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miércoles, 11 de mayo de 2011

Escudo de monseñor Mamerto Esquiú

En esta breve serie de tres entradas dedicadas a compatriotas en proceso de beatificación, nos ocuparemos en esta ocasión de Fray Mamerto Esquiú,  de cuyo nacimiento se cumplen hoy 185 años.

La figura de Esquiú me es particularmente simpática, por lo que me detendré un instante en reseñar su vida antes de abordar el tema de su escudo episcopal.


Nacido en 1826 en Catamarca,  fue ordenado sacerdote para la orden franciscana en 1848.

Con motivo de la sanción de la Constitución Nacional, pronució en la Iglesia Matriz de Catamarca, el 9 de julio de 1853,  un sermón que se hizo célebre, el "Sermón de la Constitución". En ese sermón pidió aceptar la nueva Constitución, rogó por la concordia y la unidad de los argentinos, y dejó enseñanzas luminosas para la Patria que iniciaba una nueva etapa de su vida política. Este es el párrafo con el que concluye el sermón:


Obedeced, señores; sin sumisión no hay ley, sin ley no hay patria, no hay verdadera libertad: existen sólo pasiones, desorden, anarquía, disolución, guerra y males de que Dios libre eternamente a la República Argentina;   y concediéndonos vivir en paz y en orden sobre la tierra, nos dé a todos gozar en el Cielo de la bienaventuranza en el Padre,  en el Hijo  y en el Espíritu Santo, por quien y para quien viven todas  las cosas.



Ternado para Arzobispo de Buenos Aires en 1872, no aceptó la candidatura.

Años después fue propuesto como Obispo de Córdoba, y aunque en principio declinó nuevamente el nombramiento,  accedió tras recibir la orden del Papa de aceptar el cargo. Fue ordenado obispo en Buenos Aires el 12 de diciembre de 1880 y tomó posesión de su sede en  enero siguiente.


Murió durante una de sus muchas visitas pastorales, el 10 de enero de 1883.


Sus restos mortales descansan en la catedral de Córdoba, mientras que su corazón incorrupto,  que era conservado en el convento franciscano de Catamarca, fue robado en 2008 y nada se sabe de él.


Por supuesto, en esta breve reseña hemos omitido numerosos aspectos y detalles significativos de su vida.


En 1946 el Congreso Nacional dictó una ley (aprobada por unanimidad en el Senado y por 81 de los 82 miembros presentes de la Cámara de Diputados),  que establece en su artículo 1° que "La Nación Argentina adhiere a las causas de beatificación y canonización de Fray Mamerto Esquiú, Obispo de Córdoba, a incoporarse ante la Santa Sede, por haber concluido en el país el respectivo proceso previo".  En efecto, el proceso informativo,  abierto en 1930, había concluido en diciembre de 1945, según la información obtenida del sitio (en inglés) Hagiography Circle


En 1978 fue introducida la causa de beatificación, que cobró  un mayor impulso en los últimos años. En diciembre de 2006 fue promulgado el decreto sobre la heroicidad de las virtudes de Esquiú; por tanto, mientras prosigue su causa de beatificación, le corresponde el tratamiento de Venerable.

Su escudo episcopal se muestra a continuación:





Se trata de un cuartelado muy colorido, 1° de oro con los corazones de Jesús y de María, 2° de plata con dos muebles que no identifico, 3° de sinople con con paisaje montañoso que muestra tierra, montes y cielo, todo de su color, y 4° de gules con el emblema franciscano en plata y sable. Mitra y báculo acolados. Timbrado con el galero de sinople con seis borlas por lado, propio de los obispos.


Este homenaje a Fray Mamerto Esquiú en el 185° aniversario de su nacimiento pretende  también ser una pública expresión de votos por su pronta beatificación.

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