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martes, 8 de octubre de 2013

Escudo de los Lavalle (2 de 3)


Ayer publicanos un artículo sobre el escudo de los Lavalle, aparecido en el número 158 del Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Pocos meses después, en el número 160, otra nota refutaba varias afirmaciones de la primera. Este segundo artículo, firmado por Hernán Carlos Lux-Wurm, se titulaba "El único y verdadero escudo de los Lavalle".
Publicamos a continuación los fragmentos principales de ese segundo artículo,  añadiendo algunas  imágenes obtenidas de la Red (la nota original carecía de ilustraciones). Transcribimos textualmente, manteniendo incluso la  grafía original ("fué", etc.),  pero añadiendo signos de admiración de apertura (las máquinas de escribir de aquel entonces no los tenían) y corrigiendo otros mínimos detalles gramaticales y de puntuación.

"En su trabajo "El primitivo escudo de los Lavalle" (Boletín N° 158), nuestro cofrade el Dr. Isidoro J. Ruiz Moreno expone en forma rotunda la existencia de una armería previa y originaria de esta ilustre familia criolla, con relación a su conocido y tradicional escudo de los dos leones enfrentados y rodeados de estrellas, todo superado por un jefe imperial, como glosan todos los tratadistas y despachos de blasones, y actualmente también ostenta el Regimiento 4 de Caballería General Lavalle.

Toda esta aseveración es cimentada por el  Dr. Ruiz Moreno, al consultar el tomo V, Las Encartaciones, de la  magistral obra de nuestro lamentado amigo D. Javier de Ybarra y Bergé (no "Ibarra y Vergé", como se escribe en el trabajo referido), “Escudos de Vizcaya”.  Allí, en efecto, este sabio autor que fuera miembro correspondiente de nuestro Instituto, asesinado por los terroristas del  ETA en 1977, reproduce con notable claridad una fotografía con el cuartelado y coronado blasón que doblemente luce —tanto el  frente de su fachada como el arco de su acceso— el precioso Palacio de Lavalle, sito en el barrio de Valle, concejo de Músquez, uno de los cuatro y antiguos del valle de Somorrostro, en el Señorío de Vizcaya.

A partir de esta referencia bibliográfica, el Dr. Ruiz Moreno expone que dicha armería, surmontada por la corona de su título (veremos que no es así) es cuartelada y cargada de un escusón con las armas de los apellidos paternos y maternos del II Conde de Premio Real, o sea Lavalle, Cortés, Zugasti y Ortiz, y en escusón Cartavio, y que el primer cuartel allí "bien visible" tiene elementos completamente distintos a los del escudo tradicional ya referido de esta familia, certificados por el Cronista de Armas D. Luis Vilar y Pascual en 1862, puesto que muestra otras piezas: "siete casillas de ajedrez y flor de lys en jefe".
Para que ninguna duda quede, el trabajo del Dr. Ruiz Moreno se ilustra con el dibujo de un escusón ajedrezado de quince piezas, y aparte un jefe cargado con una flor de lis completa. Por fin allí Ruiz Moreno hace referencia a la colisión jurídica, de estos dos blasones distintos de los Lavalle, y que, a su parecer, jaqueles y flor de lis constituyen las armas originarias del linaje como lucen en su palacio somorrostrano, y que leones, estrellas y águila son en cambio una armería posterior, más erudita y seguramente copiada de los Della Valle romanos.

Quisiéramos aquí, tratar de poner las cosas en su justo lugar. Es verdad que el error proviene de la citada obra de D. Javier de Ybarra y Bergé, pero él mismo al redactar la referencia mencionada por el Dr. Ruiz Moreno, parece algo vacilar como si los datos no coincidieran;  para empezar, la corona que supera ambos blasones del solar de Lavalle es de marqués (y no, de conde), e Ybarra supone entonces que es debido a la equivalencia con el rango de Tte. Coronel, que ostentaba el dicho segundo conde de Premio Real.

Para seguir, la correcta descripción de esos dos casi idénticos blasones es así (y haciendo abstracción de excesivamente complicada jerga heráldica): en el primer cuartel, siete escajes puestos en cruz en forma alternada (1,2,1,2,1 encerrando en consecuencia otros dos espacios vacíos, del mismo porte de los escajes), que no tocan los bordes de su campo, y rematada esta cruz por media flor de lis (diseño éste, tan real como muestra la fotografía y totalmente distinto al que ilustra el  citado trabajo de Ruiz Moreno), que Ybarra atribuye a los Lavalle.
En el segundo cuartel: una gran letra P coronada, con una espada a la izquierda y la silueta de una isla a la derecha, y en punta, un anillo sobre otra corona invertida, que Ybarra atribuye a los Cortés, por su marquesado de Piedra Blanca de Huana (¡...y de allí, la blasonada letra P!); el tercero, trae dos llaves en palo, con sus ojos entrelazados, una flor de lis  en jefe y tres rosas en punta, más dos losanjes a cada lado, las que son atribuidas a Zugasti: cuarto: un sol pleno ...que Ybarra imagina corresponde a la estrella (!) de los Ortiz de Foronda; y por fin el escusón, con seis pajarracos, que Ybarra dice pueden ser las armas de los Carta...  ¡y  por eso, a lo mejor bien vienen para los Cartavio!


Como podrá apreciar el lector, todas esas atribuciones son bastante inexactas e infundadas, y el más perplejo parece serlo el mismo Ybarra. Para efectuar una crítica sensata: ¿qué razones válidas tendría el Tte. Cnel. piurano Don José Antonio de Lavalle, Zugasti, Cortés y Ortiz de Foronda (1770-1812), II conde de Premio Real y caballero de la. O. M. de Calatrava, para exhibir tantas incongruencias heráldicas en su palacio vizcaíno?
En rigor, mucho antes de la mencionada certificación de Vilar y Pascual el 21.7.1862, los Lavalle habían sacado formal Despacho de Blasones por sus apellidos Lavalle, Cortés, Bodega y Cartavio por ante el rey de armas D. Ramón Zazo y Ortega en Madrid el 31.5.1777  [...] .
En dicho despacho de 1777 ya figuraban certificadas las armas de los leones, la estrellas y el águila para los Lavalle; un complicado cuadriculado de seis cuarteles con coronas, leones, estrellas, palos, anillos y flores de lis para los Cortés [...]; el  partido con cruz floreteada y bandas de los De la Bodega; y un castillo adosado por una escalera y rodeado por una bordura con aspas para los Cartavio, de noble oriundez asturiana. ¿Cómo conciliar entonces esta detallada certificación de 1777, con blasones tan distintos que ostenta el palacio de los Lavalle? La diferencia ya no estriba solamente en el escudo de los Lavalle, sino que tampoco coinciden ni Cortés ni Cartavio.
Todavía caben señalarse algunas leves faltas del mismo Dr. Ruiz Moreno en su trabajo mencionado, que pueden desconcertar al lector; el fundador  del linaje en América, D. Simón de la Valle, de la Bodega, San Martín y de la Cuadra, no fué caballero de la O. M. de Santiago sino de la de Calatrava en 1750; tampoco casó en Lima en 1729 con Da. María del Carmen Cortés y Cartavio, sino en Trujillo peruano, donde este prócer y rico matrimonio edificó el histórico palacio que hoy subsiste (¡mucho más grande y opulento que el solar originario de Músquez!) y de donde su nieto, el General Don Juan Lavalle se llevó los cuadros de estos mismos sus abuelos paternos, por considerar que solamente un patriota era digno de ostentarlos, y no sus primos realistas, por más condes de Premio Real y caballeros de hábito que fueran....
Es hora ya de develar este misterio heráldico. [...]  
La repetidamente mencionada casa solar y  palacio de Lavalle   en la parroquia de San Julián de Músquez, valle de Somorrostro, fué enajenada por el citado II conde de Premio Real, a favor de sus vecinos criollos en Trujillo, los hijos de la segunda Marquesa de Bellavista, Da. María Isabel Gregoria Muñoz de Torres y Santoyo, Zubiate-Chinchotegui, Bernaldo de Quiroz y de la Huerta, también criolla trujillana, casada en Lima en 1764 con el gentilhombre criollo y limeño D. Domingo Ramón Cabero de Francia y Espinosa  [...] 
Ahora sí, adquieren sentido los dos blasones que ornan la casa y palacio somorrostrano de los Lavalle. Sus antes discutidos cuarteles ostentan, bajo la correcta corona del Marquesado de Bellavista, la cruz flordelisada y vacía (¡mal  esculpida y peor interpretada, por esos escajes alternados vacíos y un solo florón!) de los Muñoz, en el primer cuartel  (¡equivocadamente atribuido por Ybarra y Ruiz Moreno a los Lavalle!); en el segundo, la letra P (inicial del rey D. Felipe II), la espada, la isla, el anillo y las coronas, corresponden al mayorazgo vizcaíno de Zubiate y Chinchotegui, en Lemona; en el tercero, las llaves, rosas y afines de los Bernaldo de Quirós; y en el cuartel cuarto, el radiante sol de los Santoyo; todo rematado en escusón por los seis cuervos de los Cabero de Francia  [...] Nada más adecuado y verosímil que esta venta que celebraran los Lavalle criollos a favor de sus vecinos de Trujillo, los criollos Cabero Muñoz  [...], [quienes] se instalaron en el palacio de Lavalle e introdujeron como nuevos propietarios, su cuartelado blasón y corona marquesal.
En cuanto al jeroglífico heráldico de los dos leones enfrentados acompañados de otras piezas, es vasco y bien vasco desde muy antiguo tiempo y no fué necesario importarlo de Italia. También en campo de oro, dos leones de gules puestos en pelea y superados de tres lises azules traen los Iraola guipuzcoanos y desde épocas remotísimas la torre de Muncharaz en la vizcaína Abadiano, luce su característico blasón de los dos leones disputando una madeja de hilos, entre un castillo arriba y un aspa abajo, y en punta un águila  explayada [...] 
Escudo del Cardenal Lavalle
Al parecer entonces los Della Valle de Roma tomaron las armas (a veces reemplazando los leones, por "due lupi") del Cardenal vizcaíno D. Andrés de la Valle, y nó a la inversa.
Todo ha vuelto a su lugar, todos los Lavalle —incluida la bisabuela materno-materna de nuestros hijos, Da. Marta Lavalle Cobo de Quirno (1882-1970)— retienen documentalmente su añejo y no disputado blasón tradicional. También el Regimiento 4 de Caballería General  Juan Lavalle vela sus gloriosas armas en la más estricta seguridad documental". 
Aquí termina el artículo. Aunque se interna en complejas cuestiones genealógico-heráldicas que nos apartan de la Argentina -ámbito de este Blog-, creemos que es interesante seguir la historia de las armas de Lavalle, que luego tomó para sí el Regimiento de Caballería N° 4, "Coraceros de Lavalle". Culminando esta serie, mañana -recordando un nuevo aniversario de la muerte del general Juan Lavalle- volveremos sobre el escudo de Lavalle y sobre el regimiento que lleva su nombre.

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