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martes, 16 de septiembre de 2014

Panadería y Confitería "Alemana"

No es un escudo en sentido estricto, pero conserva cierto estilo y las formas de un blasón heráldico. Sobre todo por el animal fantástico que hace de soporte.


Se trata del símbolo que identifica a la panadería y confitería "Alemana" (o "Alemana 1"), ubicada en la localidad de San Bernardino, en la República del Paraguay. Las fotos son de enero de 2013.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Escudo del Instituto La Salette



Las dos fotos que anteceden, tomadas por nuestro amigo Fernando de Urquiza en 2012, muestran el escudo del Instituto La Salette, ubicado en Roque Pérez 4334.

En el sitio web del colegio no hay información acerca del escudo, pero sí hay un lema, que indudablemente guarda relación con el emblema: "Con la llama encendida para un Mundo mejor...".



Dado que en La Salette la Virgen se manifestó llorando, hemos elegido la fecha de hoy -memoria litúrgica de Nuestra Señora de los Dolores- para esta sencilla entrada.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Basílica de Nuestra Señora del Socorro

La Basílica de Nuestra Señora del Socorro es el primer templo porteño en haber sido elevado a la dignidad basilical. Lo fue en 1898.

No nos consta que tenga un escudo, como correspondería a esa condición,  pero sí podemos compartir imágenes de algunos de sus vitrales, en los que se ven los símbolos basilicales, es decir, el pabellón y el tintinnabulum.



Ambos símbolos acompañan a la Virgen del Socorro, como en estas primeras fotografías, y en otro vitral al Señor del Milagro, especialmente venerado en el templo, como explicamos en la entrada del 13 de septiembre de 2012.




Naturalmente, elegimos adrede la misma fecha (aniversario de la coronación del Señor del Milagro) para publicar esta entrada, cuyas fotos tomé el 28 de noviembre de 2011.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Escudo de monseñor César Cáneva

El año 1934 fue muy importante para la Iglesia en la Argentina: ante todo, por supuesto, por la celebración en Buenos Aires del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, acontecimiento al que nos hemos referido en varias ocasiones y sobre el que pronto volveremos, siempre en su faceta heráldica, con ocasión de su cercano 80° aniversario.





También en 1934 tuvo lugar la beatificación de los mártires rioplatenses Roque González de Santa Cruz, Alfonso Rodríguez y Juan del Castillo, dispuesta por el papa Pío XI mediante la Carta Apostólica Dei viventis militum. También haremos -en noviembre- una referencia desde la Heráldica a este aniversario.

Ese mismo año -por medio de  la Bula Nobilis Argentinae nationis- tuvo lugar la creación de muchas diócesis en nuestro país y la elevación a arquidiócesis de algunas jurisdicciones ya existentes. Por supuesto, ello implicó la designación de varios nuevos obispos.  

Entre ellos se encuentra monseñor César Antonio Cáneva: una figura excepcional de la Iglesia en la Argentina,  quizás no debidamente recordada en la medida de sus méritos.

Nacido en Italia, vino siendo un niño a la Argentina; estudió en el Seminario Conciliar de Buenos Aires y en 1901 fue ordenado sacerdote. Tras cumplir otras funciones, en 1903 fue nombrado párroco de Azul.  Se encontraba ejerciendo este mismo cargo, cuando el 13 de septiembre de 1934 (mañana se cumplen 80 años) le llegó el nombramiento como primer Obispo de la nueva diócesis de Azul.  Recibió la consagración episcopal el 25 de febrero de 1935, acontecimiento que recuerda esta medalla, que exhibe su escudo episcopal:





Durante casi 19 años  -hasta su muerte, ocurrida en 1953-   gobernó con sabiduría y celo la diócesis azuleña. 

Su obra y su legado durante el medio siglo transcurrido en Azul fueron extraordinarios; narrarlos excedería los propósitos de este Blog. Sin embargo, ayuda a ponderarlos el texto de la lápida de monseñor Cáneva, en la que también se ve el escudo episcopal:




Los restos de monseñor Cáneva, según su expresa voluntad, descansan en el Seminario que él mismo fundara en Azul: de allí la frase que se lee en su lápida:  "quiso descansar entre sus hijos mostrándoles su vida como ejemplo".



El escudo episcopal de este "obispo santo" viene así descripto en la Revista del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas (número 4/5, del año 1945, artículo del Pbro. Carlos Ruiz Santana):
Cortado-partido. 
Al primero de gules, el Corazón de Jesús con llamas, corona de espinas, cruz y rayos de oro.
Al segundo de azur, el altar del sacrificio, de plata, con llamas de oro, surmontado de una Hostia y la crucecita de sable.
Al tercero de oro, la rosa de gules, acompañada de una palma y de una vara de azucena en su color natural.
Terraza de sinople,  con la faja ondeada, de plata.
Mitra y báculo.
Lema: «Plenitudo Legis Dilectio» en  letras de oro.

Veamos ahora la versión que trae el libro "Obispos de la Argentina" de José Luis Batres:





Añadamos un detalle interesante: En un sitio de la Hemeroteca "Juan Miguel Oyhanarte", dedicada a la historia de Azul, se menciona que al asumir Cáneva como Obispo, "una de sus primeras medidas fue hacer pintar en su escudo el Callvú Leovú, en homenaje a esta tierra que tanto lo amara". Porque “Azul” es la traducción al castellano del nombre que los indios  pampas daban al arroyo: "Callvú Leovú", "en referencia a flores (borraja morada) de dicho color que crecían en sus riberas", según leemos en Wikipedia. 

Un blog denominado precisamente con esa expresión indígena y dedicado también a la historia de la ciudad nos informa que el nombre le fue impuesto al curso de agua por "el poderoso cacique Calfucurá": "Arroyo Azul". En "la lengua pampa araucano (diccionario de J. M. de Rosas) Callvú significa Azul -- y Leovú río". 

Es decir que, mientras podemos interpretar en términos estrictamente religiosos los otros símbolos, no hay dudas de que la "faja ondeada de plata" hace referencia a la geografía de la ciudad que recibió a monseñor Cáneva y a la que él entregó su vida durante 50 años. 





Una palabra final sobre el lema: "Plenitudo Legis Dilectio". Significa "El amor es la plenitud de la ley" y está tomado de la Carta de San Pablo a los Romanos: "El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley"; "Dilectio proximo malum non operatur; plenitudo ergo legis est dilectio" (Rom 13, 10). 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Escudo de Cataluña en Parque Rivadavia

En el Parque Rivadavia (recién remozado y embellecido cuando lo visité a comienzos de 2014) se exhibe esta bonita escultura, homenaje de los residentes catalanes en Buenos Aires en el año 1931.


Como vemos, en uno de los laterales de la fuente, sobre el texto que expresa el homenaje,  puede verse el escudo de Cataluña:





La corona luce un poco deteriorada, pero la belleza del conjunto aun resplandece.


No hace falta aclarar aquí que el escudo de Cataluña es el celebérrimo blasón de los "palos de Aragón":  En campo de oro cuatro palos de gules; por timbre una corona real.



Hoy es la fiesta oficial de Cataluña, que conmemora -en palabras de Wikipedia- "la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas al mando del duque de Berwick durante la Guerra de Sucesión Española el 11 de septiembre de 1714, tras catorce meses de sitio". 


El sitio oficial de la Generalitat de Cataluña amplía:   "El 11 de septiembre de 1714 marcó el fin de la lucha en el Principado y el arranque de una época en la que se perdieron las libertades seculares. Europa salía entonces de uno de los conflictos bélicos más importantes de su historia, la Guerra de Sucesión española, en la que Cataluña había jugado un papel protagonista".


Hoy es el tricentenario de ese hecho histórico. Aprovechamos la ocasión para compartir esta entrada. La cerramos con una imagen más antigua de la misma escultura, antes de su restauración.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Escudo de monseñor Mauricio Magliano

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la ordenación episcopal de monseñor Mauricio Eugenio Magliano, nacido en 1920, ordenado sacerdote en 1948 y elevado a la dignidad episcopal en 1961 como primer Obispo de Río Gallegos.

Nos referiremos a su escudo episcopal citando lo que al respecto se informa en la página de la Diócesis de Río Gallegos, texto que citaremos en general en forma textual, pero al que hemos debido hacerle varias correcciones ortográficas para publicarlo aquí.

"Tiene la forma del escudo llamado francés, aguzado en la punta. Dentro de la sencillez clásica de su único metal, el azur, campea la Cruz de plata en jefe y frente, configurando los dos metales, los colores patrios que se prolongan hacia la región austral, haciendo translucir el amor que el Prelado profesa a la Patria por cuya elevación social y moral vela y trabaja".


En el centro del eje brilla la Hostia de oro, sobre fondo de plata de la Cruz, recordando la profecía de Malaquías ("Porque desde Levante a Poniente... se sacrifica y se ofrece al nombre mío una ofrenda pura..." - Mal 1, 11) y rememorando el Domingo de Ramos de 1520 en el cual las playas patagónicas vieron elevarse la primera Hostia en tierras argentinas.

En punta aparece el arco polar que sostiene la Cruz y sobre cuyo fondo de plata se perfilan con su color las características mesetas sureñas, la montaña ideal coronada de nieves perpetuas, que se yergue cual majestuosa catedral, precedida por los blancos y azulados ventisqueros en noble gradería.



La Santa Cruz que campea en jefe es de plata, metal que significa integridad, firmeza y vigilancia que recomienda San Pablo al Pastor de almas.

El azur del único campo representa la justicia, el cielo y la caridad mancomunados en el enviado de Dios ("Ecce Ego mitto vos...") y significa en modo particular la preocupación del Prelado por un orden social nuevo, digno y justo en la vida temporal, siguiendo las luminosas directivas de S. S. Juan XXIII en la Encíclica "Mater et Magistra".

En el cantón distro del jefe, aparece en todo su fulgor la estrella de oro de cinco puntas; imagen perfecta de la Virgen "Stella Matutina" inspiradora de San Juan Bosco, a quien se le dijo proféticamente: "Yo te daré la maestra...".

El oro de la Hostia y de la Estrella, significa la dignidad, constancia y sabiduría que han de derramarse en abundancia sobre las tierras vírgenes, brotando de estas dos fuentes que señalara San Juan Bosco a sus hijos, al enviarlos a la Patagonia: "Propagad la devoción a la Eucaristía y a María Auxiliadora y sabréis lo que son los milagros".

Mas la Redención exige sacrificios: "sine sanguinis effusione non fit remissio". La Cruz domina totalmente el escudo, recordando la vida heroica de los misioneros salesianos, verdaderos pioneros, cuya preciosa herencia recibe el pastor de almas, dispuesto a seguir con su grey a él confiada las huellas luminosas del Redentor. La leyenda del escudo lo resume y confirma: "IN CRUCE SALUS", en la Cruz está la salvación de los hombres, a quienes salva de las asechanzas del enemigo de la fe, proyectando su sombra protectora sobre las tierras patagónicas, a fin de fecundarlas espiritualmente y de bendecir sus riquezas, representadas por los símbolos del oro negro, las dilatadas tierras, el lago Argentino, el río Santa Cruz y el amplio océano, tras el cual se adivina, cual magnífica etapa hacia el espacio, la Tierra del Fuego, de los yaganes y alacalufes, cuyas últimas chispas hogareñas se elevaron al cielo desde las manos blancas de los heraldos de Cristo, los Salesianos y las hijas de María Auxiliadora".

martes, 9 de septiembre de 2014

"Funes el memorioso"

Mi primer acceso a los escritos de Jorge Luis Borges tuvo lugar en la Secundaria, a través de la "Fundación mítica de Buenos Aires".  Pocos años más tarde llegaría la fascinación por el universo borgeano, de la mano de "Ficciones".

A ese libro pertenece el relato cuyo nombre da título a esta entrada. El cuento empieza así:

"Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nadie la ha visto, aunque la mirara desde el crepúsculo del día hasta el de la noche, toda una vida entera. Lo recuerdo, la cara taciturna y aindiada y singularmente remota, detrás del cigarrillo. Recuerdo (creo) sus manos afiladas de trenzador. Recuerdo cerca de esas manos un mate, con las armas de la Banda Oriental; recuerdo en la ventana de la casa una estera amarilla, con un vago paisaje lacustre. Recuerdo claramente su voz; la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin los silbidos italianos de ahora. Más de tres veces no lo vi; la última, en 1887... Me parece muy feliz el proyecto de que todos aquellos que lo trataron escriban sobre él; mi testimonio será acaso el más breve y sin duda el más pobre, pero no el menos imparcial del volumen que editarán ustedes. Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo —género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo".

Como es fácil imaginar, transcribo este fragmento inicial de "Funes, el memorioso" por su leve y circunstancial referencia heráldica: menciona como al pasar "las armas de la Banda Oriental". Ello me da ocasión para referirme a una mensaje de correo recibido hace algún tiempo con esta imagen y la siguiente duda:



Hace unos días envié esta foto al señor Walter Van Meegroot quien me  aconsejo le envíe esta foto a usted ya que estoy intentando conocer el origen del escudo de esta rastra que heredé de mi familia. Tal vez usted pueda ayudarme.
Gracias por su atención
Viviana


La consulta original dirigida al Sr. Van Meegroot era esta:
Quería pedirle el favor si usted me puede orientar sobre el escudo de una rastra argentina antigua que tenemos. No sabemos a que localidad pertenece.


Mi respuesta a la consulta fue en estos términos:
Viviana:
 Se trata del  escudo de la República Oriental del Uruguay,  acompañado -como en los ejemplos que se ven abajo- de un abigarrado conjunto de ornamentos exteriores.




A lo que Viviana contestó planteando otra duda:
Muy bueno el dato!!! Lo que no comprendo es lo del las banderas argentinas (en el caso de la rastra) que lo rodean.  Es curioso no?



En efecto, las banderas parecen argentinas; pero "si tenemos en cuenta el ancho de las franjas, y comparamos el escudo de la rastra con las imágenes de los escudos que envié en el mensaje anterior" -tal fue mi respuesta-,   podemos inferir que se trata "en realidad de banderas uruguayas".

"Funes el memorioso", a través de su ocasional referencia heráldica, nos dio la oportunidad de publicar la bella fotografía de esta rastra "con las armas de la Banda Oriental",  que  nos complace compartir hoy. Este cuento de Borges es un ejemplo más de la presencia de la Heráldica en las letras argentinas.