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martes, 31 de mayo de 2016

Escudo de monseñor Fernando Vérgez Alzaga

El martes pasado, al cumplirse 40 años de la elevación al cardenalato del obispo argentino Eduardo Francisco Pironio, nos referimos a su escudo cardenalicio.  Hoy, en el aniversario de la ordenación episcopal de Pironio, haremos referencia al escudo episcopal de alguien muy vinculado a él, que nos permitirá ser testigos de una verdadera curiosidad heráldica.

Fernando Vérgez Alzaga es un obispo español, nacido en Salamanca en 1945; fue ordenado sacerdote en 1969 en la Congregación de los Legionarios de Cristo. 

En 1972, Vérgez Alzaga  comenzó a prestar servicios en la Santa Sede,  en la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica;  en dicho dicasterio, en 1975, conoció a Pironio (nombrado Pro-Prefecto de esa Congregación) y se convirtió en su secretario personal. En 1984, cuando  el Papa Juan Pablo II trasladó al cardenal Pironio al Pontificio Consejo para los Laicos,  el padre Vérgez siguió siendo secretario del cardenal en esas nuevas funciones. Es decir que el padre Fernando Vérgez Alzaga fue secretario privado de Eduardo Pironio durante 23 años: desde 1975 hasta la muerte del Siervo de Dios en 1998.

Ahora bien: en 2013, el Papa Francisco  designó  a Vérgez en el cargo de Secretario General del Gobierno de la Ciudad del Vaticano y poco después lo nombró Obispo Titular de Villamagna di Proconsolare. El Papa en persona le confirió la ordenación episcopal en la Basílica de San Pedro  el 15 de noviembre de ese año.  Cuando Vérgez tuvo que mandar hacer  su escudo episcopal, este fue el diseño que eligió:

En Wikipedia, de donde tomamos este escudo, afirman: "Su lema espiscopal es el mismo que eligiera el cardenal Eduardo Pironio, así como también es muy similar su escudo episcopal".  Nosotros nos animamos a decir más:  el escudo que eligió para sí monseñor Vérgez es idéntico al del cardenal Pironio. Sólo los ornamentos exteriores -expresión del cargo o rol que un eclesiástico está desempeñando- son obviamente distintos. 


En su homilía durante la consagración episcpal, el Papa se refirió expresamente al vínculo entre Vérgez y el cardenal Pironio:   "En cuanto a ti, Fernando, hermano queridísimo, tantas cosas me vienen a la memoria en este momento. Elegido por el Señor, reflexiona que fuiste elegido entre los hombres y para los hombres. Fuiste constituido en las cosas que tienen que ver con Dios. El episcopado, en efecto, es el nombre de un servicio, no de un honor. (...) En este servicio, pienso, en aquel gran servicio de ternura y caridad que tú has prestado al cardenal Pironio. Estoy seguro que él está entre nosotros en este momento y se alegra. En nombre de la Iglesia te agradezco de nuevo. Servicio humilde y silencioso, un servicio de hijo y de hermano".

Obviamente, este obispo español eligió el mismo escudo episcopal que nuestro cardenal, seguramente como gesto de cariño, recuerdo y veneración hacia aquel a cuyo servicio trabajó durante 23 años. Impresiona más el gesto porque al momento de la ordenación episcopal de Vérgez, ya habían pasado más de quince años de la muerte de Pironio.

Tenemos, pues, dos escudos episcopales idénticos; el primero elegido por el argentino Eduardo Pironio (blasón que hemos conocido en su versión cardenalicia); el segundo, idéntico al primero, del que sólo difiere por los ornamentos exteriores (concretamente la cruz y el galero, que en este caso son episcopales y no cardenalicios).  Una verdadera curiosidad heráldica.

De sinople, un pez de oro en medio de una red representada por tres líneas de plata en banda y tres en barra; jefe de azur y una estrella de plata, de cinco puntas.  El lema procede de la Carta de San Pablo a los Colosenses (1, 27): "Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria" ("Christus in vobis, spes gloriae").

Terminamos esta entrada con la oración oficial para pedir una gracia por intercesión del Siervo de Dios Eduardo Pironio.

Oh Dios, Padre nuestro,
que has llamado a tu Siervo Eduardo Francisco Pironio
a servir a tu Iglesia como sacerdote y obispo
confortado por la materna solicitud de la Virgen María,
y lo has hecho alegre anunciador
de la esperanza y de la cruz.
Concédenos que siguiendo su ejemplo
podamos proclamar y testimoniar nuestra fe
con un corazón misericordioso y acogedor
y, por su intercesión,
danos la gracia que confiadamente te pedimos.
Por Cristo nuestro Señor. Amén

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