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sábado, 6 de diciembre de 2014

Escudo de monseñor Nicolás Esandi

Por azar, como suele ocurrir, di en agosto del año pasado, en la Red,  con esta foto de un vitral de la Catedral de San Carlos de Bariloche:



Representa a María Auxiliadora y en la parte superior puede verse un escudo episcopal.


Naturalmente, quise saber a qué obispo pertenecía ese escudo. La diócesis barilochense es relativamente reciente (fue creada en 1993), pero el templo que actualmente ostenta la dignidad catedralicia fue inaugurado mucho antes, en 1947. De modo que lo primero que había que averiguar era a qué jurisdicción eclesiástica pertenecía Bariloche en el momento en que se construyó el hermoso templo, la actual catedral dedicada a Nuestra Señora del Nahuel Huapi, y quién era el obispo de esa diócesis.

No fue difícil hallar la respuesta. Casi toda la Patagonia pertenecía en aquel año a la extensa Diócesis de Viedma, cuyo primer Obispo, desde 1934 hasta su muerte en 1948, fue el salesiano Nicolás Esandi.


Nacido en Bahía Blanca el 6 de diciembre de 1876, Esandi fue ordenado sacerdote por Juan Cagliero, para la Congregación fundada por Don Bosco, en enero de 1900. 



Con la erección de la Diócesis de Viedma le llegó su nombramiento episcopal. Recibió la consagración el 17 de febrero de 1935 en la Catedral de Buenos Aires. Tomó posesión de su sede en marzo siguiente, y la gobernó hasta su muerte, en agosto de 1948.

El padre de Nicolás Esandi era vasco. Por eso fue en un sitio vinculado con la comunidad y la cultura vasca donde encontramos, entre otros numerosos datos sobre la  figura del Obispo de Viedma, el texto de su primera carta pastoral, en que hace explícita referencia a su escudo episcopal. Transcribimos a continuación los párrafos más significativos a este respecto (con algunas correcciones menores de erratas materiales evidentes, y con algunos destacados nuestros):


[...]
 ¿Con qué propósito Nos llegamos a Viedma? 
Con el propósito de continuar el mismo programa de Don Bosco Santo y de sus Hijos. 
Los salesianos llegaron a la Patagonia dispuestos al martirio por la Fe y por la redención de sus Hermanos desconocidos... y generosamente regaron el desierto con el sudor y con la sangre de sus venas. Tal es la disposición de nuestro ánimo y nos consideramos dichosos, si algo podemos hacer y sufrir por Dios Nuestro Señor, por la Santa Iglesia, por la Patria, por las almas de los hijos confiados a nuestra pastoral solícita. 
¿Queréis ver objetivamente representados esos ideales y propósitos? Mirad nuestro escudo episcopal. Allí están expresados en una síntesis fácilmente comprensible y visible a los ojos de todos. Domina en nuestro escudo la Cruz partiendo el campo azul y blanco en cuatro cuarteles, representativos de las cuatro Gobernaciones ó Territorios Nacionales: Río Negro, Chubut, Santa Cruz, y Tierra del Fuego. 

¡La Cruz! ¡Para recordar que es la señal y bandera de los cristianos! ¡La Cruz del Sur, que brilla en nuestro cielo! ¡La Cruz! ¡Para significar que venimos a cristianizar! ¡La Cruz! Porque nos hallamos en el Año Santo del XIX Centenario de la Redención Humana; porque en este Año Santo ha sido constituida la Diócesis de Viedma y Nos hemos sido designado su Primer Obispo Diocesano.  ¡La Cruz!  Porque en San Julián de nuestro territorio de Santa Cruz, se levantó en 1519 el altar donde se renovara el Incruento Sacrificio del Calvario por primera vez en los ámbitos de la República Argentina. 
¡La Cruz! Recordatoria de la Cruz de Palermo en el XXXII Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Buenos Aires como un acontecimiento extraordinario, único y casi un milagro. ¡La Cruz! Que no divide sino que une en una sola fe, en una sola moral, en una sola Patria a todos los moradores de los cuatro Territorios Nacionales, con los habitantes de las demás provincias y Territorios argentinos.
¡Salve Crux, spes única! Salve, ¡oh Cruz !, Esperanza única. 
Antes de volver sobre el blasón episcopal, recordemos que el año 1934 fue especialmente significativo para el catolicismo argentino por muchos motivos. El 1° de abril de ese año fue canonizado San Juan Bosco (Esandi presidió la delegación argentina a la ceremonia).  En la Argentina se crearon diez nuevas diócesis y se elevaron otras  seis jurisdicciones a la dignidad arquidiocesana (Esandi fue uno de los nuevos obispos designados).  En octubre se celebró en Buenos Aires el XXXII Congreso Eucarístico Internacional (Esandi había sido el presidente de la Sección Italiana, que realizó una asamblea en el salón del colegio Pío IX con la asistencia del Legado Pontificio, futuro Pontífice).    Todo ello explica algunas de las referencias de monseñor Esandi en el texto que hemos transcripto.
Volvamos a las armas episcopales. Una cruz de oro -cuyos múltiples significados desarrolló el Obispo en las palabras que acabamos de leer- divide el campo en cuatro cuarteles, que representan -como vimos- los cuatro Territorios Nacionales que integraban la nueva diócesis. 

Los campos, 1° y 4° son de azur-celeste y los campos 2° y 3° son de plata: los colores nacionales, como lo explicó el Obispo.




En el primer campo podemos identificar la silueta de la Catedral de Viedma (sobre estas líneas, fotos del templo). El actual templo, dedicado a Nuestra Señora de la Merced, data del año 1912. En su construcción intervino el célebre arquitecto salesiano P. Ernesto Vespignani, quien lo asemejó a la famosa Basílica de la Santa Trinidad del Monte,  de Roma (ver fotos abajo).








En el segundo campo una estrella (¿un cometa?) de azur.
En el tercer campo  la imagen tradicional del Sagrado Corazón de Jesús. 
En el cuarto campo un libro abierto. 




Mitra, cruz episcopal y báculo acolados. 
Galero episcopal de sinople al timbre. 
El lema episcopal de monseñor Esandi es "Pasce agnos meos", "Apacienta mis corderos", tomado del Evangelio de Juan (21, 15).



Como siempre, la Heráldica nos abre a tantos y tan apasionantes ámbitos del quehacer humano. Hemos viajado de Bariloche a Viedma y de allí a Roma, pasando por Buenos Aires y el País Vasco,  gracias al escudo de monseñor Esandi, un gran Pastor argentino. Hoy es el aniversario de su nacimiento y su onomástico:  de este modo le rendimos homenaje.

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