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miércoles, 21 de octubre de 2015

"El sello de armas de Juan de Garay"

  
Prolongando la fecha heráldica de ayer, que recuerda el aniversario de la concesión del escudo para la ciudad de la Trinidad, glosamos hoy una nota referida al fundador de nuestra ciudad, don Juan de Garay.  Fue publicada, en dos partes, en los números 145 y 146 del Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas (ediciones de noviembre-diciembre de 1985 y de enero-abril de 1986, respectivamente). El autor de la nota es Arcadio Botar y Boros; el título es el de esta entrada. Los párrafos que citemos textualmente estarán, como siempre, entrecomillados y con cursiva. Las notas al pie son del artículo original.

Botar y Boros comienza señalando que la existencia de un “sello de armas” de Garay fue divulgada en nuestro medio por un artículo de Ricardo de Lafuente Machain, publicado en “La Prensa” del 6 de junio de 1937. Lafuente Machain relata allí la búsqueda de algún sello que, de acuerdo con la modalidad de la época, estuviera impreso en la correspondencia del Teniente de Gobernador Don Juan de Garay, en la suposición de que tal sello mostraría características heráldicas que señalaran  a qué casa  perteneció Garay por linaje.

Lafuente Machain cuenta que trató de obtener fotografías probatorias en archivos de España, pero, al no conseguirlas, consultó el asunto con el Dr. Luis G. Martínez Villada, quien se  ocupó de que alguien consultara los legajos en el Archivo de Indias. El resultado fue que se encontró una carta con un sello, que fue despegado del documento y enviado al investigador, «pero omitiendo decirle cuál [documento] era el que lo tenía». El sello fue devuelto para su reposición; el investigador solicitó una foto del mismo que le diera autenticidad. Más tarde recibió la foto del sello que cerraba la carta que envió Garay al Rey Felipe II en fecha 9 de marzo de 1583 y que mostraba «un escudo idéntico» al que le habían enviado; «por consiguiente no cabe la menor duda respecto a que esas eran las armas que usó el fundador de Buenos Aires».


Monumento a Juan de Garay
en Buenos Aires
(Wikipedia)
Debido a las características que puede observar en las fotografías (que la nota que comentamos no aporta), Botar y Boros concluye que «se trata de un sello de placa, obtenido por la presión de un cuño sobre el papel, sin relieve de lacre o cera, por lo tanto la textura del sello es obtenida por amoldamiento del papel sobre el grabado del cuño». Un sello así obtenido —añade— «era muy inestable, debido a las tensiones que los cambios de temperatura y humedad producían en su material, desfigurando el   grabado».  Además, «un timbre de este tipo nunca se pudo haber despegado sin provocar la destrucción del mismo por estiramiento o aplanamiento de su relieve». El autor manifiesta tener una constancia del Archivo de Indias, de diciembre de 1981, firmada  por su  entonces directora, que confirma que «el sello está en perfecto estado de conservación y no presenta señales de haber sido despegado en ningún momento». 

Botar y Boros dice que en el artículo antes mencionado, de Lafuente Machain, se veían dos ilustraciones del sello; una corresponde al original, perfectamente concordante con la copia en poder del mismo Botar y Boros;  «la otra es una reconstrucción, aparentemente arbitraria pues se le han agregado piezas que no se observan en el original; muestra un grifo rampante, coronado, el jefe cargado de tres roeles, bordura cargada de ocho aspas».

El autor señala que sería necesario  utilizar equipos técnicos de alta precisión «pues el testimonio puramente fotográfico no es completo en este caso, debido a que no se trata de una imagen plana sino que es un relieve con distintas profundidades, factibles de deformación o variación según el ángulo de iluminación», además del seguro desgarro de las fibras del papel por la presión del cuño.

«Una fotografía ampliada del mismo que me fuera remitida por el Archivo de Indias muestra, dentro de un óvalo, un escudo heráldico de forma española; su proporción es de 6 partes de alto por 5 de ancho; el campo muestra un animal rampante, con unas formas alargadas a los costados que sugieren alas; si lo fueran está claro que se trata de un grifo, pero como ya lo señalé también es posible que sean texturas producidas por corrugación del papel, por lo cual, para emitir un fallo sobre su autenticidad y pertenencia, se imponen métodos con elevado índice de resolución».  Por otra parte, en la bordura se advierten rastros de cuatro aspas, que por su ubicación dan a entender  que originariamente fueron ocho.

El autor añade consideraciones respecto de la ubicación del sello en la carta de Garay, y atendiendo a los usos de la época, entiende que «por la forma en que se encuentra ubicado el sello en  el caso que nos ocupa»,  su validez y significación se limita a cumplir las funciones de «seguridad o cierre del documento». Esta cuestión, no obstante, excede el marco de nuestro interés inmediato.

Botar y Boros explica luego que en un artículo de Alfonso de Figueroa y Melgar, Duque de Tovar, dedicado a la genealogía de la familia Prado y Colón de Carvajal, refiriéndose a Juan de Garay, se comenta: «según Don José María de Palacio y Palacio, Marqués de Villarreal de Álava, Juan de Garay era hijo natural y sus padres eran de la primera nobleza de Vizcaya. El trabajo de Don José María de Palacio y Palacio es definitivo y sobre documentación de primera mano».  «Este comentario —dice el autor— demuestra que el trabajo del Marqués y la documentación probatoria ya eran conocidos en España en un reducido núcleo quizá, al que no era ajeno el Duque de Tovar, puesto que él mismo lo comenta y aprueba como “definitivo”. El primero en difundirlo en nuestro medio fue Narciso Binayán Carmona», quien lo hizo en septiembre de 1980 en la revista “Todo es Historia”; en octubre de 1981, Enrique de Gandía publicó un trabajo en el suplemento literario del diario “La Nueva Provincia”, de Bahía Blanca.  Ese mismo artículo, titulado “Juan de Garay, fundador de Buenos Aires e hijo natural” fue reimpreso en el número 142 del Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, correspondiente a los meses de  mayo y junio de 1985.

Tenemos a la vista el trabajo de Enrique de Gandía, que en su parte sustancial, a los efectos de esta entrada, dice:
...aquí viene el resultado de las investigaciones del marqués de Villarreal de Álava según los documentos que mostró el señor Binayán. Una señorita de la ciudad de Orduña, doña Catalina o Lucía de Zárate, hermana o prima hermana del tercer adelantado Juan Ortiz de Zárate, primo de Pedro de Zárate, que era tío de Garay, fue violada por un tal Clemente López de Ochandiano, nacido en Orduña e hijo de Diego López de Ochandiano y de María de Huciano. Esta familia descendía de los llamados Parientes Mayores, de la vieja nobleza vasca. Su escudo, como el que halló Ricardo de Lafuente Machain en un sello de lacre en una carta de Garay al Consejo de Indias, del 9 de marzo de 1533, representa un grifo [...]. La descripción heráldica es: "De sinople, el grifo rampante de plata, bordura de ocho piezas, cuatro de plata y cuatro de gules, alternadamente". El pleito o proceso que surgió del estupro terminó con el  casamiento de doña Catalina de Zárate con el joven Martín de Garay, el cual dejó constancia que daba su apellido al hijo por nacer, pero que no quería tenerlo consigo. Es por ello, sin duda, que a los catorce años, poco más o menos, se fue con su tío, Pedro de Zárate, al Nuevo Mundo. Pasó luego al Perú y terminó por fundar la segunda ciudad de Buenos Aires.




Botar y Boros objeta que si bien esta última descripción es correcta, y se refiere al blasón de los Ochandiano de Orozco, del partido de Bilbao,  «no corresponde en absoluto al escudo del sello de Garay, con el cual se diferencia fundamentalmente en la bordura. En efecto, como ya hemos visto, este sello, si bien muestra un probable grifo, no da razón de identidad, puesto que el grifo era figura común en varias Casas solariegas vascas; lo llevan estos Ochandiano y también unos Garay de Gordejuela que entroncaron con los Allendesalazar [1], lo cual no indica que sean los mismos o que tengan que ver  con nuestro Garay». En efecto,  la descripción de la bordura del escudo del sello usado por Garay (ocho aspas) no concuerda con la de Ochandiano de Orozco (ocho piezas de plata y gules alternadas, o, como también puede expresarse, bordura componada de ocho piezas de plata y gules, alternadas [2]). Es decir que el escudo de Ochandiano que se atribuye al padre de Garay no concuerda con el del sello que utilizara el Fundador de Buenos Aires. 

Por otra parte, subsiste cierto misterio acerca del  «apasionante tema de la genealogía del vizcaíno genearca, tantas veces llamado “bastardo” e “hijo natural”», mientras en cambio su pariente, el Adelantado Juan Ortiz de Zárate,  decía de él que  “…vos el Capitán Juan de Garay sois cavallero hijodalgo...” [3].





[1]               Cuartelado de Allende y Garay, en el 1er. cuartel del escudo otorgado a D. Pedro Lucas de Allende Vicentelo de la Rosa y Carranza (18 de enero de 1796)
[2]              Diccionario de apellidos - García Carraffa, tomo LXI, lámina 1ª.
[3]              Título de Teniente General de las Provincias del Río de la Plata dado por el Adelantado Juan Ortiz de Zárate a Juan de Garay - 7 de junio de 1574

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