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sábado, 4 de abril de 2026

Escudo del Grupo Aspirantes de la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea Argentina


«Cuando les hablo a los Cadetes y Aspirantes, Obreros y Estudiantes, conocidos y extraños (...) Cuando les hablo a mis hijos, sobrinos, tíos y sobre todo amigos (...)»  no me refiero a cuestiones técnicas ni uso expresiones que serían indescifrables para ellos...

«Les hablo del espíritu de combate de la Fuerza Aérea Argentina... Les hablo de la formación religiosa que tuvimos las promociones de los años 70 (...) Les hablo del cuerpo de cadetes, el grupo aspirantes y su formación». (...)

«Cada tres años se produce el mismo rito»:  cuando se hace cargo como Agregado de Defensa» de la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires un nuevo coronel de la Royal Air Force, viene de visita a la Escuela de Aviación Militar y no le interesan cuestiones técnicas ni sobre aviones o adiestramiento. En cambio, siempre, «todos preguntan:  ¿Cómo lo hicieron? ¿De dónde sacaban fuerzas? ¿Por que tanto sacrificio?».

Y entonces los Veteranos de la Guerra de Malvinas  les respondemos: «Nuestra formación extremadamente dura y exigente, basada en valores del soldado occidental (...) en la filosofía griega, el sentido de orden de Roma y el Cristianismo... la fe en Dios...

Les contamos la importancia de las ciencias duras, álgebra, análisis  matemático, física, química, trigonometría (...) pero, pero,  ahí la diferencia con la RAF (...), la Filosofía, Metafísica, Historia Universal, Lógica y Cosmología, Antropología Filosófica...

Les mostramos el Escudo del Cuerpo de Cadetes, que en blasón de plata dice: AVE MARIA GRATIA PLENA DOMINUS TECUM. No dice nada de combate, nada de ser mejores, ni los más capacitados en bombardeo o en poner los paracaidistas en una baldosa… eso la FAA se los deja a las Unidades de Combate…

El escudo del Grupo Aspirantes dice: INSTRUCTUS AD PROVOCANDAM MORTEM».

Esas promociones de la Escuela de Aviación Militar tenían una profunda formación católica,  «que nos fue moldeando el espíritu, junto a las duras exigencias físicas que a diario sorteábamos los Cadetes y los Aspirantes (...). Los Aspirantes que se hicieron Cabos y murieron en Malvinas, entonaban cantos gregorianos en sus misas, aunque habían ingresado con séptimo grado (...) Sabían por qué iban a morir… sabían que estaban preparados para entregar lo más preciado».

«Sabíamos por qué morir… nos habíamos preparado para ello»

Estas palabras -que hemos citado parcialmente en forma textual y parcialmente hemos parafraseado para simplificar la lectura- pertenecen a Luis Satini,  y fueron publicadas en el sitio 3040100, nombre que alude a los 30 años del enfrentamiento, 40 años del Mirage y 100 años de la Fuerza Aérea Argentina, aniversarios cumplidos en 2012.

El extraordinario testimonio de fe y patriotismo viene muy bien para la entrada de hoy, en que coincide el Sábado Santo con el homenaje heráldico que venimos haciendo en estos días a la gesta del Atlántico Sur.

El testimonio que hemos transcrito alude a dos escudos. Hoy nos referiremos al segundo de ellos, al escudo del Grupo Aspirantes de la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea Argentina.



El escudo es cuartelado. 



1° y 4° de gules, una cruz de San Andrés de plata. 2° y 3° de sinople, una yelmo de plata orientado a diestra. Bordura de azur-celeste, plata y azur-celeste. Como soporte, un cóndor de sable. Una cinta de oro sobre el escudo dice el lema a que se refiere el testimonio que hemos transcripto: "Instructus ad provocandam mortem"; otra cinta similar, más pequeña, brochante sobre la cola del cóndor, dice "Grupo Aspirantes".



«Instructus ad provocandam mortem»: «Entrenados/instruidos para provocar a la muerte». Con esa "provocación" de la que habla la Escritura:  
¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón? (1 Cor 15, 55)


Al otro escudo mencionado en la nota de Luis Satini nos referiremos el martes próximo.

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