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martes, 19 de junio de 2018

Escudo de monseñor Luis Eduardo González

Un escudo episcopal mediocre ha elegido monseñor Luis Eduardo González Cedrés, consagrado anteayer como Obispo Titular de  Thugga y Auxiliar de Montevideo.



Transcribimos a continuación la explicación oficial.

«El escudo y el lema

El escudo de Mons. Luis Eduardo González Cedrés lleva como lema: “Por Cristo, con Él y en Él”. El lema está tomado de la doxología final que concluye la Plegaria Eucarística de la Santa Misa. El sacerdote recita una doxología que es una alabanza a la Santísima Trinidad: “Por Cristo, con Él y en Él; a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos”. El pueblo concluye con el “Amén”.

Unidos a Cristo, y por mediación suya, damos gracias al Padre, en el Espíritu Santo que anima a la Iglesia. En un pasaje de las Sagradas Escrituras, Jesús nos dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí” (Jn. 14,6). El P. Luis Eduardo quiere vivir su vida unida íntimamente a la de Cristo y con Él y por Él, ejerciendo su ministerio al servicio del pueblo de Dios. Es Cristo que con su Gracia permite vivir con fidelidad y entrega la misión encomendada.

Acompañar y guiar

Sobre la mitra, en la parte inferior del escudo, aparece el báculo con el cual el pastor apacienta el rebaño. A los obispos se les encomienda la misión de guiar, acompañar y cuidar a todos aquellos que comparten el camino de fe como fieles del Señor, y de salir a la búsqueda de quienes aún no forman parte del rebaño (Jn. 10,16).

El báculo está alineado con la cruz, significando que su ministerio quiere hacer presente la entrega de Jesús, Buen Pastor, hasta dar la vida (Jn. 10,11).

El escudo tiene en su nivel superior la mitra, signo del ministerio episcopal. En ella está grabado el monograma de Cristo, cabeza de la Iglesia. De la mitra cuelgan dos ínfulas, que son cintas de tela que descienden por la espalda de los obispos.

El agua recuerda el Bautismo, inicio de la vida cristiana, y al mismo tiempo, es un signo característico de la Diócesis de Maldonado —de donde proviene P. Luis Eduardo— cuya geografía se extiende a lo largo de la costa oceánica.

El madero de la Cruz ocupa el lugar central del escudo. La cruz de Cristo está sobre fondo azul, que significa el Cielo. Es a través de la Pasión y Muerte de Cristo en la cruz que alcanzamos la Gloria de la Resurrección. En la cruz del Señor se nos revela el amor de Dios por todos los hombres (Jn. 3,16). El futuro obispo reconoce en la cruz del Señor el llamado vocacional a entregar su vida por Cristo, con Él y en Él.

La presencia de la Virgen

El anagrama de María con la corona significa la presencia de María como Reina y Señora de todo lo creado. La corona es la de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de nuestra patria. María como Reina, es la gran señal que aparece en el cielo en el momento culminante (Ap. 12,1). La Reina del Universo que, inmaculada, fue asunta al Cielo en cuerpo y alma, hoy intercede por nosotros ante su Hijo, Jesucristo.

En la vida y vocación del futuro obispo es muy importante la compañía de María en todo momento. Desde sus raíces de familia recibió el amor y la devoción a María, nuestra Madre. A ella encomienda su nuevo ministerio y le pide humildad y sencillez en la forma de servir al pueblo de Dios.

Unido a Cristo

El contorno de las sierras tiene que ver con las “Sierras de las Animas”, ubicadas frente al pueblo Gregorio Aznárez, en el departamento de Maldonado. Es el paisaje característico de las sierras que se aprecia desde el lugar donde el P. Luis Eduardo ha vivido el mayor tiempo de su vida. Esas sierras donde nace el sol cada mañana, fueron testigos de su búsqueda de Dios.

La paloma con los siete dones hace referencia a Pentecostés. La venida del Espíritu Santo derramada sobre María y los Apóstoles impulsó a la Iglesia naciente a llevar el Evangelio a todas las naciones. El P. Luis Eduardo destaca la importancia que tuvo en su vida cristiana el sacramento de la Confirmación, que marcó un nuevo inicio en la vivencia de su fe.


El racimo de uvas y las espigas significan la Eucaristía. Representan el pan y el vino que se ofrecen en el altar. Están sobre el campo verde de la tierra hecha pradera fértil. En Juan 15, Jesús se presenta como la vid y a sus discípulos, como sarmientos. Solamente unidos a Él se puede dar frutos. Sin Él, no hay vida cristiana. El amor de Cristo es la savia que permite vivir el mandamiento del amor entre sus discípulos. El racimo está “prendido” a la cruz de Cristo que es la fuente de ese amor que se entregó hasta el extremo. La Eucaristía es la fuente y el culmen de toda la vida cristiana».

lunes, 18 de junio de 2018

Escudo de los Uriondo

Hablamos ayer del IV Marqués del valle de Toxo, que luchó del lado patriota en la Guerra de la Independencia. Dijimos que su linaje se relacionaba con otros muchos, entre ellos el de los Uriondo. 

Por ello dedicamos esta entrada a las armas de este linaje, que vemos a continuación en imagen tomada del blog "Heráldica Salteña", de Rolando de Yñigo y Genio; la imagen es de su autoría y lleva el epígrafe que reproducimos:

Escudo del Marqués del Valle de Toxo
La siguiente descripción está tomada del libro "Blason de armas de los ilustres apellidos y casas solares de Perez de Uriondo, Martinez de Murguia, Martierena, Fernandez Campero, Menendez Valdes de Cornellana, Hernandez, Flenejal, ó Flenagan, y Ruiz certificado por D. Ramon Zazo y Ortega, cronista y rey de armas numerario de todos los reynos de la católica magestad del señor D. Carlos Tercero, rey de españa, que Dios guarde": 
...se compone su Blasón de Armas de un Escudo partido en quatro quarteles: en el primero, en campo verde , siete castillos de plata , colocados tres en la parte superior , y quatro en la inferior : en el segundo, cruz floreteada verde , que la adornan cinco corazones del propio color: en el tercero, sobre plata, árbol verde , y á su pie dos lebreles pardos, atados con cadena á el árbol; y en el quarto , sobre campo de plata , dos espadas cruzadas, negras, teñidas en sangre
En términos más modernos:  escudo cuartelado 1° de sinople, con siete castillos de plata, puestos en dos fajas de tres y cuatro, 2° de oro, cruz floreteada de sinople, acompañada de cinco panela de sinople, 3° de plata, un árbol de sinople, y atados al tronco con cadenas dos lebreles de su color, 4° de plata, dos espadas de sable puestas en sotuer. 



Del blog "Historia y Genealogía Sudamericana"  tomamos esta "explicación de las armas", que transcribimos adaptándola:  Los castillos posiblemente signifiquen la unión de siete familias consanguíneas; la cruz representa la pertenencia a la Orden de Caballeresca de Santiago en la defensa de la religión católica; las cinco panelas  representan hojas de álamo y significan corazón ardiente, fiel y vigilante; el árbol significa estabilidad, fecundidad y amor en empresas valerosas; los lebreles representan ardor y coraje, y fidelidad al Rey en la defensa de sus plazas más importantes y las cadenas representan la asistencia a la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212; por último las espadas representan justicia y soberanía de su linaje y,  por estar en forma de aspas, asistencia a la toma de Baeza, Jaén, junto al Señor de Vizcaya, Diego López de Haro, el 30 de noviembre de 1227.

El "escudo raso de Uriondo" que vemos a continuación, también de Rolando de Yñigo y Genio, trae en Heráldica Salteña esta explicación: "La rama salteña trae las armas que portó Juan José Feliciano Fernández Campero y Pérez de Uriondo Martiarena, Marqués del Valle del Tojo ó Toxo en su forma antigua, conocido popularmente por estos pagos como Marqués de Yavi (...) Estas armas también pertenecen a las ramas que provienen del valle de Marquina, la cual se apellidó Pérez de Uriondo y se ramificó por Argentina, Bolivia y Chile".  Por eso nuestra entrada de hoy enlaza con la de ayer.

domingo, 17 de junio de 2018

Escudo de Juan José Feliciano Fernández Campero, Marqués del Valle de Toxo



Las dos fotos que abren esta entrada me fueron remitidas por un gran amigo, Matías, desde Yavi (Jujuy) -donde él se encontraba de vacaciones- en el mes de enero de 2017. En ese momento, yo sabía muy poco acerca del Marquesado del Valle de Tojo y su apasionante historia. Estas fotos de Matías dieron origen a una pequeña indagación que volcamos aquí en sus rasgos principales y sobre todo en su faz heráldica. Mucha más información acerca de nuestro personaje y acerca del Marquesado pueden hallarse fácilmente en la Red.

Juan José Feliciano Fernández Campero y Pérez de Uriondo Martiarena fue un hacendado, político y militar argentino, que actuó en la Guerra de la Independencia de nuestra Patria, si bien antes había sido oficial del bando realista. Nació en San Francisco de Yavi, localidad de la Gobernación del Tucumán (actualmente en territorio de la provincia de Jujuy) en 1777. Fue el IV Marqués del Valle de Toxo (o Tojo).  Luchó del lado patriota en la Guerra Gaucha, pero fue tomado prisionero por los españoles tras la "Sorpresa de Yavi" en noviembre de 1816 y trasladado primero a Lima; desde allí se decidió llevarlo a la Península, pero su delicado estado de  salud determinó que fuera desembarcado en Jamaica, en cuya capital, Kingston, encontró la muerte el 22 de octubre de 1820. Considerado un héroe de la independencia argentina, sus restos fueron repatriados en 2010.

Aunque el nombre legítimo del marquesado desde su creación en 1708 fue "Marquesado del Valle del Tojo", se lo conoce también como "Marquesado de Yavi"  por la población en donde se encontraba una de sus residencias principales. «Se extendía por las actuales provincias argentinas de Jujuy y Salta» así como en la actual Bolivia.  Se trata del «único caso de nobleza otorgado en lo que luego sería la República Argentina».

El escudo que vemos a continuación está tomado de Wikipedia, pero su autor es Rolando Ýñigo-Genio.



El primer marqués, desde la creación del Marquesado por Real Cédula emitida por Felipe V, Rey de España,  fue José Fernández-Campero de Herrera (1708-1716)

A la muerte del primer marqués,  por expreso deseo testamentario, tuvo lugar la fundación de un mayorazgo que quedó a cargo de su heredera, Manuela Micaela Ignacia, «cuyo marido, Don Alejo Martierena del Barranco, tomó posesión con el apellido Fernández Campero Martierena del Barranco "aceptando las condiciones de que así él como sus sucesores en el Marquesado usaran los apellidos del primer Marqués y las armas heráldicas del mismo"», señala Ana Teruel en su trabajo "El Marquesado del Valle de Tojo: patrimonio y mayorazgo. Del siglo XVII al XX en Bolivia y Argentina".  Esta y otras circunstancias genealógicas, así como enlaces y parentescos entre familias,  hacen muy compleja la cuestión genealógica y heráldica de este linaje, como lo deja entrever la foto que abrió esta entrada. Contentémonos con disfrutar del esbelto escudo de armas:



De azur, cinco flores de lis en sotuer; bordura de gules y ocho aspas de oro. Lleva acolada la Cruz de Calatrava. Timbrado con corona de marqués. 

Publicamos esta entrada en el día en que se recuerda la muerte de Martín Güemes, emparentado y relacionado con el Marqués de Tojo.

sábado, 16 de junio de 2018

Escudo de monseñor Nicolás Fasolino

Seguimos mostrando hojas sueltas de una Guía Eclesiástica de 1954 en que se ven los escudos de los arzobispos argentinos de entonces.

En este caso mostraremos las páginas que corresponden al entonces Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz. Conocemos ese blasón (ver aquí y aquí), pero vale la pena compartir la imagen y el texto que publica aquella Guía Eclesiástica por  su  valor documental.


Notemos la terminología: "cheurrón", "sautoir".

Fasolino tomó posesión de la sede santafecina, como Obispo, en 1932; al ser elevada la jurisdicción a la dignidad archiepiscopal, en 1934,  pasó a ser su primer Arzobispo. Continuó en el cargo  hasta su muerte en 1969.  Había sido creado cardenal en 1967. En los dos enlaces colocados más arriba pueden verse más detalles acerca de su vida y de sus escudos episcopal y cardenalicio.

viernes, 15 de junio de 2018

Escudo Nacional en el Monumento a Perón


Una versión interesante del Escudo Nacional  puede verse en el monumento que rinde homenaje a Juan Domingo Perón.  En estas primeras fotos pretendíamos, un poco a contraluz, que también se viera el escudo que se encuentra en el frente de la Aduana.



En otra ocasión tomamos otras fotografías más del monumento:




La última foto muestra, de manera destacada, el Escudo Nacional que se halla en el frente de la obra. Una versión, diríamos, estilizada, especialmente en los ornamentos exteriores.



El monumento fue inaugurado hace poco más de tres años, en junio de 2015.

jueves, 14 de junio de 2018

Fachadas: Olazábal 1754

Varias fotos, tomadas de noche (algunas editadas para darles más luz), de un hermoso motivo heráldico en Olazábal 1754. Ya habíamos visto este escudo hace dos años, en julio de 2016, pero en fotos tomadas de día.






Además del escudo mismo, que lleva lises y una barra, son destacables los soportes que semejan aves. ¡Cuánta belleza heráldica en las calles de Buenos Aires!

miércoles, 13 de junio de 2018

Escudo del cardenal Antonio Vico

Ayer, al compartir el escudo de los Paz y Figueroa, mostramos una foto del decreto de introducción de la causa de beatificación de Mama Antula.  Se conserva enmarcado en la Basílica de Nuestra Señora de la Piedad; la foto es propia.


El decreto, como vemos, lleva la firma del cardenal Antonio Vico. Aunque el vínculo del cardenal Vico con nuestro país es muy ocasional, no podemos dejar pasar la oportunidad de mostrar su elegante escudo.
Nacido en 1847, Antonio Vico fue ordenado sacerdote en 1873 y obispo en 1898. Cumplió tareas diplomáticas en Colombia, Bélgica y España. En 1911 fue elevado a la dignidad cardenalicia como Cardenal Presbítero del Título de San Calixto; en 1915 accedió a la sede cardenalicia suburbicaria de Porto y Santa Rufina. Ese mismo año fue designado Pro-Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos, cargo que ejercía, como puede verse en la foto, al momento del decreto que se refiere a la causa de beatificación de María Antonia de Paz y Figueroa. Prefecto de la misma Congregación en 1918. Murió en 1929.

Muy bello era su escudo cardenalicio, como vemos en las dos versiones que estamos publicando, procedentes de Araldica Vaticana. De azur, un grifo rampante de plata, linguado, picado y armado de oro; en jefe de dos flores de lis de oro.

martes, 12 de junio de 2018

Escudo de María Antonia de Paz y Figueroa


María Antonia de Paz y Figueroa (o María Antonia de San José), también conocida como Mama Antula  es una religiosa santiagueña, nacida en 1730  y fallecida en marzo de 1799, beatificada en 2016.
Entre sus muchas obras sobresalen la promoción de los Ejercicios Espirituales, la fundación de la Santa Casa de Ejercicios en Buenos Aires -que aún funciona-, la inspiración de la creación de la Sociedad Hijas del Divino Salvador, y la difusión de la devoción a San Cayetano.  


Encontramos en varios lugares de la Red el escudo heráldico que corresponde a su familia: Partido. 1° de azur, 10 roeles de oro, que es de Paz; 2° de oro, 5 hojas de higuera en  sotuer, que es de Figueroa. 
La "ejecutoria de  nobleza" fue "otorgada por el Rey de Armas  de España Luis Villar y Pascual a favor de la  familia de Paz y Figueroa".


Los restos de la beata María Antonia de Paz y Figueroa descansan en la Basílica de la Piedad, en Buenos Aires, donde tomé las fotos que siguen:



lunes, 11 de junio de 2018

Escudo de la Ciudad de Buenos Aires

Celebrando un nuevo aniversario de la fundación de Buenos Aires, mostraremos una selección de fotos de distinta procedencia (algunas propias, otras de la Red) en que se ven los dos escudos de nuestra ciudad en distintas versiones.


La foto de la tapa de un libro, la del Palacio de Aguas Corrientes y la última, que es un poste de alumbrado en Plaza Constitución, son propias.

domingo, 10 de junio de 2018

Escudo de Luis Antonio de Bougainville

Louis-Antoine Bougainville (1729-1811), fue un militar, explorador y navegante francés, senador y Conde del Imperio por cartas patentes del 26 de abril de 1808.



Sus armas: "D'azur à une ancre et deux épées croisées d'or, surchargées d'un globe terrestre d'argent; au franc-quartier des comtes sénateurs".

De azur, un ancla y dos espadas cruzadas, de oro, cargadas de un globo terrestre de plata; franco cuartel de los condes senadores.


"De los condes napoleónicos, los que eran senadores (miembros del antiguo Senado Conservador, lo que hoy es el Senado Francés, que sería como un congreso) tenían preferencia heráldica, tanto en el Imperio Francés como en el Reino de Italia, que Napoleón también gobernaba. En el cantón o franco-cuartel de azur de sus escudos (...), llevaban una sierpe de plata, enroscada en un espejo de oro,  figura que era el símbolo del Senado Conservador" (fuente: aquí).

Pero ¿cuál es el vínculo de Luis Antonio de Bougainville con nuestro país?

Como sabemos, la ocupación real de las Malvinas no comenzó sino hasta los primeros años del siglo XVIII y estuvo a cargo de numerosas expediciones,  procedentes, la mayor parte, del puerto francés de Saint-Malo, lo que les dio nombre a las islas. Ese mismo siglo estuvo marcado por las disputas territoriales y comerciales entre Gran Bretaña, España y Francia, y es en ese marco que se desarrolla la Guerra de los Siete Años. En 1763, cuando por "la paz de París (...) Francia dejaba casi todo su imperio colonial, un joven héroe en disponibilidad concibió el proyecto de reiniciar valientemente el antiguo programa de descubrimientos australes", para lo cual creó en el archipiélago "una colonia activa y próspera", en palabras de Paul Groussac en su celebérima obra "Las Islas Malvinas". Habla, naturalmente, de Luis de Bougainville, a quien llama "rico, elegante, muy mundano" y "del más alto valor intelectual y moral", entre otros elogios.

"La colonización de las  Malvinas -sigue diciendo Groussac- fue el hecho inicial de Bougainville", quien emprendió la tarea por su propia cuenta y con su propia fortuna.  Con dos barcos se dirigió al archipiélago  y estableció en febrero de 1764 una colonia a la que llamó Port St. Louis. Entre otros vericuetos de la historia que no es del caso mencionar ahora (y en los que aparece, cuándo no, la Gran Bretaña), hay que decir  que el gobierno español protestó por esta ocupación de sus posesiones. Bougainville debió entregar la colonia malvinera  al gobierno español,  que accedió, "como arreglo equitativo y sin estar obligado a ello (Francia reconocía bien fundadas las reclamaciones) el reembolso de los gastos hechos". Bougainville entregó la colonia a Felipe Ruiz Puente, nombrado gobernador de las islas, en abril de 1767; luego prosiguió su viaje, que sería la primera circunnavegación del mundo hecha por un francés. A esto alude el globo terráqueo en las armas que compartimos hoy.




De las aventuras de Bougainville a lo largo del mundo (pues anduvo por todas partes como militar, como investigador, como comerciante o como explorador) queda otro recuerdo en las calles de nuestras ciudades. Se trata de la especie vegetal conocida en otras latitudes como buganvilla (o buganvilia), nombre que se le puso en su homenaje. Es la planta que nosotros llamamos Santa Rita.


Santa Rita en el Palacio San José (Entre Ríos)
(foto propia)
El nombre le fue dado a la especie por Philibert Commerson (1727-1773) en honor de Bougainville porque él fue quien introdujo la planta en Europa desde Brasil. Commerson era el botánico que acompañó a Bougainville en su expedición alrededor del mundo de 1766 a 1769.

Publicamos esta entrada en el Día de la Reafirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas y demás territorios australes.

sábado, 9 de junio de 2018

Escudo de de monseñor Audino Rodríguez y Olmos

El sábado pasado comenzamos una serie dedicada a escudos episcopales que, junto con su correspondiente descripción y simbolismo, aparecen en una Guía Eclesiástica del año 1954, de la cual conservo varias hojas sueltas.

Nos ocupamos hoy de otro obispo cuyo emblema nunca compartimos hasta ahora; como en el caso del sábado pasado, tenemos la certeza y el orgullo de que por primera vez este escudo se ve en la Red.   

Estamos hablando del escudo episcopal de monseñor Audino Rodríguez y Olmos, que al momento de imprimirse aquella publicación era Arzobispo de San Juan de Cuyo.  Había nacido en 1888 en Córdoba; ordenado presbítero en 1912, fue elevado al orden episcopal en 1927 para ocupar la sede de Santiago del Estero, vacante desde el año anterior a causa de la muerte de monseñor Juan Martín Yáñez y Paz. En 1939  monseñor Rodríguez y Olmos fue promovido a la sede arzobispal de San Juan, de la que tomó posesión en 1940, y permaneció allí hasta su muerte, acaecida en 1965.  El escudo que vemos junto a estas líneas es el que corresponde a la publicación de 1954 que hemos mencionado arriba.

Transcribimos a continuación la explicación que allí mismo se añade:


Monseñor Rodríguez y Olmos ha adoptado para su escudo la forma de blasón español.“Cortado”, vale decir, dividido por una línea horizontal, resultando así dos cuarteles: uno superior y otro inferior. El primero de oro; el segundo, de azur; la banda de blanco. En el primero, de oro, el libro, Biblos, las Sagradas Escrituras, blanco, abierto, surmontado con un águila explayada (con alas extendidas), en su color natural, semiestilizada. En el segundo, de azur, la banda blanca cargada de dos peces de oro afrontados (uno frente al otro) extendidos a lo largo de la banda y entre ellos tres panecillos crucíferos, del mismo metal. La banda se coloca diagonalmente del ángulo superior de la derecha al ángulo inferior de la izquierda. Era la banda distintiva de los soldados o gente de guerra. El sacerdote es “miles Christi”, el soldado de las batallas del Señor.
Está simbolizada .en el primer cuartel la palabra de Dios (en el Biblos y en el oro); en el águila, la razón sometida a la divina palabra. En el segundo cuartel esté simbolizada la Eucaristía: los peces (los fieles) nutridos por el pan eucarístico, tal cual lo grababan los primeros cristianos en las lápidas sepulcrales para dar a entender que ellos, durante la vida mortal, se nutrían espiritualmente con el pan eucarístico. Esto queda representado por esos panecillos crucíferos (la multiplicación de los panes). Estos dos símbolos hacen alusión a los medios principales de santificación con los cuales se alcanza el reino de Dios. Todo dice perfecta relación.
Este escudo esté timbrado con la cruz arzobispal, el capelo de sinople y los cordones del mismo esmalte. Debajo del blasón, en una cinta rosa, el lema del Apostolado de la Oración:“Adveniat regnum tuum”.

Cerramos la entrada con la versión en colores que aporta el libro de Batres, "Obispos de la Argentina".

viernes, 8 de junio de 2018

Escudo de monseñor Sergio Fenoy

En mayo de 2014 nos referimos al escudo episcopal del entonces Obispo de San Miguel. Dado que mañana monseñor Sergio Fenoy asumirá como Arzobispo de Santa Fe, nos complace volver sobre su escudo, ahora en versión arzobispal, con los ornamentos exteriores apropiados, con una imagen de mejor resolución,  y con una explicación oficial.



«En los últimos días, y tras el nombramiento de monseñor Fenoy, el Arzobispado local dio a conocer la explicación de su escudo episcopal en las redes sociales.

El lema escogido por Fenoy en su designación como obispo es "Bendito sea Dios" y busca reflejar las creencias y convicciones, mientras que el escudo episcopal es un símbolo especial que identifica al obispo. El mismo es de color rojo vivo, en su extremo inferior una zarza ardiente con llamas de fuego doradas, a la izquierda una estrella de plata. En la parte superior del escudo, como es tradicional en la heráldica episcopal, se coloca un capelo de sinople (sombrero de color verde). Del capelo se desprenden, cubriendo ambos lados del escudo, izquierdo y derecho, diez borlas de color verde, respectivamente, que suman veinte en su totalidad, y que se ordenan en tres órdenes descendentes. Estas borlas indican el rango del arzobispo electo dentro de la Iglesia.



El lema
"«Bendito Sea Dios» tomado del himno paulino bíblico que comienza con estas tres palabras. Es la alabanza al programa divino, y es el empeño de realizar el “proyecto misterioso” del Padre que desde la eternidad quiso crear a los hombres para salvarlos reuniéndolos en la Persona de su Hijo hecho hombre; y marcándolos con el sello de su Espíritu haciéndolos sus hijos adoptivos: santos por el Amor (Ef. 1, 3-14)".

Escudo episcopal

"La pieza principal del escudo episcopal es el blasón o escudo. Es de una sola pieza, sin cuarteles ni particiones: el espacio inconmensurable del Amor de Dios que no tiene anchura ni longitud, altura ni profundidad (Ef. 3, 18). El «campo» heráldico tiene como único esmalte el «gules»: «rojo como la sangre que nos ha redimido. Es el precio de esta determinación eterna pagada no con oro ni plata, sino con la Sangre preciosa de Cristo» (1Ped. 1, 18-19). Campeando en todo el escudo, desde su «punta» al «jefe» ostenta, en oro la zarza ardiente. Desde ella, Dios reveló su nombre: «Yo Soy» (Ex. 3, 14). Con ese nombre dio a conocer su eterno designio. El lugar de la «pira» en un escudo es alegoría de «pretensión». Esa fue la voluntad de Dios expresada en la zarza: «Yo te envío para que liberes a tu pueblo» (Ex. 3, 10). Ese primer anticipo del antiguo Testamento es el proyecto plenamente manifestado por Pablo en el tiempo de la Iglesia. Como a Moisés y a Pablo, al nuevo arzobispo le asegura: «Yo estaré contigo (Ex. 3, 12) mi gracia te basta» (2Cor. 12, 9). La zarza tiene diez hojas. Una por cada mandamiento: las «normas de Vida» que Dios entregaría a Moisés cuando, conduciendo al Pueblo de Dios, pasase por allí hacia la tierra prometida".

El “cantón diestro del jefe” es el “sitio de honor” del blasón. Allí luce una ESTRELLA BRILLANTÍSIMA en plata. Es el lugar de privilegio que Dios le concedió a MARÍA, la llena de Gracia (Lc. 1, 28) en su Plan Salvífico. El lugar que ocupa en el corazón del nuevo Arzobispo y que ya brillaba en forma de estrella en su estola diaconal, su primer ornamento sacerdotal. Tiene siete rayos que simbolizan los siete Dones del Espíritu Santo; y entre ellos siete destellos: las tres Virtudes Teologales y las cuatro Cardinales. Como siete son las Virtudes Capitales. Todas resplandecientes en la Reina y Madre de los Sacerdotes.

Sobre la heráldica eclesiástica, el CAPELO de color sinople (verde) indica el grado de dignidad junto con diez borlas dispuestas en cuatro órdenes a cada lado. Timbrado por la CRUZ PASTORAL de dos brazos, ubicada como sosteniendo el escudo, signo de la potestad de regir y velar por la fe del Pueblo encomendado para llegar a Dios por la Sangre de Jesús, siguiendo el camino nuevo y viviente que Él nos abrió (Heb. 10, 19b-20a)».


Sergio Fenoy nació en 1959. Fue ordenado sacerdote en 1983. En 1999 fue nombrado Obispo Titular de Satafis y Auxiliar de Rosario y recibió la consagración episcopal el 21 de mayo de ese año.  A fines de 2006 fue trasladado como Obispo de San Miguel; tomó posesión de su sede en marzo de 2007.  Hace algunas semanas fue promovido a Arzobispo de Santa Fe en reemplazo de monseñor Arancedo; mañana toma posesión de su nueva sede arzobispal.

jueves, 7 de junio de 2018

Escudo de San José de la Dormida (Córdoba)

El escudo de la localidad cordobesa de San José de la Dormida trae en campo de plata una vara de nardo florecida, de sinople, puesta en palo,  y a cada lado una rueda de sable con cuatro rayos de lo mismo. Lleva una bordura, o filiera gruesa, de gules. Al timbre un sol naciente de oro con nueve rayos triangulares, y por encima del sol el nombre de la localidad.



La  vara de nardo es el emblema iconográfico de San José; como es obvio, aparece en el escudo en honor del santo que da nombre a la ciudad. Las ruedas, por su parte, representan a las carretas que en  la época colonial  se detenían en el lugar donde hoy se encuentra San José de la Dormida, ya que allí se encontraba una de las paradas obligadas en el Camino Real.


Como tantos otros blasones municipales cordobeses, este escudo fue diseñado por Alejandro Moyano Aliaga,  licenciado en Historia y experto en Heráldica.  Desde 1969 hasta 2011 dirigió en forma ininterrumpida el Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba "Monseñor Pablo Cabrera".  El dibujante del escudo fue el arquitecto Omar Andrés Demarchi.

miércoles, 6 de junio de 2018

Escudo de monseñor Fernando Martín Croxatto

Fernando Croxatto nació en 1956 y fue ordenado sacerdote en 1986 para la Arquidiócesis de Buenos Aires, pero en 2000 se incardinó en la diócesis chaqueña de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña. Sin embargo, en 2014 cambió abruptamente de área geográfica: del caluroso norte pasó al extremo sur, ya que fue designado Obispo Titular de Fissiana y Auxiliar de Comodoro Rivadavia, en la Patagonia argentina. En agosto de 2017 fue promovido a Obispo de Neuquén, sede que asumió el 22 de septiembre subsiguiente.


Vemos su escudo episcopal en varias fotos de dos ocasiones distintas: su ordenación y su instalación como Obispo de Neuquén.


Un medio local del Chaco, con ocasión de la primera de las ocasiones, publicó lo siguiente: 
«Miles de estampas fueron esparcidas entre la multitud con la imagen de su escudo episcopal, creado por el mismo monseñor Fernando Croxatto y diseñado por la artista plástica Martha Cesani. Al dorso de la imagen reza:
“La cruz que se hace corazón: es el corazón de Jesús, lleno de Amor, por todos y cada uno de los hombres, vida y fuente del corazón del pastor. Los colores de los 5 continentes: Expresan el corazón universal para la Misión.Las vasijas con el vino de Caná: Con María, lanzarme a compartir la vida cotidiana, con su cercanía y la fuerza del hagan lo que él les diga (Jn.2,5), y así no falte  el buen vino en la mesa de la realidad de los hombres. El color rojo: Arranca desde abajo y quiere abrazarlo todo: Fuego he venido a traer a la tierra, cuanto desearía que estuviera ardiendo (Lc.12,49). Es el espíritu que debe animar, guiar y empujar toda misión de la Iglesia”».
Estamos en presencia de un escudo muy mediocre, completamente alejado de las pautas heráldicas.

Notemos también el anómalo báculo pastoral, sin curvatura, que usó el obispo en la toma de posesión de su sede neuquina (también presente en una de las fotos del primer collage):


martes, 5 de junio de 2018

Escudo de Allen (Río Negro)

«Al igual que el resto de la Patagonia ⎼dice el sitio web oficial de la ciudad de Allen⎼ las tierras que hoy forman parte de Allen fueron incorporadas al dominio argentino a fines del siglo XIX con la Conquista del Desierto. (...). Los primeros pobladores llegan como consecuencia de movimientos militares provenientes de Mendoza y Buenos Aires, destinados a proteger los territorios ante un potencial conflicto armado con Chile, ya que los precarios acuerdos limítrofes entre Chile y la Argentina habían llevado a ambos países a una crisis diplomática que luego se resolvería pacíficamente. El primer propietario fue Tomás Maza, un criador de mulas cuyo principal cliente era justamente el Ejército Argentino; como no abundaba el dinero en efectivo, se resolvió abonarle sus servicios con 200 hectáreas cercanas al río Negro (...) Junto a Maza se instalaron también otros integrantes de las milicias como parte de una extensión de la Colonia General Roca», que había sido fundada en 1879;  «no obstante, los asentamientos eran precarios, y no podían considerarse definitivos. Pronto llegaron también los primeros inmigrantes, italianos y españoles en su mayoría».  

La ciudad de General Roca está a 25 kilómetros de la actual Allen; ello acarreaba «numerosos inconvenientes para los primeros pobladores, quienes debían trasladarse durante casi un día por caminos solitarios» para hacer sus trámites. Pero «la construcción del ferrocarril Bahía Blanca - Zapala brindó a la zona una conexión estable, y atrajo a los primeros forjadores del lugar. Entre estos pioneros se encontraban los hermanos Piñeiro Sorondo, quienes tenían excelentes vínculos con la élite que dirigía la Nación y a la postre serían los artífices del desarrollo local. Antes de encarar decididamente la fundación del pueblo, ambos hermanos llevaron adelante una finca sobre la cual se desarrolló luego la bodega más importante de la región, una estación meteorológica y una estación experimental de vitivinicultura».

Un primer intento de fundación en la zona lo constituyó el poblado de Guerrico, que pronto fue devastado por una crecida fluvial. «Patricio Piñeiro Sorondo estaba decidido a erigir un pueblo allí, por lo que con la ayuda de Gregorio Maza —gran conocedor de la zona— resolvieron encontrar el lugar más apropiado». Lo hallaron en una elevación del terreno, algo así «como una enorme tortuga que está sobre los terrenos del Valle». Allí nació la ciudad de Allen, que toma como día de su fundación, simbólicamente, la emblemática fecha del 25 de mayo de 1910, si bien los trámites previos y los documentos oficiales corresponden a otras fechas cercanas.


El blasón municipal nació en 1974, cuando el gobierno de la ciudad organizó «un concurso abierto para la creación del escudo de Allen; debía reunir un máximo de cuatro colores además del blanco y negro». Varios artistas participaron con sus originales, y finalmente resultó elegido el presentado por las señoras Gretel Keil y Gloria Lafitte.

En el sitio municipal, de donde obtuvimos toda la información precedente, se dedica un espacio a la descripción del escudo, en dos apartados. El primero, "Morfología y Sintaxis", se transcribe a continuación; para el segundo, "Semántica", mostramos luego una captura de pantalla.

«Morfología y Sintaxis:

Los elementos compositivos fueron estilizados a fin de dar una contundencia y síntesis a la propuesta simbólica.

La composición del emblema propone un eje de lectura vertical en sentido ascendente; una base de interior cóncavo empalma con el contorno de ensanchamiento progresivo que culmina en el arco que define la inscripción CIUDAD DE ALLEN. Sobre un fondo blanco, se advierte la mayor solidez cromática en la base y una progresiva desmaterialización y luminosidad hacia la parte superior».

«Semántica»: