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miércoles, 15 de junio de 2011

Escudo de la Asociación de Academias de la Lengua Española

Hoy se celebra en la Argentina el Día del Libro.  Para adherir de algún modo a esa fecha, elegimos mostrar hoy el escudo de la Asociación de Academias de la Lengua Española.  Esta es la versión que se exhibe en la página web de dicha Asociación:


La versión que sigue, obtenida de la portada del Diccionario Panhispánico de Dudas,  aunque es más grande, no nos ofrece una claridad mucho mayor:

Se adivina una bordura formada por banderas, seguramente de los países cuyas Academias de la Lengua son  miembros de la Asociación.  Es difícil distinguir qué hay en los primeros dos cuarteles. Un mapa de América latina y un león rampante ocupan los cuarteles 3° y 4° respectivamente.

El lema reza "Una estirpe, una lengua y un destino".

El sitio web de la Asociación no ofrece información acerca del escudo institucional.

martes, 14 de junio de 2011

Confitería Richmond


La tradicional confitería Richmond, ubicada sobre la no menos tradicional calle Florida, exhibe en sus vidrieras este escudo con una imagen también muy tradicional: un león rampante de plata sobre campo de gules.


Por la calle Florida pasan a diario miles de peatones. ¿Cuántas de ellas habrán notado este escudo y, en general, cuántas notarán que, como decimos siempre en este Blog, la Heráldica nos sale al paso en cada esquina?

lunes, 13 de junio de 2011

Inmobiliaria "Caniggia"


Un cartel al frente de una propiedad en alquiler, en el barrio de Belgrano. La inmobiliaria a cargo de la operación se llama "Caniggia", y se identifica con el escudo que puede verse en las fotos, que tomé el 26 de diciembre. Un jefe de azur con tres estrellas de oro, y en el campo inferior un ondeado de azur y plata con una torre de oro auroleada de plata (si es que así puede blasonarse).


No he podido hallar en la Red este escudo (naturalmente, la búsqueda de "Caniggia" conduce más bien hacia el famoso jugador de fútbol que integró la Selección Nacional), y además carezco de bibliografía acerca de apellidos italianos.  De todos modos, un ejemplo más del uso de la Heráldica que nos sale al paso cotidianamente en la gran ciudad.

sábado, 11 de junio de 2011

El Espíritu Santo en el escudo de la Ciudad de Buenos Aires


Hoy se cumplen 431 años de la fundación de la "Ciudad de la Trinidad", es decir de Buenos Aires. Y mañana es Pentecostés, la fiesta en que celebramos la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente.  Se trata de una maravillosa coincidencia de fechas que nos da una inmejorable ocasión para referirnos a la presencia del símbolo del Espíritu Santo en el escudo de nuestra ciudad.

Sabenos que apenas cuatro meses después de fundar la ciudad, más concretamente el 20 de octubre de 1580, Juan de Garay le dio un escudo, que consistía en un águila coronada sosteniendo una cruz y con cuatro pichones por debajo.  Años más tarde el blasón fue aprobado por el Consejo de Indias.  Sin embargo, tiempo después cayó en el olvido.


Llegamos así al año 1649. En la sesión del cabildo del 5 de noviembre,  el Gobernador Jacinto de Lariz propone un sello de armas,  por «no haberse hallado en el archivo de este Cabildo y en sus libros que ya ha tenido o tenga hasta ahora armas algunas», según la cita transcripta en el artículo de Julio Luqui Lagleyze, titulado "Errare Humanum Est",  publicado en  la revista "Todo es Historia" N° 130, de marzo de 1978.

El escudo aparece en un dibujo en el acta: una Paloma radiante encima de las aguas del Plata, sobre las que sobresalen el brazo y la uña de un ancla.   En una bordura (deteriorada) se lee "Ciudad de la Trinidad - Puerto de Buenos Aires".


Cuatro son, pues, los elementos principales del escudo: cielo, agua (celeste y blanca, respectivamente, en la primerísima aparición de lo que serán los colores patrios),  Paloma y ancla.

En el conocido escudo que está en la Sala Capitular del Cabido de Buenos Aires,  que ya hemos mostrado en otra ocasión, se ven dos barcos junto al escudo de Lariz, bajo las armas de España:



Un siglo después de la creación del escudo se acuñan medallas para la proclamación de Fernando VI, Rey de España e Indias. El platero introduce por primera vez los barcos en el campo del escudo.



Desde entonces,  la Paloma (igual que los barcos y el ancla) sufre todo tipo de transformaciones. Aquí vemos las medallas conmemorativas de las proclamaciones de Carlos III y de Carlos IV:



Dos medallas de comienzos del siglo XIX muestran otras versiones de la Paloma:

La medalla para honrar a los héroes del Combate de Perdriel, en 1806, muestra una Paloma bastante defectuosa en su factura:


En la medalla de la jura de lealtad a Fernando VII en 1808 la Paloma es casi irreconocible:



Al celebrarse el primer aniversario de la Revolución de Mayo se hizo acuñar esta medalla, en la que la Paloma adquiere otra forma:



Como suele ocurrir en estos casos, y está a la vista, proliferaron todo tipo de versiones del escudo de Buenos Aires. Por ello, al reorganizarse el gobierno municipal, pocos meses después de la Batalla de Caseros, concretamente en septiembre de 1852,  la Municipalidad encargó a una comisión (formada por Gabriel Fuentes, Emilio Agrelo y nada menos que Domingo Faustino Sarmiento) que estudiaran el tema del escudo de la ciudad.

Según la información publicada en el sitio web del Gobierno de la Ciudad,  dicha  comisión «convocada para proyectar el sello del municipio, recomienda usar el vigente antiguamente que tenía  "…dos navíos anclados en mar espumoso plateado, con una paloma radiante en medio en campo celeste, que simboliza el Espíritu Santo"
».  El ancla no aparece en la descripción;  tal parece que «fue impuesta luego por la costumbre (...) o por haberla omitido involuntariamente la comisión»".

En escudos porteños sucesivos, 
«la paloma se ve de perfil, con la cabeza hacia la derecha».

 

La federalización de Buenos Aires en 1880 fue celebrada con esta medalla que reúne el Escudo Nacional rodeado de banderas y lanzas, y el Escudo Municipal. La Paloma aparece como descendiendo, mirando hacia abajo.



La anarquía heráldica, evidentemente, continuaba.

El sitio web del Gobierno de la Ciudad prosigue señalando que «en 1910, Enrique Peña propuso la sanción de una ordenanza que determinara la representación gráfica del escudo de armas de la ciudad» a fin de terminar con las diferencias entre distintos escudos, que -como podía advertirse en los documentos que a diario salían de las mismas oficinas municipales- eran muy diversos en sus detalles. Y,  dado que no estaba determinado  qué  clase de barcos debían figurar en el escudo porteño,  recomendó que se usaran una carabela y un bergantín, que fueron tipos de embarcaciones que trajo la expedición de Garay cuando vino a fundar la ciudad.

(Aquí hay que decir, en honor a la verdad, que la información que proporciona el sitio del Gobierno de la Ciudad está muy mal redactada e incurre en contradicciones, porque a continuación de lo reseñado, pasa sin explicaciones a hablar del otro escudo, el de Garay).

«Finalmente la ordenanza del 3 de diciembre de 1923, sanciona el uso del escudo de la Cuidad de Buenos Aires, estableciendo sus proporciones y características, colocando la paloma radiante vista de frente con las alas extendidas y la cabeza dirigida hacia la izquierda».





Hasta aquí, la historia más conocida del escudo porteño.  Pero lo que sigue es la historia menuda, menos conocida y más íntima, más cercana a la  tradición oral, que nos llega por medio de una colega, hija del protagonista de los párrafos que siguen.

Pasaron los años, y -presumiblemente para el Cuarto Centenario de su Primera Fundación, en 1936-, la Ciudad encargó a un artista una nueva versión del escudo.  Era Intendente de Buenos Aires, a la sazón, el doctor Mariano de Vedia y Mitre.
El artista elegido para recrear el escudo porteño fue Juan Antonio Spotorno, nacido en 1905, autor de hermosas xilografías, litografías, dibujos y grabados. 


La siguiente es una reseña de su vida, obtenida de una tarjeta de inauguración de un mural con su obra en la estación Juramento del subte porteño:



Al ocuparse del encargo recibido, sus convicciones cristianas lo llevaron a darle un  total protagonismo al Espíritu Santo al confeccionar el modelo para la nueva versión del escudo de su ciudad natal:


En Internet hay una nota que le hicieron  a la esposa del artista. Allí leemos: «Spotorno también diseñó el escudo de la ciudad de Buenos Aires y su esposa afirma que él recuperó los antiguos escudos donde dominaba el Espíritu Santo. La paloma dominaba el escudo originalmente por lo que restauró esos motivos. Gran parte de su obra es patrimonio de la ciudad».

La versión del escudo que diseño Spotorno no sólo es hermosa,  sino que seguimos viéndola a diario en el mobiliario urbano y en bienes de la Ciudad.   Un par de imágenes sólo a modo de ejemplo:





Dos afirmaciones sobre Juan Antonio Spotorno nos invitan a dedicarle en el futuro nuevas entradas:  fue el «primer imaginero moderno» de San Martín de Tours y «realizó numerosas viñetas, ex-libris, logotipos y escudos». Sobre todo los escudos, naturalmente, serán objeto de nuestro especial interés.

Que el Espíritu Santo, presente desde hace más de 360 años en nuestro escudo municipal y cuya Venida visible celebramos este domingo, ilumine los caminos de todos y nos ayude en nuestra peregrinación hacia la Ciudad Santa.


Agradecemos a Martina, hija de Juan Antonio, la información y el material que nos proporcionó para la confección de esta entrada.

viernes, 10 de junio de 2011

"Centinela de la Patria"

La escultura que vemos a continuación, ubicada en las inmediaciones del Parque Centenario, se denomina "Centinela de la Patria".






Fue realizada por el escultor Mateo Alonso, como puede verse en la placa que hay al pie de la estatua.


Representa a un hombre semidesnudo y armado, en actitud de besar respetuosamente el Escudo Nacional. Tomé todas las fotos de esta entrada en el mes de noviembre de 2010.



Es nuestro homenaje a la fecha: el Día de Reafirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Islas Australes y Territorio Antártico Argentino.

jueves, 9 de junio de 2011

Amigos y conocidos (3/3): Castro y Lastra

Esta es la tercera y última entrada de esta breve serie destinada a mostrar el gusto por la Heráldica de algunos amigos personales.


Hoy tenemos el caso de un amigo que se ocupó de investigar, de entre los muchos escudos atribuidos a su apellido (Castro), cuál era el que efectivamente correspondía a su familia. Para ello consultó bibliografía y recurrió a expertos en Genealogía.


Diversos escudos atribuidos al apellido Castro


De su investigación surgió que estas son las armas que corresponden a su linaje: De plata, seis roeles de azur, puestos dos, dos y dos. 





Hizo  una indagación  similar  con  las armas de su esposa, de apellido Lastra.  Como prueba de la investigación que realizó antes de dibujar el escudo, me contaba mi amigo que al apellido Lastra suele atribuírsele, en Internet y en enciclopedias, un escudo con campo de gules, lo cual es en efecto fácil de corroborar: 


En campo de gules una lastra (lancha de piedra, losa),  al natural,
superada de un castillo de plata
Pero la rama argentina cambió el color por el azur, porque el rojo podía indicar adhesión al régimen de Rosas, cosa que evidentemente los Lastra de aquel tiempo no deseaban ni siquiera dar a entender.



Una vez hallados ambos escudos, mi amigo dibujó él mismo, por medios digitales, sus armas partidas con las de su esposa,  como puede verse en el bello diseño que encabeza esta entrada y que repetimos aquí:




miércoles, 8 de junio de 2011

Amigos y conocidos (2/3): Urquiza

Más objetos cotidianos, vinculados con la Heráldica, pertenecientes a amigos y conocidos.




En esta ocasión, una taza con las armas del linaje Urquiza, apellido de una familia amiga.


En este caso, sin embargo, no se trata meramente de un objeto comprado en un centro comercial  simplemente por coincidencia de apellidos. El dueño de la taza ha investigado su propio linaje y conserva la certificación de las armas hecha a sus antepasados en el año 1901 por el entonces Cronista Rey de Armas de Su Majestad el Rey de España,  que era por entonces Alfonso XIII.







Las armas que mostramos se blasonan así:  en campo de plata un árbol de sinople y un lobo de sable, pasante a su tronco; bordura de azur con ocho estrellas de oro.