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martes, 2 de abril de 2013

Escudo de Saint-Maló


Hoy se cumplen 31 años de la efímera recuperación de las Islas Malvinas, injustamente ocupadas por la fuerza por Gran Bretaña desde 1833 y reclamadas sin cesar por la Argentina.  Se conmemora  en consecuencia el Día del Veterano de Guerra y de los Caídos en la Guerra del Atlántico Sur.

En adhesión a la fecha, nos dedicaremos en esta ocasión al  escudo de una localidad muy vinculada con la historia del archipiélago; tanto, que les da nombre a las islas. 

Hablamos del puerto de Saint-Maló, en Francia, cuyas armas (que veremos en varias versiones a lo largo de esta entrada) son estas:



Saint-Malo es una localidad portuaria, ubicada en la Bretaña francesa, cuya "prehistoria"  se remonta a la época de los celtas. Pero es en el siglo VI de nuestra era cuando se instala allí San Macuto o Maclovio (en francés "Malo"), que llega a ser obispo del lugar y cuyo nombre pasó a denominar a la ciudad nacida alrededor de su monasterio.

San Maclovio o Macuto

Antes de pasar al vínculo del puerto de Saint-Malo con nuestras Islas Malvinas, un poco de  historia.

Paul Groussac, a comienzos del siglo XX, demostró que era totalmente falsa («mentira», «fábula absurda», dice Groussac) la versión (inventada en Inglaterra) que atribuía a los ingleses el  descubrimiento de las Malvinas. El autor francés, «hijo adoptivo» de la Argentina, como él mismo se define, afirma que «según lo hemos demostrado, en  Sebald de Weert recae el honor del descubrimiento, en el sentido corriente de la expresión» [1].   De allí el nombre de "Islas Sebaldinas" que tuvieron originalmente las Malvinas.  Sebald de Weert era holandés y este descubrimiento tuvo lugar en 1600.

Dedicatoria del libro "Las Islas Malvinas", de Paul Groussac

La ocupación real de las Malvinas no comenzó sino hasta «los primeros años del siglo XVIII» y estuvo a cargo de «numerosas expediciones»,  procedentes, «la mayor parte»,  del puerto de Saint-Malo.   

Groussac destaca que las expediciones de Saint-Malo «han contribuido al conocimiento más exacto del archipiélago, hasta su primera ocupación efectiva», la cual correspondió al francés Louis de Bougainville.




Paul Groussac cita a «Fitzroy», quien «nos dice vagamente que “varios navíos de Saint-Malo pasaron cerca de las Falklands orientales, entre los años 1706 y 1714 (...)», pero afirma que es sobre todo gracias a la  labor de E. W. Dahlgren, por entonces Director de la Biblioteca Nacional de Estocolmo, que «las valientes expediciones efectuadas durante casi medio siglo por los hijos de Saint-Malo (lo fueron casi todos) al Mar del Sur, son sacadas del olvido»




«La importancia y el número de estos (...) -añade Groussac- justifican ampliamente el nombre de islas Malvinas que el archipiélago ha recibido de los franceses y que los argentinos -después de los españoles- todavía le conservan». Y aclara en nota al pie: «La mayor parte de los autores repiten, siguiendo a Fitzroy, que  “por corrupción del nombre de  ‘Malouines’, los españoles lo transformaron en Malvinas”». Pero  «no hay tal “corrupción”, y, de cualquier manera, ninguna culpa tienen los españoles, puesto que todavía hoy escriben Maluinas.  Parece una aplicación ligera de la regla latina (por otra parte, bastante mal observada en España)  que substituía u, delante de otra vocal, por la semivocal v.   El cambio, completamente local, se ha producido en Buenos Aires en los primeros años del siglo XIX (…) la forma Malvinas se hace general desde los primeros años de la Independencia».  





«Es, pues, una matter of fact innegable –dice Groussac en otro lugar de su obra –  que estos ataques positivos y repetidos al archipiélago por los navíos de Saint-Malo han estampado, con toda justicia, sus marcas para siempre representaban, como hemos dicho, un comienzo de ocupación efectiva». 

Y aclara Groussac, nuevamente en nota al pie: «Hemos dicho ya que el nombre de Malvinas, contra el cual no prevalecerá ninguna usurpación ni ningún cambio de marca, no es más que la adaptación española, o más bien argentina, del nombre francés».

Aclaremos finalmente que España, poseedora de un derecho anterior e indiscutible sobre las islas, hizo valer oportunamente sus títulos, que fueron reconocidos por franceses e ingleses en su momento.  Pero esa parte de la historia no viene ahora al caso; corresponde ocuparnos del escudo de Saint-Malo, que hemos visto en varias versiones a lo largo del texto.

En la versión de Wikipedia en francés encontramos una  descripción y explicación del escudo, que en sus partes sustanciales hemos traducido con alguna libertad de esa lengua:


De gules,  una reja de oro, sumada de  un  armiño al natural,  lampasado de sable,  acollarado de oro;   atada a la hebilla del collar,  una bufanda de armiño en forma de corbata,  revoloteando sobre su espalda.

El armiño camina sobre las rejas, que representan a la ciudad.   

En el siglo XVII, y  hasta 1777,  el escudo de Saint-Malo  tenía  como figura principal  un perro ("de gules un perro de plata"), refiriéndose a los famosos "perros guardianes" a los que se soltaba en la playa por la noche, para preservar  a la ciudad del saqueo  de los buques.

La bandera azul con una cruz blanca fue el pabellón de la marina mercante francesa. Se añadió un cuartel rojo  con un armiño caminando hacia la izquierda para representar las naves de Saint Malo. Otra bandera igual,  pero con otro cuartel rojo en la diagonal opuesta a la del armiño, es la bandera de los corsarios de  Saint-Malo.




Respecto del significado del armiño, copiamos lo que enseña el Blog de Heráldica de José Juan Carrión Rangel: "el simbolismo del armiño está unido al hecho de que los antiguos habitantes de Bretaña creían que si un armiño caía en un agujero se quedaba paralizado y moría prefiriendo la muerte a la deshonra. Por eso el armiño se ha convertido en el símbolo de la inocencia y de la pureza en la conducta. Además el armiño caza y mata las serpientes por lo que el arte cristiano lo adoptó como símbolo de Cristo victorioso sobre el mal".  Podríamos decir que es el símbolo por excelencia de Bretaña.



Porque cuenta la historia, o más bien la leyenda, que cuando Bruto desembarcó en Francia, encontró sobre su escudo un armiño, e  interpretó ese hecho como un vaticinio de su futura victoria. Cambió en ese momento sus armas (que eran un león dragonado), y con sus nuevas armas, conquistó aquellas tierras, que luego se llamaron Brutania en su honor. Con el paso del tiempo, aquel nombre evolucionó al actual de Bretaña.

"Algunos dicen que significan los armiños en heráldica la inclinación divagante que tienen los hombres a ir por mar y tierra, propensión que atribuyen a los bretones o ingleses y que por eso le ponen por armas",  nos dice a su vez Wikipedia.

Entre las versiones del escudo que hemos visto a lo largo del texto, hay  dos  que exhiben ornamentos exteriores. Una de ellas, que reproducimos de nuevo aquí,  pertenece al artista heráldico Robert Louis y es de 1949:





Robert Louis,  que trabajaba en  los servicios oficiales del Estado francés, dibujó nuevos escudos de armas para un cierto número de municipios, particularmente para Saint-Malo. Integró en este escudo  dos dogos  a  modo de   soportes.  Este nuevo escudo de armas ha sido adoptado por una ordenanza municipal del 26 de marzo de 1949.  De ese modo, el escudo es sostenido por dos dogos de oro movientes de los flancos, lampasados de gules,  con un collar de pinchos o "carlanca",  unido  al jefe del escudo por una cadena de plata. 

El mismo Robert Louis comenta (traducimos del francés en el artículo "Chiens de guet" de Wikipedia):  "Los soportes:  El primer blasón que llevó Saint-Malo era "de plata, un dogo de gules". Desde la época de las Cruzadas, en efecto, la guardia del puerto de Santo-Malo  fue confiada por la noche a perros y esta costumbre local se perpetuó hasta el día en que  un oficial que había querido escalar las barreras del puerto fue hecho pedazos por estos guardianes terribles. Convenía recordar en las grandes armas de la ciudad el origen del primer blasón. Estos dos dogos de aspecto feroz contribuyen también a proteger al blanco armiño.  El significado del escudo es completado por las dos anclas con sus cuerdas".

El escudo exhibe también dos  condecoraciones y una corona mural como timbre. Lleva además el lema "Semper fidelis", "Siempre fiel", en uso al menos desde el siglo XVII, aunque la ciudad también usó, antes de esa fecha,  el lema "Cave canem", "Cuidado con el perro".

Una nota de color: curiosamente,  las Malvinas se hallan, igual que Buenos Aires,  vinculadas con un santo francés

Del nombre de Saint-Malo, cuyas interesantes armas acabamos de exhibir, procede el nombre del "suelo más querido" de la Patria.  Sea este un modo heráldico de rendir homenaje a la fecha de hoy y de reafirmar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.




[1]               Paul Groussac, “Las Islas Malvinas” (Edición en castellano ordenada por el Congreso de la Nación Argentina por ley 11904 de septiembre de 1934) (Buenos Aires, Comisión Protectora de Bibiotecas Populares, 1936). La obra de Groussac es de 1910. Todos los párrafos entrecomillados (« ») pertenecen a esa obra.  

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