Buscar en este blog

jueves, 26 de febrero de 2026

“Cuando un funcionario es inepto e ignorante, cambia nombres de calles o escudos”

“Cuando un funcionario es inepto e ignorante, cambia nombres de calles o escudos”: la dura pero certera frase del título fue pronunciada por Gregorio Caro Figueroa, historiador y periodista salteño, en relación con el proyecto presentado el año pasado para cambiar el escudo de la ciudad de Salta. A esa ridícula iniciativa y a sus repercusiones nos hemos referido ayer.

Pero hoy queremos retomar la frase, más allá de Salta, para mostrar cuán ciertas  y universales son, en la Heráldica argentina, las palabras de Caro Figueroa, que añadió además las frases que iremos intercalando en negrita.  También iremos añadiendo frases de otro autor, tomadas de la nota titulada "No es un logo, ¡es un escudo!"

Hay dos tipos de cambios que hacen los funcionarios tan cabalmente calificados por Caro Figueroa: 
-directamente cambiar (o intentar cambiar) un escudo tradicional
o una bandera,  por motivos generalmente ideológicos,                
-o bien transformarlo en un insulso logo. 

Veamos algunos ejemplos.



1) Bandera de la Ciudad de Buenos Aires

Hace unos años se presentó un proyecto para cambiar la bandera de la Ciudad. La autora de la propuesta (Caro Figueroa la calificaría de "ignorante") señaló que  el escudo de Garay, presente en la enseña, "refleja mediante una cruz sangrante [sic] un odio religioso que nada tiene que ver con la convivencia pacífica de todos aquellos que profesan sus credos con absoluta libertad". "Sangrante", dice la "iletrada", porque en la descripción de la cruz suele decirse "sangrienta", es decir, simplemente... roja.  "Odio", dice la "inepta", sólo por el hecho de que se muestra una cruz cristiana, mientras que donde en realidad se percibe odio (hacia la fe cristiana) es en las palabras de la susodicha. La trasnochada propuesta añadía que la bandera contiene supuestamente "símbolos autoritarios y monárquicos".  Demasiadas ridiculeces juntas.


Afortunadamente esos proyectos trasnochados no han prosperado.


“Los iletrados y trasnochados seudo ‘progresistas’ (...)  desprecian lo que ignoran”
(Gregorio Caro Figueroa)


2) Escudo de la Ciudad de Buenos Aires

En 2012 se adoptó una versión autodefinida "actualizada y moderna" del escudo oficial del siglo XVII.

Pero los "cráneos2 que rediseñaron el blasón, seguramente duchos en diseño gráfico pero no en Historia ni en Heráldica, omitieron el ancla del escudo porteño. No se trata de una detalle menor: el ancla es símbolo de la condición de puerto que ostenta Buenos Aires, que la caracteriza desde su fundación... y que incluso da nombre a los nacidos en ella. El ancla es, pues, un elemento identitario central del escudo porteño (justamente: "porteño"). Pero estos genios le quitaron, a la ciudad-puerto, el símbolo de que Buenos Aires es, precisamente y ante todo, un puerto.




Por otro lado, ¿qué tenía de malo el soberbia versión de Juan Antonio Spotorno?

“La arrogancia suele ir de la mano de la ignorancia” 

(Gregorio Caro Figueroa)



3) Escudo de Mendoza:

A veces la deformación o la "logotización" del escudo se ampara en la fórmula de "logo de gestión" o "marca de gestión":

Mendoza sufrió ese proceso dos veces. Primer mandato del gobernador:
Se han perdido las manos unidas y los laureles atados con los colores nacionales. Hay que ser adivino para descifrar en el campo  inferior el cuerno de la abundancia del escudo mendocino.

Segundo mandato:



Hay que
 "respetar  (...) la historia del escudo, en lugar de seguir inventando nuevos símbolos con cada nueva gestión de Gobierno, bastardeándolo al utilizarlo como marca de gestión"  (Francisco Yantorno).



4) Escudo de Tucumán:



Aquí hay una alteración sustancial del escudo, que en realidad se parece más al de la capital tucumana que al de la provincia, como se echa de ver en esta equivocada publicación que hallamos en Instagram (nótese nuestro comentario).




Para el nuevo símbolo tucumano se adoptó la fórmula "escudo de gobierno", como veremos enseguida, pero por la imagen que  acabamos de mostrar, en que es llamado "escudo provincial", se advierte que esos malabarismos dialécticos de diseñadores y gobernantes inducen a confusión. Leamos lo que dice la publicación en Instagram cuya imagen hemos mostrado:

El escudo de Tucumán: del pasado glorioso al presente productivo. Un símbolo puede cambiar… pero su esencia sigue viva.

Actualmente, Tucumán tiene dos escudos oficiales: el histórico, que nació en tiempos de independencia, y el moderno, que celebra su identidad actual. ¿Qué diferencias y similitudes hay entre ellos?

☀️ Ambos tienen un sol: Uno representa la libertad de 1816. El otro, un limón brillante, que ocupa el mismo rol y a su vez habla de la producción local.

🏠 Ambos celebran la Casa de Tucumán: El lugar donde nació la patria.

🌿 Uno tiene laureles y lanzas, el otro cañas de azúcar: La historia de una provincia que defendió la independencia… y que hoy sigue creciendo con raíces propias, con otro de sus elementos principales de producción.

Porque los símbolos también evolucionan. Pero si hay algo que no cambia, es el orgullo tucumano.

Como dijimos, se lo llama "escudo de gobierno" (?):



Por primera vez nos sorprendió verlo en carteleras publicitarias porteñas en julio pasado, cuando tomamos esta foto:



En el "escudo de gobierno" el sol ha sido reemplazado por un limón y el laurel por caña de azúcar. Sin palabras.

"Siempre tuve la idea de que el bastardeo de este tipo de símbolos comenzó con la intervención de diseñadores gráficos y equipos de trabajo sin conocimientos de heráldica y sin idoneidad técnica: diseñadores que no encuentran diferencia entre un «logo» y un escudo, entre una «marca de gestión» y un símbolo heráldico"  (Francisco Yantorno).


5) Escudo de Viedma

Nos referimos el 16 de julio de 2011 al  escudo de la capital rionegrina que estaba vigente entonces:




Pero advertíamos en esa ocasión que en 2010 una Convención Constituyente municipal había recomendado estudiar el cambio  de escudo:
Los Convencionales Constituyentes de Viedma en el año 2010 recomendamos al Concejo Deliberante que convoque a un Concurso para la creación de un nuevo Escudo para Viedma, contando con el asesoramiento especializado de expertos en la Heráldica.

Las motivaciones para esa "recomendación"  eran las típicas del discurso "progre" políticamente correcto,  las cuales pueden leerse en aquella entrada. 

Decíamos nosotros entonces:  «la "Recomendación" es un ejemplo más de la triste manía  de cambiarlo todo, de modificar incluso los símbolos más antiguos para adaptarlos a lo políticamente correcto.  Porque a nadie escapa que esta recomendación, en su lenguaje sibilino,  no se refiere a los ocho calderos ni al palo de gules, sino a la cruz y al gorro militar. Hoy no es políticamente correcto ensalzar las Campañas al Desierto; y una cruz en un escudo se presenta en los círculos "progres" como si fuera una afrenta a la "actualidad democrática y plural". Lo mismo ha pasado, por motivos parecidos, con el escudo provincial y con otros símbolos argentinos».

La frase final de la "recomendación" (que hablaba de "asesoramiento especializado de expertos en la Heráldica") y otros fragmentos de ella en que se decía que la tarea de cambiar el escudo debía "ser llevada a cabo con sumo cuidado, absoluta seriedad y plena conciencia de su trascendencia" así como "atenerse a las reglas de la Heráldica" se revelaron con el paso del tiempo como un ejemplo de cinismo, ya que el resultado del concurso convocado al efecto en 2012 fue este esperpento:


Ese escudo ganador del concurso suscitó tantas críticas, que debió ser modificado casi de inmediato en varios detalles.




Pero además,  hace años que el nuevo escudo no es utilizado por la ciudad de Viedma. Lo señalamos ya en 2021, pero al momento de escribir esta nota (septiembre de 2025) no sólo el sitio de la Municipalidad de Viedma tampoco lo usa en el encabezamiento de la página web,  sino que ni siquiera es posible encontrarlo mediante el buscador interno; tampoco aparece en redes sociales del municipio. En cambio, la ciudad usa como símbolo una letra V estilizada (sí, parece increíble, pero es así):
Sobre el escudo de Viedma hemos publicado varias entradas: por ejemplo,  aquí, aquí y aquí.


"En el universo de la heráldica y la simbología no existen elementos superfluos que el diseñador —o quien encargue el diseño— pueda eliminar a su antojo. Siempre consideré ese tipo de casos de diseño como proyectos sin compromiso y sin responsabilidad: un manoseo de nuestros símbolos que termina por quitarles todo su valor e identificación con la población" (Francisco Yantorno).


6) Colegio Cristo Rey

En el ámbito privado también pasan estas cosas. Veamos un solo ejemplo:



El Centro Educativo Cristo Rey tenía un escudo mejorable pero digno. Quién sabe qué "asesor" experto en "rebranding" imaginó que era mejor reemplazarlo por tres manchones de colores.

Lo digo con conocimiento de causa, porque en el colegio donde trabajé fue contratado hace unos años un "asesor" en  comunicación y redes sociales, que deslizó en un momento la idea de cambiar el escudo institucional. Gracias a Dios, le salimos al humo y la sugerencia no pasó de allí...


"¿Cómo un diseñador decide, irresponsablemente, tomar su propio camino e ignorar siglos de tradición? ¿Cómo es que, livianamente, se atreve a bajarle la categoría a un emblema de la cultura local? (...) Mientras se alza la bandera del progreso —un progreso mal entendido—, se pasan por alto y se destruyen valores históricos que constituyen los pilares de la identidad de la sociedad" (Francisco Yantorno).


7) Una yapa:

Aunque aquí no se puedan mencionar propiamente cambios de escudos, porque no conocemos que los haya habido, es imposible ignorar la lamentable tendencia a convertir los escudos episcopales en meros "logos de gestión", como vemos en los casos que siguen


Mons. D´Annibale (RIP), Obispo de Río Gallegos

Mons. García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires

Mons. Landra, Obispo Auxiliar de Mercedes-Luján



No hay comentarios.:

Publicar un comentario