A mediados del año pasado fue noticia la presencia en Bariloche y zonas aledañas de un impostor que se hacía pasar -entre otras cosas- por obispo.
El lema es "Redemptoris Mater Veritas" (?).
A mediados del año pasado fue noticia la presencia en Bariloche y zonas aledañas de un impostor que se hacía pasar -entre otras cosas- por obispo.
La Diócesis de Canindeyú fue creada en febrero del año pasado. Su primer y actual obispo es monseñor Roberto Carlos Zacarías López
Nacido en 1972, Roberto Carlos Zacarías López fue ordenado presbítero para Ciudad del Este en 1999. Tras su nombramiento como primer Obispo de Canindeyú, recibió la ordenación episcopal el 2 de marzo de 2024.
Este es su elegante escudo episcopal:
Partido.El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo, dice el Apóstol… pero, somos colaboradores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios, indica también Pablo.Y de este pasaje a los corintios está tomado el lema episcopal que ha escogido Mons. Roberto para guiarle en su misión de pastor. Al explicar su lema, Mons. Roberto expresa que Pablo ha acuñado algunas de las más hermosas imágenes sobre la Iglesia, a la que llama “campo que Dios cultiva”, “casa que Dios edifica”; estas imágenes sirven para ilustrar, por una parte, el protagonismo, y por otra el dinamismo de la acción divina: Sólo Dios es el que hace crecer y desarrollarse, también hoy a la comunidad cristiana y a cada uno de sus miembros. Pero una vez asegurado el protagonismo absoluto de Dios y de Cristo, Pablo habla de la necesaria colaboración humana. Una colaboración que ha de ser a la vez solidaria y personal, seria y comprometida.
(...)
En este contexto adquiere pleno sentido y trascendencia lo que nuestro hermano, Mons. Roberto Zacarías, recoge en su escudo episcopal y expone como programa de su episcopado: “Aquí estamos todos; ha llegado la hora de remar mar adentro. Ha llegado la hora, y debemos ser puntuales. Toda la Iglesia y cada uno de nosotros, recibe esta llamada al inicio del Tercer Milenio. Hay que remar, tirar las redes y recoger los peces para alimentarlos con la vida y la verdad de Cristo. Ninguno puede sentirse excluido de esta urgente llamada; por el contrario, todos los miembros de la Iglesia mueven los remos, y el Capitán de la barca es Pedro, el Santo Padre. Ha llegado la hora en que, testificando con el poder del Espíritu Santo, nos lancemos a la Nueva Evangelización, tan necesaria en el mundo de hoy”.
(...)
Querido hermano Roberto, tal como expresas en tu lema y escudo, es Cristo, de hecho, quien en el ministerio del obispo continúa predicando el Evangelio de la salvación, es Cristo quien continúa santificando a los creyentes a través de los sacramentos de la fe. Es Cristo quien en la paternidad del obispo hace crecer su cuerpo, que es la Iglesia, con nuevos miembros prestando especial atención a las familias, a los niños y jóvenes. Es Cristo quien, con la sabiduría y la prudencia del obispo, guía al pueblo de Dios en la peregrinación terrena hacia la felicidad eterna.
Cerramos esta serie de tres entradas sobre escudos de la "Iglesia Apostólica del Renacimiento Espiritual" con el emblema de la institución misma.
La primera entrada de esta serie dedicada a escudos de la "Iglesia Apostólica del Renacimiento Espiritual" estuvo consagrada al "Arzobispo Primado". En esta segunda entrada mostramos el escudo arquidiocesano.
Copiamos (corrigiendo algunos errores ortográficos) lo que publica la institución en Facebook:
«De azur, un arco de Córdoba de plata, dentro del cual aparece una estrella de la mañana de oro, y surmontado por un cóndor al natural, bordura de gules cargada de cuatro vicuñas y cuatro Corderos Pascuales alternadamente, todo de plata. Como soporte una cruz alta de doble travesaño. El lema contiene el nombre de la institución».
Dedicaremos tres sábados consecutivos a sendos escudos vinculados con la autodenominada "Iglesia Apostólica del Renacimiento Espiritual".
Copiamos lo que publica en Facebook esa institución en relación con el escudo de Leandro Suárez, "Arzobispo Primado de la Iglesia Apostólica del Renacimiento Espiritual":
«Se procede a realizar una explicación de los elementos heraldicos contenidos en este escudo episcopal:
El capelo sinople con 15 borlas indica la jerarquía eclesiástica.
La Cruz doble dorada al centro designa la importancia que tiene el misterio de la redención en la vida de todo cristiano.
El palio inferior simboliza la actitud del Buen Pastor en busca de la oveja perdida. Aunque no estamos en perfecta comunión con la Sede de Pedro, hemos decidido dejarlo porque es un ornamento litúrgico de honor que se usa desde los tiempos de la Iglesia indivisa del siglo VI. Confiamos que algún día se cumplirá la cita biblica de Juan 17, 21
Tres son los motivos heráldicos que reflejan en este, su escudo, el ideario del Arzobispo de Nuestra Señora del Renacimiento Espiritual:
En este blasón cortinado destacan tres motivos heráldicos, dando así la presencia divina de las tres personas de la SantísimaTrinidad:
• Cantón Diestro Superior: en azur oscuro, simbolizando el cielo; se encuentra una Biblia en forma abierta, con la primera y última letra del alfabeto griego representando la eternidad de Dios.
• Cantón Siniestro Superior: en azur claro, simboliza el agua del bautismo; se representa al ruaj divino heráldico simbolizando el paso constante del Espíritu Santo en nuestras vidas desde el bautismo.
• Entado: en blanco, símbolo de la pureza y el amor al prójimo, se presenta la corona de espinas de Nuestro Señor recordando que nosotros lo volvemos a coronar con espinas dolorosas cada vez que no le damos el lugar que se merece en nuestras vidas.
Por último, el lema de monseñor Leandro Suárez para su ministerio episcopal es "Tuyo es el Reino" haciendo mención que el reino espiritual levantado por la labor pastoral de la Iglesia peregrina es de su pertenencia.
El mencionado escudo episcopal fue realizado por el señor Silvio Fernández, en su versión moderna, y en su versión medieval fue realizado en forma conjunta entre el señor Silvio Fernández y el Sr López Linares. (...) .
"...La heráldica y, en especial la heráldica eclesiástica, es la rama científica y artística del estudio y el diseño de los blasones. En este caso, el específicamente utilizado en el ámbito eclesíastico de tradición católica. Las reglas de composición de estos escudos eclesiásticos generalmente tienen una base patrimonial común, que sustentan la distintas subramas del cristianismo..."».
Hace unos días, el sitio La Nuova Bussola Quotidiana publicó una nota de Stefano Chiappalone titulada «Il mezzo é il messaggio - Simboli episcopali: anche l'abbandono del latino è una "moda"». El artículo fue publicado y comentado poco después por el blog Messa In Latino.
La nota está en la línea de lo que este Blog ha señalado varias veces referido a muchos de los nuevos escudos episcopales: son un lamentable signo visible de la decadencia de la Iglesia. Burdos, ajenos a la tradición católica y a las normas heráldicas, más semejantes a "logos" empresariales mediocres que a símbolos cristianos...
Como el artículo menciona explícitamente a tres obispos argentinos, le damos un lugar en este Blog, a través de nuestra propia traducción al español. Las imágenes son las de la nota original.
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Un grave error en la basílica liberiana delata la alergia a la lengua de la Iglesia, de la que ni siquiera se salvan los breves lemas de los obispos, mientras que ciertos escudos parecen más propios de una ONG. No es una cuestión de detalles, sino de decadencia cultural.
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| "Escudo" del cardenal Fernández |
Se dice que en los detalles se esconde el diablo, pero también se esconde allí la ignorancia, oculta en la basílica romana de Santa María la Mayor, en un escalón de la nueva sede, con la inscripción: "Franciscus P.M.A.X." . El caso es que, si la «P.» significa claramente Pontifex, ese «MAX» no debe ir con puntos intercalados, ya que es una sola palabra: Maximus.
«Una minucia», dirán algunos. «Un gran problema», afirma en cambio Juan María Vian en el artículo titulado Si el error aparece en la iglesia. La decadencia del arte sacro, que apareció el pasado 21 de octubre en Domani. Para el historiador y ex director de L'Osservatore Romano, «el grotesco incidente del acrónimo P.M.A.X. se añade a la discordante ubicación del ambón, los candelabros y el trono», nuevas incorporaciones que define como «incongruentes (...) y de un nivel ciertamente no a la altura del paisaje circundante» (aunque, añadimos, hay cosas mucho peores por ahí). Una intervención sellada por esa inscripción, «más surrealista que macarónica», delata «el descuido o distracción de los encargados de la obra, verdaderamente imperdonable».
Y aquí está el punctum dolens, destacado por Vian: «Las torpes intervenciones en la basílica liberiana son la enésima manifestación de una innegable decadencia del mecenazgo artístico, pero más en general, del nivel cultural, en la Iglesia católica». Los que se encargan de obras eclesiásticas, en particular, deberían tener al menos un conocimiento secundario de latín. Pero es innegable que la lengua latina no parece gozar de demasiadas simpatías ni de este lado ni más allá del Tíber (o incluso del Río de la Plata), en paralelo con la involución de los símbolos eclesiásticos a nivel comercial o kitsch.
Un fenómeno que se remonta al posconcilio pero que se ha intensificado especialmente en los últimos años, como lo atestigua un elemento aparentemente marginal constituido por los lemas y los escudos de obispos, abades y cardenales. Para quien no lo sepa, el lema es una frase breve y lapidaria, elegida en el momento del nombramiento, que generalmente está tomada de las Escrituras o en todo caso resume las aspiraciones espirituales de los nuevos elegidos y que aparece debajo del escudo, normalmente -al menos hasta ahora- en latín. Para ser claros: el lema de Mons. Luigi Negri fue: «Tu, fortitudo mea»; Karol Wojtyla, Joseph Ratzinger y Jorge Mario Bergoglio eligieron, en el momento de su nombramiento episcopal, respectivamente: «Totus tuus», «Cooperatores veritatis» y «Miserando atque eligendo».
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| Escudo de mons. Negri |
Las nuevas generaciones de obispos parecen alérgicas incluso a este uso mínimo -básico- de la lengua de la Iglesia, paradójicamente maltratado precisamente en una época en la que no podemos dejar de llamarnos políglotas (pensemos en cuántas palabras extranjeras han entrado en el uso común sólo en los últimos años, desde call a lockdown, pasando por smartphone y follow up).
América Latina aparece cada vez menos latina, comenzando por el actual prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Víctor Manuel Fernández, quien, nombrado Obispo de La Plata en 2013, eligió: «En medio de tu pueblo» (ver imagen de apertura). El sucesor inmediato del Papa Francisco en Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, nombrado Obispo de Santa Rosa en 2008, derogó el latín con: «Concédeme, Señor, un corazón que escuche». Y el actual primado argentino, Jorge Ignacio García Cuerva, ha elegido: «No apartes tu rostro del pobre». «¡Ay de mí sino evangelizo!», exclama el cardenal guatemalteco Álvaro Leonel Ramazzini Imeri (un precursor, cuyo nombramiento episcopal se remonta a 1989). Todas expresiones bíblicas o espirituales, pero ¿quién sabe si, tarde o temprano, alguien no hará también referencia al histórico eslógan: "El pueblo unido jamás será vencido"?
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| "Escudo" de mons. García Cuerva |
No sólo Sudamérica: también Italia está perdiendo confianza en sus raíces lingüísticas. Monseñor Francesco Manenti, Obispo de Senigallia (2015), elige: «È vicino a voi il Regno di Dio» («El Reino de Dios está cerca de vosotros)». «La gloria di Dio è l’uomo vivente» («La gloria de Dios es el hombre vivo»), es el lema de Mons. Antonio Mura, obispo de Lanusei (2019), mientras que el del obispo de Trento (2016), mons. Lauro Tisi, es: «Il Verbo si fece carne» («El Verbo se hizo carne») (¿era tan difícil decir: «Gloria Dei vivens homo» o «Verbum caro factum est»?). El italiano también se encuentra en Bruselas, con el nuevo arzobispo Luc Terlinden, cuyo lema es: «Fratelli tutti» (hay que decirlo: el lema es todo un programa). Para evitar dudas, concedemos de buena gana la excepción al cardenal Ernest Simoni: «Zemra jeme do-të triumfojë» («Mi corazón triunfará»), cuya opción por su lengua materna no se debe ni al desprecio ni a la ignorancia del latín (lengua en el que celebró Misa de memoria durante los largos años de detención), sino un comprensible homenaje a su sufrido pueblo albanés y a su historia.
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| Escudo de mons. Mura |
Y llegamos a los escudos de armas, que la instrucción ¡posconciliar! Ut sive sollicite de 1969 recomendaba que se diseñaran «según las reglas heráldicas» (n. 28). Tenemos que empezar de nuevo desde el cardenal Fernández, con una cruz y una paloma tan mínimas que recuerdan más a una marca comercial que a un escudo episcopal, o quizás al logo de una organización humanitaria. También un símbolo "comercial" para García Cuerva (no nos detendremos en ello: puedes verlo arriba). Volvamos a Mons. Antonio Mura, cuyo escudo representa al Buen Pastor en una versión innegablemente caricaturesca. Con el cardenal Ramazzini Imeri pasamos directamente del minimalismo al kitsch: un conjunto de fotografías decididamente torpe, que parece haber sido creado con Paint (...). Deliberadamente no invocamos las "reglas heráldicas" recordadas por Ut sive sollicite (y, en todo caso, respetadas por la mayoría de los prelados), porque ese sentido de la fe (sensus fidei) que es también sentido estético debería ser suficiente para comprender que algo anda mal.
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| Escudo del cardenal Ramazzini Imeri |
Son detalles, por supuesto, pero en la civilización de la imagen el medio es (también) el mensaje: las elecciones de moda o de mal gusto se hacen pasar por pobreza o sencillez; el abandono de las formas acaba por hacer que el contenido sea confuso, de modo que el "símbolo" de una diócesis católica apenas se distingue del de una "ONG piadosa", contra lo que Francisco también había advertido tras su elección al trono papal. Y, finalmente, la desaparición de los más mínimos restos de un depositum lingüístico, cultural y espiritual a través del cual nuestros antepasados transmitieron la fe y que no es una "mera" cáscara que hay que desechar, sino que forma parte de la multifacética belleza resultante del cristianismo, que estamos muy lejos de igualar.
Tras el colapso del mundo antiguo, fueron monjes y eclesiásticos quienes recogieron sus fragmentos y los hicieron brillar con una nueva luz, convirtiendo los monasterios y las escuelas catedralicias en verdaderos centros de cultura y transmisión de conocimientos. Pensemos en lo que habría sido de la lengua latina y de la herencia clásica si ellos hubieran adoptado la misma actitud de autosuficiencia de algunos de nuestros eclesiásticos contemporáneos que consideran una cuestión de honor abandonar los llamados "adornos" y luego se encuentran siguiendo modas: ¿no es esto quizás también una forma de mundanidad?
Alejandro Paulo Rodrigues fue consagrado "Obispo" Titular de San Fernando de la Victoria de la Buena Vista y auxiliar de la "Diócesis de Exaltación de la Cruz de los Buenos Ayres" el 19 de agosto de 2017.
La "Iglesia Católica Apostólica Renovada en Argentina" (I.C.A.R.A.) se autodefine como una una "Iglesia Católica Particular autónoma", que tiene "similitudes y diferencias con la Iglesia Católica Romana".
Este es el curioso y abigarrado emblema de la I.C.A.R.A., en el que nada queda sin aparecer: mapa y bandera argentinas, manos abiertas, paloma, lenguas de fuego, llaves decusatas, monograma mariano coronado, cáliz y hostia, libro abierto... y el símbolo del Año de la Fe (?):
Armando Ricardo Benitez es "obispo" de esta "iglesia" y este es su escudo episcopal:
En febrero de este año, monseñor Martín Dávila Gándara consagró obispo al padre Pío Carlos Espina Leupold. La celebración tuvo lugar en la iglesia de San José, en Molinari, provincia de Córdoba.
Aclaremos de entrada que no se trata de obispos de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Hemos hallado la información en una página "católica integrista"; los datos sobre el escudo episcopal, por su parte, proceden del blog sedevacantista "Caballero de la Inmaculada". Allí señalan lo siguiente:
«En el vídeo que nos fue enviado por nuestras fuentes (y después fue subido a YouTube) anunciando la noticia, se presentan las armas del nuevo obispo. El fotograma no es muy legible, así que encargamos una representación basada en ella, con la mayor fidelidad posible al original:
Armas episcopales de Mons. Pío Espina Leupold: Tajado 1.º De azur (azul), espino de sínople (verde) frutado de gules (rojo), acompañado de cinco panelas también de gules, una en el jefe y dos en cada flanco del espino (por la casa Espina). 2.º De plata, un áncora del mismo metal (por la casa Leupold). Lleva por tenantes una mitra y un báculo de oro. El escudo está acolado con una Cruz procesional de oro, timbrado por capelo de sínople con seis borlas dispuestas en tres órdenes a cada lado (2×6 borlas de sínople 1, 2, 3). En su base, una cinta con el lema “PER IPSUM, ET CUM IPSO, ET IN IPSO” (“Por Él, y con Él, y en Él”).
Estas armas contradicen las reglas de la heráldica, en cuanto se desconoce la regla de contrariedad de los esmaltes: nunca metal sobre metal, nunca esmalte sobre esmalte. Al contrariar esta regla (que es de hecho la primera de este arte), se convierte en “Armas a inquirir”, esto es, que se deben estudiar para su corrección, la cual proponemos en la imagen siguiente (respetando la disposición de las mismas)»:
En el blog del Instituto Heráldico de Buenos Aires se informa que «ha procedido a Registrar oficialmente las Armas de Enquerir correspondiente a S.E. Mons. Pío Carlos Espina Leupold, Obispo de la Sociedad Sacerdotal Trento. El protocolo lleva el número 049 y fecha 24 de febrero de 2022 de los registros oficiales del I.H.B.A.». Esta última imagen procede de ese blog:
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| Alejandro IX vestido de papa |