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sábado, 20 de junio de 2026

Día de la Bandera



Honramos hoy el Día de la Bandera con un vídeo formado de varias filmaciones, todas propias, registradas en diversos lugares de la Argentina: Buenos Aires, La Plata, Mercedes, San Pedro.



El  vídeo termina con una breve filmación del frente del Palacio de Aguas Corrientes, edificio heráldicamente emblemático, en que se ve el Escudo Nacional rodeado por banderas. Las fotos que abren y cierran esta entrada fueron tomadas el mismo día que ese fragmento del vídeo, en 2022.



viernes, 1 de mayo de 2026

Bandera del Batallon 1° de Mayo


«Bandera del Batallon  1° de mayo (ex Estrella,  1° de Línea), Escolta del Gral. Urquiza (1856)»
«Vista del escudo central».

Tomado del perfil de Facebook de Guillermo Briocchini.

martes, 24 de marzo de 2026

Escudo Nacional y banderas en el Museo de la Fuerza de Submarinos

Volvemos a Mar del Plata y al Museo de la Fuerza de Submarinos. 

Mostraremos tres pabellones de guerra que allí se conservan.


El que perteneció al A.RA. Irigoyen:



El que perteneció al submarino A.R.A. Santiago del Estero; en la tapa del cofre se aprecia además el Escudo Nacional:




Y una bandera donada por la Armada a la ciudad de Mar del Plata en 1937:

viernes, 20 de junio de 2025

"Blasón de plata": Capítulo XXX

En el Día de la Bandera volvemos al libro "Blasón de Plata", de Ricardo Rojas, al que aludimos en nuestra entrada del 1° de junio y que acompaña las celebraciones del mes de nuestro decimoquinto aniversario. Transcribimos hoy el capítulo XXX de la obra, añadiendo algunas fotos: todas ellas son propias.



Blasón de Plata

XXX


Nuestra historia de cinco siglos no se hubiera realizado, sin esa tierra legendaria que tentó al conquistador, que asimiló al inmigrante de otras épocas, que caracterizó a su descendiente, que le alió al aborigen en la unidad de un pueblo, y que hizo el alma argentina valiente, generosa, altiva y optimista.

Casa de Ricardo Rojas


La tierra indiana ha sido nuestra cuna y nuestro Blasón; la tradición argentina encuentra en ella su origen y su continuidad: se bautiza en las aguas natales de nuestro río, se nutre en el limo fecundo de nuestras pampas, se corona de luz en la cima inviolada de sus montañas, se embellece en la fuente de las leyendas territoriales que he narrado, y tomando de la herencia incaica la única parte que le correspondía, finge de azul y sol, bajo los cielos australes, la simbólica gloria de su bandera.

Nuestra bandera simboliza esa tierra.

Planetario de Buenos Aires


No es la divisa de un gobierno, ni de un partido político, ni de una dinastía reinante, ni de una secta religiosa. No simboliza armas transitorias, parciales u hostiles. Es el emblema de una entidad permanente, absoluta, sagrada: es el misterio mismo de la tierra donde nacemos sin haberla elegido, donde vivimos sin alcanzar la dicha, donde morimos sin revelar su misterio. No hay en las naciones feudales una semejante, porque todas están enrojecidas en la sangre de antiguos crímenes, o ennegrecidas en la sombra de inconfesables horrores, o tatuadas por la heráldica de la violencia, de la ignorancia o el error. No lleva la nuestra sobre su paño las estilizadas lises del privilegio; ni la cándida media luna del fanatismo; ni las monstruosas águilas de la fuerza. Apenas si es azul, junto a la banda blanca donde fulgura en oro el sol de Dios, único emblema de su seda.

Museo Marítimo "Ingeniero Cerviño"


Cuando el día de su juramento, en Jujuy y en el Salado del Norte, la hueste patria la vió ondear al aire por la primera vez, creyóla una flotante nébula nacida de las riberas australes, dorada en medio por un campo de sol, y azulada en los bordes por un reflejo de los cielos. Así fué como, por el alma serena del inventor, la entraña de la patria, idealizándose en el vaho de las aguas epónimas, se convirtió en bandera.

Hálitos de la tierra, cuna y sepulcro del hombre, han formado ese lábaro. Todo es noble y eterno en su símbolo. Nuestro suelo argentino, nuestro suelo de plata, como el blasón congénere, está en el blanco heráldico de su paño el metal que en la ciencia de los armoriales simboliza pureza y paz.

Colegio Guadalupe (Bs. Aires)

Nuestro cielo infinito y nuevo como una esperanza, donde brillan las pléyades germinadoras y la cruz del Sud fraterna, trasúntase en el azul celeste cuyo color es un emblema de eternidad y de amor.

La inteligencia está, por fin, simbolizada en el sol que es su mejor empresa; emblema de tradición incaica, de iniciación apolínea, de renovación universal. Ya veis si ese pabellón puede servir de enseña a todos los hombres y a todos los ideales.

Palacio Municipal de Chivilcoy


¿A qué prender en su asta heroica y febea el trapo rojo de la reivindicación socialista? No hay justicia democrática que no esté contenida en las posibilidades ideales de nuestra Revolución, formidable tormenta de aquella nube, la blanca nube azul de nuestra bandera. Alzad divisas rojas en Europa, divisas de púrpura igualitaria, de sangre vengadora, de fuego purificador. Alzadlas allí, obreros que no podéis hacer flamear en el asta de vuestras ágoras el trapo negro, o amarillo, o verde de las divisas feudales: la bandera del Sultán, la bandera del Emperador, la bandera del Papa. Esta blanca y azul es la bandera de una Revolución, es la bandera de un pueblo. El trapo rojo, en cambio, ha sido en América la enseña del crimen, del despotismo y de la barbarie. Esa blanca y azul debe ser la de nuestra justicia.


Museo del Inmigrante

¿A qué elevar tampoco, en abigarrado ornamento, lábaros en otras patrias junto a ella? Hombres de la inmigración que exornáis con la extraña vuestros palacios: ¿No comprendéis que al abandonar vuestras patrias, murieron ellas en vosotros, como el árbol deja de estar en la hoja que cae? ¿No sentís que, como la hoja desprendida abona el suelo donde rueda, vosotros vais a fecundar la tierra que os recibe? ¿No sabéis que cuando la patria deja de estar en la tierra donde hemos nacido, se halla en la tierra donde vamos a morir, porque ésta guarda el reposo, la eternidad, el destino, lo que no hallasteis en vuestra cuna? ¿Por qué rechazar la sombra de esta bandera celeste y blanca, símbolo de la tierra y de la vida? ¿Ignoráis que en su banda de plata, negáis el suelo donde se asienta vuestra casa; y en su banda de azur, el aire donde respira vuestro pecho; y en su sol apolíneo, las armonías de la justicia, de la verdad y del arte?

Apostadero Naval Buenos Aires 


Venid, pues, hacia la columna de los hombres de Mayo; venid hacia la columna de los viejos hombres color de tierra, de madera y de bronce; venid, regocijados, al son del Himno libertador, himno del pueblo como una canción del trabajo; venid, hombres de todas las razas oprimidas y de todos los credos democráticos, a fortalecer con vuestra múltiple voz el canto argentino, a engrandecer la secular columna de hombres libres a cuyo frente flota y va, como una nébula en su turbio río, la bandera de sol, la bandera de plata, la bandera de azul, para que entre el tumulto de los otros pueblos y entre la gloria de las otras banderas, llegue también la nuestra, según el anuncio de su vidente, al pie del trono del Altísimo, como una inmaculada enseña de justicia, de redención y de paz.    


Catedral de La Plata

jueves, 20 de junio de 2024

"¡Viva mi Patria!"

Desde hace dos meses venimos dedicando los jueves a fotos que tomé en Chivilcoy durante una corta visita que realicé en septiembre. En esa secuencia semanal nos encontramos hoy con el Día de la Bandera.


En la plaza principal de Chivilcoy hay un hermoso mástil que tiene en el frente de su base el Escudo Nacional y en sus caras diversos textos alusivos.


El   más significativo de esos textos es "VIVA MI PATRIA",


debajo del cual se lee el coro del Himno Nacional Argentino:



El mástil fue inaugurado en 1933, como puede verse en el frente del monumento.


En este breve video con sonido ambiente (las aves que cantaban en la plaza) puede verse el mástil y el pabellón flameando.



En el Día de la Bandera.

jueves, 23 de mayo de 2024

Escudo Nacional en el Salón del Periodismo Chivilcoyano

Como venimos haciéndolo desde mediados de abril, dedicaremos también este jueves a la ciudad de Chivilcoy. 

}

Pero en esta ocasión, la Semana de Mayo nos invita a poner nuestra mirada en el Escudo Nacional.



Lo encontramos, en simpática versión, en el frente de la sede del Salón del Periodismo Chivilcoyano, sita en Balcarce 39 de aquella ciudad.



Junto al escudo, el pabellón nacional.

sábado, 12 de agosto de 2023

"La Virgen y los colores de nuestra bandera"

Reproducimos a continuación un artículo publicado en la revista Mikael, órgano oficial del Seminario Arquidiocesano de Paraná. La revista apareció entre 1973 y 1983. La nota corresponde al número 23, del Segundo Cuatrimestre de 1980.

Los destacados en negrita son del artículo original. Hemos añadido algunas imágenes, de las que la nota original carecía.

Publicamos esta nota en el Día de la Reconquista, hecho histórico que tanta relevancia tuvo en el establecimiento de los colores celeste y blanco como nuestros colores nacionales.


LA VIRGEN 

Y LOS COLORES DE NUESTRA BANDERA


Siendo la Argentina, desde su cuna, un país eminentemente  mariano, fruto de la herencia hispánica, resulta natural la relación que la historia nos muestra entre la Santísima Virgen, especialmente en su advocación de Nuestra Señora de Luján, y los colores azul y blanco de nuestra bandera. No existe ciertamente un documento, firmado por Belgrano, donde se declare expresamente que impuso a la bandera los colores marianos. Pero es un error creer que hace falta un documento tal, inédito y lleno de polvo, para demostrar esta verdad. Porque científicamente hay un amplio contexto documental y un ceñido substrato biográfico que autorizan con toda legitimidad a concluir que los colores nacionales derivan de los colores del manto de Nuestra Señora. Cuando Vicente Sierra se refiere a este tema, pese a ser un historiador de reconocida posición católica, se muestra hipercrítico; sin embargo, luego de haber expuesto diversas objeciones, concluye que los colores de nuestra bandera fueron tomados por los porteños de la bandera de los Borbones, concretamente de la de Carlos III, el cual había fundado la Orden de la Inmaculada Concepción a la que perteneció Belgrano. Los siguientes extractos de varios libros, nos confirman en la conclusión anterior. (N. de la R.) 


"Cuando el rey Carlos III consagró España y las Indias a la Inmaculada en 1761, y proclamó a la Virgen principal Patrona de sus reinos, creó también la Orden Real de su nombre, cuyos caballeros recibían, como condecoración, el medallón esmaltado con la imagen azul y blanca de la Inmaculada, pendiente al cuello de una cinta de tres franjas: blanca en el medio, y azules a los costados. El artículo 40 de los estatutos de la Orden, reformados en 1804, dice: 

Las insignias serán una banda de seda ancha dividida en tres franjas iguales, la del centro blanca y las dos laterales de color azul celeste". 

(Aníbal Afilio Rottjer, El General Manuel Belgrano, Ed. Don Bosco, Bs. As., 1970, p. 62)

* * *

Bandera Nacional en Baradero
(foto propia)
"Mitre dijo que los colores nacionales blanco y azul celeste
pudieron ser adoptados 'en señal de fidelidad al rey de España, Carlos IV, que usaba la banda celeste de la Orden de Carlos III, como puede verse en sus retratos al óleo... La cruz de esta orden es esmaltada de blanco y celeste, colores de la Inmaculada Concepción de la Virgen, según el simbolismo de la Iglesia'. El artículo IV de los estatutos de dicha orden, decretados en 1804, dice: 

'Las insignias... serán una banda de seda ancha dividida en tres fajas iguales, la del centro blanca, y las dos laterales de color azul celeste'. 

Augusto Fernández Díaz recuerda que, cuando en el último ensayo de gobierno republicano en España se acordó cambiar la bandera rojo y gualda por otra de tres franjas: rojo, gualda y morado, Miguel de Unamuno, entonces  diputado, dijo:

"Bandera monárquica podríais acaso llamar a la celeste y blanca de los Borbones de la casa española, cuyos colores son también los de la República Argentina y los de la Purísima Concepción"

(Vicente Sierra, Historia de la Argentina, Ed. Garriga Argentina, T. V, 1962, L. III , cap. II, p. 472)

* * *

"Si bien la escarapela azul y blanca no se usó en 1810, y sólo aparece al año siguiente, como distintivo de la Sociedad Patriótica, sus colores habían adquirido una especial significación, por haberlos usado los voluntarios que prepararon la Reconquista, y que, reunidos en Luján, combatieron luego en la Chacra de Perdriel. Las crónicas de Luján nos hablan del Real Pendón de la Villa de Nuestra Señora, bordado en 1760 por las monjas catalinas de Buenos Aires. En él había dos escudos: uno con las armas del rey y otro con la imagen de la Pura y Limpia Concepción de María Santísima, singular patrona y fundadora de la villa. El Cabildo de Luján entregó este estandarte a las tropas de Pueyrredón, como su mejor contribución para el servicio y la defensa de la patria. Después de implorar el auxilio de la Virgen, y usando, como distintivo de reconocimiento, los colores de su imagen, por medio de dos cintas anudadas al cuello, una azul y otra blanca, y que llaman de la medida de la Virgen, porque cada una medía 38 centímetros, que era la altura de la imagen de la Virgen de Luján, los 300 soldados improvisados se lanzan al ataque contra 700 veteranos de Beresford, y mueren en la acción tres argentinos y veinte británicos. Los dispersos se unen más tarde a las fuerzas de Liniers, y obtienen, días después, la victoria definitiva, que se atribuyó oficialmente a la intervención de la Virgen María, como consta en las actas del Cabildo de 1806. Estos colores los conservaron los húsares de Pueyrredón en la Defensa, durante las jornadas de julio de 1807". 

(Aníbal Atilio Rottjer, op. cit., pp. 61-62)

* * *

Palacio de Aguas Corrientes
(foto propia)

"¡Soldados! Somos de ahora en adelante el Regimiento de la Virgen. Jurando nuestras banderas os parecerá que besáis su manto... Al que faltare a su palabra, Dios y la Virgen, por la Patria, se lo demanden". 

(Proclama del Coronel Domingo French, pronunciada en Luján el 25 de septiembre de 1812; en P. Jorge María Salvaire, Historia de Nuestra Señora de Lujan, T. II, 1885, pp. 268 ss.). 

* * *

"Carlos III, Carlos IV y Fernando VII vestían sobre el pecho la banda azul y blanca con el camafeo de la Inmaculada, y el manto real lucía estos mismos colores, como puede observarse en los retratos que adornan los salones del Escorial y el palacio de Oriente en Madrid, donde se custodian también las condecoraciones con la cruz esmaltada en blanco y celeste. Pueyrredón y Azcuénaga los usaron, como caballeros de esa Orden, y Belgrano, como congregante mariano en las universidades de Salamanca y de Valladolid. Ya hemos referido en otro lugar que Belgrano, al recibirse de abogado, juró 'defender el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, Patrona de las Españas', y que, al ser nombrado secretario del Consulado, declaró en el acta fundamental de la institución que la ponía 'bajo la protección de Dios' y elegía 'como Patrona a la Inmaculada Virgen María', cuyos colores, azul y blanco, colocó en el escudo que ostentaba el frente del edificio".

(Aníbal Atilio Rottjer, op. cit., pp. 62-63)

* * *

"...al fundarse el Consulado en 1794, quiso Belgrano que su patrona fuese la Inmaculada Concepción y que, por esta causa, la bandera de la dicha Institución constaba de los colores azul y blanco. Al fundar Belgrano en 1812 el pabellón nacional ¿escogería los colores azul y blanco por otras razones diversas de las que tuvo en 1794? 

El Padre Salvaire no conocía estos curiosos datos y, sin embargo, confirma nuestra opinión al afirmar que 'con indecible emoción cuentan no pocos ancianos, que al dar Belgrano a la gloriosa bandera de su Patria, los colores blanco y azul celeste, había querido, cediendo a los impulsos de su piedad, obsequiar a la Pura y Limpia Concepción de María, de quien era ardiente devoto' ".

(Guillermo Furlong S.J., Belgrano. El Santo de la espada y de la pluma, Club de Lectores, Bs. As., 1974, pp. 35-36)

* * *


"Al emprender la marcha (hacia el Paraguay) pasa (Belgrano) por la Villa de Nuestra Señora de Luján donde se detiene para satisfacer el deseo que le anima de poner su nueva carrera y las grandes empresas que idea en su mente, bajo la protección de la milagrosa Virgen de Luján. Manda, al efecto, celebrar en ese Santuario una solemne misa en honor de la Virgen a la que asiste personalmente, a la cabeza del Ejército de su mando, y robusteciendo su corazón con el cumplimiento de este acto religioso, prosigue lleno de fe y de esperanza el camino que le trazara el deber y el honor". 

(P. Jorge María Salvaire, op. cit., pp. 262-263)

* * *

"José Lino Gamboa, antiguo cabildante de Luján, juntamente con Carlos Belgrano, hermano del General, afirmó que: 

'Al dar Belgrano los colores celeste y blanco a la bandera patria, había querido, cediendo a los impulsos de su piedad, honrar a la Pura y Limpia Concepción de María, de quien era ardiente devoto por haberse amparado a su Santuario de Luján'". 

(José Manuel Eizaguirre, La bandera argentina, Peuser, Bs., As., 1900, p. 43)

* * *

Basílica de Nuestra Señora de la Merced, de S. Miguel de Tucumán
(foto propia)

"El sargento mayor Carlos Belgrano, que desde 1812 era comandante militar de Luján y presidente de su Cabildo, dijo: 

Mi hermano tomó los colores de la bandera del manto de la Inmaculada de Luján de quien era ferviente devoto. 

Y en este sentido se han pronunciado también sus coetáneos, según lo aseveran afamados historiadores". 

(Aníbal Atilio Rottjer, op. cit., p. 66)

Basílica de Nuestra Señora de Luján
(foto propia)

*****

martes, 20 de junio de 2023

Fachadas: Alsina y General Paz (San Antonio de Areco)

Esta no es la típica entrada sobre "fachadas". 

Ni siquiera es un escudo lo que mostraremos hoy.

En el frente de algunas casas de Areco vimos esta bonita placa. 


La que registramos (en enero de 2021) se encontraba en una propiedad ubicada en la esquina mencionada en el título de esta entrada.

Y es nuestro sencillo homenaje en el Día de la Bandera.


jueves, 25 de mayo de 2023

"Los próceres"

"Odas seculares" es un poemario escrito en 1910 por Leopoldo Lugones con motivo de la celebración del primer centenario de la Revolución de Mayo. Está dividido en cuatro secciones ("A la Patria", "Las cosas útiles y magníficas", "Las ciudades" y "Los hombres"). En la primera sección hay un solo poema; en cada una de las restantes hay tres. Nos referiremos hoy al último poema de la última sección, es decir, a la última obra de todo el libro: "Los próceres". 



Aquellos grandes hombres, con dignidad severa,

que es la lección más alta de su ilustre carrera, 

en la bella y difícil conciencia del deber, 

para honra de la Patria dicen cómo hay que ser. 

Mandan que en una vida de sencilla nobleza, 

tengamos bien unidos corazón y cabeza; 

como el pilar constante, si es sólido su ajuste, 

un solo miembro íntegra con la basa y el fuste. 


Estas dos estrofas iniciales muestran la tónica general del poema. Transcribiremos algunos  fragmentos que hacen alusiones de algún modo vinculadas con la Heráldica, que iremos ilustrando con fotos propias.

(...) 

Que el sol de la bandera no cobije intereses 

bastardos, proveyendo la igualdad de las mieses 

y la paz de los hombres con justiciero rayo; 

pues ya la Junta el mismo 25 de Mayo, 

ordenó en su proclama que el porvenir encierra: 

"Llevad hasta los últimos términos de la tierra

la persuación de vuestra cordialidad". Y el Canto 

de las primeras glorias, con grito sacrosanto 

que habló en mares y cumbres como un viento profundo

nos predijo por libres los plácemes del mundo. 



Y la sólida regla de la Constitución, 

abrió a todos los hombres el noble pabellón, 

como árbol de justicia donde la primavera 

con sus flores azules y blancas se embandera. 



(...)

Que hagamos de sus tumbas las macetas de flores 

con que los buenos muertos prorrogan sus amores, 

como si nos dijeran con su palabra honrada 

que la eternidad fórmase de vida renovada; 

y que así como ellos precisamos vivir, 

no de pasado ilustre, sino de porvenir. 

 



 (...)

Pues ellos nos dejaron en sus actos más bellos

el duro y noble encargo de ser mejores que ellos.

Su probidad sencilla, su piedad grave y recta,

el porfiado heroismo de su vida imperfecta,

el timbre igualitario que dieron a sus nombres, 

nos prueba que, ante todo, cuidaban de ser hombres.

Y lo que nos los torna más buenos y admirables

en los póstumos días, es que son imitables. 

(...)


En un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo.

Todas las fotos son propias, como se dijo; según el orden en que aparecen en esta entrada, fueron tomadas en las siguientes locaciones: Plaza de Mayo; San Antonio de Areco; cielo en la Ruta 2 (entre Chascomús y Buenos Aires); Casa de Gobierno; Catedral de Buenos Aires; Buque Museo A.R.A. Irigoyen en San Pedro (Bs. Aires).

sábado, 1 de abril de 2023

Escudo Nacional en el Banco de la Nación Argentina (sucursal Mataderos)


Honramos anticipadamente la fecha de mañana con imágenes del escudo y la bandera de la Patria.



Las tomamos en agosto pasado en Mataderos. Corresponden al frente del Banco Nación.

Les ofrecemos, finalmente, una breve filmación de la bandera flameando.


¡Gloria a los Veteranos y a los Caídos en la Guerra del Atlántico Sur!

lunes, 27 de febrero de 2023

"Origen de los colores nacionales"

Llegó a nuestras manos, por azar, el número 11 de  HISTORIA, Revista Trimestral de Historia Argentina, Americana y Española. Corresponde a los meses de enero/marzo de 1958, y como se infiere por la portada, que vemos abajo, la nota principal de esa edición se refiere al origen de los colores nacionales.

La nota está firmada por Augusto Fernández Díaz y es demasiado extensa para publicarla en el Blog, pero aquí nos hemos limitado al tema al que alude el subtítulo. En efecto, el título del artículo es ORIGEN DE LOS COLORES NACIONALES, y a modo de subtítulo dice:


Blanca - azul - blanca: Belgrano

Azul - blanca - azul: Rivadavia


Ese encabezamiento, junto con la imagen de la portada, parece indicar la tesis principal del autor, y a ella nos vamos a ceñir en esta entrada, transcribiendo algunos párrafos referidos a esa "oposición" de banderas. El trabajo original no tenía imágenes: nosotros añadiremos algunas para ilustrar mejor lo que se va exponiendo.

El texto comienza haciendo referencia a la gran similitud existente entre la bandera nacional y la banda de Carlos III, por lo que algunos suponen «que el origen de nuestros colores no puede haber sido otro que ese atributo de la orden» creada en 1771 por el mencionado rey, a la que tanta importancia le dio también su sucesor, Carlos IV. 


Para adentrarnos ahora en la cuestión de las banderas de Belgrano y Rivadavia, es menester que recordemos, ante todo, dos hechos de febrero de 1812 que son decisivos para entender lo que sigue.

«El 18 de febrero es el día del decreto que consagra la Escarapela Nacional blanca y azul. La iniciativa pertenece a Belgrano, quien ha sugerido la idea por la conveniencia de evitar en los cuerpos militares la diversidad de divisas»

Belgrano, en Rosario, hace usar la escarapela a sus tropas y unos días más tarde da un paso más.  El 27 de febrero de 1812 (hace hoy 211 años) escribe al gobierno de Buenos Aires, es decir, al Triunvirato: “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, mandéla a hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional. Espero que sea de la aprobación de vuestra excelencia”.

Avancemos ahora tres días (1812 fue bisiesto) y pasemos al 1° de marzo:

«Este día llega de la costa del Rosario un oficio que a Rivadavia lo saca de sus casillas. Belgrano acaba de mandar hacer una bandera blanca y azul, conforme a los colores de la Escarapela Nacional decretada días antes. Es con toda evidencia un acto de indisciplina e irregularidad militar, e impolítico por las consecuencias que pueden acarrear al Gobierno en la conducción de los negocios exteriores. Es cuando se produce la famosa y tremenda reprimenda que, afortunadamente, conocerá el destinatario más de tres meses después, y no en Rosario sino en Jujuy. El autor de la amonestación, creyendo atenuar los efectos en un espíritu tan sensible como el de Belgrano, y comprendiendo la necesidad de poner bandera en las baterías, resuelve enviarle en lugar de la anterior “la qe. hasta ahora se usa en esta Fortaleza”. Aquí se impone una observación interesante: Rivadavia al pie del resumen del oficio de Belgrano, escribe de su mano y pluma las instrucciones para la redacción de la respuesta:

...y qe. al efecto se le envia la Vandera qe. hasta ahora se enarbola en esta Fortaleza” ¹

Pero el secretario corrige y escribe:

“...que hasta ahora se usa” ²

En consecuencia, la bandera no es la que se enarbola en el asta de la Fortaleza sino la que se usa en ceremonias oficiales, esto es, en la sala de actos, puesta en uno de los balcones, etc. Pensar en la nacional española es caer en un absurdo, pues en ese caso el Fuerte habría quedado sin Bandera».

Texto del oficio del Primer Triunvirato
a Manuel Belgrano, 3/3/1812


«Dejar el Fuerte sin bandera por no remitir la tela necesaria para hacerla, es cosa que no se entiende. Por otra parte, de haber sido la española, lisa y llanamente lo habría expresado. El contenido de la frase “subrogándola con la que se le envía, que es la que hasta ahora se usa en esta fortaleza”, pudo haberse expresado con sólo cinco palabras: “subrogándola con la bandera española”. Hay más; dice: “que hasta ahora se usa en esta fortaleza”; pero, ¿desde cuando? ¿Desde la construcción del fuerte por Hernandarias a principios del siglo XVII? No puede ser, por dos razones: ni Rivadavia podía saber todas las banderas que se habían usado en el fuerte desde su construcción, ni la bandera de 1812 podía ser la misma de aquel tiempo, porque la nacional española se crea por R. D. de 21 de mayo de 1785. ¿De un suceso que pudo haber sido el 25 de mayo de 1810, de algún aniversario del natalicio de Fernando VII, cuyo nombre era siempre invocado en decretos, actos y fiestas del gobierno patrio? Pero, ¿qué bandera puede ser?».

«El descubrimiento en Bolivia, en 1883 y 1885, de dos banderas argentinas muy antiguas, pertenecientes al ejército de Belgrano de acuerdo con información suministrada por indios viejos, servidores de la capilla donde fueron encontradas, vienen a arrojar plena luz sobre este doble problema histórico: una es de color azul en las fajas exteriores y blanco con la del centro; la otra, lo contrario: blancas son las dos franjas laterales y azul la restante. No necesita el lector que yo lo diga para imaginar que esta última es la mandada hacer por Belgrano para las baterías de Rosario, y la otra la remitida desde Buenos Aires para reemplazar la anterior. Resulta, pues, que Rivadavia, consecuente con su conducta del 3 de marzo, obligado por las circunstancias a sacar una bandera por haberse suspendido el paseo del Estandarte, escoge los mismos colores de entonces, que eran, precisamente, los de la bandera del Deseado».

En efecto, en 1812 se suspendió la solemne ceremonia del paseo del Estandarte Real, como lo establecía esta resolución del 13 de mayo:

“Considerando este gobierno que el paseo del estandarte en los pueblos de la América española es una ceremonia humillante, introducida por la tiranía é incompatible con la libertad que ha proclamado y defiende, ha determinado en acuerdo de 11 del corriente, que se suspenda por ahora, y hasta tanto que con consultas de V. E. y demás autoridades se constituya al paseo del estandarte una demostración más digna y analoga á nuestra regeneración civil”.

«Hay en estas palabras la promesa implícita de una disposición, sin motivo para suponer que no fuese cumplida. ¿Cuál podría ser esa demostración más digna, sin que pudiese comprometer los planes políticos del Gobierno ocasionando ulteriores inconvenientes o trastornos a los negocios de la Revolución? El Estandarte era un símbolo de opresión e "incompatible” con la libertad; la divisa de Carlos III - de Fernando VII entonces- era compatible hasta con las ideas de emancipación y no era signo de tiranía -al menos en aquellos momentos- y de hecho recordaba “á nuestra regeneración civil” por la invocación de los derechos del Deseado desde el primer día del nuevo sistema».

Volvamos, pues, a lo que dice Fernández Díaz como meollo del aspecto de su artículo que hoy compartimos: la bandera que el Triunvirato le envió a Belgrano no era la rojigualda, sino la borbónica, celeste y blanca, con los colores distribuidos tal como nuestra actual enseña.

«Se usaba entonces en Buenos Aires la escarapela azul blanca de la Sociedad Patriótica, mejor dicho, de fondo azul; en otras palabras, donde privaba este color; pero Rivadavia, al escoger los mismos colores, da preeminencia al blanco, color usado por los patriotas en los días de mayo de 1810.

El escudo de armas de la ciudad de Buenos Aires, sancionado por el Cabildo en la sesión del 3 de noviembre de 1649, era de una simplicidad admirable, conteniendo únicamente además de la línea de la costa, un ancla enterrada y encima, cubriendo más de la mitad del campo, el ave simbólica del Espíritu Santo. En la orden consagrada al culto de este misterio, la paloma de plata es su emblema, y observase siempre el blanco en las pinturas que lo representan. Acaso nos encontramos aquí con el origen de aquella divisa y la bandera del mismo color que usóse en ciertas circunstancias en los primeros tiempos de la independencia. En lo concerniente al origen de las armas de la ciudad, nada se ha dicho hasta ahora, y el acta respectiva no suministra la menor orientación; sin embargo, no está de más el recuerdo de hechos que se remontan a la primera fundación de Buenos Aires. Destruidas por el agua de inundación las primeras iglesias, en razón de haber sido erigidas en el valle del Riachuelo, Francisco Ruiz Galán edificó otra en los altos de la barranca, bajo la advocación del Espíritu Santo. Existe por otra parte, en el expediente obrado con motivo de la demanda puesta por los oficiales reales a León Pancaldo, un auto del propio Francisco Ruiz, teniente de gobernador a la sazón, que fecha el 8 de agosto de 1538 "en el dho puerto e cibdad del espíritu santo”.

De esta suerte, si los capitulares de 1649 —ignorando el escudo impuesto por el fundador no encontraron sello alguno con las armas de la ciudad, dispusieron en cambio, del recuerdo de un hecho, lejano pero significativo, que bien pudo ser motivo de inspiración cuando resolvieron componer por su cuenta el sello entonces sancionado. No es mi intención dejar aquí sentada ni siquiera una opinión conjetural; dejo señalado el antecedente por si en tanta investigación que se realiza, apareciere otro tal como para ser relacionado con el anterior».



Esta referencia de naturaleza heráldica entronca con otra de las hipótesis acerca de los colores nacionales: su posible origen "porteño", tanto directamente —a partir de su escudo, como acabamos de leer— como a través de las "medidas de la Virgen" en las Invasiones Inglesas o del emblema y los colores del Consulado (del que Belgrano era Secretario): el celeste y el blanco de la Inmaculada Concepción. 

Escudo de Buenos Aires en que se advierten
los colores celeste y blanco,
y cinta con los colores patrios
(fuente)


Como ya hemos sostenido en otra ocasión en este Blog, las tres explicaciones tradicionales acerca del origen de los colores nacionales (la Orden de Carlos III, la  Virgen Inmaculada y el cielo despejado) no sólo no se contradicen, sino que de hecho son tres aspectos de la misma realidad: la orden tiene los colores de la Virgen y Ella, a su vez,  está vestida de cielo.


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1 V. Arch. General de la Nación, X.44.8.29

V. La Bandera Nacional, por Arch. G. de la N.