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sábado, 2 de mayo de 2015

Escudo de monseñor Fabriciano Sigampa

Fabriciano Sigampa, nacido en provincia de La Rioja,  recibió la ordenacion sacerdotal para la misma diócesis en 1970. Fue designado Obsipo de Reconquista en 1985 y su consagración episcopal tuvo lugar el 3 de mayo de ese año: mañana se cumplirán  exactamente tres décadas.





A fines de 1992 le llegó su traslado como Obispo de La Rioja, sede de la que tomó posesión en marzo del año siguiente. En el año 2005 fue promovido a Arzobispo de Resistencia y se hizo cargo de esa Arquidiócesis en febrero de 2006.  En febrero de 2013 dejó su cargo por razones de edad.

Hemos visto su bonito escudo; aunque -por la cantidad de borlas del galero- se trata del blasón arzobispal, lo hemos hallado en el sitio oficial del Obispado de La Rioja. De allí procede también la explicación que sigue, no muy correcta desde el punto de vista del rigor heráldico, y a la que le hemos hecho algunas correcciones ortográficas y gramaticales.

"1. Sobre la CRUZ de Cristo (rojo) se apoya el escudo episcopal. Es la Cruz Pascual de Cristo: “Hemos sido redimidos por su sangre”. El Señor la ofrece a sus discípulos: “Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y me siga”. (Mt. 16, 24). Significa la misión de los cristianos: “Nosotros predicamos a Cristo Crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos” ( 1 Cor. 1, 23).

2. En esta Cruz se apoya el BÁCULO o CAYADO del obispo (amarillo oro). La Cruz, signo de la entrega de Cristo: “dar su vida por sus ovejas” (Jn. 10, 11). Es la misión del Obispo: apacentar el rebaño de Dios, velar por él con abnegación, siendo de corazón ejemplo para todos, a modo del Buen Pastor que ama y entrega su vida por sus ovejas (1 Ped. 5, 2-3).

3. Junto a la Cruz estaba MARÍA (Jn. 19, 25) (M amarillo oro), Madre de Cristo y de la Iglesia. La Iglesia nace del costado abierto del Señor. María, modelo perfecto de cristiano e imagen de la Iglesia, cuidará para que el Evangelio penetre nuestra vida y produzca frutos de santidad. A ella, el obispo confía su ministerio de Evangelizador y Catequista.

4. El celeste y blanco nos recuerda a la PURA y LIMPIA y a nuestra Bandera Nacional, signo de la identidad cultural del Pueblo Argentino. Nuestro compromiso con el Señor en la Nueva Evangelización es procurar que la FE, vivida, pensada y anunciada, llegue a hacerse CULTURA, allí donde van desapareciendo los valores humanos y evangélicos.


5. El Espíritu Santo (paloma blanca y rayos amarillo oro) ocupa un lugar eminente en la vida y misión de la Iglesia. Es el agente principal de la primera y ahora de la Nueva Evangelización. Queremos estar bajo su acción y dejarnos conducir por él. Él nos ayude a entender el sentido profundo de las enseñanzas de Jesús y nos impulse a asumir un protagonismo evangelizador, adulto y responsable. 

"Alegráos en el Señor" (Amarillo oro) es la invitación del Obispo a toda la Diócesis a vivir y transmitir la alegría que viene del Espíritu Santo".

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