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miércoles, 1 de julio de 2026

Centenario del escudo de la provincia de La Rioja

El 1° de julio de 1926 la Cámara de Diputados  de La Rioja sancionó la ley 421, cuyos primeros artículos establecen oficialmente el escudo provincial:


Cada año, en julio, se celebra el Día del Escudo de La Rioja. Según una fuente oficial, ese día es hoy:


Pero en otro lugar la misma fuente (es decir el gobierno provincial) dice que el Día del Escudo de La Rioja es el 5 de julio:


Como sea,  hoy es el centenario de la aprobación de la ley que lo oficializó, y eso venimos a celebrar en este Blog.

Escudo de La Rioja (junto a un escudo episcopal, que veremos mañana)
en una placa en la Catedral de La Rioja
(foto propia)



«En el año 1921, el diputado provincial D. Carlos N. Quiroga, preocupado por haber hallado ocho distintos sellos de escudos -seis que representaban el Nacional, y dos con los motivos de éste, pero con la forma normanda- que simultánea e indistintamente usaban las reparticiones del gobierno provincial, inició una investigación con miras a reglamentar el blasón de la Provincia».

Escudo de La Rioja en una mayólica de homenaje al fundador de la ciudad homónima
en la plaza 25 de Mayo
(foto propia)



El diputado Quiroga consultó con el Padre Antonio Larrouy quien, «"revisando el archivo de la Iglesia Matriz de esta ciudad, ha encontrado una escritura pública de fecha 19 de enero 1821, por la que la Curia vende al General Don Juan Facundo Quiroga, por una crecida suma de pesos fuertes, los diezmos de toda la Provincia correspondientes a dicho año". En ese documento se halla un sello que muestra una montaña encerrada en un óvalo circundado por dos ramos de olivo, con la inscripción Provincia de La Rioja. A raíz de ello, elevó un proyecto de ley, el 23 de setiembre de 1921, que luego retiró».

Escudo de La Rioja en una dependencia judicial de la capital provincial
(foto propia)



Más tarde el diputado Quiroga «encontró, en el Archivo de los Tribunales, varios documentos públicos, fechados entre 1821 y 1828 con el mismo sello y, también de otras fuentes recibió información que confirmaban sus observaciones respecto de ese timbre».

Considerando Quiroga que correspondía que la Cámara de Diputados tratase el tema, «presentó otro proyecto de Ley en el cual proponía que se adoptara un escudo de características similares al encontrado en sus investigaciones "porque él representa nuestra tradición centenaria y sus atributos encarnan acabadamente nuestras aspiraciones y nuestras más salientes características: dos ramos de oliva que simbolizan la paz anhelada; una cinta azul y blanca imagen de la bandera de la Patria y distintivo de nuestras campañas redentoras: el sol de la libertad, asomando en lo alto, bañando con sus rayos de oro todos los ámbitos del Estado; en el centro, una montaña característica de nuestra naturaleza, que simboliza, ora el Velazco, ora el Famatina tan famoso en otros tiempos por su aspecto imponente y, por los inmensos tesoros que esconden sus entrañas; finalmente, porque su sencillez y la corrección de sus rasgos, consultan mejor que cualquier otro las rígidas leyes heráldicas"».

Escudo de La Rioja en la Casa de Gobierno provincial
(foto propia)



La Cámara de Diputados consideró el proyecto, en sesión del 1° de julio de 1926, lo aprobó y lo convirtió en Ley N° 421.

Art 1° - Declárase auténtico y por consiguiente único escudo de la Provincia de La Rioja el que se acompaña a la presente ley en forma facsimilar. 

Art. 2° - Dicho escudo que simboliza la autonomía de este Estado Federal, tiene la forma, dimensiones y atributos que se expresan:

a) Una elipse cuyo eje vertical mide 27 milímetros de alto y 18 milímetros en horizontal o menor, o sean dos tercios de la longitud del mayor;

b) Rodean a la mencionada elipse dos ramas de oliva de color verde natural, símbolo de la paz;

c) Ambas ramas van unidas por un lazo de cinta azul y blanco emblema de nuestras tradiciones emancipadoras;

d) En la parte superior de la elipse va el sol, un sol naciente, simbolizando la libertad

e) Y, finalmente, ocupando la parte inferior y céntrica de la elipse se destaca una montaña, que tiene desde la base a la cúspide 22 milímetros de altura, de color gris obscuro, sobre un campo azul pálido crepuscular, asumiendo la forma general de un cono. 
Escudo de La Rioja en el mástil de la plaza 25 de Mayo
(foto propia)
 

 


«Es de hacer notar que en los sellos del Archivo de 1828 se observa sobre la parte inferior de la elipse, cierta extensión de tierra que, a nuestro juicio, simbolizaba la de Los Llanos y al fondo de ella, recién se levantaba la montaña. En cambio en el actual, esta extensión de tierra ha sido suprimida y la montaña arranca directamente desde la misma base de la elipse».

Versión publicada en el portal oficial del Estado argentino

 

Lectura heráldica:  Forma: de elipse, cuyo eje horizontal equivale a los dos tercios de la longitud del eje vertical. Proporciones 27 : 18.

Sobre campo de azur pálido en jefe, que se hace gradualmente crepuscular hacia el centro, una montaña gris oscura que asciende desde la punta y desde sus cantones diestro y siniestro, alcanza su cima sobrepasando el centro del campo. Por timbre, un sol naciente separado del arco del Escudo, figurado, de oro, de base cóncava, con rayos lineales irregulares. Completan el ornamento exterior, dos ramos de olivo de sinople en forma de corona abierta en la parte superior y cruzados en la inferior, sujetos con moño de cinta de azur-celeste, plata (blanco) y azur-celeste.

lunes, 18 de mayo de 2026

Escudo Nacional, escudos provinciales... y dos curiosidades

 


Iniciamos la Semana de Mayo con esta curiosidad hallada en Instagram en Historia para comprar:




El Escudo Nacional rodeado por escudos provinciales... pero con algunas sorpresas.

Alrededor del Escudo Nacional, los demás escudos están distribuidos en dos orlas. 



Veamos primero los escudos de la circunferencia que forma la orla exterior. Si comenzamos a enumerarlos por el blasón que ocupa imaginariamente el número 12 de un reloj analógico y seguimos el sentido horario, tenemos los emblemas de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Misiones, Chubut... y allí nos encontramos con la primera anomalía:


¿A qué jurisdicción representa este escudo con una ballena, un ancla, un paisaje montañoso y una escarapela en el cielo? No parece el escudo de ninguna provincia. El texto al pie de esta foto es ilegible. Pero buscando en la Red encontramos una foto más clara, en la que se lee que el escudo supuestamente pertenece a ¡Tierra del Fuego! Nunca antes vimos este escudo. Al mirarlo de nuevo sabiendo a qué jurisdicción se le atribuye, entendemos que lo que se ve a diestra en la ladera de la montaña son  las fogatas que dan nombre al lugar


Pero Tierra del Fuego era un Territorio Nacional, usaba el Escudo Nacional, y, como dijimos, nunca habíamos visto este escudo. Un misterio.

Sigamos dando la vuelta en la orla exterior: Restan Formosa, Ciudad de Buenos Aires, Santa Cruz, Neuquén, Mendoza, Catamarca, Chaco, San Luis, Córdoba.


Vayamos ahora a la orla interior. En el mismo sentido horario, comenzando por Salta, tenemos luego: Santiago del Estero, La Pampa... y ¡segunda curiosidad!:  un escudo de las Islas Malvinas.



Se trata (con algunos cambios, como veremos) de uno de los escudos  presentados en el concurso convocado  en 1966 por el Instituto y Museo Nacional de las Islas Malvinas y Adyacencias para darle un blasón al archipiélago. En la foto que sigue, es el escudo número 3.




Como lo relatamos aquí, después de varias vicisitudes y polémicas, el concurso fue declarado oficialmente desierto; pero a fin de ese mismo una nueva y provisoria Comisión Directiva decidió aprobar "fuera de concurso" la propuesta presentada por Alberto Wildner Fox (quien, a pesar de la obvia incompatibilidad,  era Prosecretario de esa misma C.D. del Instituto) pero con algunas añadiduras, a saber:  tres estrellas de cinco puntas representantes de las 'Adyacencias' y  una guirnalda exterior de laurel y de olivo. Este "nuevo" escudo se dio a conocer por la prensa en enero de 1967, presentándolo erróneamente como "oficial". Este hecho, y las oscuras circunstancias que rodearon el concurso mismo, determinaron la disolución del Instituto en febrero de ese mismo año.



Pues bien, ese escudo, con los añadidos, es el que aparece en el cuadro circular que es objeto de esta entrada.

Eso puede dar una pista de la fecha en que fue confeccionado el cuadro.


Continuemos la vuelta: Jujuy, Río Negro, San Juan, La Rioja, Tucumán.


Una verdadera curiosidad. Los escudos parecen hechos en forma artesanal. El conjunto es bonito. Pero llaman la atención los dos blasones que hemos señalado, uno de los cuales -el atribuido a Tierra del Fuego- parece salido solamente de la imaginación del artista.

viernes, 20 de febrero de 2026

Antiguos escudos de la provincia de Salta (3 de 3)

Muchos  escudos y sellos usó Salta a lo largo de su historia. Sería muy largo recorrer una por una todas las variantes, las idas y vueltas, las versiones del sol, la aparición de la estrella (que luego quedó consagrada en el actual escudo salteño) y los mil otros detalles que analiza Solá en su obra.

Nos limitaremos a cerrar esta serie (en el aniversario de la gloriosa Batalla de Salta) con el escudo que estuvo en vigencia en Salta durante casi una década.

La ley provincial 470, de junio de 1938, adoptó oficialmente como blasón provincial el emblema con la columna, la cruz, los cerros y el sol: 


LEY Nº 470



Art. 1º.- Declárase auténtico y, por consiguiente, único Escudo de la provincia de Salta, al establecido por Ley.

Art. 2º.- Dicho Escudo, que simboliza la autonomía de este Estado Federal de la Nación Argentina, tendrá la forma y atributos siguientes:

a)      Una elipse, cuyo diámetro menor será las dos terceras partes del mayor, dividida perpendicularmente a su eje mayor en dos campos, el inferior, de color verde (tornasolado), que será una tercera parte del total, y el superior de color celeste. Esta elipse será rodeada por dos ramas (sobre fondo blanco) de laurel del lado derecho de la elipse y de olivo del lado izquierdo (Símbolo de la Victoria y de la Paz, respectivamente). Ambas ramas van unidas abajo del campo verde, que será la base del Escudo, por un lazo de cintas con los colores de la Bandera Nacional, terminado en un nudo y moño doble.

b)      Ocupando la elipse, se destacará en su parte central, asentada en el centro del campo verde, una columna jónica, dando el frente de dos de sus caras, con base de cuatro gradas, la que se elevará siguiendo el eje mayor de la elipse, llevando en su cúspide una pica sosteniendo el gorro frigio (símbolo de la Libertad) el que se destacará en alto, sin llegar a tocar el borde superior de la elipse, colgando en él una borla dorada (como lo usaban los Oficiales del General Güemes).

c)      Suspendida del pie de la pica colgará un trozo de cadena de nueve eslabones y, otros diez eslabones de la misma, figurarán tendidos al pie de la columna, en el campo verde, simbolizando la abolición de la esclavitud.

d)      Envolviendo el fuste de la columna, de arriba hacia abajo, descenderá, en tres bandas, una cinta con los colores de la Bandera Nacional, la que llevará la siguiente inscripción en letras mayúsculas de imprenta, doradas: “Salta, Firme Columna de la Libertad”. En la primera banda irá la palabra “Salta”, en la segunda las palabras “Firme Columna”, las palabras “De” y “La”, irán en la siguiente banda del fondo, a derecha e izquierda de la columna y la palabra “Libertad”, en la tercera banda.

e)      En segundo plano, asentado en el campo verde, a la derecha de la columna figurará un pedestal de dos frentes sosteniendo una cruz, recordatoria de la que hiciera colocar el General Belgrano, cuyo conjunto será de un tamaño igual a la tercera parte de la columna, debiendo destacarse en el campo azul de la elipse, los brazos y mitad del palo mayor de la cruz.

f)        A la izquierda del campo verde del Escudo, destacándose en el horizonte, figurarán los dos morros del Cerro San Bernardo (en que hicieron su última resistencia los realistas) y saliendo detrás del primero de estos morros, un sol naciente cuyos rayos abarcarán las dos terceras partes del campo celeste.

g)      A la derecha de la elipse, sobre el horizonte verde, figurarán las lomas de San Lorenzo.



Art. 3º.- Un dibujo de este Escudo, que será hecho en pergamino y al óleo, se conservará como Patrón en el Archivo General de la Provincia, con la Ley de su creación escrita al dorso y firmada también por los Miembros de las Comisiones de Legislación de ambas Cámaras.

Art. 4º.- Deróganse las Leyes y Decretos que se opongan a la presente.

Art. 5º.- Comuníquese, etc.


En 1946, sin embargo, y en parte debido a las investigaciones de Solá, se  cambió ese escudo por el actual. La semana que viene volveremos a Salta, tanto para referirnos a su escudo actual, como al de la ciudad capital.

jueves, 19 de febrero de 2026

Antiguos escudos de la provincia de Salta (2 de 3)

Siguiendo a grandes rasgos el estudio de Solá mencionado ayer, nos referiremos hoy a otro escudo salteño que, en palabras del autor, «de hallarse en uso debió ser de muy efímera existencia, no figurando en los documentos de la época de la Independencia». 



De ese escudo, dice Solá, «conocemos una reconstrucción de fines del siglo XIX que don Juan Martín Leguizamón obsequió a don Ángel J. Carranza y que don Alejandro Rosa publicó en sus Medallas y monedas de la República Argentina. Trátase de un dibujo hecho a lápiz, cuya firma fué borrada. Su campo está cerrado por una rama de laurel a la diestra y otra de palma a la siniestra (tomadas de la medalla de la batalla de Salta), que se entrecruzan en la punta por detrás de la corona real de España en posición invertida, posición que tienen también a diestra y siniestra de la corona el león y el castillo de las armas españolas. Cargada sobre la corona se levanta una columna seudo toscana, sobre cuyo capitel aparece un gorro frigio enarbolado en una pica. Dos banderas en sotuer se cruzan por detrás de la columna sujetas en su tercio superior con un lazo que tiene el lema: «Unión-Libertad». En el fuste, verticalmente, se lee: "Salta". Timbra el escudo un Sol radiante.

Este escudo no puede ser anterior a 1813, pues su mote, "Unión- Libertad", está tomado de la moneda que ese año mandó acuñar la Asamblea, con la leyenda "En Unión y Libertad".

Pero según don Bernardo Frías, el primer escudo de Salta diferiría del tenido como tal por Leguizamón. Para el autor de las Tradiciones históricas, el escudo que reemplazó al de los «mansos y pastoriles atributos» se componía de «una columna esbelta a cuyos pies se ostentaría rota, hecha pedazos, la cadena de la servidumbre; y cuyo cuerpo envolvería una cinta para decir en ella: "Salta, firme columna de la libertad". No conocemos ningún documento con este blasón».



«El escudo descrito por Frías -añade el autor en nota al pie- difiere aún del que en 1915 mandaron fundir en el Arsenal de Guerra las Damas Patricias de Salta para colocarlo en el altar de la Merced en que se guarda la cruz de Belgrano, pues en este escudo se han introducido tres nuevas figuras: la mencionada cruz, tres montes y un Sol radiante, orlando su campo elíptico una corona de laurel». A este escudo hecho en metal lo fotografiamos durante una visita a Salta en 2019:

La "cruz de Belgrano", de la Batalla de Salta
 
El escudo que "mandaron fundir en el Arsenal de Guerra
las Damas Patricias de Salta"


«Existe una tercera variante del Escudo de la Independencia, que se aleja mucho de la descripción hecha por Frías y que se identifica con el dibujo publicado por Rosa, además de ser un documento gráfico de indudable valor; pero este escudo no aparece hasta fines de la época de Rosas, usado como timbre impreso en tinta negra El ejemplar que reproducimos ha sido tomado del nombramiento del primer ayudante del batallón de Cazadores Argentinos hecho a favor de don Felipe Mollinedo por el gobernador Vicente Tamayo, con fecha 19 de mayo de 1849. (...).

El sello del despacho de Mollinedo está blasonado con las siguientes piezas: una guirnalda formada por un gajo de olivo (diestra), y otro de palma (siniestra); una columna seudo jónica, sobre cuyo capitel va una pica con el gorro frigio y en cuyo fuste lleva en sotuer una bandera (diestra) y una banderola (siniestra), sujetas a la columna con una cinta con el lema «Unión y Libertad»; una torre abatida en el cantón siniestro de punta; una corona invertida en la punta; y un león en el cantón diestro de la misma partición. Timbra el escudo un Sol figurado, con 32 rayos, ocho de los cuales son radiantes.


No aparece en este escudo ni en el dibujo mandado hacer por Leguizamón, la cadena rota ni el lema: "Salta, firme columna de la libertad"».


miércoles, 18 de febrero de 2026

Antiguos escudos de la provincia de Salta (1 de 3)

Al actual escudo de la provincia de Salta le dedicamos la entrada del 28 de mayo de 2011 (aniversario de un decreto del Director Supremo honrando a Güemes), con información oficial del gobierno provincial. Varias veces más nos ocupamos después del mismo escudo, mostrándolo, por ejemplo, en diversas apariciones en lugares destacados de la ciudad de Salta. 

Escudo de la provincia de Salta en la Basílica de San Diego de Alcalá (San Francisco)
(foto propia)


Ese escudo, actualmente vigente, fue oficializado en 1946. Pero antes de esa fecha, la provincia utilizó otros símbolos. A tres de ellos en particular nos referiremos en esta entrada y en las de mañana y pasado mañana.

En 1942 se publicó "El escudo de Salta", un detallado y documentado ensayo de Miguel Solá. De esa obra procede la mayor parte de la información de estas tres entradas. 



Los importantes servicios que desde los primeros años de la Conquista habían prestado a la Corona de España las ciudades del Nuevo Mundo, motivaron a fines del siglo XVI una legislación sobre sus armas y divisas, entre las que figuraban las propias armas reales, como las que recibió de Carlos V la Villa Imperial de Potosí. El 20 de marzo de 1596, Felipe II daba en Aranjuez la ley titulada: «Que las ciudades, villas y lugares de las Indias tengan los escudos de armas que les hubieren concedido»:

(...) Es nuestra voluntad conceder, y concedemos á las dichas ciudades, villas, y lugares, que tengan por sus armas y divisas señaladas y conocidas las que especialmente hubieren recibido de los señores reyes nuestros progenitores, y de Nos, y después les concedieren nuestros sucesores, para que las puedan traer y poner en sus pendones, estandartes, banderas, escudos, sellos, y en las otras partes, y lugares que quisieren, y por bien tuvieren, en la forma y disposición que las otras ciudades de nuestros reinos, á quien hemos hecho merced de armas y divisas. Y mandamos a todas las justicias de nuestros reinos y señoríos, que siendo requeridos, así lo hagan guardar y cumplir, y no les consientan poner impedimento en todo, ni en parte (...)


Muchas de las ciudades del Nuevo Mundo eligieron sus armas y divisas y las usaron sin haber obtenido la aprobación real, como ocurrió con las que se solicitara para la de San Felipe de Lerma en el valle de Salta, ciudad que desde su fundación en 1582 fué el principal baluarte de la conquista del Gran Chaco. Tan duro destino llegó a ser un timbre de orgullo para los sáltenos, que escribieron "como ley municipal o condición recíproca, que no se llamase vecino a aquel que no hiciese tres entradas al Chaco", como se recordaba en la Proclama que con motivo de la jura de Fernando VII dió la ciudad de Salta el 18 de septiembre de 1808.

Cuando la ciudad de Lerma trató de blasonar su Escudo de Armas, nada más lógico que lo hiciera con los símbolos de aquella lucha secular, en la que los gobernadores de Salta recibieron de los Reyes de España el título de conquistadores del Gran Chaco y Río Bermejo. La primera descripción de este Escudo la hizo en 1803 don José Joaquín Araujo en su Guía de Forasteros, en los siguientes términos:



Además de este conocido documento literario, poseemos un documento gráfico sobre el escudo de Salta. Nos referimos a la medalla que la ciudad mandó acuñar en 1789 para conmemorar la proclamación de Carlos IV y al mismo tiempo la creación de la Intendencia de Salta. Fué descrita por primera vez por Mitre en un trabajo titulado Juras Reales, que su autor obsequió en manuscrito a don Alejandro Rosa, quien lo publicó en 1895 en uno de sus Estudios numismáticos:


Mitre hace notar que se trata de una medalla muy rara, nunca descrita hasta entonces y solamente indicada en la Explicación de un monetario del Río de la Plata, de Angelis; y Rosa añade su mención posterior en el Indicador manual de la numismática española, por Álvaro Campaner y Fuentes, donde se le asigna el carácter de medalla mexicana, en la creencia de que su reverso representa el famoso salto de Alvarado en el lago Texcoco.




Esta medalla salteña fué acuñada en la Villa Imperial de Potosí durante el gobierno de don Andrés Mostré, último gobernador de la provincia del Tucumán y primero de la Intendencia de Salta, existiendo algunas diferencias entre las armas en ella grabadas y la descripción que hace el autor de la Guía de Forasteros, donde no figura el indígena que se prepara para atacar al español; pero ambos documentos coinciden en las restantes figuras: un cerro (el de San Bernardo), un río (el de los Sauces, hoy de Arias), unos árboles (los de la comarca), armas parlantes del Escudo; un hombre (símbolo del valor) y un perro (símbolo de la fidelidad).

En 1882, don Ángel Justiniano Carranza publicó el primer tomo de los libros capitulares de Santiago del Estero, 1727-1763, Salta, que dicho historiador conceptúa como el escudo de la provincia del Tucumán, no obstante transcribir la descripción de Araujo que se refiere al escudo de aquella ciudad: «El escudo de armas que adorna la portada de este volumen — dice Carranza — fué el de la antigua provincia del Tucumán, integrada por el territorio de Santiago [del Estero) hasta 1820, y «comprende un río que la ameniza, un cerro que la fortalece, unos árboles que la hermosean, y los símbolos del valor y de la fidelidad que la distinguen».



En el escudo publicado por Carranza figura el indio que aparece en la medalla de la jura de Carlos IV, lo que hace suponer que el dibujante tuvo presente esta medalla y no la descripción de Araujo. En ninguna de las actas capitulares publicadas en el mencionado volumen, anteriores a dicho Escudo de Armas, se trata del mismo, razón por la que nos dirigimos al Director del Archivo de Santiago del Estero, pidiéndole nos informara sobre el origen de este blasón, pero no obtuvimos respuesta.

Carranza incurre en error cuando dice que este escudo fué el de la antigua provincia del Tucumán, pues no se otorgaban armas ni divisas a los territorios, sino a las ciudades, villas y lugares; y precisamente el origen del blasón de que se trata fué, según documentos inéditos que publicamos, una distinción especial hecha a la ciudad de Salta y no a las otras del Tucumán por su gobernador don Juan Manuel Campero.

Hasta aquí los antecedentes conocidos sobre el Escudo de Armas de la ciudad de Salta (...)

Este escudo pasó luego a ser el de la ciudad de Salta. En 1934, el entonces Intendente Municipal, Juan E. Cornejo Arias, remitió al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza, oficializando el escudo colonial de la ciudad. En  dicho proyecto se establecía el escudo de la ciudad de Salta adoptándose el que se había usado ya desde la época de su fundación y que consiste en un «campo cruzado por un río y colinas en el fondo», como lo señala "el conocido historiador doctor Bernardo Frías en su Tradiciones Históricas, tomo I, página 40". 

La ordenanza 6a. de Hernando de Lerma referente a la fundación de Salta, en 1582, disponía «que de hoy en adelante en cada año Sábado o Domingo de Quasimodo se saque la bandera o estandarte de esta dicha Ciudad». Se observó esta Ordenanza hasta el año 1716 y en 1717 se ordenó se hiciera la ceremonia en lo sucesivo cada 1 de Mayo, «día de los gloriosos apóstoles San Felipe y Santiago».

En dicho estandarte se fijó el escudo de armas de la Ciudad, que de acuerdo a la tradición no es otro que el que en 1934 la intendencia de Salta proyectaba establecer de forma oficial. 

El Concejo Deliberante de la ciudad de Salta sancionó entonces  la siguiente Ordenanza:

Art. 1.°— Téngase como escudo oficial de esta Municipalidad de Salta el que informa el dibujo adjunto, consistente en «un campo cruzado por un río y colinas en el fondo», de conformidad a la tradición histórica.

Art. 2.» — Dicho escudo se usará en los edificios Municipales, papeles y útiles de uso oficial Municipal y se acuñará en las medallas del Señor Intendente, Señores Concejales y altos funcionarios de la Comuna.

Art. 3.° — Comuníquese, publíquese, tómese razón, etc. 

Dada en Sala de Sesiones, en Salta, a los treinta y un días del mes de julio del año 1934. — Fdo: Alejandro Bonari, Presidente; J. M. Martínez Sararia, Secretario. 

Departamento Ejecutivo, agosto 17 de 1934. — Cúmplase, téngase por Ordenanza, comuníquese, publíquese, etc. — Fdo.: Juan E. Cornejo Arias, Intendente; R. M. Cornejo Isasmendi, Secretario.

Don Bernardo Frías dice lo siguiente acerca del Escudo de la ciudad de Salta: «Formábase de un campo cruzado por río de azules y mansos raudales, y de unas suaves colinas en el fondo; mansos y pastoriles atributos que, en los siglos por venir, la Revolución habría de cambiar por otros más altivos y marciales». Ya se ha visto que los mansos y pastoriles atributos que según Frías lleva el Escudo de la ciudad son precisamente lo contrario, acaso porque el autor de las Tradiciones salteñas no reparó en las demás piezas del blasón.

Pero la ejecución del Escudo no se hizo de acuerdo con el texto de la ordenanza, pues aparecen en él el hombre y el perro, que son las piezas más importantes del blasón y que no figuran en la referencia de Frías ni en la disposición municipal. 

La Municipalidad de Salta -añade el autor en su obra de 1942- debe modificar la Ordenanza para ajustarla a la verdad histórica y redactarla en términos heráldicos.

Escudo en la Catedral de Salta
(foto propia)


Esta es, pues, la historia del primer escudo de Salta: propiamente el de su ciudad capital, que fue usado como escudo provincial en un tiempo, pero que actualmente es oficialmente el de la "muy ilustre y muy fiel" ciudad de Salta.

lunes, 24 de noviembre de 2025

"Proyecto de escudos para los territorios de jurisdicción marítima" (3 de 8): Chubut

Tercera entrada de la serie de proyectos de escudos para los territorios de jurisdicción marítima de la República Argentina. Como lo explicamos el viernes, estamos transcribiendo lo publicado en el Boletín del  Centro Naval en 1954 en su número 614.


Chubut

«Cortado, semipartido el cuartel superior, con escusón en abismo. 

El primer cuartel es ocupado por un castillo de oro, sobre fondo de gules (rojo). Simboliza al fortín construido en 1778 por D. Juan de la Piedra, jefe de la expedición que debía fundar establecimientos en la costa patagónica y que arribó al golfo de San José en ese año, donde lo emplazó con mala fortuna, pues al poco tiempo fue atacado y destruido por los indígenas. Significa en la historia de la gobernación del Chubut la primera empresa de población de la región. 

El segundo cuartel, con fondo de azur (azul), contiene una carreta en sable (negro) en lontananza, en retirada, y una locomotora, también en sable, entrando en su reemplazo. Significa la primera tentativa fracasada y posterior colonización efectuada por los galeses en 1854 y 1865, que en número de 40 familias llegaron en el último de los años citados en el velero “Mimosa” para establecerse en ese lugar, fundando el pueblo de Rawson en honor del ministro de ese apellido del entonces presidente de la República, general D. Bartolomé Mitre. El jefe de ese animoso grupo de colonizadores era el Sr. L. Jones P. Madryn, que tiene hoy perpetuado su nombre en el puerto y ciudad levantada en el golfo Nuevo. 

La presencia de la locomotora de época, obedece al hecho de que la gobernación del Chubut vio en 1887 el tendido de la primera vía ferroviaria patagónica, el Central del Chubut que unió el valle de ese nombre con Puerto Madryn. Constituyó un factor indudable de progreso, reemplazando a las toscas carretas y diligencias. 

El cuartel cortado de la punta contiene tres torres de petróleo y bombeo en sable, figuradas en paisaje regional. 

De acuerdo al cuartelado cronológico seguido, se lo ha ubicado en ese lugar por datar de 1907 el descubrimiento de ese cuantioso e inestimable mineral de combustible líquido. 

El ancla de plata sobre fondo de azur, con bordura de plata, colocada en el todo o abismo, representa a las marinas de guerra y mercante que tanto trabajaron e impulsaron el progreso de la región. La Marina de Guerra tuvo a su cargo, desde los comienzos, el transporte de pasajeros y cargas y los relevamientos hidrográficos, como también los servicios radiotelegráficos y de prefectura marítima. En los primeros años de la explotación de los yacimientos de Comodoro Rivadavia, la Marina de Guerra hizo frente al transporte del petróleo, llevando en buques tanques con su personal el líquido combustible, hasta que el Ministerio de Agricultura formó su propia flota. 

El Sol de la soberanía nacional timbra el escudo, como afirmación de derecho».

domingo, 23 de noviembre de 2025

"Proyecto de escudos para los territorios de jurisdicción marítima" (2 de 8): Santa Cruz

Continuamos hoy la publicación de los escudos propuestos en 1954 por el Capitán de Navío Humberto Burzio para los territorios argentinos de jurisdicción marítima, según su trabajo publicado en el número 614 del Boletín del Centro Naval. Hoy corresponde el segundo escudo: el de la entonces gobernación de Santa Cruz.




Santa Cruz

«Cortado y semipartido, con el cuartel superior partido, con bordura.

El patagón tortillado, que figura en el cuartel diestro, simboliza al aborigen del territorio y la efigie corresponde a uno dibujado del natural por el capitán P. P. Parker, de la expedición de la “Beagle” y “Adventure”, al mando del capitán Fitz Roy.


El guanaco (Lama guanicoe) representa a la fauna del territorio en su especie más numerosa. Al respecto, manifiesta Darwin en su libro “Viaje de un naturalista alrededor del mundo”, que llegó a verlos en manadas de 50 a 100 individuos y que en cierta ocasión divisó una cuyo número llegaba a 500.



El estrecho de Magallanes o de “Todos los Santos”, como se lo bautizó primitivamente, corresponde al bosquejado por el propio Sebastián El Cano en 1523, es decir, tres años después del descubrimiento del famoso paso. Se ha respetado, por razones históricas, el relevamiento imperfecto hecho por los primeros navegantes que lo cruzaron.

La cruz cristiana, colocada en el corazón o abismo del escudo, simboliza el nombre dado al territorio al descubrir y explorarse el río epónimo, hecho ocurrido según se cree el 3 de mayo de 1520, día de la Vera Cruz, en cuyo homenaje se bautizaron esas nuevas tierras con el nombre de Santa Cruz. Figura de color blanco sobre fondo de oro o amarillo, que son los de la Iglesia Romana.

Las anclas de plata sobre gules (rojo) que siembran la bordura, simbolizan a las cinco naves que constituían la expedición de Magallanes y que permanecieron en San Julián en larga estadía invernal.

Las dos anclas acostadas del jefe representan a la “Trinidad” y “Concepción”. Figuran en esa posición para simbolizar la navegación efectuada por las mismas, que a pesar de haber cruzado el estrecho, no pudieron completar el viaje circunnavegando al mundo; la “Trinidad”, por haber sido apresada por los portugueses, y la “Concepción”, a causa de su quemazón voluntaria dispuesta por el capitán general de la escuadra, D. Juan Carvallo, en la isla Bojol, después de la muerte de Magallanes.

El ancla del flanco siniestro corresponde a la “San Antonio”, que abandonó a Magallanes en el estrecho, amotinándose su tripulación y regresando a España. Por esta razón, se la figura con un brazo menos, es decir, como arma “descargada” o “difamada”, recorte hecho como castigo por el acto deshonroso de la deserción. Es ley en Heráldica y al respecto se recuerda que San Luis, rey de Francia, dispuso que un noble que había insultado a la propia madre, llevase el león de sus armas sin lengua y sin uñas.

La del flanco diestro, en posición invertida, corresponde a la pequeña nave “Santiago”, perdida en la costa de Santa Cruz, en el desempeño de una comisión exploradora mientras la armada se encontraba invernando en San Julián.

El ancla vertical de la punta, que en esa posición significa victoria, corresponde a la nave de Juan Sebastián El Cano, cuyo nombre promisorio de “Victoria” tuvo cumplido efecto, pues fue la única de las cinco que llegó a completar la vuelta al mundo.

La bordura es de gules (rojo) por significar ese color, en lenguaje heráldico, valor, atrevimiento e intrepidez, ya que estas cualidades se necesitaban y pusieron en juego para cumplir la inmortal hazaña. También para significar lo sangriento y heroico de la expedición, por cuanto de 260 hombres que partieron sólo regresaron 18 en la “Victoria”, los “gloriosos harapientos”, como se los ha llamado con justicia.



El Sol que timbra el escudo es el nacional, símbolo de la soberanía patria sobre ese extenso territorio patagónico».

viernes, 21 de noviembre de 2025

"Proyecto de escudos para los territorios de jurisdicción marítima" (Introducción)

Después de haber celebrado ayer el Día de la Soberanía Nacional, dedicaremos nueve entradas a una verdadera curiosidad heráldica, una valiosa "perla" que encontramos en el número 614 (de enero/febrero de 1954) del Boletín del Centro Naval.



Se trata de una nota que aporta proyectos de escudos "para los territorios de jurisdicción marítima" de la República Argentina, es decir, siguiendo el mismo orden del artículo (que nosotros también seguiremos en nuestras entradas): 

Tierra del Fuego, 
Santa Cruz, 
Chubut,
Río Negro, 
Malvinas, 
Antártida Argentina, 
Órcadas del Sud,
Georgias del Sud. 

El autor del artículo es el Capitán de Navío Contador Humberto F. Burzio, (1902-1980) destacado historiador naval y numismático.

Hoy compartiremos la introducción de la nota con ilustraciones que no pertenecen a la versión original (hemos añadido algunos de los escudos nombrados o aludidos) y desde mañana mostraremos los ocho escudos propuestos.


Proyecto de escudos
para los territorios de jurisdicción marítima

Por el Capitán de Navío Contador Humberto F. Burzio


Las gobernaciones nacionales con litoral marítimo, las islas Malvinas, Órcadas del Sur, Georgias del Sur y Sector Antártico Argentino carecen del escudo que las simbolice, como la Nación y las provincias.

Por razones de jurisdicción geográfica del Ministerio de Marina y por las de la historia marítima de esos territorios, el que escribe se ha limitado a proyectar los escudos que le son de su competencia, ocho en total, por considerar que desde los albores de la nacionalidad, la Marina de Guerra ha sido la institución que los ha mantenido unidos con el resto de la Patria, afianzando y robusteciendo la soberanía con los vínculos afectivos que dejaban a las escasas poblaciones del litoral y a sus aislados habitantes, las estelas de sus naves, los faros y estaciones radiotelegráficas diseminadas en sus costas, los relevamientos hidrográficos y los transportes nacionales.

Se ha limitado por esas razones al cuartelado de los citados, dando prioridad, como no podía ser a menos por la preponderancia marítima de esas regiones, a los emblemas náuticos que sean expresión de historia y tradición. Con ello se cumple también un deber de justicia para los marinos argentinos, españoles y de otras nacionalidades, que en diversas épocas, en frágiles y diminutas embarcaciones, hicieron posible con sus observaciones, estudios, relevamientos y sacrificios personales, la seguridad de la navegación en esas latitudes meridionales.

Los escudos representativos de las gobernaciones nacionales no han sido objeto en ninguna época de legislación o reglamentación. Ni en la ley 1.532, del año 1884, de creación y organización de las gobernaciones nacionales, ni en la N° 3.906, del año 1900, del ex territorio de Los Andes, como tampoco en sus respectivas y posteriores reformas, se ha planteado la cuestión del escudo local.

No sucede lo mismo con las provincias, la mitad de las cuales tienen fijado su escudo por disposición legal y el resto impuesto por el uso, circunstancia que ha dado motivo a través del tiempo a un sinnúmero de arbitrariedades en sus diseños, tal como ocurrió con el escudo nacional hasta la fijación definitiva de su patrón.

Si bien es cierto que las provincias gozan de una autonomía local, cuyo simbolismo lo constituye el propio blasón de cada una, no es menos cierto que las gobernaciones también la poseen, aunque en forma más limitada, por su dependencia directa con el Poder Ejecutivo Nacional.

Los municipios de las provincias y los departamentos tienen generalmente su escudo, que como sello oficial certifica localmente las resoluciones de administración adoptadas por sus autoridades.

En materia eclesiástica ocurre lo mismo y en forma más pronunciada con los sellos o sigillum de las diócesis, obispados y los personales de las jerarquías.

La ciencia del blasón, desde sus orígenes, es amplia en ese sentido, ya que no limitó el empleo del escudo a los estados exclusivamente, representados por el rey o emperador, sino que, respetando su origen feudal o noble, lo extendió a todas aquellas personas que acreditasen nobleza; su empleo se difundió a las ciudades, corporaciones industriales y comerciales, llegando a las personas de simples artesanos, como lo certifican sus escudos menestrales.

Luego, por la historia y por las reglas heráldicas, no es requisito la autonomía para que una persona, localidad o lugar tenga derecho al uso del escudo, ni menos aun que su posición dé motivo a gozar de privilegios por razones de nacimiento o de sangre, como lo era antiguamente. En este sentido, la ciencia del blasón ha evolucionado con los movimientos democráticos del mundo y lo que en tiempos pretéritos era esencialmente distinción de casta o clase, se ha convertido en la actualidad en símbolo representativo de un país, región, ciudad o corporación de individuos.

En América, su origen se confunde con los primeros años de la conquista y colonización.

Escudo de Ciudad de México (izq.)   
Escudo de Lima (der.)


Los monarcas españoles blasonaron a las ciudades y villas más importantes del Nuevo Mundo, otorgándoles los títulos de “Ciudad Real” o “Villa Imperial”, de acuerdo con los servicios prestados a la Corona o a su jerarquía, con los fundamentos de ‘‘Muy Noble”, “Muy Leal”, etc. Tal ocurrió con la capital del virreinato de Nueva España, Méjico, que fue blasonada por Carlos I (V de Alemania) en 1523 y con la del virreinato del Perú, Lima o Ciudad de los Reyes, que lo fue en 1537. Y para citar un caso nuestro, el de Córdoba en 1573, que figura descripto y dibujado en el acta de su fundación, que con ligeras variantes es el actual.

Escudo de la ciudad de Córdoba
dibujado en el acta de fundación (1573)


Felipe II, en las postrimerías de su reinado (1596), dio a conocer la ley que confirmaba a las ciudades, villas y lugares de América los escudos de armas que se le hubieren concedido, expresándose en la misma:

Teniendo consideración á los buenos y leales servicios que nos han hecho las ciudades, villas y lugares de nuestras Indias Occidentales, é Islas adyacentes, y que los vecinos, particulares y naturales han asistido a su pacificación y población: Es nuestra voluntad de conceder y concedemos á las dichas ciudades, villas y lugares, que tengan por sus armas y divisas señaladas y conocidas las que especialmente hubieren recibido de los señores reyes nuestros progenitores, y de Nos, y después le concedieren nuestros sucesores, para que las puedan traer y poner en sus pendones, estandartes, banderas, escudos, sellos y en las otras partes, y lugares que quisieren, y por bien tuvieren, en la forma y disposición que las otras ciudades de nuestros reinos, á quien hemos hecho merced de armas y divisas. I mandamos á todas las justicias de nuestros reinos y señoríos, que siendo requeridos, así lo hagan guardar y cumplir, y no les consientan poner impedimento en todo, ni en parte, pena de nuestra merced, y diez mil maravedís para nuestra cámara.

La Asamblea General Constituyente de 1813 creó también el escudo o “Sello” de la nueva nacionalidad que surgía, pero, por supuesto, con símbolos republicanos, grabándose en el papel de las resoluciones de gobierno y en el metal noble de oro y plata de la primera moneda independiente troquelada en Potosí, en ese mismo año.

Escudo de la Asamblea del Año XIII. 
Pintura al óleo sobre chapa de cobre
(Museo Histórico Nacional)


Entiende el autor de este artículo que los escudos de las gobernaciones marítimas, islas Malvinas, Sector Antártico, islas Orcadas y Georgias del Sur, deben fijarse respetando la tradición, tomando como base para su confección la historia, geografía y fauna regional, de manera tal que los mismos reflejen las características más salientes del lugar en sus aspectos moral y material, constituyendo su composición heráldica un símbolo ideográfico, que, como debe ser, no necesite palabras para la explicación de lo que se quiere decir, que es la finalidad de la ciencia del blasón: hablar sin palabras.

Fundamentamos a continuación los ocho escudos proyectados, que ilustran el artículo. 

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A partir de mañana, en ocho entradas consecutivas, los interesantes proyectos heráldicos del capitán Burzio, que podemos considerar inéditos en la Red.