Buscar en este blog

martes, 13 de agosto de 2013

Escudo de monseñor Juan Nepomuceno Terrero

Ayer nos referimos a la medalla acuñada con ocasión de la toma de posesión de monseñor Juan Nepomuceno Terrero como Obispo de La Plata. En  esa medalla, además del escudo provincial bonaerense,  se veía el blasón episcopal, al cual se refería la nota que transcribimos ayer.

Hoy nos ocuparemos más específicamente del escudo episcopal de monseñor Terrero, nacido un día como hoy, 13 de agosto, hace 163 años.



Este escudo pretende representar en sus cuatro campos los linajes del obispo, mientras el escusón central y el lema le dan el toque religioso-pastoral propio de un blasón episcopal. Siguiendo en líneas generales la descripción que transcribimos ayer, podemos decir lo que sigue:

Cuartelado: 1°,  de gules, "un castillo mazonado con portada y dos ventanas, sumado de dos torres", que son las armas (incompletas, según vimos ayer) de los Terrero 2°,  de sinople, "una torre con portalada y una ventana, de plata, terrasada de peñascos de su color, sumada de un guerrero naciente, con yelmo, empuñando espada y rodela, y acompañada en el jefe por dos estrellas de seis puntas, una en cada cantón; y en el franco diestro por un creciente figurado mirando en igual sentido y en el flanco siniestro por una flor de lis, y apoyada en el muro diestro de la torre una escalera",  que es el blasón de los Escalada3°, de plata,  "un castaño frutado, naciente de un monte rocoso, acompañado por dos lobos o animales parecidos, atados al tronco con traíllas, enfrentados, uno en cada flanco", que corresponde al linaje de los Bustillo; 4°,  de gules, "un lebrel corriendo, con su collar", parte faltante del escudo  del primer campo, según la nota que publicamos ayer.    Sobre el todo, un escusón en forma de losange, de azur, con los  corazones de Jesús y de María, de su color, llameantes de oro, puestos en faja.

Como ornamentos exteriores, como es habitual, una cruz trebolada de oro acolada en palo; sobre  el ángulo diestro y puesta en forma oblicua, una  mitra episcopal  de oro;  sobre  el ángulo siniestro, un  báculo pastoral de oro con su voluta vuelta  asimismo hacia la siniestra.

Al timbre, galero episcopal de sinople, forrado de lo mismo, del cual penden cordones entrelazados sosteniendo seis borlas de cada lado, todo de sinople. 

Algo más abajo de la punta del escudo, una cinta ondulada, con la divisa episcopal, "Omnia omnibus", que está tomada de la Primera Carta a los Corintios (9, 22):  "omnibus omnia factus sum",  "Me hice todo para todos".  Un texto similar puede leerse en la Carta a los Colosenses (3, 11): "Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos": "omnia et in omnibus Christus".

lunes, 12 de agosto de 2013

"La medalla episcopal de monseñor Terrero"

En el número 94 del Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, correspondiente a noviembre de 1979, apareció una nota, con este mismo título, escrita por Félix Martín y Herrera.    

En ella, el autor describe la medalla acuñada para conmemorar la toma de posesión de la Diócesis de La Plata por monseñor  Juan Nepomuceno Terrero en 1901, hace referencias sobre los dos  escudos que se ven en esa medalla, y se detiene en consideraciones acerca del blasón episcopal.

Como ya explicamos en otra ocasión, las publicaciones del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas de aquellos años carecían prácticamente de imágenes, constando sólo de hojas mecanografiadas, que luego fueron escaneadas para subirlas a la página web del Instituto. De modo que, en el caso que nos ocupa, las descripciones y explicaciones acerca de la medalla episcopal se tornaban un tanto abstractas,  al no tener a la vista la pieza a que se referían.

Ahora bien, resulta que navegando al azar por la Red dimos con una imagen de la medalla a que se refiere aquella nota, de modo que hoy ofrecemos al lector las partes pertinentes del trabajo de Félix Martín y Herrera, ilustrada con las dos fotografías correspondientes, una del anverso y otra del reverso de aquella medalla, que vemos juntas a continuación:



Además de estas fotos, intercalaremos un par de imágenes más, para mayor ilustración.

Antes de transcribir la nota, digamos que, aunque siempre pretendemos hacerlo en forma textual,   en este caso hemos debido hacer algunas correcciones materiales, e interpretar alguna palabra que, o bien quedó recortada en el escaneo, o bien no es del todo legible a causa de las deficiencias propias de las antiguas máquinas de escribir (tipos sucios, escasez de tinta...).   Las acotaciones, aclaraciones  o añadidos que hemos considerado oportunos, los hemos puesto entre corchetes.

A continuación, las partes pertinentes de la  nota del título.

«I.        Este trabajo versa primordialmente sobre la medalla conmemorativa de la toma de posesión del Obispado de La Plata, provincia de Buenos Aires, por Monseñor Juan Nepomuceno Terrero y Escalada [...].

Digamos hoy que fue hijo del matrimonio formado por D. Federico Terrero y Muñoz de Ravago y Da. María Gertrudis de Escalada y Donado; nieto paterno de D. Juan Nepomuceno Terrero y Villarino y Da. Juana Muñoz de Ravago y García de la Mata; y materno de D. José María de Escalada y Bustillo de Zevallos y Da. Micaela Donado, todos ellos personajes de singular distinción en el viejo Buenos Aires. Agreguemos que era su tío abuelo materno el Dr. Mariano José de Escalada y Bustillo de Zevallos, último Obispo y primer Arzobispo de Buenos Aires, cuyos padres llamáronse Francisco Antonio de Escalada y Bustillo de Zevallos, ultimo Alférez Real de esa Ciudad, prócer del 22 de Mayo, etc., y Da. Gertrudis Bustillo de Zevallos y Ryan-Blanco, dama gaditana, de ascendencia castellana e irlandesa.

Hemos traído a colación esta escueta reseña de antecesores del Obispo Terrero y Escalada, por su correlación con el problema heráldico que más adelante exponemos.

II.    La medalla en cuestión constituye en sí una pieza de buen valor numismático, por la calidad del material empleado, el fino trazado de los elementos que contiene y la firmeza de la acuñación, luciendo dos escudos de armas, uno el de la Provincia de Buenos Aires y el otro la emblemática episcopal correspondiente al ilustre prelado que nos ocupa. El arte evidente del dibujante y la pericia del grabador campean en todas sus partes, figuras, letras, números y aditamentos ornamentales. Sin embargo incurrióse en grave error de distribución de cuarteles en las armerías episcopales, pecándose de falta de tecnicismo heráldico, extremo explicado luego.

III.     El blasón bonaerense reviste forma oval con un borde blasonable [sic] y se halla dividido en dos cuarteles por línea horizontal; el superior lleva rayado de igual sentido,  significativo de su esmalte "azur" y el inferior sin marca alguna corresponde al color "plata"; "brochante sobre el todo", es decir cruzando verticalmente la división, luce la "vara recortada" con su extremo de arriba ubicado hacia el centro sobre el campo de azur, soportando un gorro algo semejante al frigio, y con el extremo inferior avanzando bastante cerca de la punta del blasón, sobre el cual se unen —sin asirlo— dos manos que forman una "Fe" heráldica continuando sus respectivos brazos que surgen (o sea movientes) de los flancos, los que llevan mangas (brazos vestidos). Todo el escudo va apoyado sobre la cartela de sobrio y artístico dibujo, rodeado el conjunto por guirnalda compuesta de dos ramas de laurel frutado de rico follaje, con sus cabos unidos en la punta por un lazo de finos cordones. Orillando la medalla aparece la inscripción: "SALVUM FAC POPULUM TUUM DOMINE ET BENEDIC HAEREDITATI TUAE" con letras mayúsculas sin adornos de perfecto trazado y en relieve como lo anterior.






IV.     El anunciado escudo episcopal grabado al dorso de la medalla que venimos analizando, reúne las armerías de los Terrero y de los Escalada-Bustillo, describiéndolo acto seguido conforme  vése en ella, es decir, conteniendo el error heráldico que puntualizaremos en párrafo especial; a saber:  

´Cuartelado: 

en el I: Campo de gules, un castillo mazonado con portada y dos ventanas, sumado de dos torres; 

en el II: Campo de sinople, una torre con portalada y una ventana, de plata, terrasada de peñascos de su color, sumada de un guerrero naciente, con yelmo, empuñando espada y rodela, y acompañada en el jefe por dos estrellas de seis puntas, una en cada cantón; y en el franco diestro por un creciente figurado mirando en igual sentido y en el flanco siniestro por una flor de lis, y apoyada en el muro diestro de la torre una escalera; 

en el III: Campo de plata, un castaño frutado, naciente de un monte rocoso, acompañado por dos lobos o animales parecidos, atados al tronco con traíllas, enfrentados, uno en cada flanco; 

en el IV: Campo de gules y un lebrel corriendo, con su collar. 

Sobre el todo, un escusón triangular, de azur, con dos corazones llameantes, puestos en faja.  

Como ornamentos exteriores, lleva detrás del cuerpo del escudo, la cruz trebolada surgiendo del timbre (la cual debe ser de oro) y cuyo extremo inferior aparece en la punta de la composición; sobre el ángulo diestro y puesta [en forma oblicua] está la mitra episcopal con sus ínfulas y decoración; sobre el ángulo siniestro, luce el báculo pastoral, vuelto asimismo hacia la siniestra, que también corresponde sea de oro.  

Superando estas decoraciones extrínsecas, aparece el sombrero de Obispo, de sinople, forrado de lo mismo, del cual penden los cordones entrelazados sosteniendo seis borlas de cada lado, todo de sinople o verde. 

Algo más abajo de la punta del escudo, campea una cinta ondulada, con la divisa episcopal en letras mayúsculas: "OMNIA OMNIBUS" ´.

Siguiendo el borde a la medalla va la leyenda: "Doctor Don Juan Nepomuceno Terrero - 3 Marzo 1901" y en segunda fila hacia adentro está grabado "Segundo Obispo de La Plata - Toma de Posesión". 

Así concluimos de describir el hermoso ejemplar numismático provisto de emblemas heráldicos en anverso y reverso, lo cual no es frecuente.





V.      Sin embargo la manera correcta en que debió componerse el escudo episcopal propiamente dicho es la siguiente: Partido, en el primero cortado:  1°) Campo de gules, un castillo mazonado con puerta y dos ventanas, sumado de dos torres, de plata – 2°) Campo cosido de gules, un lebrel de plata corriendo puesto en faja y acollarado de gules; en el segundo, también cortado: 1°) Los blasones descriptos en el cuartel II del escudo figurante en la medalla como surge del párrafo IV precedente – 2°) Los emblemas descriptos en el cuartel III de la misma composición medallística.  Todo el resto de la exposición del párrafo anterior, hallándose en regla, se da por reproducido en este lugar.

Escudo del apellido "Terreros" hallado en la Red;
puede verse el castillo con dos torres, de plata en campo de gules,
y un lebrel

Puntualizando el caso, digamos que las armas propias de los Terrero avecindados en Gibraltar en el Siglo XVI, de los cuales derivan los porteños, son las señaladas en la primera partición explicada y no pueden ser separadas las dos partes de que constan: una arriba de la otra es su exacta ubicación en cualesquiera armería en que se encuentren; y las que corresponden al materno abuelo del Obispo Terrero, o sea un Escalada-Bustillo, deben colocarse asimismo y en casos como el presente, unidas en la forma descripta (pudiendo serlo también de modo horizontal sí así conviniera eventualmente). 



Escudo de los Escalada


En cambio el dibujante que compuso el blasón episcopal de Monseñor Terrero y Escalada, descoyuntó la armería compuesta de los Terrero,   intercambiando la ubicación del cuartel con el lebrel —parte inseparable de ella— con el cuartel de Bustillo de la materna alianza Escalada-Bustillo.


Escudo del apellido "Bustillo"
hallado en la Red;
puede verse el castaño frutado
y los dos lobos atados a su tronco
y enfrentados

Intercalamos el dato complementario de que en el cuadro de Monseñor Mariano José de Escalada y Bustillo de Zevallos que figura en la galería de nuestra Santa Catedral, aparece el blasón partido de Escalada y Bustillo, que también puede representarse en uno cortado (como debió lucir en la medalla de Monseñor Terrero), de donde es indudable se copió para el trabajo que comentamos, pero separando sus componentes arbitrariamente.


VI.   Esta falta de distribución congruente de los cuarteles del escudo episcopal, puede acarrear serias consecuencias para la verdad histórica, toda vez que el estudioso de la medalla, especialmente quien no conozca suficientemente la ascendencia de Monseñor Terrero y Escalada —por ejemplo un historiador extranjero o local poco avisado al respecto— y que haya identificado los blasones de los Escalada y de los Bustillo, hará figurar a este último linaje como de la ascendencia paterna del prelado, o al del lebrel como de una alianza con los Escalada, etc., alterando las referencias genealógicas».

[...] 



Hasta aquí el artículo que estamos compartiendo e ilustrando. Añadamos antes de terminar que Juan Nepomuceno Terrero nació el 13 de agosto de 1850 y fue ordenado sacerdote en 1880. En 1898 fue preconizado Obispo Titular de Dercus y Auxiliar de Buenos Aires, y recibió la ordenación el 19 de junio de ese año. En diciembre de 1900 fue designado Obispo de La Plata,  y tomó posesión de su sede, como vimos, el 3 de marzo de 1901. Ejerció ese cargo por casi 20 años, hasta su muerte, en enero de 1921.

Esta entrada se refiere a la medalla conmemorativa de la toma de posesión de monseñor Terrero en la sede platense; mañana -en un nuevo aniversario de su nacimiento- nos referiremos más específicamente a su escudo episcopal, que compartiremos en una  versión en colores.

sábado, 10 de agosto de 2013

También en las calesitas...


Una calesita en la Plaza Las Heras. Los motivos decorativos típicos inspirados en Disney, García Ferré, Dante Quinterno... Animales, autitos, cohetes... Y entre ellos ¿un escudo heráldico?






Bueno, no exactamente, pero sí que se asemeja, este motivo decorativo de la calesita, a un blasón heráldico. Esta entrada celebra la presencia de la Heráldica en un juego infantil,  en  la cercanía del Día del Niño, que en teoría se celebra mañana (si bien este año las elecciones determinaron el traslado del Día del Niño al domingo 18).

viernes, 9 de agosto de 2013

Fachadas: Superí 1482


El aspecto "achatado" de este escudo no es sólo un efecto de la foto: se ve así "en vivo y en directo".  Ello se debe seguramente a que el escudo está mutilado: le falta el yelmo, del cual sólo quedaron los lambrequines.


Es un motivo decorativo más o menos estándar,  en el frente de la casa de Superí 1482.


Tomé las fotos que preceden el 29 de diciembre pasado, y la que sigue es incluso anterior, de abril del año pasado:



jueves, 8 de agosto de 2013

Escudo del Instituto Wellington

Ocho fotos, tomadas a finales de 2011, de carteles en la sede del Insituto Wellington, "School of English", ubicado sobre la avenida Cabildo 3921, cerca de la General Paz:


El instituto se identifica con un escudo que, aunque confeccionado sin mayores méritos artísticos,  tiene un planteo interesante desde el punto de vista heráldico.

Con alguna reserva, podríamos describirlo así:  Una cruz plena de color indefinible divide el campo en cuatro cuarteles: 1° de azur, una corona de oro; 2° de gules, un león leopardado de oro; 3° barrado de gules y plata; 4° de plata, un águila exployada de sable.

Una foto más, tomada en este caso desde un  colectivo:



Podría suponerse que se trata de la recreación de algunas armas vinculadas con el nombre del instituto,  pero no hemos hallado un blasón que se aproxime al que mostramos y esté relacionado con el apellido del Duque de Wellington o con la localidad homónima neocelandesa, que se ven abajo.

Armas del Ducado de Wellington

Armas de Wellington (Nueva Zelanda)

miércoles, 7 de agosto de 2013

"La ciencia heráldica"


Transcribimos hoy la disertación leída por Carlos de la Riestra Lavalle  al incorporarse como Miembro de Número del Instituto  Argentino de Ciencias Genealógicas,  en la sesión ordinaria del 7 de agosto de 1941 (hace hoy 72 años). La disertación fue publicada en el número 1 de la revista del mismo Instituto,  aparecido en 1942, y la tomamos de la versión digital que hemos hallado en la Red.  Ilustramos esta entrada con imágenes animadas tomadas también del sitio web del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas


«Señor Presidente: Señores: Considero un grato deber de mi parte agradecer la distinción de que he sido objeto, al ser designado por unanimidad miembro de Número de este Instituto.

Se me ha conferido igualmente el alto honor de iniciar esta serie de disertaciones sobre temas inherentes al fin para  que fué fundado. He elegido el que más se halla de acuerdo con mis inclinaciones: la Ciencia Heráldica.

Esta ciencia deriva etimológicamente de los Heraldos, quienes eran unos oficiales que dirigían los torneos y examinaban la calidad de los caballeros que en ellos tomaban parte. Posteriormente sus funciones fueron extendiéndose hasta determinar los escudos de armas que correspondían a cada familia de acuerdo a sus respectivos derechos. El uso del blasón, en su comienzo, se prestó a arbitrariedades emanadas de los mismos nobles, pero dado su carácter hereditario, se sintió la necesidad de registrarlos y regularizar su uso. Fué éste el trabajo paciente y sostenido de los Heraldos y después de los Heraldistas, lo que limitó su abuso y encauzó en forma definitiva su uso.



La Heráldica estudia las armas o armerías, voces que proceden de la palabra Arma, en su acepción de insignia y se refieren a los emblemas honoríficos privativos de las familias nobles, o de corporaciones y entidades. Tuvo su origen en la Edad Media, en aquella época de predominio de los sentimientos religiosos, de exaltación de la poesía heroica; en aquellos tiempos no bien comprendidos todavía, en que empezó a usarse blasones; tiempos de pasiones desbordantes, de arte grandioso y supersticiones inexplicables, siendo la Sociedad feudal, la nobleza y la caballería, estaban en su apogeo, pudiendo comprenderse fácilmente el entusiasmo que en todas las clases sociales, despertó el Blasón, que es a la vez tradición, familia, propiedad, honor, valor y alarde de Arte.

“El blasón, dice Eysenbach en su Historia del Blasón, lenguaje misterioso, lengua ingeniosa y sorprendente, de uso universal para la nobleza de la cristiandad, establecía entre todos los gentiles-hombres, una confraternidad heroica: era la piedra fundamental del edificio feudal, el cemento y la llave de la bóveda —como dice un autor antiguo — de la jerarquía aristocrática”.

La sociedad de entonces vivía bajo todos los aspectos, en una ingenua naturalidad y considerando como una realidad lo que el blasón representaba para ella, esto es, signo de patronato, de jerarquía, hacía de él libre ostentación y no lo estimaba por lo mismo incompatible con la austeridad religiosa, ni vacilaba en esculpir los escudos de los gremios y de los mercaderes, como alto título de honor, en parangón con los de los consejeros reales.



El escudo menestral, hoy en desuso, representaba el orgullo del oficio del gremio, de la burguesía, que veía abrirse ante sí las puertas de los consejos: en cambio el escudo señorial simbolizaba la propiedad territorial, la altivez de los agricultores-militares, élite de la tierra que ellos defendían desde sus castillos roqueros o en las cortes reales.

Andando el tiempo, el hombre de hidalga estirpe, se dedicó a conocer no solo su genealogía, sino los signos convencionales en que representaban las hazañas de sus mayores. Hoy el conocimiento de la Heráldica es de utilidad general para quienes se consagraron al estudio de la ciencia histórica.

Desde el arqueólogo, que al tratar de concretar la historia de un monumento, no comprenda el significado de las armerías que lo decoran, como el historiador al dilucidar un tema de crítica histórica, no pueden desconocer la heráldica, sin privarse de elementos insustituibles de juicio. El conocimiento de los emblemas y de las idealidades que los informan, que pertenecen a la heráldica, es indispensable para el que se dedica a estudiar la Edad Media.

La Heráldica. Ciencia auxiliar de la Historia, es parte integrante de la genealogía nobiliaria historia a su vez de las familias cuyas armas figuran en las colecciones de escudos, denominados nobiliarios.

Las Armerías son insignias cuyo uso está reservado a la Heráldica familiar, en sus diversas categorías y una de las funciones más delicadas de este Instituto es  no solo autorizar su uso, previo minucioso estudio, sino inscribirla en un Registro apropiado».

martes, 6 de agosto de 2013

"El escudo de armas, o el 'emblema' de la Iglesia"



El título de esta entrada puede hacer suponer al lector que nos vamos a referir al escudo heráldico de la Iglesia Universal: Dos llaves puestas en sotuer, de oro y plata, y al timbre el escudo pontificio.





Pero no es ese el objeto de nuestra entrada de hoy. Nos referiremos a un uso metafórico de la expresión "escudo de armas de la Iglesia", que utiliza el padre Leonardo Castellani en su libro "Las parábolas de Cristo".







Castellani comenta la respuesta de Jesús a la pregunta «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?» (Mc 2, 18; textos paralelos en Mt 9, 14 y Lc 5, 33). Jesús responde con lo que Castellani  llama "Parábolas del inicio de la Iglesia".  El texto bíblico correspondiente a la respuesta de Cristo es el que sigue: 

Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!».


Transcribimos a continuación el fragmento pertinente del texto del padre Castellani (los destacados son nuestros):




"Jesús respondió con tres cortas parábolas que están en los Tres Sinópticos; en Lucas más largas. Hizo el escudo de armas, o el "emblema" de la Iglesia que Él fundaba: era una cosa "nueva", como el vino nuevo; y era una cosa festiva, fiestera, festejera, como unas Bodas. No había venido solamente a continuar la Sinagoga, sino a cambiarla; y la predicación de Juan era sólo una vigilia, una preparación a las Bodas."El hombre debe echar el vino nuevo en odres nuevos". Los que beben el vino viejo no quieren el nuevo, y dicen: "El viejo es mejor".



Los rasgos de la nueva sociedad religiosa que surgía, alegre y diferente, puestos en emblema... El lenguaje de los emblemas, símbolos y cifras es la lengua "de los héroes", de la edad épica de los pueblos, y eso son las parábolas: comenzaba la gran epopeya cristiana, después de cinco siglos de pesado estancamiento, en que la Sinagoga había ido hundiéndose lentamente, como en un pantano; en que Israel había ayunado de profetas, de sabios y de santos. Rompía una aurora nueva fresca y belicosa y un idioma nuevo.


El filósofo Giambatista Vico divide la vida de los pueblos en tres estadios: la edad de los dioses, la edad de los héroes y la edad de los hombres, caracterizadas por tres lenguajes diferentes; después viene la degeneración y la muerte. La edad de los dioses, o religiosa, tiene un lenguaje sagrado que no entiende el pueblo; la edad de los héroes, o épica, se expresa por símbolos o emblemas, como por ejemplo los blasones y escudos de armas medievales; la edad de los hombres, o democrática, tiene un lenguaje llano para todos igual, un 'dialecto'".

Por asociación de ideas, consideramos oportuno publicar esta entrada hoy, en la fiesta de la Transfiguración.