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sábado, 14 de septiembre de 2013

Escudo de la Basílica de Nuestra Señora de los Dolores (Villa Dolores)

Cada 15 de septiembre se celebra la memoria litúrgica de Nuestra Señora de los Dolores, al día siguiente de la fiesta de la Exaltación de la Cruz, que celebramos hoy.  

Ello nos ofrece una inmejorable ocasión para ocuparnos del escudo de la Basílica que lleva el nombre de Nuestra Señora de los Dolores, en Villa Dolores, provincia de Córdoba.




El templo se halla en la Diócesis de Cruz del Eje,  que además celebra hoy mismo la beatificación de José Gabriel Brochero, "el Cura Gaucho", un gran pastor cordobés. 

El Obispo de Cruz del Eje, monseñor Santiago Olivera (de cuyo escudo nos ocupamos el  18 de julio de 2010) solicitó oportunamente a la Santa Sede la elevación de la iglesia parroquial de Villa Dolores a la dignidad basilical, recibiendo respuesta positiva en enero de 2011. El 3 de septiembre de aquel año se celebró la proclamación oficial del título basilical, durante una misa de acción de gracias presidida por el Nuncio Apostólico en la Argentina.

El escudo basilical es muy sencillo: 



En campo único de plata,  las siluetas de tres cerros en sable. En el jefe, a diestra un ramo de olivo de sinople y a siniestra un sol de oro. En punta,  el Corazón de María, que es un corazón de su color, con una llama de fuego en la parte superior y atravesado por una espada. El pabellón por timbre y las llaves acoladas en aspa, como es normal en escudos basilicales. Y una cinta al pie del escudo que dice "Nuestra Señora de los Dolores".

Los cerros y el sol remiten al paisaje de la zona donde se levanta el templo.  En la explicación del "logo" alusivo al cincuentenario de la creación de la Diócesis de Cruz del Eje (que acaba de celebrarse en agosto pasado) leemos lo siguiente: 

"Su paisaje, representado en la imagen, por el sol que se refiere a su Sede: Cruz del Eje: la Cuenca del Sol,  y las montañas que caracterizan la vicaría  sur. Nos acercan un rico simbolismo y un programa para celebrar  los cincuenta años de camino pastoral: Cristo-Sol de Justicia que  nos llama a acoger su LUZ en la Gracia y recorrer,  hasta escalar los montes santos y caminos donde habita Dios en nuestra Diócesis, con el renovado anuncio de su Vida … “ayer, hoy y  siempre”…  avanzando en el compromiso de ser todos y cada uno 'discípulos y misioneros, para que nuestro pueblo  tenga en Él Vida…´" .

Vemos el blasón basilical en el frente y en el interior del templo, en estas imágenes tomadas de la Red:







También podemos observar el uso del escudo en una comunicación parroquial vinculada con la celebración del Adviento del año pasado:




Es laudable que una basílica adopte su propio escudo, pero creemos que en este caso el blasón, que no es malo,  podría sin embargo haber sido mejor.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Escudo de monseñor César Daniel Fernández

César Daniel Fernández, el actual Obispo de Jujuy, nació en 1954 y fue ordenado sacerdote en 1980. En 2007 recibió la ordenación episcopal y fue designado Obispo Titular de Caltadria y Auxiliar de Paraná.  

En agosto de 2011, ante el  grave estado de salud  de monseñor Marcelino Palentini, entonces Obispo de Jujuy,  monseñor Fernández fue designado Administrador Apóstólico "Sede Plena" de esa diócesis. 

Monseñor Palentini falleció menos de un mes más tarde, y monseñor Fernández permaneció como Administrador Apostólico hasta su nombramiento como Obispo de Jujuy. 

Como se ve en la estampita que reproducimos arriba, monseñor Fernández tomó posesión de la diócesis jujeña el 6 de agosto del año pasado.



Del sitio de la Diócesis de Jujuy tomamos la descripción y explicación del escudo episcopal de monseñor Fernández.



"Cada obispo elige un escudo episcopal que lo identifica. El escudo del obispo César Daniel Fernández se encuentra dividido en cuatro partes, signo de las virtudes cardinales. Tiene color oro que de acuerdo a la tradición significa vivir las virtudes de la fe, luz y sabiduría. El color azul es símbolo de verdad, caridad, justicia y lealtad. En la parte izquierda el escudo presenta tres cerros con los colores de la tierra jujeña, a la derecha una estrella blanca representando a la Virgen María "Estrella de la nueva evangelización", abajo a la izquierda la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús está marcada por el símbolo del corazón abierto y a la derecha abajo la palabra de Dios abierta con las letras Alfa y Omega, principio y fin de la historia. Al medio y por delante del escudo aparece el báculo pastoral, signo de Cristo Buen Pastor y recuerda al obispo que debe conducir al rebaño hacia el encuentro del Señor.



Este escudo fue colocado al frente de la Iglesia Catedral durante la ceremonia de asunción y estampado en la vestimenta litúrgica del obispo.

Al pie del escudo de forma cuadrada en su parte superior y redondeada en la parte inferior, se lee el lema episcopal: 'Servir y dar la vida'".

Como se advierte, no es una descripción heráldicamente correcta. El escudo mismo se aparta bastante de las normas de nuestra disciplina.



Mejoremos un poquito la descripción del blasón episcopal.  Cuartelado, 1° de oro, tres montañas de su color; 2° de azur, una estrella de plata de cinco puntas. 3° de azur, un Corazón de Jesús vacío, de gules; 4° de oro, un libro abierto de plata con las letras Alfa (a diestra) y Omega (a siniestra) de gules. Brochante sobre el todo, un báculo con la voluta vuelta a diestra. Lema episcopal: "Servir y dar la vida". Faltaría ahora mejorar un poquito el escudo mismo...

jueves, 12 de septiembre de 2013

Fachadas: Juncal 2558


Sencillamente, un motivo heráldico en Juncal 2558. Un cuartelado muy colorido. Colaboración de Fernando de Urquiza, que nos remitió la foto en abril del año pasado.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Escudo del Hotel Gran Sarmiento

Una manera un tanto extraña,  pero indudablemente original, hemos elegido para recordar hoy a Domingo Faustino Sarmiento en el aniversario de su muerte.

Sobre la calle Sarmiento al 1800 está ubicado un hotel que lleva el nombre del prócer y de la calle:




El hotel se identifica con un escudo que puede verse, tanto en la placa en la fachada, como en los vidrios de una puerta cancel, en este último caso en colores:









Mientras que las fotos precedentes fueron tomadas por mí en mayo de 2012, las imágenes que siguen proceden del sitio web del hotel:




Se trata de un cuartelado: 1° y 4° de azur, una flor de lis de oro; 2° y 3° de gules pleno;  brochante, una especie de barra con una inclinación menor que la normal...  Al timbre, una corona condal.

martes, 10 de septiembre de 2013

"Crónica de Pablo y Virginia"

Una vez más dirigimos nuestra mirada hacia las manifestaciones de la Heráldica en la Literatura argentina, y nuevamente nos sale al encuentro Manuel Mujica Láinez con "Misteriosa Buenos Aires".

Uno de los relatos de esa obra  se denomina "Memorias de Pablo y Virginia". Se trata de un largo monólogo pronunciado por... un libro (titulado precisamente "Pablo y Virginia"). El libro parlante narra sus aventuras y desventuras y las de sus sucesivos dueños, desde su Perpiñán  "natal"  en 1816 hasta la Buenos Aires de 1852.

Hay que aclarar desde el principio que "Pablo y Virginia" es una obra real, de Jacques-Henri  Bernardin de Saint-Pierre, escritor y botánico francés. La imagen que sigue muestra  una escultura que representa al escritor sentado y meditabundo, mientras  al pie se ve a los protagonistas de su obra: 



El libro parlante protagonista del cuento de Mujica Láinez es una traducción al español de esa obra.

"Inició la cronología de mis dueños -dice el libro-  Lord Gerald Dunstanville, noble caballero de la Gran Bretaña. Me adquirió poco después de mi nacimiento, en el propio Perpiñán".  Y prosigue:  "Allí, en un minúsculo negocio, aguardaba yo, confundido entre volúmenes destripados, cacharros y dudosas pinturas, la llegada de quien me llevaría con él a ver mundo. La tinta fresca, esa sangre de  los libros, impregnaba aún mis páginas con su aroma recio. Lord Dunstanville irrumpió en la habitación miserable. Le acompañaba su amigo Sir Clarence Trelawny. Fue un deslumbramiento,  algo como si una luz se hubiera encendido sin previo anuncio en mitad de nuestro círculo abigarrado. Callamos todos, conscientes de nuestra suciedad. Ambos señores no contarían más de dieciocho o diecinueve años. Eran muy bellos, a la pulcra manera inglesa". 

Nuevamente hay un contacto, pero esta vez más leve, entre el relato de Mujica Láinez y la realidad. El título de "Barón de Dunstanville" existió y fue ejercido por Francis Basset,  quien vivió entre 1757 y 1835.   La acción del cuento transcurre a partir de 1816, es decir que el barón real y los hechos del relato son  contemporáneos.  No obstante, allí cesan las coincidencias.

Cuadro que representa a Francis Basset, Primer Barón de Dunstanville
(Museo del Prado) 


Volvamos al relato.  Lord Dunstanville y su amigo Lord Clarence, quienes "tenían por el turismo la consideración que sólo se practica en Inglaterra",    estaban realizando un largo viaje que los llevó a varias localidades españolas.  En una de ellas tuvo lugar el hecho que nos interesa a los efectos de este Blog (los destacados son nuestros).

Sigue diciendo el libro:  "Nos detuvimos en Gerona, en Barcelona, y en Zaragoza. En esta última ciudad fui ennoblecido,  conjuntamente con mis compañeros de canasto. Lord Gerald me colocó frente a la chimenea del hostal donde hicieron noche. El crepitar de las llamas enalteció la breve ceremonia con un resabio de rito ancestral, lejanísimo. Sir Clarence me levantó, abrió mis tapas ordinarias, y su amigo adhirió a mi interior su ex libris: el escudo de Dunstanville bajo la corona de barón y el lema «Fari quae sentias», que me tradujo un ejemplar de las Décadas de Tito Livio: «Habla lo que piensas», y que adopté de inmediato pues se ajusta como un guante a mi manera de ser. 

La incorporación de ese escudo (tres fajas de gules en campo de plata) no modificó mi carácter. Aunque no participo de muchas de las ideas de mi padre, los principios democráticos que Bernardin de Saint-Pierre despliega en mi texto han terminado por convencerme. Pero es oportuno subrayar que el blasón y la corona de Dunstanville ejercieron sobre mi vida una significativa influenciacomo se corroborará mas adelante".

Puede uno encontrar en la Red unos blasones similares al descripto, correspondientes al Lord Dunstanville "real":



Los esmaltes no coinciden,  las fajas son ondeadas, y  tampoco el lema es el mismo,  pero no puede negarse cierto parecido entre estos escudos y el imaginado por Mujica Láinez: "tres fajas de gules en campo de plata".

Haciendo uso de herramientas informáticas, podemos recrear el blasón que el escritor atribuye a Lord Dunstanville.





Evocaremos a continuación algunos de los momentos del relato en que vuelve a aparecer, más o menos explícitamente, el blasón aludido.  En todos los casos los resaltados son nuestros.

En un momento del viaje, la comitiva sufre un asalto: "Íbamos en un semisopor agravado por la charla del cocinero y de los criados, cuando de repente, en el tenebroso desfiladero de Despeñaperros, algo después de la Venta de Cárdenas, paráronse los carruajes. Oí los gritos agudos de los ingleses. La servidumbre se abalanzó sobre las pistolas, pero fue inútil. Nuestros presuntos guardianes abrían ya las portezuelas que decoraban las fajas rojas de los Dunstanville, y ordenaban a todo el mundo que abandonara los coches".

Las circunstancias hacen que el libro cambie de dueños,  y permanezca por 13 años en Jaén en manos de un boticario quien "frente al ex libris de Lord Dunstanville inscribió su nombre con letra menudita".   





Más tarde un ladronzuelo,  al dar  con el libro,  lanza "una exclamación ahogada ante el escudo de Lord Dunstanville". 

Tras otros mil avatares,  el libro  llega a Buenos Aires y aquí permanece hasta el término de sus días.

Hacia el final de la obra, el libro avizora su  cercana "muerte", que será causada por una polilla que viene horadando  sus páginas. "Me desharé en polvo amarillo, cuando me toquen; mis hojas caerán en fragmentos, como si fuera un arbusto estremecido por el aire de otoño. Quedaran mis tapas con la corona y el escudo, a manera de una piedra tumbal a la que exhorna un nombre aristocrático: Lord Gerald Dunstanville, y la escueta inscripción latina: Fari quae sentias".



Una vez más, la Literatura argentina nos ha ofrecido la posibilidad de adentrarnos en el terreno de la Heráldica (en este caso imaginaria). Publicamos esta entrada en la víspera del aniversario del nacimiento de Manuel Mujica Láinez.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Fachadas: Hortiguera 123



Entre los diseños heráldicos que adornan las fachadas  porteñas (y que, en los tres años y pico de vida de este Blog, hemos compartido por decenas), estamos acostumbrados a ver con más frecuencia lises, torres, barras y bandas, y otros motivos genéricos.

En cambio, el escudo que mostraremos hoy se aparta de lo habitual y resulta por eso más interesante. 


Se halla en el frente de la casa situada en Hortiguera 123, y muestra un árbol y un oso pasante. Desconocemos la historia que hay quizás detrás de este escudo, pero el solo hecho de contemplar este blasón seguramente resulta de gran interés para los amantes de la Heráldica.


También vale la pena mostrar una de las figuras que acompañan a este escudo:



sábado, 7 de septiembre de 2013

Escudo del Colegio Guadalupe


El Colegio Guadalupe ha cumplido 110 años en este 2013, y ha optado por unir los festejos principales con la fiesta del Nacimiento de María, que coincide con el aniversario de la fundación de la Congregación del Verbo Divino,  a la cual pertenece.




Por ello hemos elegido la fecha de hoy, en la víspera de esa fiesta mariana, que se celebra el 8 de septiembre,  para ocuparnos del escudo del Colegio Guadalupe.  



Mural inaugurado en 1963; al pie de la imagen de la Virgen de Guadalupe
pueden verse dos escudos

Lo haremos transcribiendo en forma textual (salvo una errata evidentemente material, "éxtios" por "éxitos"), una nota publicada en el Anuario de 1947 de esa institución.  Se titula "El escudo de nuestro Colegio" y nos permite saber, ante todo, que el emblema se encuentra en uso desde aquel año.





"En adelante nuestro Colegio tendrá su distintivo, no sólo el conocido monograma C(olegio) G(uadalupe),  sino un verdadero escudo lleno de simbolismo. 

Quizá lo que más llame la atención sea su misma sencillez: trasunto del espíritu de nuestro instituto, que ha de ser sencillo como el espíritu del Venerable P. Fundador de la Congregación del Verbo Divino,  a  la  cual pertenecen los sacerdotes y hermanos  coadjutores del Colegio.  Sencillo, y sin embargo rico en significado. 

No pretendemos hacer aquí una descripción según todas las reglas de la heráldica; queremos tan sólo que nuestros alumnos y amigos conozcan lo que representa en valor interpretativo el escudo que en adelante nos identificará y nos unirá como alumnos y exalumnos.

Los colores,  son los dos más expresivos que podíamos encontrar: el de nuestra Patrona, la Virgen de Guadalupe, cuyo distintivo es el rosado  y el azul celeste de nuestra querida bandera.




Domina en el campo superior la cruz, que recuerda la cruz del escudo de la Congregación, y que es la señal de la cual esperamos todos nuestros éxitos y todas las bendiciones para nuestra alma y para nuestra vida escolar. La palma de laurel es el galardón prometido en la sagrada Escritura a los que luchan con perseverancia hasta el final: triunfos en la virtud y en las ciencias, cuyo recuerdo siempre renovado  en el laurel el escudo nos ha de alentar a afrontar con valor cuantos sacrificios las circunstancias nos exijan.




En el campo inferior,  los símbolos del trabajo escolar imponen todo su vigoroso significado:  la tea de la ciencia, que nos hará mejores iluminando nuestros pasos en prosecución de nuestro ideal. Luz con que hemos de iluminar el mundo; luz que ha de recibir toda su fuerza y verdadero sentido, de la luz del Evangelio, sin lo cual sería un mero símbolo materialista y pagano. El libro abierto, instrumento de perfeccionamiento y fuente de conocimientos,  nos revela en toda su plenitud y belleza el lema que nuestro Colegio ha tenido siempre como norte y guía de sus trabajos: Dios, Patria y Ciencia. Con la ciencia seremos útiles a la causa de Dios y de la Patria.


Tal es el significado de nuestro flamante escudo. No dudamos un punto que todos nuestros alumnos y exalumnos se enorgullecerán de lucir en sus solapas la insignia de nuestro querido Colegio Guadalupe".