Buscar en este blog

domingo, 16 de octubre de 2016

Las incógnitas del escudo argentino (2 de 2)

Ayer hicimos referencia a una nota publicada hace 10 años en el Suplemento Cultural del diario La Nación, acerca del posible origen revolucionario francés de nuestro Escudo Nacional.

En esa misma línea, compartimos hoy los párrafos principales de una nota publicada en el blog "C.L.A.M.O.R.", que se dedica a difundir  "el otro Bicentenario", es decir «"La historia de los que lucharon "por Dios, la Patria y el Rey"». 

Intercalamos algunas aclaraciones y algunas imágenes (en la nota original, salvo las dos imágenes del escudo de Darién, que aquí reproducimos, aparecían sólo enlaces, algunos de los cuales están rotos).  

Hacia el final de la nota (aparecida en 2012), incluimos un conjunto de imágenes "cabalísticas y esotéricas con el sol con rostro humano y rayos rectos y flamígeros intercalados en cartas de tarot del siglo XVIII",  que también proceden de ese mismo blog, pero de otra entrada (publicada en enero de 2015),  como explicaremos.

Vamos ahora a la nota de "C.L.A.M.O.R.": 


Una hipótesis sobre el sol 
en el escudo y bandera argentinas

«Vimos anteriormente un documento (1)  donde queda revelada, ya sin lugar a dudas, [la] simbología masónica del escudo nacional argentino. Sin embargo, la mayor diferencia la encontrábamos en el sol naciente en el timbre del mismo (2).

(1) [NB : se refiere a la nota de Ortiz de Rozas que Heráldica en la Argentina publicó ayer]
(2) [NB : la referencia al sol aparece en los comentarios de la nota publicada en C.L.A.M.O.R.].

En la versión oficial, cuya primera utilización aparece en 1813, es descripto del siguiente modo: “en oro, un sol naciente, con rayos flamígeros y rectos alternados”. 




Ese mismo año, tras la toma de Potosí, se encarga a la Casa de Moneda la acuñación de una moneda de oro y otra de plata, reemplazando los blasones de Carlos IV y Fernando VII por el sello de la Asamblea General Constituyente, y en el reverso el sol completo. 



El diseño final constaba de 32 rayos: 16 flamígeros apuntando en sentido horario y 16 rectos colocados alternativamente. Éste es el conocido como “Sol de Mayo”, y nos interesa porque, luego, en 1818, será colocado en el centro de la franja blanca de la bandera argentina —y de la mano de las tropas “patriotas” rioplatenses llegará ser insignia de la provisional del Perú (1822) y la de la República Oriental del Uruguay (1828, simplificado posteriormente)—.



La leyenda que se convirtió en historia oficial dice que la Asamblea del Año XIII encargó al diputado por San Luis, Agustín Donado, la confección de un sello para autenticar los escritos de dicha comisión en reemplazo de las armas reales españolas que se había usado hasta el momento. 

Existe un contrato entre Donado y el grabador cusqueño, pero radicado en Buenos Aires, Juan de Dios Rivera (padre de uno de los médicos de Rosas). De allí se ha deducido que el “Sol de Mayo” representa al Inti, el dios sol de los incas. Hasta aquí, la leyenda.

Ahora bien. Dicho “Sol de Mayo” no se corresponde con el sol de los incas (3)

(3) [NB : como se puede ver en las imágenes que siguen, que son algunas de las "linkeadas" en la nota que estamos transcribiendo] 

"Representación 'colonial' del inca Manco Capac"

Sol incaico

(...)

Pero de casualidad hemos dado con una posible respuesta: el sol naciente en el timbre del escudo de la colonia británica de Darién, en la actual Panamá (...)

Escudo de Darién

Una hipótesis que, de confirmarse, abre inquietantes posibilidades por las posibles conexiones con la masonería de rito escocés, las invasiones inglesas a Buenos Aires, la participación de futuros juntistas rioplatenses en el escape de los británicos capturados y el asesinato de Liniers por mercenarios británicos, el Plan Maitland y la ejecución del mismo a cargo de San Martín, la actividad de Lord Cochrane en el Pacífico sur, el ofrecimiento de la antigua Capitanía de Guatemala a Gran Bretaña hecha por Bolívar, el Congreso Anfictiónico de Panamá, las intervenciones estadounidenses en América Central y la construcción del Canal transoceánico.

Debemos remontarnos a 1688. A mediados de ese año, estalla en Inglaterra la llamada “Revolución Gloriosa”, cuando 14.000 mercenarios holandeses y alemanes, contratados por los protestantes británicos y pagados por los financistas judíos de Ámsterdam, invaden y deponen al rey Jacobo II Estuardo. Escocia e Irlanda resisten un tiempo más, y por eso serán duramente castigadas. Pero ya volveremos a estas tierras.

En Londres, los financistas judíos presentan al rey usurpador Guillermo un esquema para poder pagar las deudas contraídas: la creación del Banco de Inglaterra. A cambio de 1.500.000 libras esterlinas, este banco privado adquiría el derecho monopólico a emitir papel moneda y nacía así el sistema capitalista moderno. (...)

Como dijimos antes, Escocia e Irlanda se mantenían en guerra de resistencia jacobita, mientras quedaba bloqueada frente al monopolio holandés e inglés de los mares del norte. Esto, sumado a la guerra civil y la hambruna provocada por años de malas cosechas, provocó una situación peculiar donde los capitalistas sin escrúpulos pudiesen enriquecerse fácilmente.

El sol del escudo de Darién

En Edimburgo, un moribundo parlamento escocés —con una mayoría de sus miembros excluidos por razones políticas— decidió seguir el ejemplo inglés y creó el Banco de Escocia y su contraparte comercial: la Compañía de Escocia. Dicha compañía tenía como fin buscar mercados y materias primas en las Indias Orientales y en África, siguiendo el ejemplo de las exitosas compañías inglesas.

Pero no avanzó mucho hasta que “compró” el plan de un antiguo financista que había hecho fortuna en Londres y había participado de la creación del Banco de Inglaterra, William Paterson. Éste, tras evaluar la pequeñez y precariedad de la flota mercante escocesa, decidió establecer una colonia en el istmo de Panamá, en la costa del Golfo de Darién, como puente entre Oriente y Occidente.

La riqueza no abundaba en la Escocia de fines del siglo XVII y la Compañía levantó suscripciones en todos los estratos sociales, calculándose que, en su mejor momento, llegó a acumular el equivalente de más del 50% de la riqueza económica del viejo país del norte.

La expedición partió a mediados de 1698 en cinco buques con unas 1200 personas a bordo. A fines de año fundaron Nueva Caledonia e intentaron la agricultura y el comercio sin éxito. Acosados por los españoles de Nueva Granada y Guatemala y los ingleses de América del Norte, que les negaban ayuda, y sin la asistencia de los indios locales, altísima mortandad y un clima sofocante, los poquísimos colonos escoceses presbiterianos sobrevivientes terminaron abandonando la empresa.

Hubo una segunda expedición, igualmente desastrosa, y a fines de 1699, se conoció el rotundo fracaso del proyecto. Paterson huyó a Londres y, eventualmente, sería uno de los principales cabildeantes para la supresión de la independencia de Escocia, la disolución de su parlamento y la “unión” que forjaría Gran Bretaña en 1707.

Muchos de los implicados en lo que se consideró el fraude más grande de la historia de Escocia y el desencadenante del fin de su vida independiente fueron juzgados y encarcelados, algunos, incluso, colgados. Unos cuantos escaparon a Londres, al continente o a América del Norte.

Curiosamente, o no tanto, muchos de los descendientes de estos escoceses embaucadores, en su mayoría masones y presbiterianos, verán sus vidas vinculadas nuevamente a la América española en la primera mitad del siglo XIX.

El más famoso de los descendientes del “Darien scheme” será Gregor MacGregor, el compañero de Miranda y luego general de Bolívar, autoproclamado cacique del “Principado de Poyais y Costa Mosquito” en América Central, que intentó colonizar con inmigrantes escoceses e ingleses que finalmente quedarían a su suerte en la Honduras Británica (hoy Belice). Pero también podemos encontrar a los comerciantes hermanos Robertson de notable actividad en el Río de la Plata revolucionario como ya hemos dicho. O, también, los hermanos Maitland, amigos de San Martín —y tal vez ideólogos del plan del cruce de los Andes para “liberar” a Chile y atacar al Perú por la espalda—. O, Lord MacDuff (amigo de San Martín, gran maestre masón y futuro Earl Fife) y Lord Cochrane (el fundador de la Armada Chilena)».

Hasta aquí la nota de C.L.A.M.O.R.  del 16 de abril de 2012. No es la primera vez que la mencionamos aquí:  ya habíamos hecho referencia a ella en nuestra entrada del 27 de junio de 2014, referida a la posible identidad entre el sol de nuestra bandera y el símbolo jesuita presente en el escudo papal de Francisco I.  

Pero, como dijimos al comienzo, completamos nuestra entrada de hoy con una imagen más: la de un conjunto de cartas de tarot, alineadas verticalmente (la vemos a la derecha del texto).  La imagen procede también de C.L.A.M.O.R,  en una nota del 22 de enero de 2015, titulada "A vueltas con el sol en escudos y banderas latinoamericanas", cuyo breve texto, acompañando esa imagen, dice: "Imágenes cabalísticas y esotéricas con el sol con rostro humano y rayos rectos y flamígeros intercalados en cartas de tarot del siglo XVIII. Cualquier similitud con el sol en los símbolos nacionales de las repúblicas hispanoamericanas, no es mera coincidencia".

Como vemos, tanto en nuestra entrada de ayer como en esta de hoy se plantean inquietantes cuestiones históricas, que se reflejan, en lo que a nosotros respecta, en apasionantes derivaciones heráldicas.

sábado, 15 de octubre de 2016

Las incógnitas del escudo argentino (1 de 2)

Carlos Ortiz de Rozas fue embajador argentino en Francia entre 1984 y 1989. En ejercicio de ese cargo, un investigador francés le hizo llegar una consulta que lo sorprendió: «Preguntaba cuándo y por qué motivo la República Argentina había adoptado oficialmente como escudo nacional el emblema del que se valían como laissez-passer los miembros de un club revolucionario francés para acceder a la Asamblea Legislativa entre 1790 y 1793. En apoyo de su petición acompañaba copia de una ilustración que figura en la obra La Revolución Francesa, de Michel Vovelle (Tomo 3° página 216)».  Vemos esa ilustración bajo estas líneas.


Como puede apreciarse, el  parecido con nuestro Escudo Nacional es sorprendente.

El 15 de octubre de 2006, hace hoy 10 años, Ortiz de Rozas relató (en una nota en el diario La Nación) de qué modo tomó conocimiento acerca de la existencia de ese símbolo francés y qué investigaciones hizo él mismo a partir de ese momento. 

Transcribimos a continuación ese artículo:

Símbolo patrio: la incógnita del escudo

Un investigador francés destaca 
la similitud de nuestro emblema 
con un salvoconducto 
usado por miembros de un club revolucionario francés 
para acceder a la Asamblea Legislativa entre 1790 y 1793

«Corría el año 1987 y, con la debida anticipación, Francia estaba inmersa de lleno en los preparativos para celebrar el bicentenario de la Revolución Francesa de 1789 con la pompa y el esplendor que evidencia el espíritu galo en las grandes ocasiones. Nada era dejado al azar. Todo era minuciosamente previsto, estudiado y supervisado por una Comisión constituida especialmente a esos efectos y por el ministerio de la Cultura y la Comunicación. Un programa de 315 páginas consignaba centenares de actividades a desarrollar en Francia y el extranjero. Así, por ejemplo, en esa suerte de catálogo se anunciaba un coloquio en la Sorbona destinado a examinar la influencia de la Revolución sobre los movimientos independentistas en la América latina.

Toda la nación se aprestaba a asociarse a los festejos que culminarían el 14 de julio de 1989 al conmemorar la toma por el pueblo de París de la fortaleza medieval y prisión de La Bastilla, símbolo del despotismo monárquico, que dos siglos antes había sido el punto de partida de la más profunda transformación política e institucional de buena parte del mundo. He creído oportuno mencionar esos preparativos porque considero que, ante la proximidad de nuestra propia celebración de aquí a cuatro años, deberíamos analizar a fondo lo hecho en Francia a raíz de esos fastos para beneficiarnos con tales experiencias.

En esas circunstancias, y siendo embajador en ese admirable país, recibí una carta en la cual un caballero interesado en nuestra historia me sometía a una consulta que no dejó de sorprenderme. Preguntaba cuándo y por qué motivo la República Argentina había adoptado oficialmente como escudo nacional el emblema del que se valían como laissez-passer los miembros de un club revolucionario francés para acceder a la Asamblea Legislativa entre 1790 y 1793. En apoyo de su petición acompañaba copia de una ilustración que figura en la obra "La Revolución Francesa", de Michel Vovelle (Tomo 3° página 216). Asimismo quería saber si el diseño había sido obtenido por un argentino durante ese turbulento período o llevado por un jacobino que podría haber viajado para combatir por la independencia argentina.

La similitud con nuestro escudo -como podrá apreciarse por la reproducción que acompaña esta nota- era tan acentuada que no dejó de sorprenderme. Sobre todo teniendo en cuenta que esa credencial era utilizada dos décadas antes de que la Asamblea General Constituyente de 1813 resolviese adoptar el conocido blasón nacional. La curiosidad planteada en términos tan precisos estaba pues plenamente justificada. Como, por mi parte, no tenía ninguna explicación al respecto, tuve que contestarle a mi interlocutor que intentaría satisfacer su demanda consultando a alguien que tuviese cierta versación en la materia.


Intenté conseguir la obra de Vovelle, historiador marxista que interpreta a su manera los sucesos del levantamiento popular contra el régimen de Luis XVI, pero no fue fácil. No había sido distribuida en el comercio y sólo podía adquirirse por una suscripción particular en una editorial vinculada al Partido Comunista.

Me dirigí entonces a la Biblioteca Nacional donde fui recibido muy cortésmente por quien era la Directora del Departamento de Grabados y Fotografías, Laure Beaumont-Maillet, quien conociendo el motivo de mi visita ya había hecho los preparativos para exhibirme el emblema en cuestión conservado con todo cuidado en un voluminoso cartapacio clasificado con la denominación "Código de la Colección Qb.1 Año 1793", que indica el orden interno en que está ubicado en esa repartición. Con inocultable orgullo por la pieza histórica que mostraba ante mis ojos, me proporcionó otras informaciones.

Las iniciales "BR" que aparecen en un círculo bajo la cinta roja que une a los laureles significan "Bibliothèque Royale", razón por la cual también está incluida la corona real. Las letras "Lat" que se ven en el borde derecho del escudo, a la altura de los rayos segundo y tercero del sol, corresponden a la "Colección Latarrade" de la que formaba parte esa estampa y cuyo propietario del mismo nombre vendió una parte a la Biblioteca Nacional en 1841. A su vez, la familia de Latarrade, en 1863, donó a la misma institución otros quince mil grabados, de donde surge que la proveniencia del referido emblema está perfectamente certificada.

La directora agregó que, en su opinión, el movimiento del azul de la mitad superior del escudo, que se asemeja a pequeñas olas, podría indicar que los diputados que lo usaban como credencial para ingresar a la Asamblea Nacional provenían de una región marítima de Francia. Por último, tuvo la gentileza de entregarme varias fotos de distintos tamaños y a todo color sacadas por el fotógrafo oficial de la Biblioteca.

Con esos datos y aprovechando un viaje a Buenos Aires conversé con Bonifacio del Carril, amigo de juventud, a quien expuse con lujo de detalles cómo había llegado a mi conocimiento el tema. Al ver la reproducción de la estampa revolucionaria no pudo reprimir su entusiasmo exclamando que ese documento bien podría llenar un gran vacío en nuestra historia dado que, en lo concerniente al escudo nacional, se desconoce quién hizo el dibujo que sirvió de modelo para hacer el cuño respectivo. Señaló que algunos autores han expuesto diversas teorías en ese sentido, pero que en realidad no han sido sino meras especulaciones carentes de toda base documental. En particular, porque las Actas de la Asamblea comúnmente denominada del Año XIII, que podrían haber arrojado alguna luz, desaparecieron después de 1852 cuando los vencedores de Caseros, que se instalaron en la casona de Juan Manuel de Rosas en Palermo, las incluyeron en un inventario.

De los textos de investigadores como Dardo Corvalán Mendilaharsu, Carlos Roberts, Agustín de Vedia, Luis Cánepa, surge prácticamente un consenso de lo que se sabe con certeza y de lo que se ignora acerca del origen de nuestro escudo patrio. Se sabe que la Asamblea, con el propósito de ejecutar actos soberanos, comisionó al diputado por San Luis, don Agustín Donado, que se encargara de la confección de un sello para autenticar los escritos del gobierno en reemplazo del utilizado hasta entonces con las armas reales de España, y que además serviría para acuñar la primera moneda nacional, "uno de los atributos esenciales de la soberanía", según Joaquín V. González. Está también probado que Donado confió esa tarea al grabador cuzqueño radicado en Buenos Aires Juan de Dios Rivera y que, con el cuño por él tallado, fueron sellados algunos documentos emanados de la Asamblea; por último, en el Archivo General de la Nación figura el decreto del 12 de marzo de 1813, por el cual la Asamblea General Constituyente, con las firmas de su presidente, Tomás Valle, y el secretario Hipólito Vieytes, ordena "que el Supremo Poder Ejecutivo use el mismo sello de este Cuerpo Soberano, con la sola diferencia de que la inscripción del Círculo sea la de Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata". Con esa formalidad quedó registrada la fecha cierta de la creación de nuestro escudo, por más que "El Redactor de la Asamblea" publicara la noticia el día siguiente.

A partir de ahí empiezan las divergencias y la incertidumbre acerca de quién fue realmente el autor del diseño respectivo. Ha sido atribuido al mismo Donado, al tallador Rivera, al artista peruano Isidro Antonio de Castro y a Bernardo de Monteagudo, entre otros, pero siempre haciendo la salvedad de que no existen constancias concluyentes que permitan sostener con total seguridad a quién de los nombrados cabe asignarle la paternidad del escudo. O sea, que es un debate sobre meras suposiciones.

Corvalán Mendilaharsu, que investigó a fondo este problema, admite que "no se conoce precisamente al autor o inspirador del sello, ni los fundamentos filosóficos y políticos determinantes de los jeroglíficos que lo integran, lo que ha mantenido este asunto en una desesperante oscuridad para los investigadores como para los demás interesados en penetrar el concepto de símbolo máximo".

Para suplir esa "desesperante oscuridad" proliferaron las interpretaciones un tanto antojadizas del significado que tienen las manos unidas, el gorro frigio o de los libertos romanos, la pica, los laureles, el sol incásico y demás elementos, pero ninguna de ellas nos acerca a la verdad histórica.

El misterio subsiste desde hace 193 años. Tal vez el emblema revolucionario francés de 1790 pueda aportar una perspectiva diferente que aliente a los historiadores a tratar de develar la incógnita».

***

Recuerdo haber leído "en papel", en octubre de 2006, la nota de Carlos Ortiz de Rozas; seguramente guardé el recorte, que lamentablemente no encuentro ahora. Para mí y para muchos, la nota fue una verdadera revelación.

Mañana seguiremos rastreando este origen de nuestro emblema patrio y de modo particular, el del sol de nuestro escudo y bandera.

viernes, 14 de octubre de 2016

Casa de España, en Rosario


Al comenzar esta semana dedicamos tres entradas consecutivas a las maravillosas manifestaciones heráldicas que se aprecian en la sede de la Asociación Española de Socorros Mutuos  de la ciudad de Rosario en la provincia de Santa Fe, es decir, en la llamada "Casa de España".




Pero hay mucho más para ver y compartir en ese edificio centenario, de modo que la entrada de hoy complementa lo que tuvimos ocasión de disfrutar la semana pasada.  Acabamos de ver el escudo de España en versión sencilla, trabajado en metal coloreado.




El escudo grande con el águila bicéfala es otra de las expresiones heráldicas destacadas de este edificio de excepción.


Terminamos con dos fotos similares a las que publicamos el domingo 9. Pero no se trata de las mismas fotografías.


Todas las fotos, no está de más recordarlo una vez más, las tomé en julio de 2013 durante una breve visita  a la ciudad de Rosario.


Cerramos así toda una serie de diez entradas que, de diversas maneras y siempre a través de la Heráldica, pretendieron rendir el digno homenaje que merece España por su excepcional tarea de civilización y fe en América,  obra que se inició el 12 de octubre de 1492, y que constituyó nuestra identidad nacional y latinoamericana.

jueves, 13 de octubre de 2016

Escudo de Palos de la Frontera

Ayer nos referimos al escudo de los hermanos Pinzón. La entrada de hoy enlaza naturalmente con la de ayer, ante todo, porque los Pinzón eran naturales de la ciudad de Palos de la Frontera, en Huelva. La ciudad es llamada "Cuna del Descubrimiento de América".

Dicha localidad usa, desde 1968, el hermoso escudo que vemos bajo estas líneas:



Como resulta obvio tras haber visto la entrada de ayer, este escudo "se basa, en parte, en el concedido por el Emperador Carlos V, el 23 de septiembre de 1519, a los hermanos Pinzón y a los marinos de Palos que fueron con ellos a descubrir las Indias". Así lo afirma el sitio web municipal.



En el mismo sitio se transcribe la siguiente descripción heráldica: 

"Escudo español. De azur, dos carabelas al centro y en punta una nao en sus colores naturales, todo ello en el mar sobre ondas de plata y movientes de los flancos dos mitades del mundo, también en su color natural. Bordura de oro con cuatro corazones de gules y cuatro áncoras de sable alternados. 




Se presenta cargado sobre un campo de pergamino de plata, al pie del mismo cinta flotante con la leyenda: "CUNA DEL DESCUBRIMIENTO", por timbre corona real abierta".




Al menos otros dos  motivos unen a Palos de la Frontera con nuestro país:

-el vuelo del Plus Ultra, que partió de allí y llegó a Buenos Aires en 1926;


El Plus Ultra en el Museo de Luján

-el tango "La gloria del águila" (con música de Martín Montserrat Guillemat y letra de Enrique Nieto de Molina) que fue cantado por Gardel en homenaje a la hazaña del Plus Ultra:





El rey del aire  tendió sus alas
y fue radiando como el sol que al mundo baña
con la proeza de cuatro hispanos
que son un timbre más de gloria para España.

Salió el Plus-Ultra con raudo vuelo,
mirando al cielo, rumbo a la ciudad del Plata...
El orbe entero se ha estremecido,
y el entusiasmo en todas partes se desata...

Desde Palos, el águila vuela,
y a Colón con su gran carabela,
nos recuerda, con tal emoción,
la hazaña que agita todo el corazón...

Franco y Durán, Ruiz de Alda, los geniales;
los tres con Rada son inmortales;
los españoles van con razón
cantando al ver el galardón de su Nación...
Y cantarán con todas las naciones,
entrelazando los corazones
y en tal clamor surge un tango argentino
que dice a España: ¡Madre Patria de mi amor!

Cruzó Las Palmas y Porto Praia,
glorioso llega en Fernando Noronha,
prosigue el vuelo y en Pernambuco
da con su raid al mundo la impresión más honda.
En Río Janeiro, Montevideo,
suenan campanas pregonando la victoria,
y en Buenos Aires, la hija querida,
al fin se cubren los valientes ya de gloria...

Dos países en un noble lazo, 
con el alma se dan un abrazo
es la madre que va a visitar 
los hijos que viven en otro hogar...

Franco y Durán, Ruiz de Alda, los geniales;
los tres con Rada son inmortales;
los españoles van con razón
cantando al ver el galardón de su Nación...
Y cantarán con todas las naciones,
entrelazando los corazones
y en tal clamor surge un tango argentino
que dice a España: ¡Madre Patria de mi amor!


Este tango es, de por sí, todo un reconocimiento a la gloria de España. Pero cerraremos esta nota, que justamente  prolonga el homenaje a la fecha que celebramos ayer, con la descripción de la bandera de esta ciudad histórica,  siempre según el sitio oficial de la Municipalidad de Palos de la Frontera:

"La bandera de Palos de la Frontera está compuesta de tres franjas paralelas entre sí y perpendiculares en el asta, de igual dimensión. La primera amarilla, la segunda blanca y la tercera azul. Centrado y sobrepuesto el escudo de armas local".


miércoles, 12 de octubre de 2016

Escudo de los hermanos Pinzón

Al celebrar hoy el Día de la Hispanidad, honramos con orgullo la gesta gloriosa de España en América. Como siempre, lo haremos a través de la Heráldica, y en esta ocasión a través del escudo otorgado a los llamados "codescubridores" del Nuevo Mundo.

Todos sabemos que los hermanos Pinzón acompañaron a Colón en su viaje de 1492, y colaboraron con él en la empresa que culminó con el Descubrimiento de América. Pero no siempre se conoce en toda su dimensión la importancia que tuvo esa ayuda prestada al Gran Almirante.



De los tres hermanos Pinzón,  "Martín Alonso y Vicente Yáñez, capitanes de las carabelas La Pinta y La Niña, respectivamente, son los hermanos más conocidos", pero hubo "un tercero, menos popular, que iba a bordo de La Pinta como maestre: Francisco Martín",  tal como leemos en Wikipedia.

Allí mismo se afirma que "la participación de los Pinzón fue crucial para la empresa descubridora, ya que nadie estuvo dispuesto a enrolarse con Colón hasta que el mayor de los hermanos, Martín Alonso, rico y afamado armador de la zona, dio su apoyo a la empresa". En esto coinciden diversas fuentes que hemos consultado.

Además, "durante el viaje descubridor mostraron en varias ocasiones sus dotes como expertos marinos y como líderes, ya que supieron resolver las más diversas y difíciles situaciones, por ejemplo cuando antes de llegar a las Canarias se rompió el timón de la Pinta y fueron capaces de seguir navegando".  Cuando Colón "no fue capaz de restablecer la disciplina entre la cansada y desanimada tripulación de la Santa María",  a comienzos de octubre de 1492, fue el mayor de los Pinzón, gracias a sus dotes de mando,  quien consiguió resolver la situación. Fue también Martín Alonso quien sugirió a Colón "el cambio de rumbo el 6 de octubre de 1492",  cambio que condujo a la expedición, apenas seis días después, a la isla de Guanahani,  es decir, al Descubrimiento de América. Y el 25 de diciembre, cuando la Santa María naufraga, "Vicente Yáñez al mando de La Niña acude al rescate de los compañeros que se encontraban en aquella difícil situación".



Tras el  descubrimiento, los celos y las disputas deterioraron las relaciones entre Colón y los Pinzón... pero esa es otra historia, porque este Blog se ocupa de Heráldica.


En 1519, cuando los tres hermanos ya habían muerto (y siempre citando a Wikipedia), el marino Juan Rodríguez Mafra elevó una petición al Rey para que concediera  "escudo de armas a los Pinzón y otros marinos de Palos, exponiendo la lamentable situación en que se hallaban los descendientes de estos marinos, que tantos servicios habían ofrecido a la Corona. El emperador Carlos V finalmente concedió a los Pinzón, sus descendientes y familiares las siguientes armas":



"... por la presente vos hacemos merced e queremos que podáis tener e traer por vuestras armas conocidas tres carauelas al natural en la mar e de cada una ellas saga una mano mostrando la primera tierra que así fallaron e descubrieron en un escudo tal como este ... ... e por orla del dicho escudo podays traer e trayays unas ancoras e unos coraçones las quales dichas armas vos damos...".

Sin embargo, hemos visto otro escudo en distintas versiones a lo largo de esta entrada: un cortado  formado por "un castillo de oro con puertas y ventanas de azur, añadiéndole tres carabelas al natural en la mar y de cada una de ellas salga una mano mostrando la primera tierra que se hallaron y descubrieron en las Indias", según la descripción que aparece en un sitio de la ciudad de Palos.  En otro artículo de Wikipedia se afirma que se trata del escudo del linaje de los Hernández Pinzón,  que surge del matrimonio de Catalina Pinzón (hija de Martín Alonso) con Diego Hernández Colmenero. 

"El escudo utilizado por el linaje es del tipo cortado y tiene la siguiente descripción heráldica: 

En campo de gules, un castillo de oro con puertas y ventanas de azur y orla de azur con cinco pinzas de plata.

Tres carabelas al natural en el mar y de cada una de ellas sale una mano mostrando la primera tierra que se hallaron y descubrieron en las indias y por orla, en sinople áncoras de plata y corazones de gules, alternadas". 

Se cita como fuente el "Estudio de la heráldica pinzoniana", de Benito Iñiguez. Y se añade:

" En el escudo se puede observar una divisa heráldica con la siguiente leyenda: “A Castilla y a León nuevo mundo dio Pinzón” ".

Esa  leyenda  se destaca en el primer escudo que vimos en esta entrada, y que volvemos a poner aquí: 




“A Castilla y a León nuevo mundo dio Pinzón”: recordemos que un lema similar se aplica al Gran Almirante: “A Castilla y a León nuevo mundo dio Colón” o, como en la imagen que sigue,  “Por Castilla y por León nuevo mundo halló Colón”.



Hay una curiosidad final...  pero la dejaremos para mañana.

martes, 11 de octubre de 2016

Casa de España, en Rosario (3 de 3)

Una vez más nos dirigimos a Rosario, concretamente a la Casa de España -sede de la Asociación Española de Socorros Mutuos-, para disfrutar de la belleza heráldica que se despliega en sus fachadas.



Lo hacemos precisamente para rendir homenaje a la Madre Patria en estos días en que nos aproximamos a la celebración del Día de la Raza y de la Hispanidad, ya que cada 12 de Octubre nos recuerda la gesta gloriosa de la fe y de la cultura que España trajo al Nuevo Mundo.



Esta vez se trata (tomamos la descripción del blog "Heraldistas", de Fernando Martínez Larrañaga)  del "escudo de España con las armas grandes del Rey, pero con yelmo de Hidalgo".


Aun resta recorrer otras expresiones heráldicas de este soberbio edificio rosarino: lo haremos el viernes próximo, para cerrar la semana dedicada a España.

lunes, 10 de octubre de 2016

Casa de España, en Rosario (2 de 3)

Seguimos hoy compartiendo imágenes que rescatan el maravilloso despliegue heráldico en los frentes de la Casa de España, en la ciudad de Rosario.






Hoy compartimos el escudo de España en versión en colores, con el Águila de San Juan como soporte.



La versión es realmente soberbia.  Al publicar estas fotos -que tomé en julio de 2013- continuamos rindiendo homenaje a la gesta gloriosa de España en América, mientras se aproxima el Día de la Hispanidad.