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lunes, 7 de septiembre de 2026

"Una equivocada atribución heráldica"

Publicamos hoy la nota titulada "Una equivocada atribución heráldica", de Isidoro Ruiz Moreno, aparecida en el número 163 del Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, edición que correspondía a los meses de julio/agosto de 1989.

Se refiere a los escudos atribuidos a los Larrain (siempre aparece sin tilde en la nota), linaje chileno vinculado con la Argentina, al que nos referimos en nuestra entrada del 8 de septiembre de 2022. Las imágenes son las del artículo original.

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"Una equivocada atribución heráldica"

por Isidoro Ruiz Moreno


Como es sabido, los Reyes de Armas de España -funcionarios oficiales de la Corona- tienen facultades para atribuir blasones. En algunos casos se limitan a certificar los existentes, y en otros a componer nuevos escudos, siendo igualmente legítimo el uso de unos y otros. Esto trae como conclusión que podría darse el caso que una misma familia poseyera válidamente dos y hasta más emblemas propios: ello, cuando a las armas tradicionales se sumen otras concedidas tiempo después.

 Expuesta la noción general, resulta interesante considerar, no ya un acomodamiento  a nuevas atribuciones, sino simplemente reiteradas equivocaciones respecto al escudo de un apellido determinado. El caso corresponde a los Larrain, de ilustre prosapia chilena, y vale como ejemplo para otras situaciones similares, que no escasean.

Lo relató uno de sus miembros, el distinguido historiador don Carlos Larrain de Castro, y considero que merece difundirse para conocimiento de quienes no poseen la obra que lo difunde, editada en el vecino Estado hace cerca de una década, de escasa o nula divulgación en nuestro país.

Resulta que en 1706 don Santiago de Larrain y Vicuña, fundador de su estirpe en Chile, decidió ingresar a la Orden de Santiago, entre cuyos requisitos estaba la probanza de blasones. Estos últimos debían lucirse en el solar del pretendiente, y aquí comienza la cuestión. El antiguo "palacio" de la familia ostentaba las armas propias, pero hacia 1532 ya estaba en ruinas y pasó por matrimonio a la casa de Lodosa. Los Larrain construyeron otra residencia en la localidad de Aranaz, y era ésta la existente para la época del empeño de don Santiago, con la particularidad de que por entonces carecía de escudo, si es que alguna vez lo había lucido.

Para obviar el inconveniente -pues un par de informantes de la Orden inspeccionaría el lugar para comprobar aquella condición- se apeló a un recurso simple: se trajo previamente otro escudo de una morada próxima, perteneciente a don Fermín de Vicuña, primo de don Santiago de Larrain. Preciso es destacar que éste era hijo de doña Gracia de Vicuña y Araníbar.

Así es que cuando los comisionados santiaguistas se constituyeron en Aranaz, dieron fe que la casa solar de Larrain ostentaba armas. Los testigos de la comarca declararon a su turno respecto del blasón: "que es el que don Santiago de Larrain puso en su casa natal", "que es el que don Santiago de Larrain mandó poner en su casa". El problema es que tal emblema no correspondía al apellido... No obstante, el pretendiente cumplió formalmente con la probanza requerida y logró el hábito deseado en 1712. Los comisarios de Santiago habían atestiguado existir un escudo en piedra labrada en el frontis de la casona de Aranaz, con dos cuarteles: "el de la mano derecha tiene dos castillos y dos lobos en las cuatro esquinas; y al lado izquierdo tiene una encina o roble, y al lado tiene una flor de lis a cada parte". Tal la chapucera y errónea descripción de los enviados por la Orden:

 


Por cierto, el escudo no correspondía a Larrain, sino a los Aranibar, linaje de la abuela materna del pretendiente, en el cuartel primero con el árbol (encina o roble) flanqueado por sendas lises; en cuanto al segundo, se trataba simplemente del escudo real de Castilla y León (¡"lobos"!), como emblema -enseña el señor Larrain Castro- "que muchas familias navarras agregaron a sus propias armas en los tiempos de las luchas agramonteses y de la unificación, para manifestar ostensiblemente su adhesión a los monarcas castellanos".

Corrieron algunos años, cuando un sobrino-nieto de don Santiago, el canónigo chileno don Vicente de Larrain, obtuvo durante un viaje a Madrid que el Rey de Armas don Juan Félix de Rújula le expidiera, en 1803, la certificación de su blasón. En esta oportunidad dicho funcionario no copió meramente el equivocado escudo de los Aranibar adosado al de Castilla y León, sino que interpretó su imagen... El resultado fue catastrófico en lo que hace al segundo campo: eliminando el cuartelado, puso dos torres surmontadas por otros tantos osos (!), colocando un par más debajo. Véase el dibujo incorporado a la ejecutoria que pretendía “ilustrar":

 


Para mayor confusión, el sucesor de aquel Rey de Armas, que lo fue don Félix de Rújula (para peor, alguien bien próximo a su antecesor en el cargo), emitió en 1912 otra ejecutoria de nobleza que contenía un escudo de los Larrain completamente distinto. No había transcurrido más de un siglo cuando, sin siguiera la consulta al propio archivo de su Casa y Oficina, este nuevo funcionario dictaminó que las armas de los Larrain se componían así: "en campo de gules, una faja de plata, acompañada de dos calderas de oro, una en jefe y otra en punta; bordura de gules cargada con ocho aspas de oro". Para llegar a esta extraña conclusión, el nuevo Rey de Armas se basó en la clásica obra de Argote de Molina, Nobleza de Andalucía (publicada en 1588), a quien habían seguido -y Rújula los cita expresamente- Argamasilla de la Cerda, Lozano, Salazar (Miguel), y Villa:

 

La atribución de Argote de Molina provenía de que así se lucía en la residencia de don Felipe de Larrain en Navarra. Empero, todo se aclara si se tiene en cuenta que se trataba del escudo de su madre, doña María de Azcona, bien que fueran alteradas o brisadas sus piezas originales: "dos calderas atravesadas de tres fajas de oro, y dos cabezas de sierpes en las asas”.

Quien puso las cosas en su lugar correcto fue el propio autor del libro titulado La familia Larrain, publicado póstumamente (1982) por la Academia Chilena de la Historia, obra esclarecedora y espléndidamente editada en la imprenta de la Universidad de Santiago -algo difícil de imaginar en nuestro país- debida al citado caballero don Carlos Larrain y Castro, miembro de la Academia.

El señor Larrain Castro estableció que tanto en el primitivo palacio de su estirpe, "cabo de armería", como en el enterratorio de la iglesia cercana, se había estampado  -esculpido y pintado-  el escudo propio del apellido que en 1532 describieron tres ancianos en el pleito de hidalguía promovido por don Gil de Larrain. Según sus manifestaciones, "las armas e insignias del dicho palacio son dos águilas sin diferencia alguna", “dos águilas", "ciertas águilas, no sabe cuántas, en campo de argento, sin diferencia alguna":

 


Consultado el eminente heraldista vasco don Juan Carlos de Guerra en 1932, éste expuso en carta al señor Larrain Castro: "la adopción de las águilas se debió probablemente a la necesidad de distinguirse de los escudos de Ezcurra, Jaurrieta, Liedema, Echepare, Boneta, Cascante y Lizoain, que habían agotado en Navarra el timbre de águila singular". Merece destacarse el hecho de que las armas familiares  eran entonces adoptadas libremente por quienes las usaban.

Así se llegó a establecer, mediante un ponderable empeño por conocer la verdad, la auténtica representación de un ilustre apellido, distinguido en el vecino país, al cual perteneció por matrimonio nuestro prócer el general don Juan de Gregorio de las Heras.

Y paralelamente, surge la evidencia de que es menester tomar con cierta prudencia algunas manifestaciones repetidas por comodidad, sin que prevalezca tampoco un malsano espíritu iconoclasta que desmerezca todo lo elaborado antaño. La ciencia histórica tiene su propio método de comprobaciones, y el caso reseñado es una muestra de su aplicación rigurosa.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Escudo de María Luisa Bemberg en el "Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata"

Comenzamos un nueva serie de escudos que aparecen en el Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata, obra de Carlos Calvo a la que nos hemos referido muchas veces, como puede comprobarse mediante la etiqueta de ese nombre en esta entrada.

Esta serie abarcará los cuatro domingos de septiembre. Su eje conductor será: apellidos célebres en la Argentina en el mundo de la cultura. La figura famosa a la que aludamos en cada una de estas cuatro entradas pertenecerá al linaje correspondiente.

Comenzamos con el mundo del cine, en el que se destacó María Luis Bemberg (1922-1995).  El linaje mencionado en el Nobiliario del antiguo Virreynato del Río de la Plata la nombra expresamente:


María Luisa era, como vemos, la cuarta de los cinco hijos de Otto, y por tanto descendiente de célebres empresarios de origen alemán.

Según el Nobiliario, el linaje se inicia a comienzos del siglo XVI y llegó a la Argentina a mediados del siglo XIX a través de Pedro Federico Otto Bemberg, nacido en 1827, quien "se radicó en Buenos Aires, donde fué banquero e industrial; fundó en 1855 la Destilería Argentina, en el lugar que hoy ocupa la "Primera Maltería" en Hudson F. C. S.; fundador, conjuntamente con su concuñado Rodolfo Heimendahl, de la Casa "Bemberg y Heimendahl", de Buenos Aires; fundó en 1860 la Casa Bancaria Bemberg, de París; y en 1888 fundó conjuntamente con su hijo Otto Sebastián la Gran Cervecería Argentina Quilmes; Caballero de la Orden Española de Isabel la Católica y de la Legión de Honor de Francia, Cónsul General de la República Argentina en París". Se casó en Buenos Aires en 1853 con María Luisa de Ocampo Regueira. Murió en París en 1895. Este Pedro Federico Otto es bisabuelo de María Luisa.




Armas: De plata, el monte de azur surmontado de tres estrellas de seis rayos de lo mismo. En el casco, el cisne con tres pichones.

Una vez más, le pedimos a Gemini que coloree el escudo según la descripción y las reglas de la Heráldica.



sábado, 5 de septiembre de 2026

Escudo de la Secundaria 26 (San Fernando)

La escuela Secundaria 26 de San Fernando, provincia de Buenos Aires,  tiene el escudo que de este modo es presentado en Instagram:


Estamos muy felices de compartir con ustedes nuestro Escudo Institucional.

Diseñado en colaboración con familias y estudiantes, representa nuestra identidad como comunidad educativa y nuestro compromiso con la creatividad, la expresión y el cuidado del medio ambiente.

 

Nuestro escudo combina tres elementos fundamentales: COLOR AZUL simboliza pureza, claridad y tranquilidad, reflejados en la comunicación abierta y el cuidado del medio ambiente, y representa la libertad creativa y la vastedad de posibilidades para nuestros estudiantes, HOJA VERDE representa el crecimiento y desarrollo personal y artístico de nuestros estudiantes, fomentando la renovación, el aprendizaje continuo y la creatividad, especialmente en teatro y comunicación, y promoviendo el cuidado del medio ambiente y HOJA NARANJA representa la energía, pasión y creatividad en las disciplinas artísticas, simbolizando vitalidad y dinamismo en nuestro enfoque pedagógico. También invita a la reflexión, compromiso y responsabilidad ambiental, recordándonos la importancia de cuidar nuestro planeta.

Simboliza nuestra pasión por la educación sostenible y nuestro compromiso con el cuidado ambiental.

viernes, 4 de septiembre de 2026

"Por qué los caballeros desaparecieron"

 



Carlos Trillo (1943 - 2011) fue un escritor y guionista de historietas argentino que colaboró con numerosos dibujantes y artistas argentinos e internacionales. Es  mundialmente conocido como el cocreador y guionista de populares comics como Las puertitas del Sr. López y El Loco Chávez, entre otros.

Horacio Domingues  nació en Buenos Aires en 1959.  Trabajó en varias revistas argentinas. A lo largo de los años 90, junto con Carlos Trillo,  realizó una importante cantidad de trabajos, entre ellos "Por qué los caballeros desaparecieron", a la que pertenece la viñeta que abre esta entrada. 

La compartimos, por supuesto, por la presencia de un escudo. Y lo hacemos en el Día de la Historieta Argentina.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Escudo del Estado Mayor de la Defensa, de la República Oriental del Uruguay

 


«El Estado Mayor de la Defensa es el órgano de asesoramiento del Ministerio de Defensa en materia de planificación y coordinación de las actividades de las Fuerzas Armadas» del Uruguay. 


Su escudo es circular, de plata  y cuatro fajas de azur-celeste como en la bandera oriental. La faja celeste superior está cargada con cuatro estrellas de oro.  Filiera de oro. Bordura de azur-celeste con filiera de oro, con el nombre de la repartición en letras de plata.

Brochante sobre el fajado, un escusón perlado de plata, sinople y azur con filiera de oro. En el centro, en palo, una espada gris brochante sobre un ancla de lo mismo; movientes de la espada, un par de alas que quedan en el campo superior, también grises.

Rodean al escusón dos ramas vegetales, de sinople, que se cruzan en la parte baja.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Escudo de la Inspectoría General de la Fuerza Aérea Argentina

 


Respuesta de Gemini sobre este escudo:

La institución fue creada el 17 de mayo de 2004 y tiene como misión principal el control y la fiscalización del funcionamiento de la Fuerza Aérea. 

Elementos del Escudo

El diseño heráldico combina varios símbolos significativos:

Águila: Corona el escudo, representando la vigilancia y el dominio del espacio aéreo.

Dragón Dorado: Ubicado en el centro del blasón, simboliza la custodia y la fuerza protectora.

Espada: Sostenida verticalmente detrás del dragón, representa la autoridad y la justicia.

Lema "Pro Fide Servanda": Inscrito en la parte superior, es una locución latina que se traduce como "Para mantener la fe" o "En defensa de la fe".

Siglas I.G.F.A.: Aparecen en la base sobre una cinta con los colores de la bandera argentina (celeste y blanco).

martes, 1 de septiembre de 2026

Escudo de los Casares en un ex libris

En el sitio de subastas Hilario encontramos por azar una interesante imagen que muestra un ex libris heráldico:


Se trata de dos volúmenes con los cinco primeros tomos del famoso Journal de la Societé des Américanistes de Paris.


Nos interesa, por supuesto, el escudo, que podemos encontrar fácilmente en la Red bajo el apellido Casares.



Cuartelado. 1° y 4°: en plata, un jabalí andante de sable. 2° y 3°: en gules, una torre de oro. 

Lo que no sabemos es quién es Jorge Casares. ¿Pariente de Carlos? ¿Pariente de Tomás?