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martes, 12 de julio de 2011

Escudo del Congreso de Tucumán

Las 13 estrellas del escudo de San Miguel de Tucumán,  al que nos referimos el 9 de julio en celebración del Día de la Independencia,  nos hicieron iniciar una  investigación que  terminó llevándonos por caminos insospechados. En efecto, al indagar acerca del Congreso de 1816, descubrimos un dato que desconocíamos: el Congreso de Tucumán tuvo su propio "escudo" (ya veremos el porqué de las comillas).

La historia da comienzo el 12 de julio de 1816, y por ello hemos elegido la fecha de hoy para esta nota.


Tres días después de la solemne Declaración de la Independencia, esto es, en la sesión del 12 de julio, "el presidente Laprida  -nos dice Vicente Sierra, en el tomo VI de su "Historia de la Argentina"- propuso establecer un sello propio del Congreso".  En nota al pie se explica allí mismo que "el sello de la Asamblea General Constituyente,  que pasó a ser el actual escudo argentino, dejó de ser usado después de abril de 1815".  La Asamblea General Constituyente a que se refiere Sierra en esa nota es, naturalmente, la Asamblea del Año XIII.

Sin embargo,  el diputado Sánchez de Bustamante objetó la sugerencia de Laprida,  considerando "que convendría esperar a que se fijase la forma de gobierno a la que debían ser alusivos las armas y los timbres que lo compondrían".  Los diputados  consideraron acertada la observación de Sánchez de Bustamante y no se innovó al respecto.

Por ello, "el Congreso de Tucumán se encontró sin sello" cuando semanas más tarde, el 29 de agosto, debió extender credenciales para un emisario que debía pasar al Brasil por una protesta diplomática. "Se dispuso entonces usar un sello provisional que tendría los signos de un río, algunas montañas y un sol naciente, cuyo cuño fue confiado con urgencia al arte de un tallista que había en San Miguel de Tucumán", sigue diciendo Sierra.

En 1966, al cumplirse el sesquicentenario de la Independencia, Ediciones Theoría publicó un libro llamado "El Congreso de Tucumán", bajo la dirección del padre Guillermo Furlong sj y la coautoría de varios historiadores de renombre.  Allí se ratifica lo que acabamos de relatar. En el capítulo titulado "Visión panorámica de la labor del Congreso", de Oscar Luis Ensinck, se menciona,  en la crónica correspondiente al 29 de agosto de 1816, que los emisarios eran dos y llevarían en su diploma "un sello provisional, compuesto 'con los signos de un río, algunas montañas y un sol naciente'".



Pese al título que elegimos para esta entrada, no estamos hablando propiamente de un escudo, sino de un sello, de un sello para lacre. El sello de la Asamblea del Año XIII, o se había perdido, o se había deteriorado, o simplemente dejó de usarse. Pero sabemos que las Armas de la Asamblea, es decir, nuestro actual  Escudo Nacional, siguieron usándose, por ejemplo en el gallardete que Belgrano donó a Jujuy en 1813,  y, poco después de la Declaración de la Independencia,  en la bandera del Ejécito de los Andes.

Bandera obsequiada por Belgrano a Jujuy
Bandera de los Andes

Es más: de hecho, el Escudo Nacional (creado como "sello del Poder Ejecutivo") se  utilizó en la portada de "El Redactor del Congreso Nacional", órgano oficial del Congreso de Tucumán, editado e impreso en Buenos Aires a partir del 1° de mayo de 1816.



(Al llegar a este punto no puedo seguir sin hacer una referencia a la frase en latín que encabeza la portada de "El Redactor", aunque ello implique desviarme del tema. "Steriles transmisimus annos. Haec oevi mihi prima dies, hace limina vitae". Son dos versos de las "Silvas" del poeta Estacio: "Los años han pasado estériles. Este es para mí el primer día del tiempo, este es el umbral de la vida". Una referencia al nuevo comienzo que se avizoraba como fruto del Congreso, como en efecto ocurrió).

Sello del Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas,
según decreto del 12 de marzo de 1813

Pero volvamos a nuestro tema. Días después de disponer que el Poder Ejecutivo usara el sello de la Asamblea con el texto que se ve en la imagen de arriba, la Asamblea del Año XIII decretó también, el 27 de marzo de 1813,  que deberían sustituirse "las armas del Rey que se hallan fijadas en lugares públicos" y las que tuvieran "en escudos o de otro modo, algunas corporaciones", por "las Armas de la Asamblea, y sólo permanecerán de aquel modo en las banderas y estandartes que las tengan". Ello  indica que son verosímiles las representaciones pictóricas de la Declaración de la Independencia cuando muestran, en la pared de la sala de sesiones, detrás de la presidencia, la presencia del Escudo Nacional.


Por todo ello, el sello que mandó hacer el Congreso en agosto de 1816 no tuvo otra función que la de autenticar documentos, y nunca se transformó -como sí ocurrió con el sello de la Asamblea de 1813- en escudo propiamente dicho.

Dije al comienzo que desconocía la existencia de este sello. Debí decir que no lo recordaba, porque en una separata especial de la revista "Anteojito" dedicada al 9 de julio de 1972, a la que hice referencia hace tres días y de la  cual proceden también las dos ilustraciones que anteceden (el escudo del Poder Ejecutivo y la escena de la Declaración de la Independencia), aparece también una imagen del sello del Congreso a que estamos haciendo referencia: la que se muestra a continuación.



Como hace casi cuarenta años que conservo ese suplemento, y lo habré hojeado en más de una ocasión,  evidentemente vi muchas veces este sello, y no lo recordaba.


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