceñida a recaudos estrictos. Un ejemplo bien elocuente se da en los casos de ingreso a las Ordenes Militares que exigían al postulante ostentar su escudo en piedra labrada en su residencia: no eran infrecuentes, entonces, que -a veces en connivencia con los caballeros encargados de comprobar el hecho- se colocaran las armas de otra morada en la propia, para tornarlas a su legítimo dueño una vez cumplida la verificación... El largo uso o deterioro de algunas de esas labras las tornaba en blasones de imposible identificación, y por eso -o por aquello- en muchas oportunidades la información se limitaba a asentar la mera circunstancia de que la casa del aspirante cargaba escudo; en otras oportunidades se indicaba que no se podía describirlo, y aún se lo explicaba sin mayor exactitud.

En otros casos, las piezas e "muebles" del campo (para no referirme a sus anárquicos adornos exteriores) eran colocadas según el propio criterio del artista lapidario, tanto sea por comodidad como por falta de espacio, como es bien sabido y se comprueba en muchas fotografías. Cuando no eran interpretadas según la buena voluntad y capacidad del escultor... Y así aparecían elementos que en ciertas oportunidades eran tergiversados y equivocadamente descriptos.

Es que ocurría lo que con la escritura: sin reglas ortográficas establecidas, se estaba a la redacción del escribiente. En Heráldica labrada en última instancia la representación surgía de la labor propia del escultor.

Sirvan estas breves consideraciones sobre un par de supuestos en lo que hace a la figuración de armas en piedra, para introducción a los comentarios que me surgen de la descripción  del escudo de la familia Terán, tal cual ha sido ilustrado recientemente.

 


II     -       Controversia de los expertos 

El meritorio ensayo sobre este linaje tucumano redactado por don Diego Herrera Vegas en el Boletín N°. 1 del Centro de Estudios Genealógicos de Buenos Aires viene con un diseño gráfico de las armas de Villegas Terán, realizado por don Luis Mac Garrell, cuyas bellas ejecuciones gozan de merecido aprecio. Este heraldista ha interpretado fotografías de una obra sobre "Escudos de Cantabria” para componerlo en forma cuartelada, mostrándose y describiéndose el de Terán de la siguiente manera: "De gules, tres bandas de oro, acompañadas en jefe y en punta de sendas estrellas de oro de ocho puntas":



Así trae el escudo de Terán también la obra de Francisco Piferrer "Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España" (Madrid, 1859), tomo V, p. 87, con el agregado de una "bordura de plata y cinco cabezas de sierpe ensangrentadas". Igualmente Alberto y Arturo García Carraffa en su "Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana" (Madrid, 1961), tomo 86, p. 148; y también Julio de Atienza en su "Nobiliario Español" (Madrid, 1959), página 718, aun cuando con la variante de describirlo en campo "de oro”, con "cuatro" bandas de "plata", y en la bordura de plata, "dos ondas de azur"...

Como se ve, los tres autores coinciden en las piezas fundamentales, pero con algunos agregados y hasta alteración en los metales. Esto puede surgir, en consecuencia, de haberse basado en escudos similares pero no idénticos, a causa de la ya señalada interpretación personal de los artistas encargados de ejecutar los que sirvieron de modelo para las descripciones.

García Carraffa, empero, añade un detalle importante: cita otro escudo de Terán, si bien parecido en sus figuras principales (bandas y estrellas) pero de diferente composición; e indica que lo extrae del "real despacho confirmatorio" de blasones expedido en Madrid el 22 de enero de 1755 por don Manuel Antonio Brochero, colocando la bordura alternando con las cabezas "de sierpe", cinco cabezas "de moros".

Ahora contamos con una referencia fundamental, por cuanto el señor Brochero era Rey de Armas, y como se sabe, ésta es la función oficial para establecer los blasones: describirlos o incluso otorgarlos. El Rey de Armas es el heraldo de la monarquía, el encargado de precisar los escudos familiares. las equivocaciones en que algunos de ellos incurrieron no invalidan la generalidad de los casos, donde su participación tiene fuerza de sentencia.   Brochero era el cronista heráldico del Rey Carlos III.

 


III   -       El escudo de Terán en una ejecutoria

Dicho Real Despacho aludido por García Carraffa existe en Buenos Aíres; por cierto, un testimonio del mismo, expedido por don Manuel Antonio Brochero, "Primer Rey de Armas más antiguo", en Madrid a 9 de abril de 1764. Se hallaba en poder de nuestro desaparecido amigo don Fernando M. Madero, quien me lo facilitó original y conservo en fotocopia.

Es, por consiguiente, la palabra aclaratoria y decisiva. Veamos sus partes pertinentes, dejando de lado el campo genealógico que era invadido por los Reyes de Armas de entonces, apartándose de su ocupación especifica y cometiendo, por ende, numerosos desatinos propios de las alocadas elucubraciones del siglo XVIII.

Brochero hace descender a los Terán de los remotos emperadores de Alemania (sic) -el propio Atienza en nuestros días anota que  fueron "oriundos de Alemania"-, habiéndose establecido luego su casa en el Valle de Cabuérniga; detallando la rama de don José de Terán, casado con doña María Gómez, cuya posteridad se registra en la parroquia de Santa Olalla desde el año 1641. Referente a su blasón indica aquel Rey de Armas que el certificado por él en 1764 es el primitivo con más los añadidos provenientes de una acción de guerra durante la Reconquista, en la cual obtuvieron señalado triunfo sus antepasados en la defensa de un paso de cinco arroyos contra cinco valerosos caudillos moros. En cuya memorial -escribe aquel- les mandó "aumentasen a sus Ármas (qe heran de Oro con tres faxas rojas, como descendientes de la  Casa de Austria) cinco ondas Azules en la base. Orla de sangre con dos estrellas de Oro en el Gefe, cinco cabezas de Moros negras, ceñidas las frentes con bandas blancas".

La ejecutoria está ilustrada como sigue:


De tal modo, a las piezas primitivas (las tres fajas y las dos estrellas de oro) se sumaron los cinco arroyos y las cabezas de sus enemigos. La diferencia con las armas que traen los otros autores mencionados resulta, pues, por omisión mas que por ser distintas, con la alteración de los mismos colores del campo y las fajas (oro y gules).

Como conclusión, y teniendo en cuenta lo expresado en el primer punto, cabe considerar la posibilidad de que los armoriales tomados como fuente para la composición del escudo Villegas Terán -en los cuarteles del segundo apellido- hayan mencionado únicamente el blasón original sin los aditamentos posteriores. y en lo que respecta a la variedad registrada de poner bandas (oblicuas) en lugar de fajas (horizontales), quizá obedezca a que el artista lapidario no haya encontrado lugar en el campo del escudo que debió esculpir, y para hacer resaltar esas piezas aumentó su tamaño mostrándolas entre los dos ángulos. Estos casos no son hipotéticos, pues se han reproducido composiciones más caprichosas aún.


***

Mostramos a continuación otros escudos semejantes a los descriptos en la nota:

Tomado de "La Red Cantabria"

Tomado de "Heráldica Hispana"

domingo, 27 de septiembre de 2026

Escudo de Francis Mallmann en el "Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata"

Dedicamos los domingos de septiembre a escudos que aparecen en el Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata. Nos guía  un hilo conductor: que los linajes hagan referencia a alguna figura destacada de la cultura argentina. 

Hemos pasado por el cine, la medicina y la literatura. Hoy visitaremos el mundo de la gastronomía de la mano del célebre chef Francis Mallmann. Su padre Carlos (1928-2020), su abuelo Arturo (nacido en 1888) y sus ancestros desde mediados del siglo XVIII aparecen en la genealogía que aporta el Nobiliario:


Francis mismo no aparece, ya que el Nobiliario es anterior a su nacimiento.

Las armas de los Mallmann:


Le pedimos a Gemini que coloree este escudo de acuerdo con las normas y convenciones de la Heráldica y siguiendo la descripción: Cortado. 1°) De gules, el avestruz de plata con las patas y el pico de oro, que es Mallmann Antiguo. 2°) Sobre ondas de azur y plata un velero de 3 palos con 3 banderas de plata y gules al tope y otra igual en la popa. Lema "Procellae non Terrent".




El lema significa "Las tormentas no asustan".

domingo, 20 de septiembre de 2026

Escudo de Manuel Mujica Láinez en el "Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata"

En esta serie de entradas que ocupa los domingos de septiembre, dedicada a escudos que aparecen en el Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata, estamos recorriendo apellidos y linajes célebres en el arte, la ciencia y la cultura de nuestro país.

Hoy nos enfocamos en el mundo de la literatura, porque en el linaje de los Mujica, que aparece en el Tomo 6 del Nobiliario, encontramos a uno de los principales exponentes de las letras argentinas: Manuel Mujica Láinez.





El linaje comienza en el Nobiliario con Juan Lorenzo de Muxica, nacido en Puerto de Azabal en el Obispado de Calahorra, Señorío de Vizcaya. Su hijo Juan Bautista de Muxica y Gorostizú pasó al Río de la Plata y se radicó en Buenos Aires, donde ejerció el comercio y se destacó durante las Invasiones Inglesas en la Sexta Compañía del Tercio de Vizcaya. Entre sus descendientes, varias generaciones más tarde, se encuentra Manucho.

He aquí el escudo de los Mujica:



Hace una década nos ocupamos de este escudo porque aparecía en el ex libris que usaba Manuel Mujica Láinez.

Tal ex libris había sido expuesto, con muchos otros, en la muestra "La Heráldica de los libros", que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional en 2015.

Escudos semejantes al descripto en el Nobiliario pueden hallarse en la Red:



domingo, 13 de septiembre de 2026

Escudo de Pedro Cossio en el "Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata"

Segunda entrada de esta serie dedicada a figuras destacadas de la cultura argentina que aparecen en el Nobiliario de Carlos Calvo.

Del mundo del cine pasamos ahora al de la ciencia. Pedro Cossio, nacido en el año 1900, fue un destacado médico y cardiocirujano argentino, de notable actuación en el ámbito de la medicina (recibió premios y condecoraciones de numerosas instituciones científicas y de varios gobiernos), y especialmente recordado por haber sido médico personal de Juan Domingo Perón. Falleció en 1986.

Pedro Cossio pertenecía al linaje que menciona el Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata, que comienza con Fernán González de Cossio, natural de Santander en Castilla la Vieja,  llamado el Magnífico, Señor de la Casa de Cossio en Rionanza, fallecido en 1320.  En la décimo sexta generación tenemos a Francisco de Cossio y de la Herrán, nacido en Santillana, que pasó al Río de la Plata y se radicó en Tucumán. En la vigésima aparece nuestro Pedro Cossio:


El escudo de esta familia es el siguiente:


La búsqueda en la Red arroja este mismo escudo con algunas variantes, la principal de las cuales es una estrella que aparece sobre el  castillo o torre de siniestra.





Según Heráldica Hispana: En campo de gules, sobre ondas de agua de azur y plata un árbol al natural acostado de dos torres de plata, sumada la de la diestra de una bandera de plata cargada con la palabra "Cossío" en letras de sable, y surmontada la de la siniestra por una estrella de oro.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Vinos "Cupra" (1 de 3)

 Otra vez un escudo nos sorprende desde un cartel en la vía pública.


Se trata de publicidad de vino Cupra.


Vemos en la etiqueta el escudo principal, que tiene un angelito de oro que porta espadas. 


Se trata del escudo de la familia Angelici, que también habíamos fotografiado en el cementerio de la Chacarita en 2012:






La marca Cupra pertenece al empresario, dirigente futbolístico y ex presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici. El nombre del vino rinde homenaje a la localidad de Cupra Marittima, de la que partió su padre en 1930 para venir a la Argentina:


La etiqueta tiene detalles de naturaleza heráldica muy interesantes, como las dos figuras que, a los costados, sostienen banderas y escudos de la Argentina y de Italia:



Pero hay más escudos en la etiqueta, y los veremos mañana y pasado mañana.

Imagen tomada del Instagram del ex futbolista, periodista y conductor
 José Chatruc

lunes, 7 de septiembre de 2026

"Una equivocada atribución heráldica"

Publicamos hoy la nota titulada "Una equivocada atribución heráldica", de Isidoro Ruiz Moreno, aparecida en el número 163 del Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, edición que correspondía a los meses de julio/agosto de 1989.

Se refiere a los escudos atribuidos a los Larrain (siempre aparece sin tilde en la nota), linaje chileno vinculado con la Argentina, al que nos referimos en nuestra entrada del 8 de septiembre de 2022. Las imágenes son las del artículo original.

***

"Una equivocada atribución heráldica"

por Isidoro Ruiz Moreno


Como es sabido, los Reyes de Armas de España -funcionarios oficiales de la Corona- tienen facultades para atribuir blasones. En algunos casos se limitan a certificar los existentes, y en otros a componer nuevos escudos, siendo igualmente legítimo el uso de unos y otros. Esto trae como conclusión que podría darse el caso que una misma familia poseyera válidamente dos y hasta más emblemas propios: ello, cuando a las armas tradicionales se sumen otras concedidas tiempo después.

 Expuesta la noción general, resulta interesante considerar, no ya un acomodamiento  a nuevas atribuciones, sino simplemente reiteradas equivocaciones respecto al escudo de un apellido determinado. El caso corresponde a los Larrain, de ilustre prosapia chilena, y vale como ejemplo para otras situaciones similares, que no escasean.

Lo relató uno de sus miembros, el distinguido historiador don Carlos Larrain de Castro, y considero que merece difundirse para conocimiento de quienes no poseen la obra que lo difunde, editada en el vecino Estado hace cerca de una década, de escasa o nula divulgación en nuestro país.

Resulta que en 1706 don Santiago de Larrain y Vicuña, fundador de su estirpe en Chile, decidió ingresar a la Orden de Santiago, entre cuyos requisitos estaba la probanza de blasones. Estos últimos debían lucirse en el solar del pretendiente, y aquí comienza la cuestión. El antiguo "palacio" de la familia ostentaba las armas propias, pero hacia 1532 ya estaba en ruinas y pasó por matrimonio a la casa de Lodosa. Los Larrain construyeron otra residencia en la localidad de Aranaz, y era ésta la existente para la época del empeño de don Santiago, con la particularidad de que por entonces carecía de escudo, si es que alguna vez lo había lucido.

Para obviar el inconveniente -pues un par de informantes de la Orden inspeccionaría el lugar para comprobar aquella condición- se apeló a un recurso simple: se trajo previamente otro escudo de una morada próxima, perteneciente a don Fermín de Vicuña, primo de don Santiago de Larrain. Preciso es destacar que éste era hijo de doña Gracia de Vicuña y Araníbar.

Así es que cuando los comisionados santiaguistas se constituyeron en Aranaz, dieron fe que la casa solar de Larrain ostentaba armas. Los testigos de la comarca declararon a su turno respecto del blasón: "que es el que don Santiago de Larrain puso en su casa natal", "que es el que don Santiago de Larrain mandó poner en su casa". El problema es que tal emblema no correspondía al apellido... No obstante, el pretendiente cumplió formalmente con la probanza requerida y logró el hábito deseado en 1712. Los comisarios de Santiago habían atestiguado existir un escudo en piedra labrada en el frontis de la casona de Aranaz, con dos cuarteles: "el de la mano derecha tiene dos castillos y dos lobos en las cuatro esquinas; y al lado izquierdo tiene una encina o roble, y al lado tiene una flor de lis a cada parte". Tal la chapucera y errónea descripción de los enviados por la Orden:

 


Por cierto, el escudo no correspondía a Larrain, sino a los Aranibar, linaje de la abuela materna del pretendiente, en el cuartel primero con el árbol (encina o roble) flanqueado por sendas lises; en cuanto al segundo, se trataba simplemente del escudo real de Castilla y León (¡"lobos"!), como emblema -enseña el señor Larrain Castro- "que muchas familias navarras agregaron a sus propias armas en los tiempos de las luchas agramonteses y de la unificación, para manifestar ostensiblemente su adhesión a los monarcas castellanos".

Corrieron algunos años, cuando un sobrino-nieto de don Santiago, el canónigo chileno don Vicente de Larrain, obtuvo durante un viaje a Madrid que el Rey de Armas don Juan Félix de Rújula le expidiera, en 1803, la certificación de su blasón. En esta oportunidad dicho funcionario no copió meramente el equivocado escudo de los Aranibar adosado al de Castilla y León, sino que interpretó su imagen... El resultado fue catastrófico en lo que hace al segundo campo: eliminando el cuartelado, puso dos torres surmontadas por otros tantos osos (!), colocando un par más debajo. Véase el dibujo incorporado a la ejecutoria que pretendía “ilustrar":

 


Para mayor confusión, el sucesor de aquel Rey de Armas, que lo fue don Félix de Rújula (para peor, alguien bien próximo a su antecesor en el cargo), emitió en 1912 otra ejecutoria de nobleza que contenía un escudo de los Larrain completamente distinto. No había transcurrido más de un siglo cuando, sin siguiera la consulta al propio archivo de su Casa y Oficina, este nuevo funcionario dictaminó que las armas de los Larrain se componían así: "en campo de gules, una faja de plata, acompañada de dos calderas de oro, una en jefe y otra en punta; bordura de gules cargada con ocho aspas de oro". Para llegar a esta extraña conclusión, el nuevo Rey de Armas se basó en la clásica obra de Argote de Molina, Nobleza de Andalucía (publicada en 1588), a quien habían seguido -y Rújula los cita expresamente- Argamasilla de la Cerda, Lozano, Salazar (Miguel), y Villa:

 

La atribución de Argote de Molina provenía de que así se lucía en la residencia de don Felipe de Larrain en Navarra. Empero, todo se aclara si se tiene en cuenta que se trataba del escudo de su madre, doña María de Azcona, bien que fueran alteradas o brisadas sus piezas originales: "dos calderas atravesadas de tres fajas de oro, y dos cabezas de sierpes en las asas”.

Quien puso las cosas en su lugar correcto fue el propio autor del libro titulado La familia Larrain, publicado póstumamente (1982) por la Academia Chilena de la Historia, obra esclarecedora y espléndidamente editada en la imprenta de la Universidad de Santiago -algo difícil de imaginar en nuestro país- debida al citado caballero don Carlos Larrain y Castro, miembro de la Academia.

El señor Larrain Castro estableció que tanto en el primitivo palacio de su estirpe, "cabo de armería", como en el enterratorio de la iglesia cercana, se había estampado  -esculpido y pintado-  el escudo propio del apellido que en 1532 describieron tres ancianos en el pleito de hidalguía promovido por don Gil de Larrain. Según sus manifestaciones, "las armas e insignias del dicho palacio son dos águilas sin diferencia alguna", “dos águilas", "ciertas águilas, no sabe cuántas, en campo de argento, sin diferencia alguna":

 


Consultado el eminente heraldista vasco don Juan Carlos de Guerra en 1932, éste expuso en carta al señor Larrain Castro: "la adopción de las águilas se debió probablemente a la necesidad de distinguirse de los escudos de Ezcurra, Jaurrieta, Liedema, Echepare, Boneta, Cascante y Lizoain, que habían agotado en Navarra el timbre de águila singular". Merece destacarse el hecho de que las armas familiares  eran entonces adoptadas libremente por quienes las usaban.

Así se llegó a establecer, mediante un ponderable empeño por conocer la verdad, la auténtica representación de un ilustre apellido, distinguido en el vecino país, al cual perteneció por matrimonio nuestro prócer el general don Juan de Gregorio de las Heras.

Y paralelamente, surge la evidencia de que es menester tomar con cierta prudencia algunas manifestaciones repetidas por comodidad, sin que prevalezca tampoco un malsano espíritu iconoclasta que desmerezca todo lo elaborado antaño. La ciencia histórica tiene su propio método de comprobaciones, y el caso reseñado es una muestra de su aplicación rigurosa.