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jueves, 21 de julio de 2011

Fachadas: Billinghurst 588



Hoy, sencillamente, un motivo heráldico sobre la puerta de la casa ubicada en Billinghurst 588.

miércoles, 20 de julio de 2011

Día del Amigo

En la Argentina se celebra hoy el Día del Amigo. Es sin duda una de las fechas más caras a los sentimientos de los argentinos, porque como dice el Martín Fierro:

"...pues que de todos los bienes
-en mi inorancia lo infiero-
que le dio al hombre altanero
Su Divina Majestá,
la palabra es el primero,
el segundo es la amistá".


En la pasada Nochebuena rendí homenaje a algunos de mis amigos a través de escudos de linajes cuyos apellidos coinciden con los suyos; hice lo propio con otro amigo en el día de su cumpleaños, hace un par de meses.




Hoy quiero hacer lo mismo con mis tres amigos del secundario. 

Pero antes de cumplir mi cometido,  pronuncio una vez más la profesión de fe de todo el que ama la Heráldica:  estos escudos no necesariamente pertenecen a ellos o a sus familias; simplemente coinciden los apellidos, y en esta "licencia" consiste justamente el "homenaje".

Hecha la aclaración, ¡feliz Día del Amigo!




martes, 19 de julio de 2011

Fachadas: Jorge Newbery 2662

En la fría mañana de ayer,  y pese a que amenazaba lluvia, me dirigí hacia Jorge Newbery al 2600 para registrar fotográficamente un escudo de cuya existencia me había informado, el día anterior,  mi colega Martina Spotorno.

Cuando llegué hasta allí, una intensa lluvia se abatía sobre la ciudad. Pero nada arredra a este cronista heráldico, de modo que, mojándome, tomé las fotos que siguen:



Es un escudo curioso. No parece meramente decorativo, porque lo hacen especial, tanto la presencia de la banda con el lema "Fide et amore", como el extraño timbre, un busto humano.  Fuera de eso, parece tener sencillamente una barra cargada  con tres flores.


Ahora bien:  investigando un poco el tema, encontramos que "Fide et  amore"  es el "motto" del linaje británico de los Conway:

Arms: Sable on a bend argent cotised ermine, 
a rose gules, between two annulets of the last
Crest: A Moor’s head side faced ppr, 
banded around the temples argent and azure
Motto: Fide et amore

Y el escudo de armas cuya descripción acabamos de transcribir puede hallarse en la Red con relativa facilidad, con diversos matices y con los lambrequines de varios esmaltes distintos;  por ejemplo, la versión que se ve aquí abajo:




Como vemos por la descripción y por la imagen, no se trata de una barra sino de una banda cotizada; no son roeles, sino una rosa y dos anilletes o anuletes.  La cabeza es de moro (la que sigue está tomada de otra versión del  escudo de la familia Conway).

Pero, ¿qué hace allí el blasón de los Conway?  ¿Quizás una rama de los Conway se afincó en el Río de la Plata? ¿Cómo y cuándo llegó a la calle Jorge Newbery 2662? ¿Qué los llevó a exponer su escudo en el frente de esa casa? ¿Fue un error el reemplazo de la banda y sus símbolos por la barra y los suyos? ¿O fue una adaptación del escudo original?  No podemos responder a ninguna de esas preguntas,   pero una vez más nos encontramos con la maravilla de la Heráldica y todo lo que ella encierra, en las calles de Buenos Aires.

lunes, 18 de julio de 2011

Instituto de Estudios Genealógicos del Uruguay

Aunque se llama "Heráldica en la Argentina", este Blog está abierto a las manifestaciones de esta disciplina (y de las  disciplinas que le están emparentadas) en los restantes países que formaron parte de la misma unidad política, las Provincias Unidas de América del Sur, a saber,  Paraguay, Bolivia y Uruguay.

Por ello presentamos hoy el escudo del Instituto de Estudios Genealógicos del Uruguay:


En el  sitio web del Instituto no hay información acerca del escudo, pero es fácil advertir que el símbolo del árbol remite claramente a la Genealogía, y las ondas de la punta probablemente al río que da nombre al país.  La forma oval del escudo y el sol son los del Escudo Nacional del Uruguay.

Hemos elegido para esta entrada  la fecha patria uruguaya correspondiente al aniversario de la Jura de su Constitución, como un modo de rendir homenaje al país hermano, que más allá de los avatares deportivos, es el más hermano de todos, indudablemente.

sábado, 16 de julio de 2011

Escudo de Viedma (Río Negro)

La advocación mariana de Nuestra Señora del Carmen, cuya fiesta celebramos hoy, es sin duda una de las más populares.


La Virgen del Carmen les dio su nombre y su patronazgo, no sólo a muchísimas personas en todo el mundo, sino también a innumerables ciudades y regiones. 

Nuestra Señora del Carmen de Cuyo

Entre ellas cabe mencionar a la ciudad de Viedma, capital de la provincia de Río Negro, unida a su vecina  Carmen de Patagones en la provincia de Buenos Aires.

Ambas ciudades,  Viedma y Carmen de Patagones, nacieron juntas  el 22 de abril de 1779.  Ese día el Comisionado Real, Francisco de Biedma [o Viedma] y Narváez, fundó, en la margen sur del Río Negro, un  fuerte al que llamó precisamente Nuestra Señora del Carmen. Fue la primera población estable de origen europeo en tierras patagónicas. Más tarde, a causa de una inundación, el asentamiento se trasladó a la otra orilla del Río Negro (donde se halla ahora Carmen de Patagones).

Viedma fue, así, el "barrio sur" del fuerte del Carmen. En 1878, al trazarse los límites entre la Provincia de Buenos Aires y la nueva Gobernación de la Patagonia, Viedma y Carmen de Patagones se separaron; Viedma se convirtió en la capital de dicha Gobernación. Cuando se creó el Territorio Nacional de Río Negro, Viedma fue declarada también su capital. Al transformarse Río Negro en provincia, en 1957, Viedma fue capital provisoria hasta que en 1973 una ley provincial le reconoció definitivamente  la condición de capital provincial.

El escudo de la ciudad de Viedma es este:



En una suerte de  "apéndice" a la Carta Orgánica Municipal de Viedma, que se puede descargar desde el sitio web de la Municipalidad, puede leerse la descripción y explicación del escudo de la ciudad, bajo el título "Memoria del Escudo Municipal". Exponemos a continuación la imagen de la primera parte:


A continuación ese mismo texto ofrece la explicación correspondiente,  bajo el título "Significado de los símbolos y colores del escudo".  La transcribiremos a continuación,  pero no en forma textual, ya que el texto tiene muchos errores de ortografía y de sintaxis.  Los párrafos que sí sean citados textualmente aparecerán, como es norma en este Blog, entrecomillados y en cursiva.

«Su forma exterior, heráldicamente denominada 'española', recuerda el origen de la ciudad de Viedma».

Las calderas y el palo de gules evocan las primeras armas del linaje de  Biedma: «De oro, con ocho caldera de sables puestas en dos palos».  O bien: «De oro, con un palo de gules acostado de ocho caldera de sable, cuatro a cada lado».  

Este palo, se afirma citando el Diccionario Heráldico de  García Carraffa,  fue concedido por   merced real a Iñigo Iñiguez de Biedma en premio de la hazaña que llevó a cabo salvando del cautiverio de los moros a una reina de Aragón.

El segundo cuartel, inferior, de plata, está cargado con tres símbolos inspirados en el Escudo de la Provincia de Río Negro: la cruz, un sable militar, y una lanza indígena.

La cruz es  un homenaje a «la conquista espiritual y cultural llevada a cabo por el cristianismo».

Escudo de la Provincia de Río Negro

 
El sable rinde homenaje «al valor del soldado argentino» y a los caídos en las Campañas del Desierto.
  
La lanza «encarna la voluntad de defensa y soberanía puesta al servicio de la Nación».

La faja ondulada de sable que separa ambos campos representa al Río Negro, a cuyas riberas fue fundado el conurbano de Viedma y Carmen de Patagones.

El sol naciente,  tomado del escudo provincial,  tiene 19 rayos flamígeros y rectos alternados, como el sol de aquel escudo, y manifiesta la pertenencia de  la ciudad a la provincia de Río Negro.

Aclaro que las referencias al escudo de Río Negro hay que entenderlas en relación con el escudo tradicional de la provincia, que aparece junto a estas líneas, ya que recientemente apareció un nuevo y desafortunado escudo para Río Negro,  que ocupará una próxima entrada

La Municipalidad, pero sobre todo el Concejo Deliberante de Viedma,  usa el escudo municipal en su página web.



Pero el año pasado, una Convención Constitutente reformó la Carta Orgánica Municipal y añadió al final una "Recomendación" que, pese a su extensión, considero oportuno transcribir íntegramente:

     Tanto las banderas como los uniformes y los escudos tuvieron su origen en la antigüedad como elementos de guerra. En los tiempos en que se libraban batallas en territorios amplios, con gran movimiento de tropas y se libraba una lucha cuerpo a cuerpo, resultaba indispensable saber hacia dónde dirigirse en cada momento y también reconocer a los propios y a los enemigos. Las banderas de colores fácilmente reconocibles flameando por encima de las cabezas permitían ser vistas y seguidas en los desplazamientos colectivos. Por su parte, los escudos tenían un primer fin de protección corporal pero también de identificación, en la medida en que incorporaban imágenes distintivas que evitaban la confusión.

     Poco a poco esas imágenes fueron adquiriendo un contenido simbólico que iba más allá de su objetivo inicial para convertirse en elementos aglutinantes y motivadores del grupo como unidad al representarlo diferenciándolo de los otros.
     Las banderas y los escudos fueron incorporando la representatividad del poder del grupo o la comunidad, fueran éstas tribus, clanes, naciones, ciudades estado, feudos o imperios, trascendiendo su papel guerrero o militar para adoptar un valor institucional y civil.
     Los símbolos hacen a la identidad de los Pueblos. Esa identidad es producto de su devenir histórico. Es una construcción colectiva social y es la que permite reconocer las diferentes formas de pertenencia.
     Si bien es cierto que los símbolos, en tanto guía e hilo conductor de la coherencia de las acciones colectivas trascendentes que articulan la relación entre pasado presente y futuro, deben tener permanencia en el tiempo, no lo es menos que en tanto producto social deben propiciar la identificación de la comunidad con los valores comunes que sustentan a esa Comunidad en determinado momento histórico y a la interpretación que a la luz de esos valores hace de los hitos trascendentes su pasado, asumiendo la continuidad. Por eso, los símbolos de una Comunidad no son inmutables.
     En ese contexto es preciso analizar si el actual Escudo de la ciudad de Viedma es hoy fiel representación de los valores y sentimientos de los viedmenses, en virtud, justamente, de su origen y en comparación con nuestra actualidad democrática y plural, la voluntad de integración cultural y social, la reivindicación de la vocación irrenunciable de capitalidad histórica, no sólo del Territorio y la Provincia de Río Negro sino de la Patagonia toda y de la interpretación social de sucesos históricos que marcaron nuestro desarrollo.
     Del análisis realizado en la Comisión de Redacción surgió que es necesario modificar nuestro Escudo porque ha perdido la representatividad de los valores que como viedmenses compartimos. Dicha tarea debe ser llevada a cabo con sumo cuidado, absoluta seriedad y plena conciencia de su trascendencia. Arribar a la selección de unas pocas imágenes comprensibles para todos, respetuosas de la continuidad histórica y plenas de contenido que muevan a la identificación colectiva de las generaciones actuales y futuras es una labor delicada que debe atenerse a las reglas de la Heráldica para así, en clara síntesis representativa a través de forma, imágenes, colores y palabras, insertarse en el más amplio universo simbólico. El conjunto de los símbolos siempre conforman un lenguaje convencional y, como tal, aquellos elementos formales que elegimos y la manera en que los agrupamos e integramos constituye una expresión y un mensaje. Un escudo no es, no puede ni debe ser, una creación libre que busca una expresión estética sino un símbolo que represente clara e inequívocamente el sentir esencial de la comunidad a la que representa.

     Por todo esto los Convencionales Constituyentes de Viedma en el año 2010 recomendamos al Concejo Deliberante que convoque a un Concurso para la creación de un nuevo Escudo para Viedma, contando con el asesoramiento especializado de expertos en la Heráldica.

Dos reflexiones parcialmente contrapuestas suscita esta "Recomendación".

Por un lado, la "Recomendación" es un ejemplo más de la triste manía  de cambiarlo todo, de modificar incluso los símbolos más antiguos para adaptarlos a lo políticamente correcto. 

Porque a nadie escapa que esta recomendación, en su lenguaje sibilino,  no se refiere a los ocho calderos ni al palo de gules, sino a la cruz y al gorro militar. Hoy no es políticamente correcto ensalzar las Campañas al Desierto; y una cruz en un escudo se presenta en los círculos "progres" como si fuera una afrenta a la "actualidad democrática y plural". Lo mismo ha pasado, por motivos parecidos, con el escudo provincial y con otros símbolos argentinos.

Por el otro, al menos, la "Recomendación" en dos momentos hace referencia  a "las reglas de la Heráldica" y al  "asesoramiento especializado de expertos en la Heráldica", del que, debemos decirlo, carecen la mayoría de los escudos municipales argentinos.

Ojalá esta prudencia cunda, y la anterior manía cese.

viernes, 15 de julio de 2011

Fachadas: Salguero 2983

Un elegante edificio, destinado actualmente a ser sede de un restaurante, ostenta sobre su puerta principal esta decoración:


Parece ser un escudo partido,  y en la parte superior del primer campo lleva tres estrellas puestas una y dos. Nada más podemos conjeturar sobre este motivo decorativo, que tiene al menos reminiscencias heráldicas.

jueves, 14 de julio de 2011

"Todos los barrios porteños ya tienen escudo propio"

La noticia apareció el lunes en la edición digital del diario Clarín,  varios amigos me la hicieron llegar por distintos medios,   y este Blog no puede ser ajeno a ella: "Todos los barrios porteños ya tienen escudo propio".


Transcribo a continuación los párrafos principales de la nota del matutuno, que puede leerse completa en este link.

«Debieron pasar 22 años para que los 48 barrios porteños tuvieran cada uno su propio emblema. Representan una parte de su historia y los íconos que mejor los identifican. Edificios, esquinas, lugares, leyendas e historias del pasado. Emblemas a través de los que se puede adivinar a veces el origen del barrio, a los personajes que dejaron su impronta y los rincones que los hacen únicos. Así Carlos Gardel asoma imperante en el de Balvanera y el “Polaco” Goyeneche en el de Saavedra; la basílica San Carlos Borromeo domina el emblema de Almagro, la “Redonda” hace lo propio en Belgrano y la de San Cayetano luce en el escudo de Liniers, en el oeste de la Ciudad.

“Se cumplió el objetivo número uno: que todos los barrios tuvieran su emblema. El próximo paso es que las escuelas, los CGPC y las comisarías los incorporen . Creo que el desafío final será lograr un sentido de pertenencia de los vecinos con sus insignias”, dijo María Isolina Peña, del programa Pasión por Buenos Aires.


(...)


La idea de que cada barrio tuviera su emblema data de 1989, cuando el polémico intendente de Buenos Aires, Carlos Grosso, firmó un decreto impulsándolos. “El proyecto nació incluso antes que se declarara la autonomía de la Ciudad. En general lo que he podido ver es que los emblemas representan más lo material que lo simbólico: es decir, las plazas o los edificios, más que los hechos históricos. Y lo que lamento respecto a la creación de cada uno es que no hayan participado más activamente las escuelas. Los chicos hubieran sido una fuente inagotable de ideas”, opinó el historiador Eduardo Lazzari, uno de los mayores especialistas en la historia de los barrios porteños.



Lazzari promueve la idea de que se reconozca también a los casi 50 barrios no formales, tan identificados por la gente como los formales. Por ejemplo Once, Congreso, Las Cañitas, Abasto, La Imprenta, Bajo Flores, Belgrano R, Palermo Viejo y tantos otros. “Estos barrios informales podrían tener sin dudas sus propios emblemas. Tienen su propia identidad, quién puede negarlo”, argumenta Lazzari. (...)


Por el momento falta difusión para que los vecinos conozcan sus emblemas y los tomen como propios. Algunas juntas históricas –hay unas 40 sólo en la Ciudad– proponen que se los incluya en otros lugares, más allá de las plazas y las esquinas representativas: por ejemplo hacer stickers para pegarlos en los comercios, incluirlos en los periódicos barriales, colocarlos junto a los escudos de las escuelas o imprimirlos incluso en los impuestos de la Ciudad. También en centros de jubilados y centros culturales. Lo cierto es que, pese a que algunos tienen mas de una década de vida, son muy poco conocidos por los vecinos».



Este Blog ya se ocupó del tema de los emblemas barriales,  adelantando la opinión de que algunos no merecen la categoría de "escudos" y otros son realmente feos.

El pasado 16 de mayo  hicimos referencia a  un emblema barrial en concreto: el de Recoleta. Pronto nos referiremos al emblema de La Boca. Y más adelante nos iremos ocupando de otros emblemas barriales, al menos los concebidos según cierto criterio heráldico.