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lunes, 7 de julio de 2014

Escudo de Antonio de las Cagigas y Castillo

Decenas de veces estuve en la Catedral Metropolitana, pero fue sólo en una visita que hice el 11 de septiembre de 2013 cuando descubrí esta lápida, ubicada junto al altar de Nuestra Señora del Carmen:


Se trata de la tumba de Martina Gertrudis de Aguirre y Lajarrota, esposa de Antonio de las Cagigas del Castillo, a quien pertenece el escudo que se ve en la lápida sepulcral.




Del sitio MyHeritage obtenemos la información que sigue, que en algún caso transcribimos en forma textual (indicándolo, como es norma, con cursiva).

Martina Gertrudis de Aguirre y Lajarrota nació en 1779. Se casó con Antonio de las Cagigas del Castillo el 11 de noviembre de 1796, y murió muy joven, el 23 de diciembre de 1801.




Don Antonio era un hombre importante en la sociedad del Buenos Aires de la época.  Fue uno de los súbditos que intervino para la instalación de un Consulado y Tribunal de Comercio en Buenos Aires, finalmente aprobado por Carlos IV, por Real Cédula del 30 de enero de 1795.



En 1795, Antonio de las Cagigas solicitó al Cabildo el reconocimiento -que obtuvo- de "los títulos de nobleza, Idalguía de sangre que acompañaba y acreditaban la Información que produjo, y a birtud de la qual obtubo de la Real Chancilleria de Balladolid la correspondiente Real Provisión de amparo, para que teniéndosele por tal Noble Hijo Dalgo, se le guarden sus excepciones y privilegios"Luego ejerció, entre otros,  los cargos de Teniente de Sindico y Sindico titular del Consulado, Regidor y Alférez Real del Cabildo en 1799, y más tarde encargado de "la administración de los ramos de alumbrado, carros de limpieza y empedrado de la ciudad".


Firma de Antonio de las Cagigas

En el desempeño de esas tareas, Antonio tuvo una destacada participación en la Defensa de Buenos Aires en 18o7. Dirigió personalmente, de noche, la iluminación de los lugares y calles en que se colocaron cañones,  se cavaron zanjas y se improvisaron barricadas, para la protección de la ciudad, que se coronó en la memorable victoria del 5 de julio de 1807 contra los invasores británicos.


Como dato curioso, agreguemos que en 1808, Antonio le compró a  Juan José Castelli una casa a tres cuadras y media de la Plaza Mayor. 

Ya sesentón, don Antonio contrajo segundas nupcias en 1821, con María de la Cruz Loaces Arandía.




Volvamos a su primera esposa, Martina Aguirre. MyHeritage añade respecto de ella: "Sus cenizas reposan en la Catedral Metropolitana, al pie del altar de Nuestra Señora del Carmen, sobre el costado izquierdo de la nave central, bajo lápida de mármol con el escudo labrado de los Cagigas: una encina con un lobo pasante al pie del tronco".

Evidentemente quien escribió eso no estuvo nunca en nuestra Catedral, ya que el escudo -como hemos visto- difiere notablemente del descripto.



También hemos hallado en la Red las Actas de la XI Reunión Americana de Genealogía. 




Allí puede leerse un fragmento de una comunicación de Diego Molina de Castro sobre "El uso de emblemas heráldicos familiares en Buenos Aires antes de su prohibición en 1813", cuyo extracto leemos a continuación:




El autor se refiere expresamente al escudo que nos ocupa:



Tampoco en este caso la descripción coincide exactamente con el escudo "verdadero" que se ve en la Catedral de Buenos Aires, sino sólo con su primer cuartel.




Podemos formular una hipótesis, vinculada con el apellido Cagigas. En Heráldica Hispana encontramos un escudo que corresponde a linajes de apellido Cagigal, con esta descripción: "En campo de plata, un árbol (cagiga) de sinople y un lobo de sable, lampasado de gules, pasante al pie del tronco".  Es evidente la semejanza de este blasón -que veremos un poco más abajo- con el que hoy nos ocupa. La palabra cagiga no figura en el Diccionario de la Academia, pero sí su homófono cajiga, que remite a quejigo: "Árbol de la familia de las Fagáceas, de unos 20 m de altura, con tronco grueso y copa recogida, hojas grandes, duras, algo coriáceas, dentadas, lampiñas y verdes por el haz, garzas y algo vellosas por el envés; flores muy pequeñas, y por fruto bellotas parecidas a las del roble".




El quejigo (Quercus canariensisQuercus faginea) también es llamado roble.

Respecto de los tres campos restantes, poco  podemos añadir. La hipótesis obvia de que el segundo cuartel correspondería al segundo apellido (Castillo) queda constrastada al comprobar que no se registran blasones correspondientes a linajes de apellido Castillo que tengan similitud con ese segundo campo.

Finalmente, no hay que dejar de mencionar los interesantes ornamentos exteriores del escudo que se ve en la lápida: dos ramas de laureles, variadas y abundantes flores, la cinta con el nombre del titular del escudo, el yelmo al timbre.




Tomé todas las fotos de esta entrada el 11 de septiembre del año pasado.

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