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sábado, 16 de julio de 2011

Escudo de Viedma (Río Negro)

La advocación mariana de Nuestra Señora del Carmen, cuya fiesta celebramos hoy, es sin duda una de las más populares.


La Virgen del Carmen les dio su nombre y su patronazgo, no sólo a muchísimas personas en todo el mundo, sino también a innumerables ciudades y regiones. 

Nuestra Señora del Carmen de Cuyo

Entre ellas cabe mencionar a la ciudad de Viedma, capital de la provincia de Río Negro, unida a su vecina  Carmen de Patagones en la provincia de Buenos Aires.

Ambas ciudades,  Viedma y Carmen de Patagones, nacieron juntas  el 22 de abril de 1779.  Ese día el Comisionado Real, Francisco de Biedma [o Viedma] y Narváez, fundó, en la margen sur del Río Negro, un  fuerte al que llamó precisamente Nuestra Señora del Carmen. Fue la primera población estable de origen europeo en tierras patagónicas. Más tarde, a causa de una inundación, el asentamiento se trasladó a la otra orilla del Río Negro (donde se halla ahora Carmen de Patagones).

Viedma fue, así, el "barrio sur" del fuerte del Carmen. En 1878, al trazarse los límites entre la Provincia de Buenos Aires y la nueva Gobernación de la Patagonia, Viedma y Carmen de Patagones se separaron; Viedma se convirtió en la capital de dicha Gobernación. Cuando se creó el Territorio Nacional de Río Negro, Viedma fue declarada también su capital. Al transformarse Río Negro en provincia, en 1957, Viedma fue capital provisoria hasta que en 1973 una ley provincial le reconoció definitivamente  la condición de capital provincial.

El escudo de la ciudad de Viedma es este:



En una suerte de  "apéndice" a la Carta Orgánica Municipal de Viedma, que se puede descargar desde el sitio web de la Municipalidad, puede leerse la descripción y explicación del escudo de la ciudad, bajo el título "Memoria del Escudo Municipal". Exponemos a continuación la imagen de la primera parte:


A continuación ese mismo texto ofrece la explicación correspondiente,  bajo el título "Significado de los símbolos y colores del escudo".  La transcribiremos a continuación,  pero no en forma textual, ya que el texto tiene muchos errores de ortografía y de sintaxis.  Los párrafos que sí sean citados textualmente aparecerán, como es norma en este Blog, entrecomillados y en cursiva.

«Su forma exterior, heráldicamente denominada 'española', recuerda el origen de la ciudad de Viedma».

Las calderas y el palo de gules evocan las primeras armas del linaje de  Biedma: «De oro, con ocho caldera de sables puestas en dos palos».  O bien: «De oro, con un palo de gules acostado de ocho caldera de sable, cuatro a cada lado».  

Este palo, se afirma citando el Diccionario Heráldico de  García Carraffa,  fue concedido por   merced real a Iñigo Iñiguez de Biedma en premio de la hazaña que llevó a cabo salvando del cautiverio de los moros a una reina de Aragón.

El segundo cuartel, inferior, de plata, está cargado con tres símbolos inspirados en el Escudo de la Provincia de Río Negro: la cruz, un sable militar, y una lanza indígena.

La cruz es  un homenaje a «la conquista espiritual y cultural llevada a cabo por el cristianismo».

Escudo de la Provincia de Río Negro

 
El sable rinde homenaje «al valor del soldado argentino» y a los caídos en las Campañas del Desierto.
  
La lanza «encarna la voluntad de defensa y soberanía puesta al servicio de la Nación».

La faja ondulada de sable que separa ambos campos representa al Río Negro, a cuyas riberas fue fundado el conurbano de Viedma y Carmen de Patagones.

El sol naciente,  tomado del escudo provincial,  tiene 19 rayos flamígeros y rectos alternados, como el sol de aquel escudo, y manifiesta la pertenencia de  la ciudad a la provincia de Río Negro.

Aclaro que las referencias al escudo de Río Negro hay que entenderlas en relación con el escudo tradicional de la provincia, que aparece junto a estas líneas, ya que recientemente apareció un nuevo y desafortunado escudo para Río Negro,  que ocupará una próxima entrada

La Municipalidad, pero sobre todo el Concejo Deliberante de Viedma,  usa el escudo municipal en su página web.



Pero el año pasado, una Convención Constitutente reformó la Carta Orgánica Municipal y añadió al final una "Recomendación" que, pese a su extensión, considero oportuno transcribir íntegramente:

     Tanto las banderas como los uniformes y los escudos tuvieron su origen en la antigüedad como elementos de guerra. En los tiempos en que se libraban batallas en territorios amplios, con gran movimiento de tropas y se libraba una lucha cuerpo a cuerpo, resultaba indispensable saber hacia dónde dirigirse en cada momento y también reconocer a los propios y a los enemigos. Las banderas de colores fácilmente reconocibles flameando por encima de las cabezas permitían ser vistas y seguidas en los desplazamientos colectivos. Por su parte, los escudos tenían un primer fin de protección corporal pero también de identificación, en la medida en que incorporaban imágenes distintivas que evitaban la confusión.

     Poco a poco esas imágenes fueron adquiriendo un contenido simbólico que iba más allá de su objetivo inicial para convertirse en elementos aglutinantes y motivadores del grupo como unidad al representarlo diferenciándolo de los otros.
     Las banderas y los escudos fueron incorporando la representatividad del poder del grupo o la comunidad, fueran éstas tribus, clanes, naciones, ciudades estado, feudos o imperios, trascendiendo su papel guerrero o militar para adoptar un valor institucional y civil.
     Los símbolos hacen a la identidad de los Pueblos. Esa identidad es producto de su devenir histórico. Es una construcción colectiva social y es la que permite reconocer las diferentes formas de pertenencia.
     Si bien es cierto que los símbolos, en tanto guía e hilo conductor de la coherencia de las acciones colectivas trascendentes que articulan la relación entre pasado presente y futuro, deben tener permanencia en el tiempo, no lo es menos que en tanto producto social deben propiciar la identificación de la comunidad con los valores comunes que sustentan a esa Comunidad en determinado momento histórico y a la interpretación que a la luz de esos valores hace de los hitos trascendentes su pasado, asumiendo la continuidad. Por eso, los símbolos de una Comunidad no son inmutables.
     En ese contexto es preciso analizar si el actual Escudo de la ciudad de Viedma es hoy fiel representación de los valores y sentimientos de los viedmenses, en virtud, justamente, de su origen y en comparación con nuestra actualidad democrática y plural, la voluntad de integración cultural y social, la reivindicación de la vocación irrenunciable de capitalidad histórica, no sólo del Territorio y la Provincia de Río Negro sino de la Patagonia toda y de la interpretación social de sucesos históricos que marcaron nuestro desarrollo.
     Del análisis realizado en la Comisión de Redacción surgió que es necesario modificar nuestro Escudo porque ha perdido la representatividad de los valores que como viedmenses compartimos. Dicha tarea debe ser llevada a cabo con sumo cuidado, absoluta seriedad y plena conciencia de su trascendencia. Arribar a la selección de unas pocas imágenes comprensibles para todos, respetuosas de la continuidad histórica y plenas de contenido que muevan a la identificación colectiva de las generaciones actuales y futuras es una labor delicada que debe atenerse a las reglas de la Heráldica para así, en clara síntesis representativa a través de forma, imágenes, colores y palabras, insertarse en el más amplio universo simbólico. El conjunto de los símbolos siempre conforman un lenguaje convencional y, como tal, aquellos elementos formales que elegimos y la manera en que los agrupamos e integramos constituye una expresión y un mensaje. Un escudo no es, no puede ni debe ser, una creación libre que busca una expresión estética sino un símbolo que represente clara e inequívocamente el sentir esencial de la comunidad a la que representa.

     Por todo esto los Convencionales Constituyentes de Viedma en el año 2010 recomendamos al Concejo Deliberante que convoque a un Concurso para la creación de un nuevo Escudo para Viedma, contando con el asesoramiento especializado de expertos en la Heráldica.

Dos reflexiones parcialmente contrapuestas suscita esta "Recomendación".

Por un lado, la "Recomendación" es un ejemplo más de la triste manía  de cambiarlo todo, de modificar incluso los símbolos más antiguos para adaptarlos a lo políticamente correcto. 

Porque a nadie escapa que esta recomendación, en su lenguaje sibilino,  no se refiere a los ocho calderos ni al palo de gules, sino a la cruz y al gorro militar. Hoy no es políticamente correcto ensalzar las Campañas al Desierto; y una cruz en un escudo se presenta en los círculos "progres" como si fuera una afrenta a la "actualidad democrática y plural". Lo mismo ha pasado, por motivos parecidos, con el escudo provincial y con otros símbolos argentinos.

Por el otro, al menos, la "Recomendación" en dos momentos hace referencia  a "las reglas de la Heráldica" y al  "asesoramiento especializado de expertos en la Heráldica", del que, debemos decirlo, carecen la mayoría de los escudos municipales argentinos.

Ojalá esta prudencia cunda, y la anterior manía cese.

viernes, 15 de julio de 2011

Fachadas: Salguero 2983

Un elegante edificio, destinado actualmente a ser sede de un restaurante, ostenta sobre su puerta principal esta decoración:


Parece ser un escudo partido,  y en la parte superior del primer campo lleva tres estrellas puestas una y dos. Nada más podemos conjeturar sobre este motivo decorativo, que tiene al menos reminiscencias heráldicas.

jueves, 14 de julio de 2011

"Todos los barrios porteños ya tienen escudo propio"

La noticia apareció el lunes en la edición digital del diario Clarín,  varios amigos me la hicieron llegar por distintos medios,   y este Blog no puede ser ajeno a ella: "Todos los barrios porteños ya tienen escudo propio".


Transcribo a continuación los párrafos principales de la nota del matutuno, que puede leerse completa en este link.

«Debieron pasar 22 años para que los 48 barrios porteños tuvieran cada uno su propio emblema. Representan una parte de su historia y los íconos que mejor los identifican. Edificios, esquinas, lugares, leyendas e historias del pasado. Emblemas a través de los que se puede adivinar a veces el origen del barrio, a los personajes que dejaron su impronta y los rincones que los hacen únicos. Así Carlos Gardel asoma imperante en el de Balvanera y el “Polaco” Goyeneche en el de Saavedra; la basílica San Carlos Borromeo domina el emblema de Almagro, la “Redonda” hace lo propio en Belgrano y la de San Cayetano luce en el escudo de Liniers, en el oeste de la Ciudad.

“Se cumplió el objetivo número uno: que todos los barrios tuvieran su emblema. El próximo paso es que las escuelas, los CGPC y las comisarías los incorporen . Creo que el desafío final será lograr un sentido de pertenencia de los vecinos con sus insignias”, dijo María Isolina Peña, del programa Pasión por Buenos Aires.


(...)


La idea de que cada barrio tuviera su emblema data de 1989, cuando el polémico intendente de Buenos Aires, Carlos Grosso, firmó un decreto impulsándolos. “El proyecto nació incluso antes que se declarara la autonomía de la Ciudad. En general lo que he podido ver es que los emblemas representan más lo material que lo simbólico: es decir, las plazas o los edificios, más que los hechos históricos. Y lo que lamento respecto a la creación de cada uno es que no hayan participado más activamente las escuelas. Los chicos hubieran sido una fuente inagotable de ideas”, opinó el historiador Eduardo Lazzari, uno de los mayores especialistas en la historia de los barrios porteños.



Lazzari promueve la idea de que se reconozca también a los casi 50 barrios no formales, tan identificados por la gente como los formales. Por ejemplo Once, Congreso, Las Cañitas, Abasto, La Imprenta, Bajo Flores, Belgrano R, Palermo Viejo y tantos otros. “Estos barrios informales podrían tener sin dudas sus propios emblemas. Tienen su propia identidad, quién puede negarlo”, argumenta Lazzari. (...)


Por el momento falta difusión para que los vecinos conozcan sus emblemas y los tomen como propios. Algunas juntas históricas –hay unas 40 sólo en la Ciudad– proponen que se los incluya en otros lugares, más allá de las plazas y las esquinas representativas: por ejemplo hacer stickers para pegarlos en los comercios, incluirlos en los periódicos barriales, colocarlos junto a los escudos de las escuelas o imprimirlos incluso en los impuestos de la Ciudad. También en centros de jubilados y centros culturales. Lo cierto es que, pese a que algunos tienen mas de una década de vida, son muy poco conocidos por los vecinos».



Este Blog ya se ocupó del tema de los emblemas barriales,  adelantando la opinión de que algunos no merecen la categoría de "escudos" y otros son realmente feos.

El pasado 16 de mayo  hicimos referencia a  un emblema barrial en concreto: el de Recoleta. Pronto nos referiremos al emblema de La Boca. Y más adelante nos iremos ocupando de otros emblemas barriales, al menos los concebidos según cierto criterio heráldico.

miércoles, 13 de julio de 2011

Fachadas: Avellaneda y Boyacá

Un vitral con un motivo heráldico,  en las cercanías de la esquina mencionada, es la única imagen que proponemos hoy

martes, 12 de julio de 2011

Escudo del Congreso de Tucumán

Las 13 estrellas del escudo de San Miguel de Tucumán,  al que nos referimos el 9 de julio en celebración del Día de la Independencia,  nos hicieron iniciar una  investigación que  terminó llevándonos por caminos insospechados. En efecto, al indagar acerca del Congreso de 1816, descubrimos un dato que desconocíamos: el Congreso de Tucumán tuvo su propio "escudo" (ya veremos el porqué de las comillas).

La historia da comienzo el 12 de julio de 1816, y por ello hemos elegido la fecha de hoy para esta nota.


Tres días después de la solemne Declaración de la Independencia, esto es, en la sesión del 12 de julio, "el presidente Laprida  -nos dice Vicente Sierra, en el tomo VI de su "Historia de la Argentina"- propuso establecer un sello propio del Congreso".  En nota al pie se explica allí mismo que "el sello de la Asamblea General Constituyente,  que pasó a ser el actual escudo argentino, dejó de ser usado después de abril de 1815".  La Asamblea General Constituyente a que se refiere Sierra en esa nota es, naturalmente, la Asamblea del Año XIII.

Sin embargo,  el diputado Sánchez de Bustamante objetó la sugerencia de Laprida,  considerando "que convendría esperar a que se fijase la forma de gobierno a la que debían ser alusivos las armas y los timbres que lo compondrían".  Los diputados  consideraron acertada la observación de Sánchez de Bustamante y no se innovó al respecto.

Por ello, "el Congreso de Tucumán se encontró sin sello" cuando semanas más tarde, el 29 de agosto, debió extender credenciales para un emisario que debía pasar al Brasil por una protesta diplomática. "Se dispuso entonces usar un sello provisional que tendría los signos de un río, algunas montañas y un sol naciente, cuyo cuño fue confiado con urgencia al arte de un tallista que había en San Miguel de Tucumán", sigue diciendo Sierra.

En 1966, al cumplirse el sesquicentenario de la Independencia, Ediciones Theoría publicó un libro llamado "El Congreso de Tucumán", bajo la dirección del padre Guillermo Furlong sj y la coautoría de varios historiadores de renombre.  Allí se ratifica lo que acabamos de relatar. En el capítulo titulado "Visión panorámica de la labor del Congreso", de Oscar Luis Ensinck, se menciona,  en la crónica correspondiente al 29 de agosto de 1816, que los emisarios eran dos y llevarían en su diploma "un sello provisional, compuesto 'con los signos de un río, algunas montañas y un sol naciente'".



Pese al título que elegimos para esta entrada, no estamos hablando propiamente de un escudo, sino de un sello, de un sello para lacre. El sello de la Asamblea del Año XIII, o se había perdido, o se había deteriorado, o simplemente dejó de usarse como tal. Pero sabemos que las Armas de la Asamblea, es decir, nuestro actual  Escudo Nacional, siguieron usándose, por ejemplo en el gallardete que Belgrano donó a Jujuy en 1813,  y, poco después de la Declaración de la Independencia,  en la bandera del Ejécito de los Andes.

Bandera obsequiada por Belgrano a Jujuy




Bandera de los Andes

Es más: de hecho, el Escudo Nacional (creado como "sello del Poder Ejecutivo") se  utilizó en la portada de "El Redactor del Congreso Nacional", órgano oficial del Congreso de Tucumán, editado e impreso en Buenos Aires a partir del 1° de mayo de 1816.



(Al llegar a este punto no puedo seguir sin hacer una referencia a la frase en latín que encabeza la portada de "El Redactor", aunque ello implique desviarme del tema. "Steriles transmisimus annos. Haec oevi mihi prima dies, hace limina vitae". Son dos versos de las "Silvas" del poeta Estacio: "Los años han pasado estériles. Este es para mí el primer día del tiempo, este es el umbral de la vida". Una referencia al nuevo comienzo que se avizoraba como fruto del Congreso, como en efecto ocurrió).

Sello del Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas,
según decreto del 12 de marzo de 1813

Pero volvamos a nuestro tema. Días después de disponer que el Poder Ejecutivo usara el sello de la Asamblea con el texto que se ve en la imagen de arriba, la Asamblea del Año XIII decretó también, el 27 de marzo de 1813,  que deberían sustituirse "las armas del Rey que se hallan fijadas en lugares públicos" y las que tuvieran "en escudos o de otro modo, algunas corporaciones", por "las Armas de la Asamblea, y sólo permanecerán de aquel modo en las banderas y estandartes que las tengan". Ello  indica que son verosímiles las representaciones pictóricas de la Declaración de la Independencia cuando muestran, en la pared de la sala de sesiones, detrás de la presidencia, la presencia del Escudo Nacional.


Por todo ello, el sello que mandó hacer el Congreso en agosto de 1816 no tuvo otra función que la de autenticar documentos, y nunca se transformó -como sí ocurrió con el sello de la Asamblea de 1813- en escudo propiamente dicho.

Dije al comienzo que desconocía la existencia de este sello. Debí decir que no lo recordaba, porque en una separata especial de la revista "Anteojito" dedicada al 9 de julio de 1972, a la que hice referencia hace tres días y de la  cual proceden también las dos ilustraciones que anteceden (el escudo del Poder Ejecutivo y la escena de la Declaración de la Independencia), aparece también una imagen del sello del Congreso a que estamos haciendo referencia: la que se muestra a continuación.



Como hace casi cuarenta años que conservo ese suplemento, y lo habré hojeado en más de una ocasión,  evidentemente vi muchas veces este sello, y no lo recordaba.


lunes, 11 de julio de 2011

Escudo de monseñor Jorge Chalup

Hoy se cumplen 45 años de la muerte del primer Obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Ramón Chalup.

Nacido en 1911 en Corrientes, ingresó en el Seminario de Itatí en 1925. También estudió en el Seminario Metropolitano de  Devoto  en Buenos Aires.   En 1935 fue ordenado sacerdote en la Catedral de Corrientes.  El 13 de marzo de 1957 fue designado como Obispo de Gualeguaychú y recibió la consagración episcopal el 9 de junio de ese año.  Falleció el 11 de julio de 1966.

En recuerdo de este aniversario nos dedicamos hoy a su escudo episcopal, que tomamos, como la información que sigue en cursiva, del sitio web de la diócesis, citada en forma textual:



"La forma del escudo es clásica. Está dividido en tres sectores.

Nuestra Señora
de Itatí
En el ángulo superior se encuentra la sagrada Eucaristía, envuelta por nubes blancas que flotan en un fondo azul.

Las dos partes inferiores son de color oro y plata, como los colores papales.

Sobre el lado diestro del escudo se divisa, en lo alto, a la izquierda, una estrella de plata, figura de la Santísima Virgen María, que arroja sus rayos sobre un campo surcado por un río. Todas estas figuras se refieren a la Madre de Dios, bajo la advocación de Ntra. Señora de Itatí, de la cual el Obispo Chalup es devoto.

En la parte derecha hay una vara de lirio florecida y la inscripción "Id a José".

El lema escogido es extraído del Apóstol San Pablo: "Veritatem facientes in charitate", que significa "Siguiendo la verdad con caridad". Es torno al lema el Obispo desarrolló su acción pastoral.

Finalmente corona el escudo religioso el sombrero o "capello" con cordones y doce borlas".


Una palabra sobre la frase "Id a José" que aparece en el tercer campo.  Procede del libro del Génesis (41, 55) y pertenece al relato sobre el hijo de Jacob que obtuvo en Egipto la confianza y el favor del Faraón,  por lo que se convirtió en intendente de los graneros de Egipto.  Cuando el hambre asolaba los pueblos vecinos y acudían al Faraón en demanda de trigo para subsistir, este les decía: "Id a José y haced lo que él os diga" (“Ite ad Ioseph et, quidquid vobis dixerit, facite”).  La Iglesia  ha aplicado la frase en sentido acomodaticio a José, el padre adoptivo de Jesús.

Por otra parte,  la frase del lema episcopal, "Veritatem facientes in charitate", está tomada de la Carta a los Efesios (4, 15): "veritatem autem facientes in caritate crescamus in illum per omnia, qui est caput Christus":   "...viviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente, unidos a Cristo. Él es la Cabeza".

Un escudo mal logrado, si se me permite la opinión.

sábado, 9 de julio de 2011

Escudo de San Miguel de Tucumán (Tucumán)

La ciudad de San Miguel de Tucumán fue fundada por Diego de Villarroel el 31 de mayo de 1565, y trasladada a su actual ubicación en 1685.



En 1816, a la ciudad de Tucumán le correspondió la gloria de ser sede del Congreso que el 9 de julio declaró la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.  Precisamente al celebrar hoy el aniversario de la independencia argentina, dedicamos esta entrada a las armas de la ciudad,  las cuales,  como puede verse, recogen el recuerdo de aquella fecha histórica y de la casa que fue asiento del célebre Congreso.

"Casa Histórica" donde se celebró el Congreso de Tucumán
(foto propia)


La página web del gobierno municipal de la capital tucumana ofrece información acerca del escudo (como siempre, los fragmentos entrecomillados y en cursiva son textuales).

El 14 de octubre de 1898,  el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán "ordenó sacar a concurso el modelo para el Escudo de la ciudad de Tucumán". La ciudad usaba hasta el momento el escudo nacional.   "Se instituyó como premio una medalla de oro y un diploma". Se presentaron 21 proyectos. El  7 de Diciembre,  "el Concejo sancionaba como Escudo de la ciudad de Tucumán el presentado bajo el lema "Labor Honesta", de Paulino Rodríguez Marquina".

Moneda de 50 centavos,
actualmente
en circulación,

con la imagen
de la Casa Histórica

en su reverso
La correspondiente Ordenanza Municipal describe de este modo el Escudo de Armas de la ciudad de Tucumán:    el mismo será "cuadrilongo, redondeado por sus dos ángulos inferiores y terminado en punta en su base. Su campo será de plata, ocupando su centro la Casa de la Independencia, sin tocar la bordura. Su bordura será azul, con la inscripción '9 de Julio de 1816´ en la parte superior y 13 estrellas distribuidas entre la diestra y la siniestra y la punta. La inscripción y estrellas son de oro. Orlarán el todo, dos ramos de laurel, en cuya unión inferior, o sea la punta del escudo, un lazo con los colores nacionales (azur y blanco) ostentará la divisa "SEMPER PRIMA". Coronará el escudo un sol esplendente".

El significado del escudo, según la misma fuente:

"El campo de plata es el símbolo de la verdad, de la pureza y de la paz.
El azul de la bordura corresponde a los colores de la enseña nacional y representa la justicia.
Las 13 estrellas representan las 13 provincias que enviaron sus representantes al Congreso de Tucumán y fueron: Tucumán, Buenos Aires, Charcas, Mizque, Chichas, Mendoza, San Juan, La Rioja (que no figura en el registro especial de la Nación), Catamarca, Santiago, Salta, Jujuy y Córdoba.
El Sol esplendente se considera como símbolo que corresponde a la Ciudad de Tucumán, pues con la Declaración de la Independencia brilló esplendente sin ocultar sus rayos como los oculta el Escudo Nacional. (...) El sol naciente adoptado por la Nación, es el sol de Mayo, que principió a brillar sobre la América del Sud, pero también el sol cuyo brillo fue atenuado por las nubes de Vilcapugio y Ayohuma, mientras que el sol de Julio ha brillado esplendente, para no volver a nublarse.
Los laureles corresponden al Campo de las Carreras y a la Liga del Norte.
La divisa es "Siempre Primera".

El mismo sitio de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán cita como "fuente de información"  respecto del escudo y de su simbolismo, a la obra "Censo de la Capital de Tucumán, 1913" de Paulino Rodriguez Marquina (es decir, el autor del escudo).


Esta entrada  podría terminar aquí... pero me generó dudas la lista de "las 13 provincias que enviaron sus representantes al Congreso de Tucumán"  simbolizadas en el escudo por las 13 estrellas.  Era llamativa la ausencia de San Luis en el listado, y además, ¿qué significaba la frase sobre La Rioja ("no figura en el registro especial de la Nación")?

Eso determinó que comenzara a investigar acerca de la lista de provincias representadas en el Congreso. Y me llevé algunas sorpresas.

Mi primera fuente fue un viejo suplemento especial de la revista Anteojito en homenaje al 9 de julio de 1972. Al fin y al cabo, de publicaciones como esas aprendimos muchas cosas en nuestra infancia. La lista, junto a la ilustración que puede verse más abajo, incluye a "Buenos Aires, San Luis, Córdoba, Mendoza, San Juan,  La Rioja,  Catamarca,  Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Charcas (o Chuquisaca), Mizque y Chichas". Es decir, 14 provincias.

En Internet la cosa no es más sencilla. En el sitio de EducaRed,  por ejemplo, se lee que "quince provincias enviaron sus representantes al Congreso de San Miguel de Tucumán: Buenos Aires, Tucumán, La Rioja, San Luis, Catamarca, Córdoba, San Juan, Mendoza, Santiago del estero [sic], Salta, Jujuy, Charcas, Mizque y Chibchas [sic] (las tres últimas, hoy parte del territorio de Bolivia)".  Curiosamente, dice "quince",   pero la enumeración incluye sólo 14 provincias.

En el capítulo quinto del  libro de Vicente Sierra "Historia de la Argentina" se relata el modo en que fueron elegidos los diputados al Congreso.  Se mencionan en sendos párrafos las elecciones celebradas en Buenos Aires, Tucumán, Mendoza, San Juan, San Luis, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, Córdoba, Jujuy y Salta; y luego, en un acápite titulado "Otras elecciones", menciona las de Charcas, Chichas, La Plata, Mizque y Cochabamba. Con ello  se  complican  aun  más las cosas, pues  la lista se amplía a 16 jurisdicciones. Por otra parte, ¿no son "Charcas" y "La Plata"  nombres que recibió la misma ciudad actualmente denominada  Sucre (que también se llamó Chuquisaca, como leemos en "Anteojito")?

Una pista para entender la diferencia en los listados la puede dar el hecho de que  no todos los diputados electos llegaron a tiempo para el Congreso, que inició sus deliberaciones el 24 de marzo de 1816,  apenas se alcanzó el quórum de 21 diputados. Y también hubo alguno que tuvo que retirarse antes del 9 de julio. Concretamente, mientras el Congreso deliberó en Tucumán, llegaron allí 33 diputados, 31 de ellos antes del 9 de julio; de estos 31, sólo 29 firmaron el Acta de la Independencia,  ya que Corro (diputado por Córdoba) cumplía una comisión fuera de la ciudad,  y Pueyrredón (diputado por San Luis) había sido elegido Director Supremo. Más tarde, "luego del 9 de julio se agregaron Carrasco, de Cochabamba, e Iriarte, de La Plata",  nos dice Enrique M. Mayocchi en el capítulo "Rasgos biográficos de los congresistas" de la obra "El Congreso de Tucumán", dirigida por Guillermo Furlong sj (de donde hemos tomado los datos de este párrafo).



La lista de los firmantes del Acta de la Independencia puede dar otra pista acerca del por qué de las 13 estrellas del escudo de la ciudad de Tucumán. En efecto, se encuentran representadas allí 13 provincias, las mismas mencionadas en el sitio web de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán (Tucumán, Buenos Aires, Charcas, Mizque, Chichas, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Santiago, Salta, Jujuy y Córdoba).  La ausencia de San Luis se explica porque, como dijimos,  su único diputado, Juan Martín de Pueyrredón, había asumido como Director Supremo de las Provincias Unidas,  y en consecuencia no se hallaba en Tucumán, sino en Buenos Aires.

Si aceptamos que el número de estrellas del blasón municipal de San Miguel de Tucumán corresponde, no al de las provincias que enviaron diputados al Congreso General, sino al de las provincias efectivamente representadas en el Acta de la Independencia, se aclara uno de los puntos en duda.

Sobre el otro asunto, la enigmática frase sobre La Rioja ("no figura en el registro especial de la Nación") no hemos hallado ninguna referencia en la bibliografía consultada (que se detalla al pie). El diputado por La Rioja fue Pedro Ignacio de Castro Barros, a quien Enrique M. Mayocchi, en su obra ya mencionada, llama "una de las figuras más íntegras del clero católico argentino y un varón de relieves singuares en las luchas civiles".  Lo único "fuera de lo común", según el relato de Vicente Sierra acerca de cómo se eligieron los diputados al Congreso,  es, respecto de Castro Barros, que  "no se tienen detalles de su elección, que corrió a cargo del Cabildo".






Bibliografía:

Vicente D. Sierra, "Historia de la Argentina" (Tomo VI, "Independencia y Anarquía") - Buenos Aires, Ed. Científica Argentina, 1965

Guillermo Furlong sj y otros, "El Congreso de Tucumán" - Buenos Aires, Ed. Theoria, 1966