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lunes, 6 de febrero de 2012

Ciudades Hermanas (nota 11 de 25)

14/32) MADRID


En nuestro recorrido heráldico por las ciudades hermanadas con la Reina del Plata, hemos llegado nada menos que a la bellísima ciudad de Madrid, capital de la Madre Patria.



Se trata de uno de los escudos más conocidos del mundo, al menos en su descripción simplificada que hace de Madrid la ciudad "del oso y el madroño". Quien haya viajado a la capital de España, seguramente lo ha visto plásticamente representado en la Puerta del Sol. 


Pero atención, no se trata de un oso,  sino de una osa. Y quizás no se trate exactamente de un madroño sino de un lodón.

El blasonamiento del escudo es como sigue:  De plata, una osa, de sable apoyada en un madroño de sinople o natural frutado de gules. Bordura de azur cargada de siete estrellas de plata. Al timbre, corona real abierta.
"Las estrellas y la osa del escudo de Madrid tienen su origen en las siete estrellas de la constelación de la Osa Mayor",   nos dice el artículo dedicado en Wikipedia al escudo madrileño. Las estrellas estaban al comienzo en el lomo de la osa, y luego pasaron a la bordura.
Respecto del árbol, procede de una discordia  entre  el concejo de la ciudad y el clero  por el uso del monte y tierras de pastoreo  de  los alrededores de Madrid. Finalmente se estableció que la Villa de Madrid se quedaría con los árboles y el Cabildo eclesiástico con todos los pastos.
"Para que el acuerdo quedara bien sellado y para memoria de todos se acordó que el escudo de la villa llevaría el oso con el añadido de un árbol (...) El oso, empinado al tronco, para indicar la posesión de pie de árbol".
Hay quien dice que del árbol indeterminado  se pasó al madroño simplemente por la sonoridad  de los nombres MADRoño - MADRid a fin de que las armas se convirtieran en parlantes. 


Aunque la hermandad con Madrid no necesita proclamarse, pues procede de la lengua, de la estirpe,  de la herencia y del destino, se estableció formalmente el hermanamiento con Buenos Aires en el año 1975.

1 comentario:

  1. Siempre las disputas "espirituales"...
    Luis Fernández

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