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miércoles, 20 de enero de 2016

Un efecto colateral de este Blog

Sin habérnoslo propuesto nunca de un modo expreso, este Blog está cumpliendo una misión que podríamos llamar indirecta, con un efecto "colateral": en nuestras entradas (y también en las de nuestro otro Blog, "La piedra que nos mira") queda registrado el patrimonio arquitectónico y heráldico argentino (sobre todo porteño). Ello es especialmente útil y significativo cuando la fachada fotografiada deja de existir porque es demolida o cambia radicalmente su aspecto.

En la relativamente breve vida de este Blog, ello ha ocurrido al menos, que sepamos, en dos ocasiones.

En noviembre de 2010  registramos los escudos que adornaban (con extraordinario despliegue heráldico italiano) el frente de "La cantina de David", en Córdoba y Newbery.  Aquí va una foto,  publicada entonces,  a modo de  ejemplo:


"La cantina de David" cerró en 2011, y tal exhibición heráldica ha desaparecido.


Por otra parte, también en 2010 y curiosamente al día siguiente de la entrada anterior (aquí), veíamos el despliegue heraldico-deportivo que había en la parrilla "La Popular" (Lavalle  y  Mario Bravo). Las fotos que siguen son otras, tomadas un tiempo después  por Fernando de Urquiza, pero dan cuenta de ese despliegue:




La parrilla cerró y esa exhibición heráldica  tampoco existe ya.

Ambas casas de comidas tenían algo en común, además de haber sido  objeto del interés de este Blog con 24 horas de diferencia, y de haber cerrado sus puertas:  en las dos se hacía especialmente presente el mundo futbolístico y la pasión que ese deporte genera.  Como dice la nota que enlazamos más arriba: de cada local puede decirse que fue "un centro de pasión gastronómica y futbolera". 

Lamentamos el cierre de estos dos locales registrados por esta bitácora, y nos queda el consuelo de que el espíritu heráldico de ambos queda inmortalizado en nuestro Blog.

martes, 19 de enero de 2016

Escudo de monseñor Francisco Javier Pistilli Scorzara

Lo hemos señalado varias veces, pero no está de más reiterarlo: aunque nuestro Blog se ocupa de las manifestaciones de la Heráldica en la Argentina, no desdeña referirse también a las expresiones de la Ciencia del Blasón en los restantes países que formaron parte de las Provincias Unidas del Sud: Uruguay, Bolivia y Paraguay. Por eso compartiremos hoy el escudo de monseñor Francisco Javier Pistilli Scorzara. 

Nacido en Asunción en  1965, ingresó  en 1998  en el Primer Noviciado Iberoamericano de los Padres de Schoenstatt, ubicado en la localidad argentina de Florencio Varela, en Buenos Aires.

Hizo sus votos perpetuos en el Instituto de Schoenstatt en 1996 y fue ordenado sacerdote el 10 de mayo de 1997, en Paraguay. Tras ejercer diversas tareas pastorales en su patria, y mientras se desempeñaba como Superior Regional de los Padres de Schoenstatt de la Región "del Padre" (que abarca Paraguay, Argentina, Uruguay, Italia y Nigeria), el 15 de noviembre de 2014, es decir, en la fiesta de San Roque González de Santa Cruz, le llegó su designación como Obispo de la Santísima Encarnación.  Fue ordenado obispo el 20 de diciembre de 2014.



Del sitio del Movimiento de Schoenstatt tomamos la descripción y explicación de su escudo episcopal:

«El escudo de Monseñor Francisco Javier, siguiendo la tradición de la heráldica eclesiástica, adopta la forma de “cáliz”, y en su interior contiene símbolos relacionados con sus ideales de vida y con su espiritualidad.

El campo del escudo es de color azul, lo cual recuerda el escudo del Papa Francisco, quien lo ha llamado al ministerio episcopal confiándole el cuidado pastoral de la Diócesis de la Santísima Encarnación.

En el centro del escudo, como símbolo principal, aparece un árbol de follaje verde con fruto sobre un monte. Esta imagen recuerda el jardín que Dios plantó en el edén, para colocar allí al hombre que había creado (Génesis 2, 8); asimismo, el árbol ilustrado es el árbol de la vida (Génesis 3, 22), que Jesucristo lo hace accesible a todos los hombres en el árbol de la cruz: “Ésta es la cruz de nuestra fe, el más noble de los árboles: ningún bosque produjo otro igual en ramas, flores y frutos”. La referencia al jardín de edén, lleva también a pensar en el anhelo de la tierra sin mal de los indígenas guaraníes.

El monte, recuerda al Monte Sión (Hb. 12, 22.24), ideal sacerdotal de la Comunidad de los Padres de Schoenstatt, del cual proviene Monseñor Francisco Javier.




Destaca en el escudo, a la derecha de quien lo observa, la radiante estrella blanca, la cual representa a la Santísima Virgen María, estrella de la nueva evangelización. En la Alianza de Amor con María, Monseñor Francisco Javier ha encontrado su vocación de vida, y a invitación de ella, ha aprendido a decir, “Sí” a los siempre sorprendentes designios de Dios (Cf. Lucas 1, 38). La estrella es también aquella que los Magos de Oriente siguieron para encontrar a Jesús (Cf. Mateo 2, 2), los cuales, al verla “se llenaron de alegría” (Mateo 2, 10). Así, en su forma, la estrella se refiere a la estrella de Belén, y con ello hace presente la Navidad, y el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios.

Finalmente, desde el árbol de la vida emana luz blanca, que insinúa una cruz. En el eje vertical de esta cruz luminosa, aparecen representados el lugar de origen espiritual y la experiencia existencial de Monseñor Francisco Javier: Digitus Paternae dexterae, el dígito de la diestra del Padre, el Espíritu Santo; que representa la cercanía de Dios, su amor personal que toca la vida humana, la elige, la sana y la transforma. El Santuario, lugar de gracia, de presencia de María, es el hogar espiritual de monseñor Francisco Javier. En el eje horizontal aparece una corona, que invita a la confianza en María, Reina de los Apóstoles; y una cruz, que simboliza la infancia espiritual, la entrega filial a Dios Padre. Estos elementos provienen de la espiritualidad del Movimiento Apostólico de Schoenstatt.

En torno al escudo aparecen los signos heráldicos propios de un Obispo. El galero verde con seis borlas a cada lado y la cruz episcopal con las cinco llagas de Jesucristo. En la base del escudo aparece el pergamino con el lema del Obispo: “Alégrense”».

El mismo texto aparece en el sitio del Obispado de Encarnación.  Respecto del lema, esto se añade en la página que venimos visitando:

(...)  «Monseñor Francisco Javier ha elegido un lema sencillo, pero que transmite toda la fuerza de la vida del Evangelio: “ALÉGRENSE”. Esta palabra está tomada del Evangelio según San Mateo, y forma parte del relato del encuentro entre las mujeres que fueron al sepulcro, y el Resucitado (Mateo 28, 1-10): “De pronto, Jesús salió a su encuentro, y las saludó diciendo: “Alégrense” (Mt. 28,9)”.

Este saludo expresa el Don que Jesucristo resucitado quiere hacer a la humanidad: la alegría de su presencia en medio de nosotros. Sí, su presencia trae una alegría luminosa y serena a nuestra vida. Se trata de la alegría del Evangelio, que “llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús”, porque “quienes se dejan salvar por Él, son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (Evangelii Gaudium 1).




Esta alegría de Jesús nace de la relación filial con Dios Padre, así Él puede invitarnos a alegrarnos porque nuestros nombres están inscritos en el cielo, en el corazón de Dios (Cf. Lucas 10, 20). En las bienaventuranzas el seguimiento de Jesús se vuelve promesa de alegría plena en medio de los desafíos: “Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo” (Mt. 5, 12). Finalmente, la alegría de Jesús es la alegría llena de misericordia por el reencuentro con la oveja perdida (Cf. Lc. 15, 6b).

Así, la alegría del resucitado es una alegría pascual, es decir, una alegría que ha madurado en la cruz, y que por ello se hace plena en la resurrección y puede regalarse. La alegría del Resucitado, es así el fruto más hermoso del árbol de la cruz. “El evangelio donde deslumbra gloriosa la cruz de Cristo, invita insistentemente a la alegría” (Evangelii Gaudium 5)».

lunes, 18 de enero de 2016

Fachadas: Galarza 712, Concepción del Uruguay (Entre Ríos)

No es propiamente un escudo lo que mostraremos hoy.



Se trata más bien de una composición alegórica y decorativa en la casona donde funciona actualmente el Museo Histórico Municipal de la ciudad de Concepción del Uruguay.  Pero incluye armas y un casco.



Pero el edificio sí tiene un escudo: el Escudo Nacional,  como vemos en la foto siguiente.


 Tomé las fotos en enero de 2015.


sábado, 16 de enero de 2016

Escudo Nacional en Córdoba

Ya que esta semana recorrimos Córdoba, terminemos nuestro recorrido con el Escudo Nacional, al que nos estamos dedicando cada sábado de este año.
 


Son varias imágenes del escudo patrio tomadas en la capital de aquella provincia en febrero de 2013.

De todos modos, quedan más fotos de Córdoba para compartir. Lo haremos, Dios mediante, en el mes de septiembre.


viernes, 15 de enero de 2016

Escudo de la Universidad Nacional de Córdoba



Un nuevo collage con fotos tomadas por  mí  en Córdoba en  febrero de 2013; esta vez son fotos del escudo de la Universidad Nacional de Córdoba.  A ese escudo nos referimos en la entrada del 22 de septiembre de 2012, cuya lectura recomendamos, ya que allí se explica detenidamente el significado de este blasón.

jueves, 14 de enero de 2016

Escudo del Colegio Monserrat


Seguimos en Córdoba, siempre a través de fotos que tomé en febrero de 2013; hoy veremos un collage con el escudo del Colegio Nacional de Monserrat.



Nos referimos extensamente a este escudo en la entrada del 28 de septiembre de 2012.  Pero ahora las fotos son de mi propia autoría. 



Recordemos que se trata de una variante del escudo de Ignacio Duarte Quirós, fundador de la institución.