El primero que nombra el Nobiliario es Juan de Gurruchaga, nacido en Zumárraga, en Guipúzcoa, Señor de la Casa de Gurruchaga.
Tenemos que esperar varias generaciones de descendientes de Juan de Gurruchaga para encontrarnos en el Río de la Plata. En la octava generación aparece Pedro Antonio de Gurruchaga Aizaga, quien, aunque nacido -como algunos de sus antecesores- en la Villa de Anzuola, se avecindó en Salta. Fue «Coronel de los Reales Ejércitos, Corregidor de la Provincia del Porco en el Perú y Gobernador del Fuerte de Cobos en el Tucumán». Contrajo matrimonio en Salta en 1763 con Manuela Fernández de Pedrozo y Saravia.
Frutos de ese matrimonio fueron tres hijos salteños: Pedro Antonio, nacido en 1765, abogado y presbítero, Cura Vicario de Santa María en Catamarca; Francisco de Gurruchaga Fernández Pedrozo, nacido en 1766, a quien nos referiremos enseguida; y José Antonio, nacido en 1771, esposo de Martina Silva y precursor de la independencia.
Francisco, el más célebre de esta familia, «pasó joven a educarse a España, donde se recibió de Abogado, Correo de Gabinete de S. M., Alférez de Navío de la Real Armada, precursor de la Independencia, Diputado por Salta se incorporó a la Primera Junta de Gobierno en 1810, creador de la primera escuadra nacional, Administrador de Correos de Salta de 1812-20 y 1824-40».
Se casó en San Juan en 1820 con Águeda Guerrero. Falleció en 1846.
Sus restos descansan en la Basílica y Convento de San Francisco de la ciudad de Salta.
En su honor, la Armada Argentina bautizó en 1975 al aviso ARA “Francisco de Gurruchaga”, que tuvo una destacada actuación durante la Guerra de Malvinas; al año siguiente, en su provincia natal, abrió el Liceo Naval Militar “Doctor Francisco de Gurruchaga”, instituto de enseñanza para cadetes femeninas, que funcionó hasta 1996.




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