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miércoles, 24 de mayo de 2017

Escudo de monseñor Uladislao Castellano

Monseñor Uladislao Castellano fue el tercer Arzobispo de Buenos Aires. Ejerció ese cargo entre 1895 y 1900. Nacido en 1834, este sacerdote cordobés había sido elevado al orden episcopal en 1892, como Titular de Anchialus y Auxiliar de Córdoba.





El mismo año de su asunción en Buenos Aires, monseñor Castellano peregrinó hasta el Santuario de Luján, como lo recuerda esta placa:



A monseñor Castellano le tocó volver a coronar en 1897 la imagen de la Virgen de Luján, después del robo y posterior recuperación de la corona que le había sido impuesta en 1887.

Carlos Ruiz Santana, en su nota sobre "Heráldica Eclesiástica Argentina" publicada en 1945 en  la revista (número 4/5) del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, describe así el escudo episcopal:
Su escudo: Cortado. 
Al primero de azur, la Virgen de Luján.
Al segundo de gules, el libro de los Evangelios abierto.                                                 En letras de sable:"Evangelizare paupéribus misit me" (San Lucas).
Lema: "Sub tuum praesidium".




Además de la cruz arzobispal, de la mitra y el báculo acolados, y del galero arzobispal, añadamos la curiosidad de las ramas de laurel atadas a la base de la cruz. 

Mas datos acerca de este escudo pueden verse en nuestra entrada del 23 de noviembre de 2010

Tomé las fotos de esta entrada durante una visita al Santuario Nacional de Luján, en diciembre de 2014. La publicamos en el día en que invocamos a María como "Auxilio de los Cristianos", porque el lema episcopal de monseñor Castellano, tomado de la más antigua oración a la Madre de Dios, parece invitar especialmente a ello:

Sub tuum praesidium confugimus,
Sancta Dei Genitrix.
Nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus nostris,
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.


Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
¡oh Virgen, gloriosa y bendita!

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