Buscar en este blog

jueves, 11 de junio de 2015

"Adán Buenosayres"

"Adán Buenosayres", como es sabido, es la  obra más importante de Leopoldo Marechal y una de las novelas más destacadas de la literatura argentina.


Entre las numerosas ediciones publicadas desde la aparición de la obra, el 30 de agosto de 1948, queremos mostrar la curiosa tapa de esta edición, de Editorial Sudamericana.  Las fotos corresponden a la vidriera de una librería "de viejo" en Palermo y las tomé en octubre de 2013.


El elemento único de la portada del libro es el escudo de Buenos Aires -con la cartela con la que por mucho tiempo se lo solía representar-, pero reemplazando la Paloma por una gallina.


Para saber por qué se eligió el escudo porteño con esa curiosa modificación para ilustrar esta portada, transcribimos un fragmento de la obra, de cuya lectura surgirá claramente la razón de la  presencia de la gallina. Se trata de un diálogo entre el filósofo Samuel Tesler y el protagonista de la obra: 

"—Quiero que me respondas, ya que has visto al menos la tapa de algún volumen de metafísica. ¿Cuál es el ave de los filósofos? 
 —El búho, Effendi —le respondió Adán. 

—El búho —admitió Samuel—. Un ave nocturna por excelencia.

Y colocándose la diestra en el pecho declaró solemnemente: 

—Pues bien, yo soy el búho.

Entre sorprendido y cortés Adán Buenosayres tendió su mano al búho que acababa de presentarse a sí mismo tan sin ceremonia. Pero el búho no estrechó aquella mano atenta, pues, con riesgo y temor de su nariz fugitiva, estaba muy ocupado ahora en encender medio cigarrillo que colgaba de su labio inferior.

—¿Y cuál es el ave groseramente diurna? —volvió a preguntar no bien hubo logrado cierta combustión de aquel material incombustible—. ¿Cuál es el ave gorda y torpe hasta decir basta?

Y como Adán no respondiera esta vez, el filósofo exclamó: 

—¡La gallina, símbolo perfecto de Buenos Aires!

Le retozaron los ojos en un bailoteo cruel y una sonrisa engañadora ilustró su cara beligerante. Así, entre jovial y tremendo, Samuel exhibía una tercera cabeza no menos temible que las anteriores.

—«La Ciudad del búho contra la Ciudad de la Gallina» —recitó al fin enigmático.

—¿Y eso? —le preguntó Adán.
—Es el título de mi obra. Desplumo la gallina y la meto en la olla hirviente de mi análisis. Le añado el choclo de la melancolía y el alegre perejil del sarcasmo...
—Y en total un pucherete a la criolla —dijo Adán en tono de menosprecio—. ¡He ahí nuestra literatura!
—¡La de ustedes, pobres mulatos! —corrigió el filósofo visiblemente resentido—. A través de la mía verás a un pueblo cacareante que remueve la tierra con sus patas afanosas y que picotea día y noche sin acordarse de la triste Psiquis, sin levantar los ojos al cielo, sin escuchar la música de las esferas.
Había declamado el trozo, pero la recta de la malignidad acababa de reaparecer en su frente. 
—Concluida mi tesis —añadió—, propongo que la paloma del Espíritu Santo sea cambiada por una gallina bataraza en el escudo de Buenos Aires".

Esta entrada se publica en un nuevo aniversario del nacimiento de Leopoldo Marechal (11 de junio de 1900),  que coincide con el aniversario de la fundación de Buenos Aires (11 de junio de 1580).  Para mayor curiosidad, leemos en Wikipedia que Marechal "durante su niñez, todos los veranos viajaba a Maipú, en donde los amigos del lugar lo apodaron "Buenosaires" debido a ser el único niño que iba a esa zona, cada verano".

Pero además, esta entrada es muy especial:  se trata de la entrada número 1500 en la historia de este Blog. 

3 comentarios:

  1. Felicitaciones Sr. Pomar por la entrada nº 1500 en su blog. Gracias por recordar una de las novelas de mi padre en el día de su natalicio. Saludos cordiales, María de los Ángeles Marechal
    En facebook leer Fundación Leopoldo Marechal

    ResponderEliminar
  2. El buho degollando y cocinando a la gallina...se sigue repitiendo...hasta que el fuego con que se lleva a cabo la tortura y destrucción, transforma a la gallina, purificada de todos sus pecados, en la paloma del Espíritu Santo...

    La leí este año, me causa una verdadera y sincera conmoción...como católico, argentino y porteño.

    ResponderEliminar