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miércoles, 28 de mayo de 2014

Vallovera-Cáceres

Hoy cumplo 20 años de matrimonio. Por eso dedicaré esta entrada a los escudos vinculados con mis apellidos y los de mi esposa.

Uso sólo el apellido paterno, como es más común en nuestro país. Basándome en escudos atribuidos a linajes de apellido Pomar, diseñé en 2011 mis propias armas. 


No uso en la vida cotidiana el apellido materno, Kalafatian, pero aunque lo usara no sabría qué escudo asignarle.

En cuanto a mi esposa, ella  se apellida Vallovera Cáceres. El uso de ambos apellidos, paterno y materno en ese orden, es mucho más común en el Paraguay, su tierra natal. Al escudo de los Vallovera me referí en la entrada del 13 de abril. Pero sabemos que no hay escudos de apellidos, sino de linajes, de modo que siempre queda la duda respecto de si corresponde o no el uso de tal blasón.


Por eso, para celebrar este aniversario de bodas, y sólo como un juego,  diseñé un escudo para mi esposa, que reuniera elementos de las armas comúnmente atribuidas a linajes de apellido Vallovera y a linajes de apellido Cáceres. Este último suele identificarse con este escudo:



Tomé los dos lobos del escudo de los Vallovera, y la bordura de oro cargada de cruces de Calatrava de gules del escudo de los Cáceres.  Este es el resultado:


Reitero que se trata solamente de un juego, de un ejercicio heráldico. Así, pues, en el día de nuestro vigésimo aniversario, mi escudo y el de mi esposa podrían mostrarse acolados,  de esta manera:

Y, por cierto, este aniversario amerita un brindis:


martes, 26 de abril de 2011

Correcciones y sugerencias acerca de las nuevas armas


El sábado pasado "presenté en sociedad" mis nuevas armas. Casi de inmediato recibí los dos comentarios que aparecen en la entrada de ese día y que transcribo aquí:


* Rolando de Yñigo y Genio dijo:
Me alegra que haya adoptado armas nuevas, en base al blasón de Pomar. Solo diré, el yelmo tendría que ser un terciado a diestra, encima la corona de caballero internacional y encima el ciervo.

* Otro lector, que firma A. Corominas, comentó:
Creo incorrecto que encima del yelmo situe una corona que en este caso corresponde a barón

Poco más tarde, nuevamente Rolando hizo un aporte, más extenso, que también está publicado en la entrada correspondiente.


Por otra parte, mediante el correo electrónico he recibido algunas correcciones más:
* A través de don José Juan Carrión Rangel -que tuvo la bondad de publicar mis armas el Domingo de Pascua, junto con una correo que le remití al respecto- recibí varias sugerencias y correcciones de parte de don José Antonio Padilla Solano, lector del Blog de Heráldica:

Acerca de las dudas sobre el yelmo y la corona que comenta Don Alejandro Pomar en tu entrada de Sábado Santo, le doy las siguientes recomendaciones:
- La corona de Señor sólo es procedente como timbre si se está en posesión del título nobiliario de Señor.
- El yelmo que usa es una mezcla de varios tipos de celada:
En primer lugar lo pone en situación de afrontado, que es propia de Rey y de Príncipe.
En segundo lugar, es un casco dorado, también propio de Rey y de Príncipe.
En tercer lugar, es un casco cuya visera está cerrada por 7 rejillas, que en su posición natural terciada, indicaría que el armígero posee el título de Marqués.
Mi recomendación en este aspecto es que use un casco que no corresponda a la nobleza, ni siquiera el tan habitual yelmo de hidalgo, sino que use un yelmo o celada tipo morrión español, casco de cruzado, o cualquier otro que no esté reservado al estamento nobiliario.
- En cuanto al ciervo, si quiere usarlo en ese tamaño, debería hacerlo como soporte, y mejor usando dos. Si quiere usar el ciervo como cimera, debe reducirlo de tamaño y ubicarlo sobre la celada.


-También a través de un correo enviado al señor Carrión Rangel, don Xavi García se "desfoga" haciendo llegar la siguiente opinión:

He visto las nuevas armas para Alejandro Pomar y el mismo se cuestiona si son procedentes o no los ornamentos externos. ¿Le has informado sobre su incorrección? además, no son coherentes la representaciones de corona de barón con ese yelmo, además de que la corona va sobre el yelmo, no por encima. El yelmo parece de oro y va de frente, por tanto  solo puede ser de emperador/rey, príncipe o infante, y al llevar rejillas creo que corresponde al de infante, aunque creo que le faltan rejillas. Le falta el borlete para sujetar los lambrequines, y el ciervo, que supongo que será una cimera, debería salir de la corona. Por lo demás, a falta de saber el blasonamiento, parece correcto, aunque el yelmo debería estar por encima del escudo. Bueno, el yelmo, la corona y los lambrequines NO deberían estar.
Ya me he desfogado.

El verbo "desfogar", que no se usa por estas tierras, significa algo así como  "expresar con vehemencia una opinión".


* Recibí también un correo de Rolando de Yñigo y Genio, a la dirección de este Blog; el mensaje contenía no sólo comentarios, sino incluso diseños alternativos (y más correctos) para mi escudo, lo que agradezco enormemente:

Estimado Alejandro:
Primero, quiero felicitarlo por haber tomado nuevas armas, felicidades. Por otra parte le adjunto dos escudos que diseñe, el primero es de los Pomar y el segundo es su escudo de armas personal, más o menos como tendría que ser. Por ultimo le recomiendo que registre sus armas (...)  yo le recomendaría que lo registrara en el RIAG.
Felicidades de nuevo.






-Finalmente (al menos hasta la fecha), un anónimo lector, que firma j.s., aporta su comentario y  asimismo dos diseños de su autoría, que también agradezco.


(...) Soy un lector asiduo del blog de don José Juan Carrión, y he podido ver su comunicación sobre la adquisición de nuevas armas. Seguramente el Sr. Carrión o otros sabios heraldistas que participan en su blog le habrán contestado a sus dudas sobre el yelmo y la corona que lucen sus nuevas armas. En mi modesto conocimiento sobre estos temas, opino con toda certeza que el yelmo no es en absoluto correcto, (...).  En cuanto a la corona de señor, pues no debería estar representada si usted no es poseedor de ningún señorío; aunque no me cabe duda de que es usted un señor. (...)










Agradezco de todo corazón estos aportes, recibidos apenas unas horas después de publicar mi nuevo escudo en la Red (lo que ocurrió aquí en la noche del sábado 23 y casi al mismo tiempo, por diferencia horaria,  el día 24, en el blog de don José Juan Carrión Rangel).

Al mismo José Juan, ni qué hablar, le agradezco haberme dado el impulso inicial para confeccionar armas propias, hace tres años,  así como los valiosos aportes y comentarios que me hizo llegar por correo electrónico hace unos días.

Dado que soy sólo un aprendiz en estas cuestiones,    aseguro que tendré muy en cuenta las sugerencias; ya he hablado al respecto con el diseñador del escudo,  con quien compartí los comentarios y mensajes de correo que acabo de transcribir.  Pronto habrá novedades al respecto, que recogerán  las correcciones propuestas. Mientras tanto, como ya lo habrá notado el lector, uso mis armas sin ornamentos exteriores.

sábado, 23 de abril de 2011

Nuevas armas

El 23 de abril de 1961 mis padres cumplían su primer  año de casados. Yo había nacido pocos días antes de ese aniversario, y ellos decidieron solemnizar aun más la fecha eligiéndola para mi Bautismo. De modo que hoy cumplo 50 años como miembro de Cristo y de su Cuerpo, que es la Iglesia.  Bajo estas líneas, los dorsos de las estampitas recordatorias de ambos acontecimientos


La medalla cuyas fotos se ven abajo son un recuerdo de mi Bautismo: la Virgen en el frente, y mis iniciales y la fecha (23-4-61) en el dorso.


Una curiosa coincidencia acrecienta el simbolismo de esta fecha: nací el Sábado Santo, 1° de abril de 1961, a las 21.30, es decir a pocos minutos de comenzar la Vigilia Pascual; hoy es la misma fecha en el calendario de la Iglesia.

He elegido esta fecha tan significativa para presentar en público mis nuevas armas, que pueden verse bajo estas líneas


En mi adolescencia, descubrí en una enciclopedia el escudo del apellido "Pomar":  cinco manzanas de gules puestas en sotuer,  sobre campo de oro.




Como muchos otros aficionados a la Heráldica,  caí en la "trampa" de considerar que  ese escudo, por pertenecer a mi mismo apellido, era "mi" escudo.  Incluso me compré una lámina con ese escudo, que expuse (hasta hoy) en mi departamento.  Pero  esos escudos "de apellidos"  que se venden por todas partes, son un engaño:  los escudos, en verdad, son de linajes, y no de apellidos.



El autor del excelente Blog de Heráldica, don José Juan Carrión, me alentó hace cerca de tres años a confeccionar armas nuevas.  Garabateé muchos bocetos desde entonces hasta lograr un diseño que me satisficiera.  Pero de todos modos restaba plasmar esto en un diseño heráldico apropiado y bello. 

Sabedores de mi interés por el tema, unos queridos amigos me pidieron hace varios meses que les dibujara en papel algunas ideas acerca de cómo deseaba que fueran mis nuevas armas, y en base a esos apuntes me obsequiaron,  el 1° de abril, es decir el día en que cumplí 50 años, el escudo que ahora oficializo, y además un juego de copas con el mismo escudo grabado en ellas (a este regalo me referiré el próximo lunes 25).

El autor de la versión que ahora presento se llama  Tomás Bondoni,  Licenciado en Comunicación Publicitaria e Institucional, quien además de ser un amigo, es -como está a la vista- un excepcional ilustrador digital.



Paso a detallar el significado del escudo.

Ante todo,  mantuve el mueble principal del escudo que usé durante 35 años.  Como ya expliqué, me pasó lo que a muchos: le tomé cariño a ese viejo escudo, y por eso decidí conservar  las cinco manzanas de gules en campo de oro que formaban el escudo del apellido "Pomar", al que consideré por tanto tiempo mi escudo.  Esas manzanas son en parte parlantes, ya que -como consta en el diccionario de la Real Academia Española-  la palabra "pomar" es un sustantivo común que podría traducirse lisa y llanamente como "manzanar", "huerto de manzanos".

Pero  agregué un par de detalles que me identificaran. Concretamente, en punta, un ondeado de azur y plata que representa al Río de la Plata, y por tanto a Buenos Aires, mi ciudad natal, con el añadido de que el azur y el plata terminan formando los colores nacionales. El color plata (argentum) y el  río a cuya orilla se levanta Buenos Aires,  dieron nombre a la Argentina.

Y en la bordura, que es de gules, cuatro flores de cuatro pétalos, de oro, que representan a la flor llamada "nahui ollin", símbolo de la Virgen de Guadalupe, de la que soy devoto; la parroquia y el colegio que llevan su nombre son mi segundo hogar prácticamente desde mi nacimiento.

La flor de cuatro pétalos aparece sólo una vez 
en la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe
  
Imagen y texto procedentes del sitio oficial de la
Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe en México
   
Los colores predominantes, gules y oro,  que son los del escudo "original" y que se repiten en la nueva bordura adoptada, así como en los lambrequines, remiten  también a los colores de las banderas de Aragón (posible lugar de origen del apellido) y de Mallorca, de donde provienen mis antepasados.

Banderas de Aragón y de las Islas Baleares

Escudo de Palma de Mallorca

Entre los ornamentos exteriores elegí un ciervo como símbolo cristiano de la sabiduría, por mi vocación por la Filosofía.


"Como la cierva sedienta  busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios" (Sal 42 [41], 1)

Finalmente, la frase "Etiamsi omnes ego non" la tengo como "lema" desde la adolescencia. Significa "Aunque todos, yo no" y corresponde, en rigor, al momento en que Pedro le asegura a Jesús que aunque todos lo abandonaran él no lo haría (cfr. Mt 26, 33s).  El uso que pretendo darle a la frase podría traducirse como "no seguir al rebaño", "no ser de la manada", hacer las cosas con convicción personal...

Hoy, 23 de abril, en la "Noche Santa" de la Pascua del Señor,  y  al cumplirse el cincuentenario de mi bautismo,  después de la Vigilia Pascual,  "entronizaré" mis nuevas armas en mi departamento y desde mañana comenzaré a usarlas en este Blog.