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jueves, 23 de agosto de 2012

Dos bicentenarios

Hoy se cumplen 200 años del Éxodo Jujeño, uno de los hechos más destacados de la Guerra de la Independencia argentina.

En 1812,  cuando estaba a cargo  del Ejército del Norte, Belgrano es informado de que  los realistas habían reforzado sus efectivos apostados en Suipacha.   Entendiendo que sus fuerzas  no estaban en condiciones de enfrentarse con  las españolas, y,  por otra parte,  teniendo en cuenta que el Triunvirato  le ordenaba replegarse, Belgrano dicta un bando, a fines de julio, ordenando la retirada.





Debía quedar "tierra arrasada delante del enemigo,  que no deberá encontrar casa, alimentos, animales de transporte, objeto de hierro, efectos mercantiles, ni, desde luego, gente".   Belgrano amenaza con el fusilamiento a quien no cumpla la orden,  pero "las clases populares se pliegan al éxodo sin necesidad de compulsión" (aunque entre los más acomodados sí hay alguna resistencia). 

La retirada debió hacerse "precipitadamente por la proximidad del enemigo"; la invasión de los realistas era inminente.  El pueblo y las tropas  cubrieron 250 kilómetros en sólo cinco jornadas de camino.

El Éxodo Jujeño "puso de manifiesto tanto la energía del jefe como el heroísmo de un pueblo dispuesto a abandonar todo para poner impedimentos al avance de los realistas" [1].


En homenaje al heroísmo del pueblo jujeño, nos dedicaremos hoy al escudo de la provincia de Jujuy.  

El escudo provincial jujeño, al parecer, encuentra antecedentes desde el año 1832, es decir, incluso antes de la autonomía  de Jujuy, declarada en 1834.  En aquel año, el gobierno provincial hizo acuñar en Potosí tres sellos de plata, que se usaron para autenticar documentos (el más antiguo que se conoce data de agosto de 1835).  Desde entonces se usan los elementos del Escudo Nacional dentro de un campo en forma de broquel normando, en ocasiones acompañado de cuatro banderas, dos a cada lado, en representación de las cuatro regiones: Puna, Quebrada, Valles y Bosques. El escudo fue oficializado en 1960 por ley promulgada el 1° de agosto. Esta información procede  del libro "Escudos provinciales de la Argentina", edición del Consejo Federal de Inversiones del año 2011 (regalo de mi amigo Juan Francisco Gómez).





Ahora bien,  justamente la forma de "broquel normando" es lo que caracteriza al escudo jujeño. Pero,  ¿qué es  un broquel? Esto dice el  Diccionario de la Real Academia:

broquel.

(Del fr. ant. bocler, bulto en el centro del escudo, y este del lat. buccŭla, mejilla, carrillo hinchado).

1. m. Escudo pequeño de madera o corcho.
2. m. escudo (‖ arma defensiva).
3. m. defensa (‖ amparo).
4. m. Mar. Posición en que quedan las velas y vergas cuando se abroquelan.
5. m. Méx. Tipo de zarcillo (‖ pendiente).


Y ¿qué es un broquel "normando"? Es un escudo en forma de gota, como en los ejemplos que vemos aquí:


La peculiaridad del escudo jujeño es que la "gota" del broquel normando tiene "dos cisuras" en la parte superior, y "dos emblemas rosáceos de cuatro pétalos cada uno" en medio de "las dos espirales" (artículo 1° de la ley provincial mencionada).





"Respecto de las figuras rosáceas, contenidas en las espiras" -continúa diciendo el libro del Consejo Federal de Inversiones mencionado más arriba- es muy posible "que aludiesen a los triunfos de Tucumán y de Salta, o a las virtudes de muy leal y constante con que los reyes habían distinguido a Jujuy", si bien, a falta de documentación que avale  tales hipótesis, es imposible saberlo  con certeza.





Hasta aquí el homenaje a Jujuy al cumplirse los 200 años del  Éxodo. Pero en el título de esta entrada hablamos de dos bicentenarios. ¿Cuál es el otro? El mismo día del Éxodo Jujeño, 23 de agosto de 1812, pero sin conexión alguna con esa gesta,  tuvo lugar en Buenos Aires otro hecho histórico vinculado, de alguna manera, con nuestra disciplina.

Dejemos que lo relate el historiador Miguel Ángel Scenna, autor de un artículo publicado en  la  revista Todo es Historia(Año II, N° 14, junio de 1968), titulado "La bandera blanca y celeste...". Reproducimos -escaneada de la revista original- la parte pertinente:



Es decir: hoy se cumplen también 200 años de la primera vez en que la bandera celeste y blanca fue izada en la ciudad de Buenos Aires.  La ocasión, como leímos, la dio una acción de gracias por el fracaso del complot contra el gobierno, supuestamente encabezado por Martín de Álzaga.  

En la Plaza de la República, el Obelisco   recuerda, en una de  sus caras, que en ese  lugar  se encontraba la iglesia  cuya torre tuvo el honor de ser escenario de ese acontecimiento:




Dos bicentenarios, que celebramos hoy, ligados a los orígenes de nuestra nacionalidad.  



[1] Los fragmentos  entrecomillados fueron tomados de CRÓNICA HISTÓRICA ARGENTINA (Ed. Codex, Buenos Aires, 1968), Volumen 1

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