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martes, 18 de agosto de 2026

"Era mi escudo lacedemonio"

En el capítulo XXV de Juvenilia, el célebre libro de Miguel Cané, en el marco de un verano transcurrido en la Chacarita de los Colegiales, el autor relata una incursión  de algunos de los estudiantes en el campo vecino (de "los vascos"), para robar sandías y melones.

En ese marco,  relatando su huida tras perpetrar el hurto, Cané menciona al pasar el escudo de los espartanos: 

¡Cómo corría, abrazado tenazmente a mi sandía! ¡Qué indiferencia suprema por la gorra ingrata que me abandonó en el momento terrible, quedando como trofeo sobre el campo enemigo! Y, sobre todo, ¡cuán veloz me parecía aquel vasco, cuyo respirar de fuelle de herrería creía sentir rozarme los cabellos! Volábamos sobre la alfalfa: ¡qué larga es media cuadra!

Un momento, cruzó mi espíritu la idea de abandonar mi presa a aquella fiera para aplacarla. -Los recuerdos clásicos me autorizaban; pensé en Medea, en Atalanta, pensé en los jefes de caballería que regaban el camino de la retirada con las prendas de su apero; pensé... ¡No! ¡era una ignominia! Llegar al dormitorio y decir:  «¡me ha corrido el vasco y me ha quitado la sandia!» ¡Jamás! Era mi escudo lacedemonio: ¡vuelve con él o sobre él!

"¡Vuelve con él o sobre él!": «Plutarco, escritor griego, cita estas palabras con que una madre espartana exhortaba a su hijo a vencer o morir. Los que sucumbían eran transportados sobre los largos escudos usados por los espartanos o lacedemonios» ¹.   Una suerte de versión más extrema de nuestro

coronados de gloria vivamos / o juremos con gloria morir


La sandía capturada era el trofeo glorioso con el que Cané debía regresar a la casa de los colegiales: su "escudo lacedemonio". No podía volver sin ese botín.


Dice Wikipedia (el resaltado es nuestro):

Los lacedemonios fueron el único pueblo griego que poseía un ejército de tiempo completo en la antigua Grecia. Sus instituciones estatales y sistema educativo estaban creados con la única finalidad de crear soldados altamente preparados. Estos soldados pintaban con rojo la letra griega lambda mayúscula (Λ) en sus escudos para identificarse como soldados de Lacedemonia, su ciudad-Estado o polis.

Para completar esta entrada con un toque de humor, le pedimos a Gemini que dibujara "un escudo heráldico según las normas y convenciones de la Heráldica, de plata, con una sandía al natural en el centro y una letra lambda mayúscula de gules debajo de  la sandía". Este es el primer resultado:


Como vemos, sin indicación explícita de nuestra parte, la IA le agregó bordura,  soportes, timbre, lambrequines, burelete, cimera...  y hasta un motto. El escudo tal como estaba nos pareció bien, pero optamos por pedirle a Gemini que cambiara el motto por el nombre del libro que dio origen a esta entrada y a este simpático blasón imaginario:



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¹    Nota al pie en Miguel Cané: JUVENILIA (Estudio preliminar y notas de Mabel Manacorda de Rosetti, Susana Aguilera y Marta Gallo) - Kapelusz, Buenos Aires, 1966

domingo, 10 de noviembre de 2024

Escudo de San Miguel Arcángel en el "Fausto criollo"

Dedicamos la entrada de ayer al escudo de la familia de Estanislao del Campo, el autor del "Fausto criollo". Hoy, en el Día de la Tradición, nos referiremos a esa célebre obra  publicada en 1866, considerada fundadora de la literatura gauchesca en la Argentina. Meses antes, la ópera Fausto, de Charles Gounod, había sido estrenada con gran suceso en Buenos Aires.

No se presentan cuestiones heráldicas en el Fausto criollo, pero sí se menciona al pasar el escudo que porta San Miguel. A ese escudo arcangélico (no blasón, sino arma defensiva) nos hemos referido varias veces en este Blog (ver las entradas con la etiqueta "santos con escudos").


Conocemos en general el argumento de la obra de Estanislao del Campo:  Anastasio El Pollo le cuenta a Don Laguna sus impresiones durante su asistencia a la presentación de la ópera Fausto en el antiguo Teatro Colón de Buenos Aires; Anastasio cree que lo que pasaba en el escenario era real.

Casi al final de la obra de Estanislao del Campo, que corresponde al Acto V de la ópera,  el Pollo relata la muerte de "la rubia" de la que Fausto se había enamorado, y la última aparición de Mefistófeles:

La hermosa mujer,

redepente se afijó

en la cara de Luzbel:

sin duda al malo vió en él,

porque alli muerta cayó.


Don Fausto al ver tal desgracia

de rodillas cayó al suelo,

y dentró á pedir al cielo

la recibiese en su gracia.


Allí el hombre arrepentido

de tanto mal que había hecho,

se daba golpes de pecho

y lagrimiaba aflijido.


En dos pedazos se abrió

la paré de la crujida,

y no es cosa de esta vida

lo que alli se apareció.


Y no crea que es historia:

yo ví entre una nubecita,

la alma de la rubiecita

que se subía á la gloria.


En este punto aparece  San Miguel, ante cuya vista se oculta el Diablo:

San Miguel, en la ocasion,

vino entre nubes bajando

con su escudo, y revoliando

un sable tirabuzón.


Pero el Diablo, que miró

el sable aquel y el escudo,

lo mesmito que un peludo

bajo la tierra ganó.




El escudo y la espada  flamígera ("sable tirabuzón") aparecen en esta representación del Príncipe de la milicia celestial, que se encuentra expuesta en la iglesia de San Pablo Apóstol en la ciudad de Buenos Aires.


jueves, 25 de mayo de 2023

"Los próceres"

"Odas seculares" es un poemario escrito en 1910 por Leopoldo Lugones con motivo de la celebración del primer centenario de la Revolución de Mayo. Está dividido en cuatro secciones ("A la Patria", "Las cosas útiles y magníficas", "Las ciudades" y "Los hombres"). En la primera sección hay un solo poema; en cada una de las restantes hay tres. Nos referiremos hoy al último poema de la última sección, es decir, a la última obra de todo el libro: "Los próceres". 



Aquellos grandes hombres, con dignidad severa,

que es la lección más alta de su ilustre carrera, 

en la bella y difícil conciencia del deber, 

para honra de la Patria dicen cómo hay que ser. 

Mandan que en una vida de sencilla nobleza, 

tengamos bien unidos corazón y cabeza; 

como el pilar constante, si es sólido su ajuste, 

un solo miembro íntegra con la basa y el fuste. 


Estas dos estrofas iniciales muestran la tónica general del poema. Transcribiremos algunos  fragmentos que hacen alusiones de algún modo vinculadas con la Heráldica, que iremos ilustrando con fotos propias.

(...) 

Que el sol de la bandera no cobije intereses 

bastardos, proveyendo la igualdad de las mieses 

y la paz de los hombres con justiciero rayo; 

pues ya la Junta el mismo 25 de Mayo, 

ordenó en su proclama que el porvenir encierra: 

"Llevad hasta los últimos términos de la tierra

la persuación de vuestra cordialidad". Y el Canto 

de las primeras glorias, con grito sacrosanto 

que habló en mares y cumbres como un viento profundo

nos predijo por libres los plácemes del mundo. 



Y la sólida regla de la Constitución, 

abrió a todos los hombres el noble pabellón, 

como árbol de justicia donde la primavera 

con sus flores azules y blancas se embandera. 



(...)

Que hagamos de sus tumbas las macetas de flores 

con que los buenos muertos prorrogan sus amores, 

como si nos dijeran con su palabra honrada 

que la eternidad fórmase de vida renovada; 

y que así como ellos precisamos vivir, 

no de pasado ilustre, sino de porvenir. 

 



 (...)

Pues ellos nos dejaron en sus actos más bellos

el duro y noble encargo de ser mejores que ellos.

Su probidad sencilla, su piedad grave y recta,

el porfiado heroismo de su vida imperfecta,

el timbre igualitario que dieron a sus nombres, 

nos prueba que, ante todo, cuidaban de ser hombres.

Y lo que nos los torna más buenos y admirables

en los póstumos días, es que son imitables. 

(...)


En un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo.

Todas las fotos son propias, como se dijo; según el orden en que aparecen en esta entrada, fueron tomadas en las siguientes locaciones: Plaza de Mayo; San Antonio de Areco; cielo en la Ruta 2 (entre Chascomús y Buenos Aires); Casa de Gobierno; Catedral de Buenos Aires; Buque Museo A.R.A. Irigoyen en San Pedro (Bs. Aires).

domingo, 5 de febrero de 2023

Escudo de la Ciudad de Buenos Aires en "Adán Buenosayres"

En este año del centenario de la aprobación oficial del escudo de la ciudad de Buenos Aires, le dedicaremos al blasón municipal -como ya anunciamos- el primer domingo de cada mes.

Hoy veremos su aparición en dos ediciones distintas de la célebre novela de Leopoldo Marechal, Adán Buenosayres. Las dos ediciones pertenecen a  Editorial Sudamericana.

La primera versión trae el hermoso escudo diseñado por Juan Spotorno; las imágenes corresponden a un artículo de la revista Esquiú.




La otra edición trae la versión usada por la Municipalidad de Buenos Aires  en los años 70, aproximadamente (el escudo de estilo antiguo y rodeado por una destacada cartela) pero reemplazando la noble Paloma por una vulgar gallina. Las fotos también son propias.



El motivo de esa sustitución, tal como lo explicamos en nuestra entrada del 11 de junio de 2015, es una expresa propuesta de uno de los personajes de Adán Buenosayres, que tras filosofar sobre el significado del búho (ave filosófica) y de la gallina ("símbolo perfecto de Buenos Aires"), afirma:

... Propongo que la paloma del Espíritu Santo sea cambiada por una gallina bataraza en el escudo de Buenos Aires.

viernes, 21 de mayo de 2021

«Oda a los Padres de la Patria»

Bandera en la plaza Veinticinco de Mayo de Bragado
(foto propia, octubre de 2019)

 

Reina la paz entre los argentinos...

Contemplo la concordia de los hombres,

la justa imbricación de sus destinos,

la mutual armonía de los nombres,

la energía solemne de las urnas,

el fermento de las resoluciones,

y laboriosamente taciturnas

las frentes graves de las vocaciones...

Mi individual dolor se desvanece

como hoja seca en selva que florece.

¡Oh, Dios! pienso en los hombres que han vivido

cuando en la Nada estaba mi latido,

cuando como en la cuerda está la nota,

cuerda nunca pulsada, el ser dormía

latente y vago en la tiniebla ignota,

insospechado en la tiniebla fría...

Y Ellos... ¡cumplían su deber! que uncidos

a la aspereza de un humilde estado,

cada cual en su sitio, como un diente

de engranaje en el hueco respondiente,

por una misma voluntad unidos

como echa el viento el trigo a un mismo lado

se amaron en razón de este prestigio;

dos manos juntas bajo un gorro frigio.


Así comienza la "Oda a los Padres de la Patria" de Enrique Banchs, escrita con ocasión del centenario de Mayo y publicada originalmente por la revista literaria "Nosotros" en 1911. En este primer párrafo de la extensa obra ya aparece una referencia heráldica;

«dos manos juntas bajo un gorro frigio»


Más adelante, el autor alaba la red de caminos que vinculan los distintos puntos de la Patria, y al hacerlo menciona la bandera que también es símbolo de unión:

Hay algo que une más que una bandera,

más que un conciliador paño celeste

que en los aniversarios sombra preste

sobre rica mansión, taller, tapera;

hay algo que une más que a comulgantes

el Pétalo de lirio de la Forma;

más que el idioma que es cincel y norma

de las Promesas siempre tremulantes

de emoción sobre el tiempo y la desgracia...

Es el camino en que el trabajo espacia

far and wide su impulso. ¡Los caminos!:

nervadura de unión que imprime al suelo

la sensación de la presencia humana.

 Bandera argentina en el patio de un colegio de Buenos Aires
(Foto propia, marzo de 2020)

 Bandera argentina en un edificio particular en la Ciudad de Buenos Aires
(Foto propia)


 Bandera argentina en  la Plaza de Mayo
(Foto propia)


Bandera argentina en una casa en San Antonio de Areco
(Foto propia)


Continuemos con la "Oda a los Padres de la Patria". Banchs, después de exaltar, entre otras cosas, el trabajo humano y el deporte, hace una aun más explícita referencia heráldica:

Pero más que el trabajo renovante

que entretiene la espera que es la vida,

pero más que el deporte equilibrante

que es música en vigor aparecida,

y más que la moneda de los justos:

la buena voluntad; signos robustos

decoran la riqueza memorable

de la Nación, como en escudo noble

el azur, el sinople, el gul, el sable,

bestia rampante, torreón y roble.

Son rúbricas que en grave documento

por voluntad de pueblos federados

suprimen las aduanas interiores...


Esmaltes heráldicos y muebles muy frecuentes son mencionados por el autor:

«...como en escudo noble

el azur, el sinople, el gul, el sable,

bestia rampante, torreón y roble».

Roble, "bestia rampante" y torreón
en sendos escudos ya publicados en este Blog



En relación con la supresión de las aduanas interiores, y aludiendo también a la unidad nacional, Banchs dice unas líneas más adelante:

¿Allí, en el patio mismo de su casa

gritará la alcabala ¡no se pasa!?

¿Y tierra igual, cortada por dos nombres

será hostil entre sí?... ¿En la bandera

el blanco y el azul se cruzan guerra?

Placa con la bandera argentina en el frente de una propiedad
en San Antonio de Areco
(foto propia, enero de 2021)

«¿En la bandera 

el blanco y el azul se cruzan guerra?»

Con esta entrada y con el deseo de paz y unidad que expresa, damos inicio a las fiestas mayas.

martes, 12 de noviembre de 2019

"A Montevideo", de Leopoldo Lugones


Noble hermana que en blanco y celeste, 
igualándose á la otra revela
simple gracia de hermana gemela 
que se viste del mismo color; 
nuestro río natal te apellida 
de Argentina en la épica innata, 
y ese claro vocablo de plata 
nos sonríe cariño en su albor.

Abundado de lauros el triunfo 
que los días mejores afama,
sepa el mundo que nuestro se llama 
por divisa de excelsa virtud; 
desde el día en que el astro paterno, 
encendió con histórico rayo, 
sus dos frescas estrellas de Mayo 
sobre el pálido abismo del Sud.

San José, La Colonia y Las Piedras 
por el Himno cordial celebradas, 
en las proto-victorias ganadas 
al impulso del Grito inicial,
son decoro feliz de tu pueblo, 
que al unir nuestras almas amigas, 
nos revive en la gloria de Artigas 
un orgullo de Patria Oriental.

A la luz del romántico sino 
que hermoseó tu arrogancia morena, 
nuestros vates de noble melena
te quisieron como á una mujer; 
sin que el caso de amarte impidiese
que en tu gracia admiraran lo mismo, 
el perenne ideal de heroísmo 
que embandera de gloria al deber.



Fiel á Mayo, las libres ideas 
en tu ley se anticipan triunfantes, 
como á fuer de oriental gozas antes 
la ventaja del día viril, 
que con ojo de sol ve tu monte 
limitar la marítima zona, 
como un seno dispar de amazona 
en beldad peligrosa y gentil.


Para la alta equidad del futuro 
que prolongue la gloria pasada, 
cual la prez de la llama dorada 
en el claro tenor del metal;
nuestras manos son fuertes hermanas, 
y, corona del triunfo sereno, 
sobre el mundo más justo y más bueno, 
ha de ser nuestro abrazo inmortal.


En paralelo con la entrada de ayer, publicamos hoy un homenaje a Montevideo a través de la pluma de Leopoldo Lugones. Intercalamos versiones del escudo de la ciudad hermana, tomadas de la publicación de 1903 de la Junta Económico-Administrativa de Montevideo, que recoge el estudio de Andrés Lamas sobre ese emblema.  Respecto de las tres versiones del escudo montevideano, puede verse una reseña  aquí.

La poesía señala diversos elementos simbólicos (del mundo de la Heráldica y ámbitos afines) que hermanan a Montevideo y a Uruguay con Buenos Aires y la Argentina: los mismos colores («en blanco y celeste»); el mismo río «de plata» que da nombre a estas tierras; las tres victorias mencionadas en nuestro Himno Nacional que tuvieron lugar en la Banda Oriental; el monte que da nombre a la ciudad; el sol presente en ambos escudos y banderas que sin embargo -porque se trata de la «Patria Oriental»- brilla antes allí que aquí; las manos que se estrechan como «fuertes hermanas», que son las gemelas «estrellas de Mayo»... Quizás incluso «la llama dorada en el claro tenor del metal» haga referencia  la común "anomalía" del sol de oro en campo de plata en ambas banderas...



Bella poesía e hidalgo escudo.

lunes, 11 de noviembre de 2019

"A Buenos Aires", de Leopoldo Lugones

Primogénita ilustre del Plata,
en solar apertura hacia el Este,
donde atado a tu cinta celeste
va el gran río color de león;
bella sangre de prósperas razas
esclarece tu altivo linaje
y en la antigua doncella salvaje
pinta en oro su nombre sazón.

Arca fuerte de nuestra esperanza.
fuste insigne de nuestro derecho,
como el bronce leal sobre el pecho
asegura al país tu honra fiel.
La genial Libertad, en tu cielo
fino manto a la patria blasona,
y eres tú quien le porta en corona
el decoro natal del laurel.


En tu frente, magnífica torre
de la estirpe, tranquila campea
como amable paloma la idea
de ser grata a los hombres de paz.
Tu esperanza la impulsa y  parece
cuando así su remonte acaudalas,
que de cielo le empluma las alas
aquel soplo pujante y audaz.

Joya humana del mundo dichoso
que te exalta a su bien venidero,
como el alba anticipa al lucero
aun dormida en su pálido tul,
cada vez que otro día dorado
te aproxima a la nueva ventura.
se diría que el sol te inaugura
sobre abismos más hondos de azul.

...

Fragmento inicial del poema "A Buenos Aires" publicado en la sección "Las ciudades" de las «Odas Seculares» de Leopoldo Lugones. Nos hemos permitido "interpretar" en clave heráldica e ilustrar algunas de sus sutiles referencias. La foto del escudo de Buenos Aires, hallada en la Red, fue tomada en el frente del edificio «One Broadway», de Nueva York; la foto de la Pirámide es propia, de julio de 2017.

En el día de San Martín de Tours, Patrono de Buenos Aires.

domingo, 6 de agosto de 2017

"Ivanhoe"


La lámina que abre esta entrada, procedente de la revista "Petete" -parte del universo creado por Manuel García Ferré- tiene  al pie explicación suficiente acerca de Ivanhoe, la célebre novela de Walter Scott protagonizada por Wilfrido de Ivanhoe. La ilustración es obra de uno de los más grandes maestros argentinos del dibujo y la historieta: José Luis Salinas.

En el dibujo, Ivanhoe porta un escudo, que es naturalmente lo que nos interesa. Para comprenderlo mejor, citemos el texto original en inglés en que se describe el porte del misterioso caballero cuya identidad se revelará más tarde:
His suit of armour was formed of steel, richly inlaid with gold, and the device on his shield was a young oak-tree pulled up by the roots, with the Spanish word Desdichado, signifying Disinherited. He was mounted on a gallant black horse...
 Dos traducciones:
-Su armadura estaba hecha de acero, con ricas incrustaciones de oro, y el emblema en su escudo era una joven encina arrancada, con la palabra española "Desdichado", significando "Desheredado".   Estaba montado en un gallardo caballo negro...
-Vestía una magnífica armadura de brillante acero embutida en oro, y en su escudo llevaba por divisa una tierna encina desarraigada, con un mote español que decía: Desheredado.  Montaba un hermoso y fuerte caballo negro...
En las numerosas recreaciones de esta obra, que ya tiene casi 200 años, el escudo ha sido interpretado de diversas aunque similares maneras, como puede averiguarlo fácilmente el lector con un buscador.

Otros dibujos de José Luis Salinas ilustrarán las entradas de los dos próximos domingos.

jueves, 25 de mayo de 2017

"Seguidillas de mayo y de julio"

Rastreando  referencias heráldicas en la Literatura argentina, nos encontramos con estas sencillas rimas de Baldomero Fernández Moreno titulada "Seguidillas de mayo y de julio".



¡Cuántos lindos colores
sobre la piedra!,
las casas estén blandas
con las banderas. 
Todo forrado
llevo el corazón rojo
de azul y blanco.



Guirnaldas de bombillas
blancas y azules,
faroles con escudos
y multitudes.
Para mañana
mi trajecito pardo
pero de gala.




Yo me quedo en la cama,
tranquilamente,
porque hace sol o frío
o porque llueve.
Pero si suenan
clarines y tambores,
que me detengan.



Perdido entre el gentío
uno de tantos,
sin charoles, sin fajas,
sin entorchados...
En la Avenida,
yo soy siempre el que manda
toda la línea.


El que mires las tropas
con entusiasmo,
brillo de bayonetas,
lumbre de cascos,
que no te impida
echar una ojeada
a tu vecina.



Vienen los granaderos
de oro y de grana,
verticales y negras
llevan las lanzas.
Viento de gloria 
adormece o despierta
las banderolas.



Como rotundo vientre
avanza el bombo,
entre los instrumentos
es el más bobo.
Hondo y pausado,
no hay que verlo, señores,
hay que escucharlo.



Rivadavia y Moreno
raudos y torpes,
con la doble carlanca
de los cañones.
Mastines fieros
y la alegre jauría
de torpederos.


¿De qué nido salieron,
tres golondrinas,
quién disparó esa flecha
de la escuadrilla?
¿A dónde, madre,
mas allá de las nubes
irá a clavarse?




Hemos ilustrado esta entrada con diversas imágenes tomadas de la Red, que corresponden a festejos patrios de las fiestas mayas y julias;  varias de las imágenes fueron capturadas en las celebraciones de los bicentenarios de 2010 y 2016.  Hemos procurado que las fotos elegidas guarden relación con lo evocado por el poeta:  casas embanderadas, guirnaldas con los colores patrios, faroles con escudos y banderas, granaderos con lanzas y banderolas, tropas que desfilan, el tambor de la fanfarria, los tres aviones sutilmente aludidos en la última estrofa. Mención especial merece la foto de los acorazados Rivadavia y Moreno, tomada de Histarmar, a los que se refiere Fernández Moreno en la penúltima estrofa. Dichos acorazados llegaron a la Argentina en 1914 y 1915, respectivamente. 

Es la leve referencia heráldica de la estrofa que dice

Guirnaldas de bombillas
blancas y azules,
faroles con escudos
y multitudes


la que justifica esta entrada, que cerramos con un par de fotos antiguas que también guardan relación con el  verso "faroles con escudos".



Celebramos de esta manera un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo.