Marcelo Benítez Martínez es Obispo de Caazapá, en el Paraguay, desde el 10 de mayo del año pasado. La diócesis había sido creada pocas semanas antes, el 22 de marzo, por el papa Francisco I. La ciudad de Caazapá fue fundada por fray Luis de Bolaños en 1607.
Marcelo Benítez Martínez nació en Caazapá en 1956. Ingresó en la Orden de Frailes Menores, donde hizo sus votos perpetuos en 1993 y fue ordenado sacerdote el año siguiente. Preconizado Obispo de Caazapá el mismo día de creación de la diócesis, fue consagrado el 10 de mayo siguiente. Al momento de su elevación al orden episcopal, se desempeñaba como Vicario Provincial de la Provincia de la Asunción de la Santísima Virgen del Río de la Plata, que abarca Argentina y Paraguay
De una publicación en Facebook de la Catedral de Caazapá tomamos la información que sigue:
Elementos del Escudo Episcopal de Mons. Marcelo Benítez Martínez, OFM
I. Elementos Externos1. Sombrero episcopal verde con doce borlasEl sombrero episcopal de color verde, con doce borlas dispuestas en tres niveles a cada lado, es un distintivo heráldico de la dignidad episcopal. Representa el ministerio pastoral del obispo y su responsabilidad de guiar a la grey que le ha sido confiada en comunión con la Iglesia universal.2. Cruz latinaLa cruz latina simboliza la autoridad espiritual del obispo, ejercida en nombre de Cristo y bajo el signo de su sacrificio redentor. Además, remite a la vocación de servicio, la sencillez y la humildad que deben caracterizar su ministerio episcopal.
II. Elementos Internos del EscudoEl escudo está dividido en tres campos: uno superior y dos inferiores, cada uno con simbología específica que remite a la identidad franciscana, la historia misionera y la espiritualidad mariana de la diócesis.1. Campo superior: el escudo franciscanoEste símbolo remite a la Orden de los Frailes Menores (OFM), a la cual pertenece Mons. Marcelo Benítez Martínez. La orden fue fundada por san Francisco de Asís en 1209 y aprobada por el papa Honorio III en 1224. El escudo representa la conformidad de San Francisco con Cristo, siguiendo el Evangelio en pobreza y humildad.• Los brazos cruzados: representan la unión entre el brazo de Cristo y el de san Francisco, símbolo del seguimiento total del santo al Señor.• Las llagas: las heridas en ambas manos evocan los estigmas de san Francisco, recibidos el 17 de septiembre de 1224 en el monte Alvernia, y los clavos de la Pasión de Cristo.2. Campo inferior izquierdo: San PabloSan Pablo, apóstol de los gentiles, representa el ardor misionero y el anuncio incansable del Evangelio. La diócesis de Caazapá lo tiene como patrono desde su fundación el 10 de enero de 1607 por Fray Luis Bolaños. Su figura evoca la universalidad del mensaje cristiano.3. Campo inferior derecho: Fray Luis de Bolaños y la Virgen InmaculadaEste campo reúne dos figuras clave:• Fray Luis de Bolaños: fundador de Caazapá, gran misionero franciscano llegado al Paraguay en 1575. Aprendió el idioma guaraní con ayuda de Fray Gabriel de la Anunciación y Fray Juan Bernardo, este último martirizado en Caazapá en 1594. En 1603 tradujo el Catecismo Limense al guaraní, texto fundamental para la evangelización, considerado la “Carta Magna del idioma guaraní”.• La Virgen María: representada con una corona de doce estrellas (cf. Apocalipsis 12,1), símbolo de la Inmaculada Concepción, patrona de la Orden Franciscana. En la cultura paraguaya, esta advocación se encarna en la Virgen de Caacupé, venerada como madre de todos los paraguayos.
III. Lema Episcopal: “Para que tengan vida”El lema episcopal está tomado del Evangelio según san Juan:“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).Este lema sintetiza la misión pastoral del obispo como servidor de la vida plena que ofrece Cristo. En consonancia con la imagen del Buen Pastor (Jn 10,11), este lema es una propuesta de evangelización liberadora frente a quienes oprimen al pueblo de Dios. Se expresa en tres dimensiones:• Una vida en relación filial con Dios Padre.• Una vida liberada del pecado y la muerte.• Una vida con sentido, alegría y plenitud, incluso en medio del sufrimiento.


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