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domingo, 7 de abril de 2019

Escudo de Arroyo Algodón (Córdoba)

Arroyo Algodón es una pequeña localidad cordobesa (no llega a 700 habitantes) situada en el departamento General San Martín, a 172 kilómetros de la capital provincial.


Su escudo es uno de los muchos que diseñó para ciudades cordobesas el licenciado  Alejandro Moyano Aliaga. En este caso el escudo es de 1993; el dibujante fue Domingo José Ré. 

De forma  cuadrilonga con el borde inferior redondeado, como tantos otros escudos de los creados por Moyano Aliaga.  De plata, un ramo de algodón, en palo, foliado de sinople por tres frutado de plata por tres, y una faja ondeada de azur. Al timbre un sol naciente de oro con nueve rayos facetados de lo mismo. Bordura de gules con ocho hojas de higuera, de plata, colocadas tres, dos y tres. Por lo bajo una cinta de plata cargada con el nombre de la localidad.




La planta de algodón y la faja ondeada hacen alusión al nombre del pueblo. Las hojas de higuera recuerdan el escudo de armas de los Figueroa, ya que  desde 1585 el primer propietario de las tierras donde hoy se alza la población fue  don Lorenzo Suárez de Figueroa, vecino fundador de Córdoba con don Jerónimo  Luis de Cabrera.


Escudo de los Figueroa

sábado, 6 de abril de 2019

Escudo de monseñor Desiderio Collino

Desiderio Elso Collino nació en la provincia de Santa Fe en 1926. En 1953 recibió la ordenación sacerdotal. En enero de 1972 fue nombrado Obispo Titular de Buxentum y Auxiliar de Rosario; fue consagrado el 13 de febrero. Pero poco después, en noviembre de ese mismo año, fue trasladado a Lomas de Zamora; tomó posesión de esa diócesis en diciembre de 1972. Ejerció el cargo hasta 2001, en que se retiró al cumplir la edad canónica; murió al año siguiente.


Es bonito su escudo episcopal, que conocemos gracias al libro "Obispos de la Argentina". Partido, 1° de azur, una cruz latina de oro surmontada de un círculo de plata con un crismón de oro; 2° de gules, una torre de sable superada de un sol de oro. Ornamentos exteriores habituales. Lema: «Per signum crucis», «Por la señal de la cruz».  No conocemos descripción oficial ni explicación oficial de este escudo.

viernes, 5 de abril de 2019

Escudo de monseñor Juan Muzi

En septiembre de 2016 nos ocupamos del escudo episcopal de Juan Muzi, quien tuvo un papel destacado en la reorganización de la Iglesia en la Argentina después de los años difíciles que siguieron a la Revolución de Mayo.

En julio del año pasado visitamos el Museo Franciscano "Fray José María Bottaro", anexo a la Basílica de San Francisco y al convento adjunto.  Allí tuvimos ocasión de fotografiar un certificado de autenticidad de reliquias («cenizas del cuerpo de San Francisco de Asís»), firmado por Juan Muzi en 1824  en Montevideo:


La misión de Juan Muzi en América comenzó a causa de un pedido de las autoridades chilenas a la Santa Sede a través de José Ignacio Cienfuegos, quien en nombre de su gobierno solicitó al Papa Pío VII la designación de un representante pontificio para ese país. El Sumo Pontífice nombró en 1822 a Juan Muzi -a la sazón en Viena- como Vicario Apostólico de Chile.  En la extensa crónica escrita por Juan Sallusti, titulada «Historia de las misiones apostólicas de monseñor Juan Muzi en el  estado de Chile»,  se lee:
«Muzi aceptó inmediatamente el cargo, y, vuelto a Roma, fué consagrado Arzobispo de Filipos in partibus infidelium y declarado Vicario Apostólico de Chile, dándole como compañero al  Canónigo D. Juan María de los Condes de Mastai, y como Secretario, al autor de esta Historia, el sacerdote José Sallusti. Pero, como al mismo tiempo que el señor Cienfuegos había llegado a Roma el Rev. P. Luis Pacheco, de la Orden de los Menores Observantes de la ciudad de Buenos Aires, y había hecho conocer que todas las provincias del antiguo reino tenían necesidad también, y aun mayor que la de Chile, de un Vicario Apostólico, (...) [se] confirió al Vicario Apostólico de Chile las oportunas facultades para las necesidades espirituales de los indicadas provincias, como también para las necesidades del Perú, Méjico, Colombia y de las otras partes de las Indias Occidentales de la Corona de España; y así Monseñor Muzi fue autorizado para la mayor parte de la América Católica (...)».
Sabemos, desde luego, quién es el joven canónigo Mastai: el futuro Pío IX.  

Escudo del Beato Pío IX
Por otra parte, la presencia en Roma de un franciscano de Buenos Aires podría tener alguna relación con la reliquia del Poverello que vimos en la foto. Esa reliquia evidentemente fue enviada al convento franciscano de nuestra ciudad...

Muzi y su comitiva partieron de Roma el 3 de julio de 1823. Por diversas causas el viaje se demoró;  el barco que los traería a América desde Génova zarpó recién en octubre. En el intermedio murió el Sumo Pontífice y fue elegido su sucesor, que tomó el nombre de León XII. Sin embargo, la noticia de la elección del nuevo Papa (quien siendo Cardenal Vicario de Roma había tomado parte en la designación de Muzi) llegó a oídos del Vicario Apostólico cuando éste ya se encontraba en Buenos Aires. 


Tras innumerables peripecias, que Sallusti relata con lujo de detalles en su minuciosa crónica, la delegación llegó a Montevideo -donde permaneció pocos días- y pasó a Buenos Aires el 3 de enero de 1824. La presencia de un enviado del Papa causó una sentida emoción en el pueblo porteño: la gente se agolpó para dar la bienvenida, saludar y recibir la bendición del «Pro-Vicario de Jesucristo».  El pueblo -dice el cronista- «mostró siempre una fe viva, una atención constante á nuestras personas y mucha adhesión a nuestra santa Religión».  El concurso popular era tan grande y continuo en la residencia de Muzi, que hubo que poner guardias para evitar inconvenientes.  Todo ello desagradó mucho al gobierno de Buenos Aires: «el Gobernador -dice el cronista, refiriéndose a Martín Rodríguez- se fingió indispuesto y se marchó al campo, para no vernos»; Rivadavia recibió a la delegación «con la mayor frialdad, y con verdadero desprecio». Las autoridades pidieron a la comitiva que acelerara su partida hacia Chile. 

Pero antes de que Muzi se dirigiera a cruzar los Andes, incluso el general José de San Martín visitó al Vicario Apostólico:
«El célebre General de Armada, San-Martín, que había conquistado todos aquellas Provincias, Chile y gran parte del Perú, del dominio de la España, deponiendo la grandeza de su  gloria, dos veces se presentó á Monseñor, en traje privado, para saludarlo y felicitado por su llegada allá». 
La «prensa pública», a ambos lados de la Cordillera, desató una «guerra implacable» contra el Vicario Apóstólico, y entre los motivos de crítica o burla se mencionaba -y esto se relaciona especialmente con la foto que abre esta entrada-  la supuesta venta de reliquias. Las relaciones de los gobiernos de entonces con la Sede Apostólica no pasaban entonces por su mejor momento.

Para no extender más este relato, digamos que la delegación llegó a Santiago de Chile, su destino, en marzo de 1824. En diciembre de ese año los enviados se encontraban nuevamente en Montevideo, adonde habían llegado por mar después de dar la vuelta por el Cabo de Hornos. En la capital uruguaya Muzi permaneció esta vez un tiempo más prolongado; emprendió el regreso a Europa el 18 de febrero de 1825.


En el certificado se ve la firma de Juan Muzi y, un poco más abajo, la de Juan María Mastai, futuro Beato Pío IX.


Respecto del escudo del Vicario Apostólico, que también -como vemos- era Prelado Doméstico de Su Santidad y Asistente al Solio Pontificio, notamos que quizás nuestra descripción de 2016 ("de azur una faja de gules, sobre ella una estrella de oro y en la parte inferior una vela encendida, de su color, en una especie de candelabro") no es del todo precisa: lo que hay en el campo inferior no parece aquí exactamente una vela.  Como en el escudo de monseñor Lafitte, podría ser una columna o ara sacrificial en que arde la llama del holocausto.


Todos los párrafos y expresiones entrecomillados con comillas latinas o angulares («») y escritos en cursiva  fueron trascriptos en forma textual, incluso respetando la grafía original, de la obra mencionada del padre José Sallusti.

jueves, 4 de abril de 2019

Vino "Suter"


Hojeando -digitalmente- una revista Gente de los años 70,  encontramos esta publicidad de vino Suter. El producto se identifica con un escudo heráldico. 


Visitamos la página web de las Bodegas Suter, donde vemos el escudo -de oro con una faja de sable- en diversas etiquetas de vino a lo largo del tiempo. 






En todos los escudos se destaca la figura del león que forma la cimera sobre el yelmo: sostiene un racimo de uvas.

En la página web no hay información acerca de este blasón. 

miércoles, 3 de abril de 2019

Escudo de Francisco de Merlo


En marzo de 2014 nos referimos al escudo de la localidad bonaerense de Merlo, que debe su nombre -y su escudo municipal- a don Francisco de Merlo.



Hoy volvemos sobre el mismo escudo, para mostrar una soberbia versión hallada en Wikipedia, obra de Rolando de Yñigo. Pero en esta ocasión hablaremos del titular original del blasón, don Francisco de Merlo. En lo que sigue, nos basamos en el artículo «Apuntes para una galería de escribanos: Francisco de Merlo», de Carlos A. Rezzónico, publicado en el sitio del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.

Francisco de Merlo y Barboza nació en Sevilla en  1693. Arribó a Buenos Aires alrededor de 1712 y pronto contrajo matrimonio con Francisca del Toro, con quien tuvo una numerosa descendencia. Francisca murió en 1723. Un cuarto de siglo después, Francisco contrajo segundas nupcias con María Teresa de Gámiz, viuda a su vez,  quien le daría otro hijo. «En cada uno de los dos ángulos de su hidalgo escudo había una rosa que hacía referencia a esas dos mujeres». 

Francisco ingresó como amanuense en la oficina del escribano público y del Cabildo, don Domingo Lezcano; allí realizó las prácticas que le permitirían obtener su título. En 1716 Merlo  obtuvo su nombramiento de escribano público y de la gobernación.  En 1722, una real provisión lo confirmó en el cargo.

Ejerció el cargo durante cuarenta años. «Entre las escrituras por él autorizadas, encontramos la venta que los padres franciscanos hicieron en 1750 a favor de la Orden Tercera de San Francisco del terreno sobre el cual se habían levantado los dos primeros templos de la congregación y fue el lugar donde la entidad adquirente hizo construir la capilla de San Roque»,  junto a la actual Basílica de San Francisco. En 1726, como escribano de la gobernación, «Merlo refrendó con su firma el auto del gobernador Bruno Mauricio de Zavala, que detalló los beneficios de que gozarían los que pasasen a radicarse en la nueva ciudad de San Felipe de Montevideo, que quedaría oficialmente fundada el 20 de diciembre de 1729».

En 1729  recibió una cuantiosa herencia de su amigo Francisco Sánchez Botija, «hombre de muy buena posición económica, quizás uno de los más ricos vecinos de la época», que no tenía familia y testó en favor de Merlo.

«Con parte del dinero que integraba el acervo compró un campo en el paraje que se conocía como Pago de las Conchas, al que le fue anexando otras tierras hasta formar una estancia, que abarcaba casi 6.000 hectáreas en la zona que hoy ocupa el partido de Merlo, donde edificó una capilla dedicada a  Nuestra Señora de la Concepción del Camino, “para que en ella gozase su alma (la de Sánchez Botija) el sufragio de las misas”. Con la finalidad de asegurar ese destino, el honesto albacea fundó una capellanía en septiembre de 1741, dotándola de dinero, tal como había sido el deseo del causante»

Como «alrededor de la capilla que Merlo había erigido en sus tierras se había formado un caserío, pidió autorización al Cabildo y al Gobernador para fundar un pueblo que, por su ubicación, beneficiaría a todos los viajeros que se dirigieran a Chile o a Perú; la solicitud fue rápidamente elevada al Rey». La respuesta tardó en llegar, pero finalmente el Rey lo autorizó «a continuar con su proyecto hasta darle fin. La población se denominaría Villa de San Antonio del Camino».

Merlo también hizo construir en la zona «el Hospicio de San Ramón, del cual se lo consideró fundador civil así como a Fray Gregorio de Leguizamón se lo tuvo como fundador mercedario. El hospicio subsistió hasta 1823».

La muerte de Merlo tuvo lugar el 3 de abril (otras fuentes dicen 4) de 1758. «En su testamento dejó a sus amigos mercedarios una lonja de tierra de 200 varas de frente por 9000 de fondo, que incluían la capilla, el pueblo y el hospicio». Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de la Merced.

Cerramos con otra versión del escudo, obtenida, como la imagen de la capilla, de un sitio sobre el partido de Ituzaingó. Es descripto allí mismo de este modo: «De plata, un merlo o zorzal marino volando con las alas extendidas sobre un lobo de sable contorneado; terrazado de sinople; el jefe cantonado de dos rosas de gules».



En el aniversario de la muerte de Francisco de Merlo.

martes, 2 de abril de 2019

"Escudo Heráldico de los Veteranos de la Guerra de Malvinas" de la Prefectura Naval Argentina

Con ese título, un sitio oficial de la Prefectura Naval Argentina presenta este emblema, cuya descripción y explicación transcribimos abajo.

«ESCUDO HERÁLDICO DE LOS VETERANOS DE LA GUERRA DE MALVINAS»

«ENUNCIACIÓN - Escudo circular con campo de azur. En el centro, dos anclas de oro en sotuer resaltadas sobre la silueta estilizada del archipiélago malvinense en azur aclarado y blanco. En el Jefe, una divisa de gules cargada de dos estrellas de cinco puntas en metal plata. Bordura general plateada que contiene en lo alto la leyenda “PREFECTURA NAVAL ARGENTINA” y en lo bajo otra que reza “DIVISIÓN VETERANOS DE GUERRA”, ambas con caracteres de sable».



«SIMBOLISMO 
Las anclas cruzadas conforman el distintivo de PREFECTURA NAVAL ARGENTINA; el metal oro simboliza la nobleza y la solidez institucional. El esmalte azur significa la Justicia entre las virtudes y la lealtad entre las cualidades.
El archipiélago representa a las ISLAS MALVINAS, ámbito jurisdiccional de actuación de PREFECTURA de acuerdo a las leyes vigentes y en virtud a las cuales ejerció su misión específica durante el conflicto bélico de 1982, en reafirmación de nuestra soberanía sobre las mismas, circunstancia reflejada con los colores patrios.
Las estrellas recuerdan a nuestros caídos en la Gesta de Malvinas. El gules simboliza el heroísmo del sacrificio al ofrendar sus propias vidas y el ardor en la vocación de servicio y fortaleza de todos los veteranos de guerra de la Institución; el plateado, la Fe como virtud y el espíritu de vigilancia y compromiso permanentes de aquellos con las irredentas islas.
Los esmaltes plata y sable de la bordura identifican respectivamente a la integridad y prudencia del accionar de la División en apoyo y asesoramiento permanente al Veterano de Guerra de PREFECTURA y familiares de los caídos, como asimismo en el cumplimiento de las tareas específicas asignadas».

El mismo emblema en una bandera
Esta entrada constituye nuestro homenaje a la fecha de hoy: el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra del Atlántico Sur. 
LAS ISLAS MALVINAS SON ARGENTINAS

lunes, 1 de abril de 2019

"Heráldica", por Landrú


En la misma línea humorística de la viñeta de Quino que publicamos el 8 de julio de 2018,  compartimos hoy dos dibujos de Landrú que aparecieron publicados en la revista "Gente": el primero en el número 318, del 26 de agosto de 1971; el segundo en el número 398, del 8 de marzo de 1973.

Muchos de los escudos se explican a partir de lo que publicamos el 8 de julio de 2018 (que citaremos cuando corresponda). 

-Ringo Bonavena era un popular boxeador cuya madre era famosa por amasar  ravioles cada domingo.
-Arturo Frondizi: «Mientras los anteojos ... imitan los que usaba Frondizi, la torre de petróleo y las mangueras hacen referencia a uno de los temas centrales de su gobierno: la así llamada "batalla del petróleo"».
-Ricardo Balbín: «por sus ojos rasgados, era llamado "el Chino". Por eso el escudo trae elementos típicamente orientales» y un sol naciente.
-Carlos Perette, que había sido Vicepresidente de la Nación de Illia, era muy petiso.
-Arturo Mor Roig, que era Ministro de Interior en ese momento, propulsó el Gran Acuerdo Nacional; él mismo aparece en el escudo (el personaje a diestra).
-Para Juan Domingo Perón se eligieron: un sobre (se comunicaba por carta desde Madrid con sus seguidores); un avión negro (se decía que volvería a la Argentina en un avión negro); una bolsa de dinero; la típica gorrita del general; dos perritos que representan a las mascotas de Perón (a las que aludimos en la  entrada del 1 de julio de 2014).
-Aldo Ferrer había sido Ministro de Economía del gobierno anterior y continuó siéndolo durante la presidencia de entonces (Lanusse) hasta mayo de ese año.
-Isaac Rojas era un "gorila" («los opositores al peronismo eran llamados "gorilas"») y usaba siempre anteojos oscuros.
-A Arturo Illia se lo identificaba con una tortuga y solía representárselo alimentando pajaritos.
-José Ignacio Rucci jamás usaba corbata.
-Roberto Rimoldi Fraga, músico y yerno del entonces Presidente de la Nación, reivindicaba la figura de Juan Manuel de Rosas.
-A Álvaro Alsogaray le decían el "Chancho" y su frase más famosa era "Hay que pasar el invierno".

Apenas un año y medio después, en la edición del 8 de marzo de 1973 de la misma revista, apareció otra viñeta también titulada "Heráldica". Muchos personajes se repiten, así como varios símbolos.



-Alejandro Agustín Lanusse seguía siendo el Presidente de la Nación y jefe del Ejército: de ahí la bota y las charreteras.
-El almirante Carlos Guido Natal Coda era el jefe de la Armada.
-El brigadier Carlos Alberto Rey era el jefe de la Fuerza Aérea y también de baja estatura.
-Para Frondizi y para Perón vale lo dicho arriba.
-Mor Roig, ya mencionado, condujo el proceso electoral que tendría su punto culminante tres días después de la aparición de esa edición de la revista, es decir, el 11 de marzo de 1973: por eso la urna.
-Francisco Manrique había sido Ministro de Bienestar Social y creador del célebre juego de Pronósticos Deportivos (Prode); en marzo de 1973 era candidato presidencial.
-Vicente Solano Lima era candidato a Vicepresidente en la fórmula del Frente Justicialista de Liberación, encabezada por Héctor Cámpora.
-De Alsogaray y de Rojas (éste también de pequeño porte) ya hemos hablado arriba.
-Juan Carlos Onganía había sido Presidente de la Nación desde 1966 hasta 1970; por sus frondosos bigotes le decían "Morsa".
-De Rucci ya hablamos:  siempre usaba campera.
-De Balbín ya hablamos.
-Felipe Sapag, fundador del Movimiento Popular Neuquino, había sido gobernador e interventor en Neuquén, y era nuevamente candidato en las elecciones de aquel año; por sus orígenes (sus antepasados y su hermano Elías provenían del Líbano) le decían "Turco".

La política argentina de aquellos años, representada humorísticamente en escudos "heráldicos". Una prueba más de la universal y constante presencia de nuestra querida disciplina.