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lunes, 17 de agosto de 2015

Escudo de Boulogne-sur-Mer

José de San Martín

Brigadier General  de la Confederación Argentina
Capitán General  de la República de Chile
Generalísimo de la República del Perú y Fundador de su Libertad

murió el 17 de agosto de 1850
hace hoy 165 años
en Boulogne-sur-Mer, Francia


Boulogne-sur-Mer "es una comuna francesa, sub-prefectura del departamento de Pas-de-Calais, en la región de Nord-Pas-de-Calais", según la version en francés de Wikipedia. Está ubicada sobre el Canal de la Mancha.

Según la misma fuente -siempre en traducción hecha por nosotros-  "las armas de Boulogne-sur-Mer se blasonan así: De oro, un escusón de gules cargado de un cisne de plata picado y membrado de sable, el escusón acompañado por tres tortillos de gules".



En la Red hemos encontrado un trabajo de Marcel Fournet, en lengua francesa, titulado "Cisne y tortillos - Los Emblemas de Boulogne-sur-Mer", que aporta otra descripción heráldica: "De oro, tres tortillos de gules; en el abismo, un escusón de lo mismo cargado de un cisne de plata".  En todos los casos, la traducción del francés es nuestra.




Este escudo -según esa misma fuente- le fue otorgado a la ciudad por el rey Carlos X en 1830, como surge de este documento, que incluye el diseño del blasón y se conserva en los archivos municipales:



Según esa misma fuente, las actuales armas de Boulogne-sur-Mer están compuestas a partir de dos escudos: el de los antiguos condes de Boulogne y el de la ciudad misma, blasón existente desde la Alta Edad Media.




El escudo de la ciudad "es mucho más antiguo que el de los condes". El cisne exhibido en el escudo, animal común en las marismas de la zona, y además "símbolo de belleza", ha sido considerado portador de buenos augurios por los marineros de la zona donde se halla Boulogne-sur-Mer.

Ya desde el  828,  el cisne aparece como símbolo de la ciudad. Afligidos por la peste de ese año,  varias ciudades, entre ellas Boulogne, enviaron representantes a la abadía de San Medardo de Soissons, con el fin de presentar a Dios las ofrendas del pueblo. En un inventario de la abadía escrito en 1538, relativo a esas ofrendas, se menciona una bandera de Boulogne decorada con un cisne de plata. Se conserva también un documento del siglo XIII en que se ve a un cisne en el sello del alcalde de Boulogne.

Además, la leyenda del "Caballero del Cisne", desarrollada en ese mismo siglo, si no es el  origen de la presencia del ave en las armas de  la ciudad, al menos seguramente contribuyó  a ella. La leyenda habla de una dama llamada Beatriz,  que vivía en un castillo a la orilla de un río, el cual fue sitiado por enemigos. Entonces apareció un noble caballero en un barco tirado por un cisne, la liberó y se casó con ella. La leyenda dice que el Caballero del Cisne y Beatriz  son los antepasados ​​de Ida  de Lorraine, es decir de la Beata Ida de Boulogne, esposa del conde Eustaquio II. 

Hay otras versiones de la leyenda, encarnada, por ejemplo, en la ópera Lohengrim de Richard Wagner.



Por su parte, el conde Eustaquio II de Boulogne, usaba como símbolo "una cruz de oro acostada de cuatro tortillos de gules". Esos cuatro tortillos representarían a las cuatro castellanías cuyos habitantes contribuían a la protección de la ciudad, o bien a las cuatro colinas que rodean a Boulogne. El número de tortillos variará a lo largo de los siglos, sin que exista una explicación satisfactoria de esos cambios, como tampoco del hecho de que finalmente hayan quedado tres.

En el siglo XVIII la administración comunal comenzó a usar acolados el blasón de los condes con el de la ciudad,  como vemos abajo:



Y ese es el origen inmediato del escudo de la ciudad en la que murió el Libertador de América.




Añadamos un dato curioso más acerca de Boulogne-sur-Mer. Lo tomamos de la edición francesa de Wikipedia, en traducción y adaptación propia, teniendo a la vista otras versiones en español.

Una comisión de argentinos en París promovió y concretó, en 1909, la erección de una estatua ecuestre del Gran Capitán en Boulogne-sur-Mer, obra del escultor francés Henri Allouard. En el acto inaugural se destacó la memorable pieza oratoria de Belisario Roldán: "Padre nuestro que estas en el bronce...!".

Durante la Segunda Guerra Mundial, estando la ciudad bajo ocupación nazi, Boulogne-sur-Mer soportó numerosos bombardeos aéreos y navales de los aliados, que buscaban, ante todo, destruir una base de submarinos alemana. En estos ataques desaparecieron barrios enteros, en especial del área costera. La base atacada estaba a escasos doscientos metros de la estatua del Libertador.  Todo el entorno cercano a la estatua del General San Martín fue destruido, con la excepción de la estatua de San Martín en sí, a pesar de que varias bombas explotaron en las cercanías del monumento. Para los lugareños se trató de un milagro; el hecho es  llamado "el milagro de la estatua de San Martín".
Sirva esta nota como homenaje al Libertador en el aniversario de su muerte.

sábado, 15 de agosto de 2015

Escudo de la Congregación Salesiana

Mañana se cumplen 200 años del nacimiento de San Juan Bosco. Queremos unirnos al homenaje a  un santo tan querido y popular y tan ligado a nuestro país.



Sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, en una de las edificaciones que en Almagro forman el destacado complejo edilicio religioso-educativo de los salesianos, puede verse este escudo de la congregación fundada por San Juan Bosco:


Todo el conjunto en que se enmarca el escudo es bonito y armonioso, aunque se ve un tanto deteriorado.


Al escudo de la congregación salesiana nos hemos referido en otras ocasiones, particularmente en la entrada del 20 de septiembre de 2011, a la que remitimos a los lectores para mayores precisiones sobre este emblema. 



Pueden distinguirse en el escudo la imagen de San Francisco de Sales, el ancla que representa  la esperanza, el corazón que significa la caridad y la estrella o cometa que alude a la luz de la fe.


También se lee en una banda al pie el célebre lema de Don Bosco: "Da mihi animas caetera tolle" ("Denme las almas y quédense con lo demás").

A las puertas del bicentenario del nacimiento de Don Bosco, sirva esta entrada como homenaje y acción de gracias por su obra entre nosotros.

viernes, 14 de agosto de 2015

Escudo de Calabria en Hipólito Yrigoyen 3922



En Hipólito Yrigoyen 3922 funciona una sede de la Asociación Calabresa Mutual y Cultural, que se identifica con este escudo:






El escudo de la Asociación Calabresa es el  escudo de Calabria, con algunos añadidos exteriores.  

A ambos escudos nos referimos cuatro años atrás, en dos entradas consecutivas (esta y esta), al compartir los escudos que pueden verse en otra sede, ubicada sobre la calle Belgrano.


Tomé las fotos de esta entrada en abril de 2012.

jueves, 13 de agosto de 2015

«Santiago de Liniers y el título de “Conde de Buenos Aires”»

Con motivo de haberse celebrado ayer el 209° aniversario de la Reconquista de Buenos Aires, y porque estimamos será del interés de los lectores, transcribimos un fragmento -que lleva el título de esta entrada- tomado del libro "Historia de la Argentina" (tomo 4) de Vicente Sierra.

La transcripción es totalmente textual; hemos respetado la ortografía y la sintaxis incluso donde parece advertirse alguna inconsistencia; también las cursivas y las mayúsculas son del texto original. Iremos ilustrando el texto con imágenes del escudo de Santiago de Liniers (los que están en blanco y negro proceden del libro "Blasones de los Virreyes del Río de la Plata").



Santiago de Liniers y el título de “Conde de Buenos Aires”

En 30 de junio de 1808, Liniers suplicó la merced de una recompensa, fundado en los méritos contraídos, y en que se hallaba “con ocho hijos, cinco varones y tres niñas”. Destacó que el rey había concedido quinientos pesos de pensión a cada una de las dos hermanas de su edecán Miguel Irigoyen, y señaló que creía a sus hijas merecedoras de atención semejante. Después de un trámite, en el que debió insistir para lograr una resolución favorable, se concedió a cada una de las hijas del virrey una pensión de mil ducados sobre las Cajas de Buenos Aires, y, en 13 de febrero de 1809, se le otorgó un “título de Castilla, libre de lanzas y media annata; y cien mil reales de vellón de pensión anual, interín se le asignen tierras que produzcan igual renta”.  En estos casos el favorecido debía manifestar su deseo de ser conde o marqués de tal o cual denominación, lo que pasaba a consulta de la Cámara de Castilla o de Indias. Enterado de la resolución, Liniers, por decreto de 15 de mayo de 1809, imprimió y distribuyó la noticia, diciendo que tomaba “en uso de la elección del nombre”, el título de CONDE DE BUENOS AIRES; decisión que comunicó al Cabildo el 21 de mayo, “después que todo el mundo la conocía”.  “Mal principio”, comentó Emilio Ravignani, que ha hecho un estudio del asunto. El acta de acuerdo del 25 de mayo, después de señalar que desde el 16 ó 17 se había distribuído la noticia, “y considerando más que todo que, con haber S. E. tomado ese título, se abroga cierta especie de señorío verdadero o aparente sobre una ciudad QUE NO RECONOCE NI PUEDE RECONOCER OTRO MONARCA, en terminante expresión de una Ley de las municipales de estos Dominios; acordaron se acuse recibo circunstanciado, exponiéndole a S. E. que este Cabildo no puede prestarse a reconocerlo por tal CONDE DE BUENOS AIRES, porque con él  SE OFENDE LOS PRIVILEGIOS DE ESTA CIUDAD, y los derechos del Soberano; que se oficie con la Audiencia implorando  su autoridad para que no permita, ni tolere, la infracción de dichos privilegios y derechos; y que se represente a S. M. en primera ocasión, para que no tenga efecto la referida gracia en los términos a que la ha extendido el Excelentísimo Señor Virrey, avisándosele a éste de todo en el oficio de contestación”.

            En la nota a la Audiencia, el Cabildo decía que “el Monarca, bajo su real palabra, tiene ofrecido por una de nuestras leyes municipales no separarlo de Su Señorío ni enajenarlo por ninguna causa o en favor de ninguna persona,  y sabe que ese título es contrario a los derechos del Señorío radicados en la misma tierra”.

            El cabildo se apoyaba en una real cédula de 1519 que establecía la prohibición de ceder o enajenar parte alguna del continente, que debía conservarse como dominio de la corona de Castilla.





            En 30 de Mayo, Liniers se dirigió airado al ayuntamiento, recordándole que lo había cumplimentado por la gracia “de título de Castilla que la piedad del rey se ha dignado dispensarme”.  Agregaba que nadie ignoraba “que es indiferente titularse Conde o Marqués, por que ni lo une ni lo otro arguye dominio o señorío… pues el honor y la dignidad está en la gracia de título de Castilla, y no en la dominación… y yo creí que daba una prueba nada equívoca de mi agradecimiento a un pueblo que ha sido teatro de la que debe hacerse en defensa de estos dominios de S. M., anunciado el título de Conde de Buenos Aires, a que se opone el Ayuntamiento,  con unos discursos tan débiles como fuera de propósito…”.   Liniers tenía razón y al Cabildo le faltaban todas, pero no la posibilidad de vengarse de alguna manera de los vejámenes a que lo tenía sometido el virrey. Liniers terminaba su nota diciendo que la denominación la “elige el agraciado”, y que sólo la usa cuando es aprobada, por lo que él no la había usado todavía. El 5 de junio se reunió el Cabildo y acordó contestar no haber dado mérito “para tan duras increpaciones… y que el Soberano… sabría graduar la conducencia, o inconducencia, de las razones que se alegaron”.

            El asunto pasó a la Suprema Junta, con oficio de Liniers, diciendo que “quedaría satisfecho con la denominación que Vuestra Majestad quisiera señalarle”.



            Emilio Ravignani descubrió que en 8 de agosto de 1812 Luis Liniers, hijo del virrey, se presentó al Consejo de Regencia reabriendo el proceso por el título de Castilla a favor del apellido Liniers. Hizo notar entonces que su padre había elegido el título de CONDE DE BUENOS AIRES, pero “habiendo posteriormente terminado su gloriosa carrera con una muerte heroica en defensa de la patria, para perpetuar la memoria de este hecho pide que se substituya por la de conde de la Lealtad”. Agregó que, dada la situación de Buenos Aires, la renta asignada era ilusoria, por lo que solicitó la conmutación de esa gracia para el virreinato de Lima. El Consejo de Regencia consideró la oposición del cabildo de Buenos Aires  a la denominación elegida,  y el 16 de agosto de 1812 aceptó la mutación del título, y concedió a Luis Liniers el de CONDE DE LA LEALTAD. La confirmación de este título recién se logró el 26 de junio de 1815; pero en 1817 Fernando VII resolvió que la denominación de la Lealtad fuera substituída por la de Buenos Aires. Cuando en 1862 fueron trasladados a España los restos de Liniers, para ser sepultados en el Panteón de Marinos Ilustres de Cádiz, Isabel II confirmó, aunque no tenía por qué hacerlo, el título que Liniers no usó nunca, ni pudo usar por falta de confirmación.   Dice Ravignani: “La reina Isabel II, como su padre, producía un acto generoso disponiendo de un título nacido de la toponimia de una región que ya hacía tiempo había dejado de estar sometida a su soberanía, desconociendo, además, la firmeza del otro, que estaba en uso hacía más de medio siglo”.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Escudo de la Ciudad de Buenos Aires en un afiche publicitario

Un afiche que convoca a un acto con motivo del Día de la Reconquista del año 2012,  incluye el escudo original de la Ciudad de Buenos Aires, aquel que le otorgó don Juan de Garay.





Tomé estas fotos con el celular en agosto de 2012, y las  publico hoy, con motivo de celebrarse el mismo Día de la Reconquista, que recuerda la victoria de Buenos Aires contra el invasor británico. 

martes, 11 de agosto de 2015

Escudo de Tres Lagunas (Formosa)



La localidad formoseña de Tres Lagunas debe su nombre a los tres espejos de agua que se encuentran en sus cercanías:  las lagunas del Coiná Cloé, del Coiná y  del Pighó. Curiosamente, a falta de otros datos,  la ciudad considera que su fecha fundacional es la del inicio de las clases en la Escuela Nº 74,  el 5 de abril del año 1927.



Respecto de su escudo,  adopta la forma del escudo provincial:  un polígono irregular  de ocho lados simétricos.

Cortado.

1°,  de azur un escusón oval, cortado, 1° de azur con un sol pleno de oro en el jefe, 2° de sinople con dos líneas ondeadas de sable que se cruzan y cinco árboles foliados de sinople colocados dos y uno sobre la línea del horizonte y uno y uno debajo.
2° de plata con dos manos de carnación  en posición de ofrenda, y entre ellas un capullo de algodón de plata con el pedúnculo de sinople; en la punta siete surcos rectos de sable.
Como timbre un sol de oro  con diecisiete rayos lanceolados de lo mismo. Brochantes sobre los lados inferiores dos ramos de laurel estilizados foliados de sinople con tres pares de hojas y una hoja simple en el extremo.


Es obvia la simbología en lo que hace a la forma del escudo y a los colores nacionales.  "El escusón  simboliza sus  ricas tierras, su vegetación y delineadas las lagunas que le dieron nombre. Las manos  ofrendando el capullo de algodón simbolizan su principal riqueza y los surcos inferiores el esfuerzo de sus cultivos",  dice en su sitio web el señor Oscar Van Meegroot.

lunes, 10 de agosto de 2015

Escudo de la Dirección de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea Argentina

En el día de la Fuerza Aérea, dedicamos la entrada de hoy al emblema de la Dirección de Estudios Históricos de la institución.  Tomamos la información del sitio oficial de la Fuerza Aérea.



"Los campos del blasón representan el cielo y la tierra, ámbitos del accionar de la FAA. El azul significa la justicia, el celo, la verdad y la lealtad. El rojo, la fortaleza, la victoria, la osadía y el ardid; cualidades necesarias para concretar la tarea.

En el centro, la figura alada personifica a Ícaro, símbolo histórico del inicio aéreo del hombre. El oro representa la magnanimidad, la riqueza, el poder, la luz, y la sabiduría. Aquellos que llevan este metal están obligados a luchar por sus principios hasta la última gota de sangre, tal como deben hacerlo los hombres de la Fuerza.



Las cuatro estrellas que forman la Cruz del Sur, constelación única del hemisferio donde está nuestro país, simbolizan el mundo occidental y cristiano. La actitud de Ícaro, en ascenso hacia ellas, lleva consigo el constante afán de superarse. La corona de laureles en sable (negro) representa el duelo eterno por los caídos en combate, concretado por sus cincuenta y cinco hojas. El libro abierto y la antorcha encendida aluden al estudio y empeño constante, a fin de enriquecer a la Aeronáutica Nacional con su verdadera historia.



La cinta celeste y blanca con los colores patrios y la inscripción Estudios Históricos, informan la función principal del organismo al que pertenece el escudo. La bordura en plata era otorgada al escudo del caballero que salía del combate con su cota manchada con la sangre enemiga.



Como entidad que custodia el acervo histórico de la Fuerza, a la Dirección de Estudios Históricos le asiste el derecho de usarla ya que, la misión asignada, rescata del olvido el esfuerzo de los hombres que lucharon con la inteligencia y con las armas por llevar el honor de la Institución cada vez más alto, más rápido y más lejos; y lo hicieron sin reparo, hasta perder la vida".