Buscar en este blog

lunes, 19 de octubre de 2015

Escudos en el monumento a Julio Argentino Roca

Pese a que en los últimos tiempos es políticamente correcta una visión negativa hacia la figura de Julio Argentino Roca,  lo cierto es que la importancia de su obra en la historia argentina es incuestionable.  

Militar de carrera, tuvo un destacado desempeño en el ámbito castrense. Ejerció los cargos de  ministro y de senador nacional, y por dos veces fue elegido Presidente de la Nación; es el único argentino que completó dos períodos presidenciales de seis años (1880-1886 y 1898-1904). A Roca se deben innumerables iniciativas y logros: gracias a su accionar Buenos Aires fue consagrada definitivamente Capital de la República;  durante sus mandatos se fundó La Plata, se aprobó la ley 1420 de Educación Obligatoria y Gratuita, se creó el Registro Civil, se dictó el Código Penal, se dictó la ley de Territorios Nacionales, se firmó el Tratado de Límites con Chile, se refundó el Regimiento de Granaderos a Caballo, se estableció el Servicio Militar Obligatorio, la Argentina se hizo presente en la Antártida y se restablecieron las relaciones diplomáticas con la Santa Sede, entre otras medidas.

Por supuesto, no faltan elementos negativos.  Actualmente,  el principal de ellos es el juicio condenatorio (más ideológico que histórico) respecto de la llamada Conquista del Desierto, dirigida por Roca a  fines de los años 70 del siglo XIX, que permitió a la Argentina ejercer dominio efectivo sobre las extensas tierras patagónicas. En esa polémica no entraremos aquí.




Tras este preámbulo, acompañado de dos fotos del monumento a Roca -ubicado en Diagonal Sur y Perú- (fotografías que tomé en junio de 2014),  vamos a lo que es objeto de este Blog: la presencia de escudos en esa hermosa obra (periódicamente ensuciada por los imbéciles que nunca faltan, pero que hallamos casi inmaculada en nuestra visita de entonces).  El monumento fue inaugurado en 1941;   está coronado por una escultura ecuestre en bronce, obra de José Luis Zorrilla de San Martín,  y en su base,  revestida de mármol, tiene dos figuras, que representan una a la Patria y otra al Trabajo.  



La primera de ellas, en el frente del monumento, es la que nos interesa directamente.




Se trata de la figura sedente de un soldado,  que lleva una lanza, una espada y un escudo.  


No es un escudo heráldico,  sino el arma defensiva correspondiente. Como vemos en las fotos, está bellamente decorado.



Pero no es el único escudo que exhibe este monumento. 




El soldado está tocado con un casco de estilo espartano o romano, en cuyo frente puede observarse el Escudo Nacional argentino.



Publicamos esta entrada en el día en que se cumplen 101 años de la muerte de Julio Argentino Roca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada