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martes, 6 de agosto de 2013

"El escudo de armas, o el 'emblema' de la Iglesia"



El título de esta entrada puede hacer suponer al lector que nos vamos a referir al escudo heráldico de la Iglesia Universal: Dos llaves puestas en sotuer, de oro y plata, y al timbre el escudo pontificio.





Pero no es ese el objeto de nuestra entrada de hoy. Nos referiremos a un uso metafórico de la expresión "escudo de armas de la Iglesia", que utiliza el padre Leonardo Castellani en su libro "Las parábolas de Cristo".







Castellani comenta la respuesta de Jesús a la pregunta «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?» (Mc 2, 18; textos paralelos en Mt 9, 14 y Lc 5, 33). Jesús responde con lo que Castellani  llama "Parábolas del inicio de la Iglesia".  El texto bíblico correspondiente a la respuesta de Cristo es el que sigue: 

Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!».


Transcribimos a continuación el fragmento pertinente del texto del padre Castellani (los destacados son nuestros):




"Jesús respondió con tres cortas parábolas que están en los Tres Sinópticos; en Lucas más largas. Hizo el escudo de armas, o el "emblema" de la Iglesia que Él fundaba: era una cosa "nueva", como el vino nuevo; y era una cosa festiva, fiestera, festejera, como unas Bodas. No había venido solamente a continuar la Sinagoga, sino a cambiarla; y la predicación de Juan era sólo una vigilia, una preparación a las Bodas."El hombre debe echar el vino nuevo en odres nuevos". Los que beben el vino viejo no quieren el nuevo, y dicen: "El viejo es mejor".



Los rasgos de la nueva sociedad religiosa que surgía, alegre y diferente, puestos en emblema... El lenguaje de los emblemas, símbolos y cifras es la lengua "de los héroes", de la edad épica de los pueblos, y eso son las parábolas: comenzaba la gran epopeya cristiana, después de cinco siglos de pesado estancamiento, en que la Sinagoga había ido hundiéndose lentamente, como en un pantano; en que Israel había ayunado de profetas, de sabios y de santos. Rompía una aurora nueva fresca y belicosa y un idioma nuevo.


El filósofo Giambatista Vico divide la vida de los pueblos en tres estadios: la edad de los dioses, la edad de los héroes y la edad de los hombres, caracterizadas por tres lenguajes diferentes; después viene la degeneración y la muerte. La edad de los dioses, o religiosa, tiene un lenguaje sagrado que no entiende el pueblo; la edad de los héroes, o épica, se expresa por símbolos o emblemas, como por ejemplo los blasones y escudos de armas medievales; la edad de los hombres, o democrática, tiene un lenguaje llano para todos igual, un 'dialecto'".

Por asociación de ideas, consideramos oportuno publicar esta entrada hoy, en la fiesta de la Transfiguración. 

2 comentarios:

  1. Concluir un pensamiento del brillante escritor argentino Padre Castellani con otro del filósofo Vico es, prima facie, bastante forzado.
    Entre ambos hay un abismo, no solo en el tiempo sino también en las ideas.
    A pesar de ello, siempre es interesante y enriquecedor leer esta página.
    Gracias por tu magnífico trabajo, Alejandro.

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    1. Gracias, Luis.

      Aclaro que quien cita a Vico es el mismo Castellani. Todo el texto en cursiva es del padre Castellani.

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