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domingo, 23 de abril de 2017

Domingo de la Divina Misericordia

El Segundo Domingo de Pascua, es decir, el domingo que sigue a la Solemnidad de Pascua de Resurrección,  tiene diversas denominaciones. 

Se llama "Domingo in Albis" aludiendo a que en  los primeros tiempos de la Iglesia, el bautismo era administrado en la noche santa de la Pascua, y los neófitos vestían para la ocasión una túnica blanca que usaban luego a lo largo de toda la semana.  Acabada la semana, es decir, el domingo siguiente, dejaban la  vestidura blanca: era el domingo in albis deponendis; el día en que se dejaba de usar el color blanco.

Se llamaba también "Domingo de Quasimodo" por las primeras palabras del Introito de la misa del día:  "Quasi modo géniti infantes, rationábiles, sine dolo lac concupíscite", es decir: "Como niños recién nacidos, apeteced sinceramente la leche pura del espíritu" (traducción del Misal de Azcárate) o "Como niños recién nacidos, deseen la leche pura de la Palabra" (traducción del "Libro del Pueblo de Dios"). La frase está tomada de la Primera Carta de San Pedro (2, 2).

En algunos lugares lo llamaban también "Dominica Nova", por  la vida nueva que debían empezar los recién bautizados.



Más recientemente se popularizó el nombre de "Domingo de la Divina Misericordia".

El 30 de abril de 2000, que era el II Domingo de Pascua ese año, el Papa Juan Pablo II, al canonizar a Sor Faustina Kowalska,  hizo en su homilía una profunda reflexión acerca de la misericordia manifestada en Jesucristo, tomando como base las lecturas del día, y anunció: 
«...es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de "domingo de la Misericordia divina"».

La imagen que estamos viendo expresa este misterio. Recordemos dos escenas del Evangelio para entender mejor su mensaje.

Tras la muerte de Jesús, cuando el soldado atraviesa su costado con una lanza, al momento brotan "sangre y agua". Y ocho días después de su resurrección,  como se lee justamente en el Evangelio del II Domingo de Pascua, Jesús les muestra a sus apóstoles "sus manos y su costado"; es decir que Cristo -en palabras del Papa en esa misma ocasión-
«señala las heridas de la Pasión, sobre todo la herida de su corazón, fuente de la que brota la gran ola de misericordia que se derrama sobre la humanidad. De ese corazón sor Faustina Kowalska (...) verá salir dos haces de luz que iluminan el mundo:  "Estos dos haces -le explicó un día Jesús mismo- representan la sangre y el agua"».


Se ha hecho célebre la representación de la visión de sor Faustina: Jesús en actitud de bendecir y mostrando la herida de su costado, de la cual brotan rayos de luz rojos y blancos; al pie de la imagen, la frase "Jesús, en ti confío".

Pero la versión que estamos compartiendo en esta entrada añade un detalle heráldico más que interesante por su significado: el Escudo Nacional y los escudos de la Ciudad de Buenos Aires y de las 23 provincias argentinas.


La imagen se exhibe en una capillita lateral de la Basílica de San Nicolás de Bari, ubicada sobre la avenida Santa Fe al 1300, y allí tomé las fotos el Domingo de Pascua de 2016.

En estos días pascuales, imploramos que la misericordia de Dios, revelada en Cristo muerto y resucitado, se manifieste a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria, simbolizada en los 25 escudos que rodean la figura de Jesús misericordioso. 

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