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miércoles, 8 de mayo de 2019

"La peregrinación al santuario de Luján al recrudecer el conflicto argentino-chileno"

El título de esta entrada es parte del título de una nota de  Juan Guillermo Durán aparecida en el número XXXI (correspondiente a los años 2015-2017) de Archivum, publicación de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina.  El título completo es «La amenaza de la guerra. La peregrinación al Santuario de Luján al recrudecer el conflicto argentino-chileno (1895). Dos sacerdotes hermanados por la misma causa: Jorge María Salvaire y Ramón Ángel Jara».

El resumen o "abstract" del artículo dice: 
El autor trata, en el contexto de las discusiones sobre la delimitación precisa de la frontera argentino-chilena, el estallido de un conflicto armado entre ambas naciones en el año 1895; y los esfuerzos diplomáticos que desplegaron mancomunadamente los arzobispos de Buenos Aires, Uladislao Castellanos, y el de Santiago de Chile, Mariano Casanova, para evitarlo. Iniciativa a la que se sumaron los sacerdotes Jorge María Salvaire, por entonces Capellán del Santuario de Ntra. Sra. de Luján, y Ramón Ángel Jara, canónigo chileno, organizando la gran Peregrinación Sudamericana por la Paz a la Basílica de Luján (por entonces en construcción) que providencialmente contribuyó a disipar, en momento tan crítico, la apelación al recurso bélico.
La nota hace varias referencias heráldicas, lo que lo convierte en objeto de interés para este Blog. 

En 1895 las tensiones limítrofes entre la Argentina y Chile habían recrudecido, y ambas naciones se encontraban en una carrera armamentista.   Como es lógico, la Iglesia -en los dos lados de la Cordillera- deseaba que no se quebrara la paz. 

El año anterior había quedado vacante la sede arquidiocesana de Buenos Aires, y en septiembre de 1895 el Papa León XIII designó  como Arzobispo a monseñor Uladislao Castellano, hasta entonces Auxiliar de Córdoba.  Como un primer y significativo gesto de fraternidad, Castellano «invitó al arzobispo de Santiago de Chile, monseñor Mariano Casanova, a cruzar la Cordillera para que procediera a imponerle en Buenos Aires el sagrado palio, insignia de su nueva dignidad. Éste, sumamente agradecido, aceptó la invitación, efectuándose la solemne ceremonia en la Iglesia Catedral, el domingo 24 de noviembre, en presencia de autoridades religiosas, civiles y militares, con posterior desfile y banquete oficial».  Las palabras del prelado chileno conmovieron «a todos los presentes, especialmente al momento de referirse a la paz que él anunciaba (...) por cuya consecución los dos arzobispos estaban dispuestos a ofrecer hasta sus propias vidas».

Escudo episcopal de monseñor Mariano Casanova en la cripta de la Catedral de Santiago de Chile
Pero el propósito del flamante Arzobispo de Buenos Aires iba más allá. Tuvo además la iniciativa de «asociar al arzobispo chileno y a su comitiva a la inminente peregrinación arquidiocesana, entre cuyas intenciones figuraba el poner a los pies de la Virgen de Luján la imperiosa necesidad de salvaguardar la paz entre ambos países, comprometida seriamente». La invitación se hizo extensiva a delegaciones del Uruguay (presidida por el Obispo de Montevideo) y del Paraguay, con lo cual la peregrinación en la práctica tomaba el carácter de sudamericana.


Entre las intenciones prioritarias que monseñor Castellano llevó a Luján figura, asimismo, poner los actos de su arzobispado bajo la protección de Ntra. Sra. de Luján, según lo expresó en su Primera Carta Pastoral, del 24 de noviembre de 1895. “Pongo mi gobierno bajo los auspicios de la Santísima Trinidad y de la Inmaculada Virgen María, a quien, bajo la advocación de Ntra. Sra. de Luján, honra esta arquidiócesis y todas las diócesis de las Repúblicas del Plata, como a su insigne Protectora. Su Sagrada Imagen es el emblema principal de mi escudo arzobispal, leyéndose al pié las palabras con que la Iglesia implora su maternal amparo: Sub tuum præsidiumConfiado en su patrocinio, trabajaré por propagar su culto y por fomentar la obra de su nuevo monumental Santuario. Allí iré, dice, en devota peregrinación el 1º de diciembre próximo acompañado de respetables prelados y sacerdotes y de numeroso pueblo; y el día 8 asistiré de nuevo, a solemnizar con mi primer pontifical de Arzobispo la gran fiesta de su Inmaculada Concepción” 
El 1° de diciembre tuvo lugar la peregrinación con gran concurso de fieles. La crónica que estamos comentando nos informa que en la decoración de las plazas y calles de Luján, y particularmente del santuario, se destacaban en varios lugares «los escudos de las cuatro nacionalidades presentes» y «de las catorce provincias argentinas», así como escudos pontificios.  


El Santuario de Luján rodeado de los escudos de las naciones del Plata y de los escudos provinciales;
imagen publicada en este Blog el 9 de mayo de 2011

«En el presbiterio lucían los escudos de los romanos pontífices vinculados a la historia de Luján (Pío IX y León XIII), la de los metropolitanos chileno y argentino, de los prelados de Uruguay y Paraguay, de los cuatro sufragáneos argentinos y de los dos auxiliares de Buenos Aires».


Escudos de Pío IX y de León XIII en un antiguo cuadro de la Virgen de Luján;
imagen publicada en nuestra entrada del 23 de julio de 2010
Cuando el Arzobispo de Buenos Aires estaba a las puertas del Santuario, «el P. Salvaire, al tiempo de ofrecer el agua bendita, dirigió al Metropolitano unas breves palabras de bienvenida; y haciendo alusión al escudo arzobispal y al lema del mismo, agregó: “Entrad, Señor, en este Santuario que es vuestro, y bajo el amparo de esta divina Señora que aquí se venera y es la gloria de vuestro escudo, os conceda el cielo felicidad y acierto en vuestro gobierno arzobispal”».

Después de la solemne misa celebrada en el templo, tuvo lugar un almuerzo en el que se destacó el brindis de monseñor Echagüe, uno de los oradores, quien llamó la atención «sobre el lema del escudo del Arzobispo chileno, Pax multa, y el del argentino, Sub tuum præsidium». El primero de los lemas corresponde al salmo 119 (118), versículo 165, cuyas primeras palabras dicen en latín: «Pax multa diligentibus legem tuam», es decir «Los que aman tu ley gozan de una gran paz» o «Mucha paz a los que aman tu ley».

Escudo episcopal de monseñor Casanova en la cripta de la Catedral de Santiago de Chile;
se lee al costado el lema episcopal «Mucha paz a los que aman tu ley»
Más tarde hizo uso de la palabra en el templo en construcción el presbítero chileno Ramón Jara, de destacada oratoria, quien en nombre de su pueblo ofreció una bandera de Chile para que quedara a los pies de la Virgen de Luján.

La oración común de ese día a los pies de María fue muchas veces evocada, más tarde, como causa providencial de que los pueblos argentino y chileno no hayan entrado nunca en guerra, pese a que las tensiones no terminaron e incluso en algún momento se intensificaron. A modo de ejemplo se señala en la nota que en 1898 monseñor Ramón Jara, ya en ese momento Obispo de Ancud, ante  la armada chilena en pleno,  recordó su visita a Luján como prenda de paz. Curiosamente ese mismo día (13 de noviembre de 1898) el Arzobispo de Buenos Aires encabezaba una nueva jornada de oración por la paz en Luján.  
De esta manera, sin proponérselo de antemano ni el arzobispo de Buenos Aires ni el obispo de Ancud, al mismo tiempo, en el mismo día (13 de noviembre) y a la misma hora (10 hs.), se expresaron, de uno y otra lado de los Andes, en el Santuario argentino y en la Bahía chilena de Ancud, idénticos sentimientos por la paz fraterna, bajo el recuerdo agradecido a Ntra. Sra. de Luján, en cuyo corazón maternal volvían a confiar ambos pueblos. Está de más decir que en ambos actos, sin previo acuerdo, sólo guiados por la mano de la Providencia, se encontraban unidos espiritualmente dos grandes devotos de la Virgen, dos grandes propulsores de la paz argentino-chilena y, en el fondo, dos grandes amigos: Salvaire y monseñor Jara.
Escudo episcopal de monseñor Ramón Jara, Obispo de San Carlos de Ancud
A lo largo de la entrada hemos visto algunos de los escudos episcopales y pontificios aludidos en la nota.  Publicamos esta entrada en la Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la República Argentina y de las tres repúblicas del Plata.

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