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martes, 2 de agosto de 2011

Escudo de monseñor Manuel Guirao

Manuel Guirao nació en 1919. Fue nombrado Obispo de Orán y ordenado obispo en 1970. En enero de 1981 fue elegido como Obispo de Santiago del Estero, diócesis de la que tomó posesión el 20 de marzo del mismo año. Renunció por edad en 1994. Falleció en 2005.

Su escudo episcopal es este:


El sitio del Obispado de Santiago del Estero, del que procede la imagen, aporta sólo estas referencias sobre el blasón:

«El fuego de la caridad y las 7 llamas son el símbolo del Espíritu Santo y los Sacramentos. La Iglesia está representada por la Cruz del Apóstol Pedro y expresa la relación del Obispo con el Sucesor de Pedro».  «El color rojo simboliza el martirio y el azul  la divinidad».

Podemos arriesgar un blasonamiento más preciso: Cortinado en centro.  1° de azur, siete llamas de fuego de gules, colocadas cinco y dos. 2° de gules, una cruz invertida de oro. Acolada en palo, una cruz simple.

El lema: "Ignis - Caritas", "Fuego - Caridad" es parte del himno Veni Creator Spiritus:

Qui diceris Paraclitus,
altissimi donum Dei,
fons vivus, ignis, caritas,
et spiritalis unctio.

("Tú que eres llamado Paráclito, don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, caridad y unción espiritual").

lunes, 1 de agosto de 2011

Escudo de Buenos Aires en la Medalla de Perdriel

Hoy se cumplen 205 años del Combate de Perdriel,  uno de los hitos que condujeron a la Reconquista de Buenos Aires,  ocupada desde junio de 1806 por fuerzas invasoras británicas.



Entre los jefes que se destacaron en todo el proceso que culminó con la Reconquista de Buenos Aires, se encuentra Juan Martín de Pueyrredón.

Una vez que los británicos ocuparon la capital del Virreynato, Juan Martín de Pueyrredón pasó en secreto a Montevideo. Allí recibió el encargo de dirigirse a la campaña bonaerense para organizar fuerzas de apoyo y juntar caballadas y víveres para la fuerza expedicionaria que partiría de esa ciudad al mando de Liniers.

La Villa de Luján fue el punto de reunión. Allí convergieron también los Blandengues de los fuertes de Chascomús, Salto, Rojas y Luján, así como paisanos y peones de San Isidro, Pilar, Morón, Navarro, Exaltación de la Cruz y otras poblaciones de la zona.


Cerca de 800 hombres, casi todos de caballería, marcharon hacia Buenos Aires; el 31 de julio acamparon en la Chacra de Perdriel, ubicada a unos 20 km al noroeste de la capital del Virreynato.

El 1° de agosto tuvo lugar el enfrentamiento con las fuerzas británicas,  muy superiores en armamento y en entrenamiento.   Al grito de "¡Santiago! ¡Cierra España! ¡Mueran los herejes!" los criollos hicieron frente al invasor.  Tras menos de una hora de combate,  las  fuerzas de Pueyrredón fueron dispersadas, pero mientras los invasores sufrieron cerca de 20 bajas, los patriotas sólo 2 o 3,  por lo que el grueso de los hombres de Pueyrredón lograron reunirse en San Isidro con la columna de Liniers y participaron heroicamente de la Reconquista de Buenos Aires.

La exigua derrota, paradójicamente,  enfervorizó a los criollos. El Combate de Perdriel los convenció de que podían hacer frente al poderío británico. Once días más tarde, las fuerzas invasoras se rendían ante Liniers.

Algunas semanas después el Cabildo mandó acuñar una medalla para premiar a los valientes combatientes de Perdriel. La medalla o "Escudo de Perdriel" se entregó el 23 de diciembre de 1806.  Las medallas eran de oro y de plata,  ovaladas, de 33 mm  x 30 mm,  con las armas de la ciudad de Buenos Aires en relieve y sin ninguna imagen en el reverso.

Llevaba el lema "V.o T.s R. C.o q.s Td.s de B.s A.s", esto es: Voluntarios Reconquistadores de Buenos Aires.



No es una obra de gran calidad artística: los barcos y la Paloma son bastante malos, y los mástiles parecen coronados por "cabezas de caballo estilizadas", al decir de Julio Luqui Lagleyze.

Pero es un testimonio interesante del uso de nuestro escudo municipal en los albores de la Patria.

sábado, 30 de julio de 2011

Escudo de monseñor Juan Alberto Puiggari


Hace tres días nos ocupamos del escudo del Arzobispo Emérito de Paraná.

Su sucesor, y actual Arzobispo de esa sede, es monseñor Juan Alberto Puiggari, a cuyas armas dedicaremos la entrada de hoy.

Monseñor Juan Alberto Puiggari nació en la ciudad de Buenos Aires en 1949, e hizo sus estudios primarios y secundarios en el colegio San Pablo.  Recibió la ordenación sacerdotal en noviembre de 1976. Desde entonces se desempeñó como sacerdote diocesano incardinado en la arquidiócesis de Paraná.

El 20 de febrero de 1998 el papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Titular de Turuzi y Auxiliar de Paraná. El 8 de mayo de ese mismo año recibió la consagración episcopal en la Catedral de Paraná, de manos de monseñor Estanislao Karlic, Arzobispo de esa arquidiócesis. Trasladado como Obispo de Mar del Plata en 2003, tomó posesión de la sede el 10 de agosto de ese año.

El año pasado fue promovido a Arzobispo de Paraná por Benedicto XVI.

En el sitio del Arzobispado de Paraná está publicada la descripción y explicación del escudo episcopal, que reproducimos a continuación.

"El lema “Instaurare omnia in Christo”, está tomado del himno del Apóstol al comienzo de la Carta a los Efesios (1,10), en el cual la Iglesia celebra al Padre que, en su Hijo, manifestó el plan divino de salvación: “hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra” (Cf. T.M.A, 6).

La cruz hace presente a Jesucristo que, como Maestro, Sacerdote y Rey, restaura toda la creación. Su forma de espada simboliza la Palabra de Dios que debe ser predica-
da con valentía por el apóstol (Ef. 6, 17-19). La cruz, puente por donde la gracia baja a la creación y la vivifica, está clavada sobre la tierra y se eleva sobre el azul del cielo en su misión de unir a los hombres con Dios.

A los pies de la Cruz, junto a Jesús está su Madre, María (Jn. 19,25) simbolizada por las iniciales del saludo del ángel, grabadas en plata. Por ella se hizo posible la Encarnación.

El misterio de recapitulación de todo en Cristo es obra del Espíritu Santo -simbolizado por la paloma-, “agente principal de la nueva evangelización”, “que construye el reino de Dios en el curso de la historia” (T.M.A., 45).

La gloria de Dios Padre, fin último de la creación y redención, aparece señalada en la nube que abraza la misión del Hijo y la acción del Espíritu Santo. El oro une e identifica a la Trinidad Santísima.

El verde significa el espacio donde iniciará su ministerio episcopal y, en cuanto color de la esperanza, encarna el tiempo de preparación para el Tercer Milenio de la Redención".

El escudo que se ve a la izquierda es evidentemente el actual, arzobispal, con su cruz de dos travesaños y sus diez borlas por lado, aunque llama la atención el color del galero, de los cordones y de las borlas.  El que se ve a la derecha podría ser la versión anterior, en tanto que simple obispo. 

El monograma "AM" y la Paloma han cambiado de posición, y opino humildemente que los cambios han mejorado mucho el escudo actual respecto del anterior.

viernes, 29 de julio de 2011

Escudo del Inca Garcilaso de la Vega (2 de 2)

Hay muchos monumentos en Buenos Aires. Pero son pocos los que ostentan un escudo heráldico.

Entre ellos, en julio  pasado nos referimos a las estatuas en las torres de la Basílica de San Francisco



y a la estatua de San Vladimiro en la plaza de su nombre, en el barrio de Palermo



Ayer añadimos a esa lista la estatua del Inca Garcilaso en la plaza República del Perú:




El monumento al Inca Garcilaso de la Vega tiene además otros detalles, no específicamente heráldicos, pero vinculados de algún modo con nuestra disciplina.


La estatua está sobre una base cuadrangular; en la cara frontal están los datos del homenajeado.

En la cara que se halla a la izquierda del observador -mirando de frente al monumento- hay un águila bicéfala exployada.



En  la cara opuesta a la anterior hay un cóndor también exployado:



El águila bicéfala representa al Imperio de Carlos V


El cóndor, por su parte,  es un ave típica de América, presente en muchos escudos de naciones de este continente, como Chile, Bolivia, Colombia y Ecuador:



Por lo tanto, la presencia de ambas aves en el monumento al Inca Garcilaso de la Vega es un silencioso testimonio relacionado con el mestizaje cultural al cual nos referíamos ayer.






jueves, 28 de julio de 2011

Escudo del Inca Garcilaso de la Vega (1 de 2)

Hoy se cumplen 190 años de la Independencia del Perú, proclamada por el general argentino José de San Martín. Rendiremos homenaje a la nación hermana,  en este día de su fiesta nacional,  a través de una de las figuras más prominentes de lo que hoy llamamos Perú:  el Inca Garcilaso de la Vega.


El Inca Garcilaso de la Vega se llamaba en realidad Gómez Suárez de Figueroa. Nació en 1539 en Cuzco,  y murió en España el 23 de abril de 1616. Fue escritor e historiador. Además de destacarse en las letras (su obra más famosa fueron los "Comentarios Reales"), fue hombre de armas y recibió, en sus últimos años, las órdenes menores.

Era mestizo, ya que era hijo del conquistador español Sebastián Garcilaso de la Vega, noble español, y de la  princesa inca Isabel Chimpu Ocllo, nieta del Inca Túpac Yupanqui y sobrina del Inca Huayna Cápac, emperadores ambos  del Imperio Incaico.



Fue bautizado con los apellidos ilustres de sus antepasados (lo veremos en su escudo de armas)  y  estudió en el Colegio de Indios Nobles del Cuzco, donde recibió una esmerada educación al lado de los hijos de Francisco y Gonzalo Pizarro, mestizos e ilegítimos como él.  Pero también mantuvo estrecho contacto con su madre y con lo más selecto de la nobleza incaica, por ejemplo los hijos del Inca o emperador.

En la esquina de la calle Salguero y la avenida Figueroa Alcorta de nuestra ciudad de Buenos Aires se encuentra la Plaza República del Perú. Cuenta con varios bustos, pero un monumento se destaca sobre todos ellos: el  dedicado al Inca Garcilaso de la Vega, que vemos aquí en una foto que tomé -como todas las de esta entrada- el domingo 15 de mayo.


Otra vista de la estatua permite ver que el Inca tiene a sus pies un escudo heráldico, el mismo que se observa en el ángulo superior derecho de las dos primeras imágenes de esta entrada:


Una vista más cercana del escudo:



Al buscar información sobre el Inca Garcilaso, y recurrir a Wikipedia, se encuentra uno con el mismo escudo, acompañado de esta explicación:

"Escudo nobiliario del Garcilaso, donde se ven los blasones de los Vargas, los Suárez de Figueroa, los Sotomayor, los Mendoza y de los Incas".

Los primeros cuatro linajes mencionados tienen respectivamente estos escudos de armas:


El escudo del linaje Vargas viene  -en el escudo de Garcilaso- con bordura de Castilla y León.  Los cuatro blasones ocupan el primer campo del escudo de Garcilaso, que es un partido, mientras que el segundo campo corresponde a los símbolos del Imperio Inca.

En el artículo sobre el Imperio Incaico de Wikipedia leemos:

"El guión o estandarte real era una banderilla cuadrada y pequeña, de diez o doce palmos de ruedo, hecha de lienzo de algodón o de lana, iba puesta en el remate de una asta larga, tendida y tiesa, sin que ondease al aire, y en ella pintaba cada rey sus armas y divisas, porque cada uno las escogía diferentes, aunque las generales de los Incas eran el arco celeste y dos culebras tendidas a lo largo paralelas con la borda que le servía de corona, a las cuales solía añadir por divisa y blasón cada rey las que le parecía, como un león, un águila y otras figuras. Tenía por borla el dicho estandarte ciertas plumas coloradas y largas puestas a trechos" [Bernabé Cobo, Historia del Nuevo Mundo (1609)].

El sol y la luna son,  como puede verse abajo, los símbolos de Manco Capac y de su esposa (en la imagen se trata de Mama Huaco):


Manco Capac "fue el primer gobernador de la etnia inca en Cuzco (¿inicios siglo XIII?). Es el protagonista de las dos leyendas más conocidas sobre el origen de los incas: la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo y la leyenda de los hermanos Ayar. Tuvo como esposa principal a Mama Ocllo, con quien engendró a su sucesor Sinchi Roca y otras esposas más como Mama Huaco de quien se dice que era una mujer aguerrida",  nos dice Wikipedia.   Manco Capac es mencionado en crónicas históricas,  pero su figura y su misma existencia permanecen envueltas en el misterio.

De todos modos,  si Garcilaso era hijo de una descendiente de un emperador (o "Inca"), entroncaba en el linaje real iniciado por Manco Capac, y le correspondía el uso de los símbolos que exhibe en el emblema.

En todas las versiones vemos un lema que aparece dividido a diestra y siniestra del escudo: "Con la espada / y con la pluma",   que parece una síntesis de la vida y obra del Inca Garcilaso.

Aquí vemos otras dos fotos del escudo en el monumento al Inca Garcilaso en la Plaza República del Perú, junto con otra versión de esas mismas armas, en colores:



El escudo del Inca Garcilaso es en sí mismo toda una enseñanza: partido entre linajes ilustres de España y América, ilustra plásticamente el mestizaje cultural que es, precisamente, la clave de la acción española en nuestro continente y que dio lugar a esto que hoy llamamos América Latina. Sin ese mestizaje no seríamos lo que somos, y quien quiera robarnos cualquiera de las dos partes atenta contra nuestra identidad.

Hacemos nuestras, por ello, las palabras que pronunció S. M. el Rey de España, D. Juan Carlos I,  el 25 de noviembre de 1978,  al depositar en la Catedral de Cuzco las cenizas del Inca Garcilaso:  

"Fundidas las sangres de dos continentes, un capítulo decisivo se abría para la humanidad, porque nacía también una realidad que abarca hoy más de veinte naciones.

Un pueblo como el español, veterano durante siglos de mestizajes biológicos y culturales en su propio solar, trasladaba sus tradiciones vitales al nuevo mundo recién descubierto. Y a su impulso un nuevo hombre nacía, en América, como promesa singular y fecunda. Junto al hombre surgía asimismo una sociedad, amalgama de usos y costumbres de ambos influjos, creando un estilo de vida hasta entonces inédito. La flora y fauna de dos continentes se intercambiaron; los asentamientos humanos, los cultivos agrícolas y la organización social, incorporaron técnicas de una y otra procedencia. El cristianismo se extendió con un impulso desconocido desde los albores de la Edad Media, y su sentido ornamental se enriqueció con nuevas vivencias estéticas.
El Inca Garcilaso de la Vega es la encarnación temprana de ese gran mestizaje y de su primer reflejo en nuestra literatura. Cronista sublime, con su estilo claro y sencillo de gran escritor, abre con broche de oro la aportación americana a la común historia de nuestras letras. Sus Comentarios Reales, testimonio vivo e inmediato de las grandezas incaicas, contribuyeron al primer esfuerzo por difundir en el viejo continente el conocimiento de una América recién descubierta".

¡Cuántos motivos de reflexión a partir, simplemente, de un escudo heráldico en un monumento de Buenos Aires!

Dejamos para mañana un detalle más del monumento, que aunque no es específicamente heráldico,  puede suscitar también alguna reflexión interesante. Y, de nuevo, nuestro saludo a la república hermana del Perú en su día patrio.

Ver bandera de de

miércoles, 27 de julio de 2011

Escudo de monseñor Mario Maulión

Nacido en la provincia de Santa Fe en 1934,  Mario Maulión  fue ordenado sacerdote el 11 de junio de 1960. Fue elegido Obispo Titular de Febiana y Auxiliar de Rosario en  1986,  y recibió la ordenación episcopal el 23 de mayo de ese año.  Fue trasladado como Obispo de San Nicolás de los Arroyos en 1995 y promovido como Arzobispo de Paraná en 2003. Ejerció este cargo hasta su renuncia, aceptada en noviembre del año pasado.

Este es su escudo episcopal


En el sitio del Arzobispado de Paraná se encuentra la descripción y explicación del escudo, que transcribimos en forma textual.

«Como el rostro es el reflejo fiel de cada persona y en su fisonomía se lee lo que su corazón guarda, así, en heráldica, el escudo manifiesta los rasgos del semblante espiritual que su poseedor quiere tener. Al Obispo se lo conoce y distingue por su ESCUDO.

El Blasón de Mons. MARIO L. B. MAULIÓN lleva como LEMA que guía su vida el mandato de Jesús: "ME ENVIO A EVANGELIZAR". El envío que movió tan vehementemente a Pablo (1 Cor 1,17) tal como brotó de los labios de Jesús: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Noticia a toda la creación" (Mc 16,15) seguirá resonando con toda la fuerza y confianza que dan sus palabras: "Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo". (Mt 28,20),

El escudo, de una sola pieza, tiene el campo AZUL; color que simboliza, de parte de Cristo, "la VERDAD": "Maestro, sabemos (...) que enseñas con toda verdad el camino de Dios" (Mt. 22,16) y, de parte del apóstol, "el CELO": "Estoy celoso de ustedes con celo de Dios” (1 Cor 11,2).

Lleva en palo una BARCA en la que siempre la Iglesia se vio representada.

El metal de su figura es el ORO que en relación a Cristo, es atributo de "PODER” "¡Navega mar adentro!” con un mandato expreso: "Echen las redes" (Lc 5,4) y, desde el apóstol: "MAGNANIMIDAD” Aceptando su Misión de ser "Pescador de hombres” (Lc 5,10).

En su fragilidad el navío está sostenido desde arriba, pues su palo mayor remata en CRUZ, señal de la presencia de un timonel a quien "Hasta los vientos y el mar obedecen" (Mt 8,27).

En el cantón izquierdo, en jefe, ostenta dos ESTRELLAS superpuestas, en conjunción: es la Estrella de la mañana que anuncia el nuevo Sol. Es MARIA que lleva en su seno, en sus brazos, en su vida, a JESUS.

Las Estrellas son guías del tripulante y lucen en PLATA que, como metal heráldico es, respecto a María, símbolo de "PUREZA": "Toda hermosa eres" (Cant 4,7) y, en lo que atañe al navegante, es alegoría de "VIGILANCIA", de profunda atención al mensaje evangélico, como en María que "guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón" (Lc 2,19).

El campo azul no tiene cuarteles ni particiones, el mar y el cielo se confunden sin horizonte. Una sola es la Iglesia triunfante y militante: "Un nuevo cielo y una nueva tierra... el mar ya no existía más" (Ap 21,1).

El Blasón está timbrado por un BÁCULO episcopal que es signo del pastoreo que Dios le confía, como dejó a su Pueblo en manos del profeta-pastor: "Apacienta con tu cayado a tu pueblo" (Miq 7,14).

El escudo compendia en sí la grandeza de la MISIÓN EPISCOPAL, como Monseñor Maulión aspira vivir; y como se encuentra resumida en estos versículos del Apóstol: "Se me confío la gracia de anunciar... la insondable riqueza de Cristo, y poner de manifiesto en qué forma se ha realizado el proyecto secreto que estaba oculto desde siempre en Dios" (Ef 3,8-9)».

martes, 26 de julio de 2011

Escudo del Club Atenas 2004

El 11 de octubre de 2010 nuestra caminata matutina nos llevó al barrio de Flores. Allí, en Avellaneda y Condarco, está el campo deportivo que utiliza el Club Atenas 2004, un club de barrio que exhibe con orgullo su escudo:



En Facebook el club exhibe  dos imágenes de su escudo, una muy similar a la que acabamos de ver, y esta, que corresponde, evidentemente, al escudo cosido en una casaca deportiva.  Mirando al escudo de arriba nos animaríamos a describirlo como integrado por cuatro palos de color naranja, fileteados de plata, en  campo de sable.  Sobre el todo, un "escusón" rectangular de plata con los aros olímpicos. En el jefe el nombre del club "Atenas 2004" de letras de sable en campo de plata. Levemente distinto sería el blasonamiento mirando al otro escudo.


Un detalle simpático lo aportan las letras A.B.C.D., "Asociación Barrial Cultural Deportiva".