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lunes, 9 de mayo de 2011

La corona de Nuestra Señora de Luján


En 1887,  el 8 de mayo cayó domingo, igual que este año.  Ese día -ayer se cumplieron 124 años-, recibió la Coronación Pontificia (la primera celebrada en América) la imagen de la "Pura y Limpia Concepción del Río Luján", venerada desde 1630 en nuestro país,  advocación que más tarde, en 1930, fue oficialmente declarada  Patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Recordando el aniversario de la coronación de Nuestra Señora de Luján,  hoy nos referiremos precisamente a  la corona que  luce la imagen de la Virgen.


Según el sitio oficial del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Luján, la corona fue encargada por el padre Jorge María Salvaire -gran promotor del culto a la Virgen de Luján y de la construcción de la actual monumental basílica- a la casa Poussielgue Roussand,  en París, con las joyas que había donado, para tal fin,  el pueblo fiel argentino.

La corona es de estilo gótico florido, de oro y piedras preciosas, con forma de corona imperial. Pesa en total medio kilo, su diámetro mayor es de unos 13 centímetros, y su altura, hasta la cúspide de la cruz, es de 14 centímetros.


Fue bendecida personalmente por el papa León XIII el 30 de septiembre de 1886. La coronación fue presidida en nombre del Sumo Pontífice por el entonces Arzobispo de Buenos Aires, monseñor León Federico Aneiros, ante cerca de 40.000 personas.


Robada en septiembre de 1897,  la corona fue recuperada poco despúes. A monseñor Uladislao Castellano, que desde 1895 era Arzobispo de Buenos Aires tras la muerte de monseñor Aneiros,  le tocó volver a coronar a la Virgen, el 7 de noviembre de 1897.

Ahora bien, a los efectos de este Blog, lo que más interesa  son los escudos que adornan la corona. Citamos de la página oficial de la Basílica de Luján:  "La corona luce 8 escudos: los de Argentina, Uruguay, Paraguay, España, el del Papa Pío IX, quien siendo canónigo en 1824 visitara y diera misa en Luján, el de S.S. León XIII, que bendijera la corona en 1886 y los de Monseñor Aneiros, porteño y Mons. Castellano, cordobés, ya que ambos coronaron la imagen de la Virgen".  (Sin embargo, en la "Historia de Nuestra Señora de Luján - Su culto, su santuario y su pueblo", editada en 1932,  se afirma que la corona tiene "doce piezas esmaltadas", seis de ellas representando "cabezas de querubes",  mientras que  "los otros seis esmaltes (...)  representan diferentes escudos y van distribuídos en la venda de la diadema; son los de la República Argentina, Pío IX, León XIII, Arzobispo, España y República Oriental". Ignoramos si los otros dos escudos fueron añadidos con posterioridad).

Ateniéndonos a la primera lista de escudos, tenemos:

-Los escudos de Argentina, Uruguay y Paraguay,  los países "del Plata" de los que es Patrona la Virgen de Luján:


En la mayoría de las representaciones de la Virgen de Luján (por ejemplo en la estampa oficial que encabeza esta entrada) aparecen los tres escudos en la medialuna que hay al pie de la imagen. En algunas ocasiones falta el escudo paraguayo.
 
-El escudo de España, “en memoria de los dos siglos de protección, con que España distinguió a este venerable Santuario”, como se afirma, por ejemplo,  en el sitio de las peregrinaciones juveniles a Luján:
Archivo:Escudo de España 1874-1931.svg 
 
-El escudo del Papa Pío IX, quien en 1824, siendo canónigo, de paso para Chile, visitara y dijera Misa en Luján (estas armas se presentan en la soberbia versión de Marco Foppoli):
 



-El escudo de S.S. León XIII, quien bendijera la corona en 1886:  


-El escudo de  Mons. Aneiros, a quien le tocó coronar la imagen en 1887:

 
-El escudo de Mons. Castellano,  que exhibe en su campo superior, justamente, la imagen de la Virgen de Luján.

En todos estos escudos se condensa el homenaje que los siglos,  la Patria y  la Iglesia que peregrina en la Argentina rinden a la Patrona de la Nación. Nos unimos a este homenaje.

5 comentarios:

  1. Alejandro:

    Excelente artículo, éste referido a la corona de la Virgen de Luján, que nos enseña una historia rica en tradición y veneración. ¡Felicitaciones por abrirnos otros aspectos del tesoro de la Heráldica!

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  2. Luego del robo de la corona, en 1897, la Casa Gotuzzo y Costa de Buenos Aires, fue la encargada de repararla, ya que al momento de la recuperación había sido totalmente desmontada.
    Es allí que los orfebres rediseñan la corona, y al decir del Padre Salvaire, ésta había quedado "mejorada y con mejor gusto", agregándosele los escudos de la República del Paraguay y el de Mons. Castellano.-

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  3. consulta
    ¿que significado tiene la corona de la virgen de lujan?

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    1. Además de los significados específicos que se mencionan en la nota, podemos mencionar lo que señala el Ritual de Coronación de una imagen de Santa María Virgen: «La costumbre de representar a santa María Virgen ceñida con corona regia data ya de los tiempos del Concilio de Éfeso (del año 431), lo mismo en Oriente que en Occidente. Los artistas cristianos pintaron frecuentemente a la gloriosa Madre del Señor sentada en solio real, adornada con regias insignias y rodeada de una corte de ángeles y de santos del cielo. En esas imágenes no pocas veces se representa al divino Redentor ciñendo a su Madre con una refulgente corona. La costumbre de coronar las imágenes de santa María Virgen fue propagada en Occidente por los fieles, religiosos o laicos, sobre todo desde finales del siglo XVI. Los Romanos Pontífices no sólo secundaron esta forma de piedad popular, sino que, además, «muchas veces, personalmente con sus propias manos, o por medio de Obispos por ellos delegados, coronaron imágenes de la Virgen Madre de Dios ya insignes por la veneración pública» (...)».


      Con el rito de la coronación «reafirma la Iglesia que santa María Virgen con razón es tenida e invocada como Reina, ya que es:
      - Madre del Hijo de Dios y Rey mesiánico: María, en efecto, es Madre de
      Cristo, el Verbo encarnado, por medio del cual «fueron creadas todas las
      cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones,
      Principados, Potestades»;6 Madre del Hijo de David, acerca del cual dijo
      el ángel con palabras proféticas: «Será grande, se llamará Hijo del
      Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre
      la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin»;
      de ahí que
      Isabel, llena del Espíritu Santo, saludó a la Santísima Virgen, que
      llevaba a Cristo en su seno, como «Madre del Señor»;
      - es colaboradora augusta del Redentor: pues la Santísima Virgen, como
      nueva Eva, por eterno designio de Dios, tuvo una relevante participación
      en la obra salvadora con a que Cristo Jesús, nuevo Adán, nos redimió y
      nos adquirió para sí, no con oro y plata efímeros, sino a precio de su
      sangre,
      e hizo de nosotros un reino para nuestro Dios;
      -es perfecta discípula de Cristo: la Virgen de Nazaret, dando su
      asentimiento al plan divino, avanzando en su peregrinación de fe,
      escuchando y guardando la palabra de Dios, manteniéndose fielmente
      unida a su Hijo hasta la cruz, perseverando en la oración con la Iglesia,
      intensificando su amor a Dios, se hizo digna, de modo eminente, de «la
      corona merecida», «la corona de la vida», «la corona de gloria» prometida a los fieles discípulos de Cristo; y, por ello, «terminado el curso de la vida terrena, fue asunta en alma y cuerpo a la gloria celestial y enaltecida por el Señor como Reina del Universo, para que se
      asemejara más plenamente a su Hijo, Señor de los que dominan y
      vencedor del pecado y de la muerte»;
      - es miembro supereminente de la Iglesia: esclava del Señor, que fue
      coronamiento del antiguo Israel y aurora santa del nuevo pueblo de
      Dios, María es «la parte mayor: la parte mejor, la parte principal y más selecta» de la Iglesia; bendita entre las mujeres. por el singular
      ministerio a ella encomendado para con Cristo y todos los miembros de
      su Cuerpo místico, como también por la riqueza de virtudes y la plenitud
      de gracia, María sobresale entre la raza elegida, el sacerdocio real, la
      nación consagrada,que es la Iglesia; y, por ello, con toda justicia es
      invocada como Señora de los hombres y de los ángeles y como Reina
      de todos los santos. Y la gloria de la Santísima Virgen, hija de Adán y
      hermana de los hombres, no sólo honra al pueblo de Dios, sino que
      ennoblece a todo el género humano».

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