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martes, 31 de marzo de 2015

Escudo de monseñor Froilán Francisco Ferreyra Reinafé

La Diócesis de La Rioja fue creada, junto con otras muchas en territorio argentino, en el año 1934. Su primer obispo fue Froilán Ferreyra Reinafé, de cuyo escudo episcopal nos ocuparemos hoy.

Nacido  en la ciudad de Córdoba en 1890, su ordenación sacerdotal tuvo lugar en Roma en 1913.  Su consagración episcopal se realizó en su ciudad natal el 31 de marzo de 1935, hace hoy 80 años. El nuevo obispo tomó posesión de su sede el siguiente 13 de abril.

Ejerció por casi 30 años el cargo de Obispo de La Rioja: hasta su muerte, ocurrida  el 22 de febrero de 1964. Un detalle  de su ministerio pastoral que será importante a la hora de comprender el simbolismo del escudo: monseñor Ferreyra Reinafé alentó y acrecentó  la devoción popular por San Nicolás, a quien proclamó Patrono de la Diócesis; el Santo de Bari es además el Titular de la Catedral local

El escudo episcopal del primer Obispo de La Rioja, que tomamos de la página oficial del Obispado de la Rioja, es el que vemos a continuación:


En la misma página  diocesana encontramos la descripción y explicación del escudo, que (aunque no es rigurosa desde el punto de vista heráldico) transcribimos a continuación sólo con pequeñas correcciones ortográficas y gramaticales.

"De forma francesa antigua, vale decir, un cuadrilongo alargado en su parte inferior. 

En jefe, de oro, tres corazones con llamas naturales. 

En inferior de azul, libro blanco, cargado de una espada de acero.

En la página izquierda del libro, el monograma de Cristo, y en la derecha, dos peces. 

Báculo de oro, con la voluta mirando afuera del escudo para indicar la jurisdicción del diocesano. 

Timbran el escudo el capelo, los cordones y las borlas verdes.

Lema: "Super impendar pro animabus vestris" (Me consumiré por vuestras almas), en cinta azul y letras negras. 

En el cuartel jefe, se presenta uno de los episodios más celebrados de la vida de San Nicolás de Bari, titular de la iglesia catedral. El santo, siendo joven aun, logró salvar tres doncellas, cuyo padre, apremiado por la miseria, quería entregarlas al deshonor.

El corazón es símbolo y figura de la vida moral; por eso se ponen tres corazones purificados por la caridad ardiendo en llamas del santo obispo.

En el cuartel inferior están los atributos con que suele representarse el apóstol San Pablo, esto es, el libro de las epístolas y una espada. Las epístolas contienen la doctrina enseñada por el apóstol , el "Mysterium Fidei", misterio de la fe que constituye el argumento central de la predicación. Y la predicación "Mysterium Verbi", el ministerio de la palabra, que el mismo San Pablo compara con una espada penetrante: "Gladium Spíritus, hoc es, verbum Dei": Espada de Espíritu, es la Palabra de Dios".

lunes, 30 de marzo de 2015

Escudo de Esquina (Corrientes)

Abrimos la Semana Santa refiriéndonos a un escudo que guarda relación con el  misterio de la Pasión y la Muerte de Cristo, que honramos en estos días sagrados.  La relación del escudo con el misterio de la Cruz  se da a través de la figura de Santa Rita,   "devota de la pasión del Señor", que "penetró hondamente el misterio de la cruz", y "se vio sellada con uno de los estigmas de la pasión: una espina en la frente".  


Ocurre que Santa Rita es Titular y Patrona de la ciudad de Esquina, en Corrientes,  cuyo blasón es objeto de la entrada de hoy.

El artículo 5° de la Carta Orgánica Municipal (versión 2014) de la ciudad cuyo nombre completo es Santa Rita de la Esquina establece:

"Símbolo Municipal
Artículo 5: Se adopta como Símbolo Municipal de la Ciudad de Esquina el “Escudo de Armas de la Ciudad de Santa Rita de Esquina”  legalmente vigente desde 1953. El Escudo, símbolo que identifica a la ciudad, es de uso OBLIGATORIO Y EXCLUSIVO en toda documentación, papeles oficiales, sellos, vehículos afectados al uso Público y en el frente de todos los Edificios Municipales".


La fecha elegida para publicar este escudo tiene relación con la conmemoración religiosa de estos días (pues el escudo exhibe una destacada cruz como elemento central, y flores de Santa Rita en honor de la santa epónima), pero también con la conmemoración del próximo 2 de abril, ya que el autor del escudo de Esquina es el mismo doctor Codazzi Aguirre que diseñó el de las Malvinas que veremos este Jueves Santo.



El sitio oficial del municipio informa que el escudo diseñado por el Dr. Codazzi Aguirre para Esquina fue aprobado por el Departamento Ejecutivo Municipal y por  el Consejo Deliberante local en el mes de septiembre de 1953.  De ese mismo sitio procede la descripción que sigue.



"Diseño: dividido horizontalmente en dos partes iguales: la superior azul celeste claro, la inferior blanca formando los colores de Bandera Nacional. 

En el centro del campo un gorro frigio simbolizando la libertad, debajo de este en el corazón del campo una cruz latina que simboliza la fe cristiana; pica y cruz clavadas en la Esquina de un río de ondas plateadas, que representa al río corriente.  

Debajo de la misma tres flores de “Santa Rita” una grande en la parte alta y media y debajo y a los lados dos más pequeñas, las que simbolizan a Santa Rita de Casia –patrona del pueblo, detrás de las cuales sobresalen dos alas extendidas que representan al progreso material y cultural. 

En lo alto un sol y a ambos lados una palma o guía de laurel en el derecho y una de olivo en el izquierdo estando ambas sujetas por debajo mediante un lazo de cinta argentina. En la parte superior la inscripción “Municipalidad de Santa Rita” y en el inferior “la de Esquina”".  [Hay un error en estas últimas palabras: debe decir "de la Esquina" para formar "Municipalidad de Santa Rita de la Esquina"].

sábado, 28 de marzo de 2015

Escudo del Colegio Faà di Bruno


Ayer se cumplió un nuevo aniversario de la muerte del beato Francesco Faà di Bruno, y mañana se cumplen 190 años de su nacimiento. Nos ocupamos por ello del escudo del colegio que lleva su nombre, en Nicaragua 5668.


Veremos cinco fotos, que tomé en julio de 2013, del escudo del colegio Francesco Faà di Bruno.


En alguna ocasión expresé mi opinión respecto de la mayoría de los escudos escolares:  poco originales, limitados a un conjunto más o menos estable de símbolos (libro, antorcha...), demasiado recurso a las iniciales y monogramas, demasiado texto.




Este no escapa a la ley general. Tiene demasiado texto en el interior del campo, sobre todo en una de las páginas del libro abierto. Fuera de eso,  es bonito. 

viernes, 27 de marzo de 2015

Escudo de la Prefectura Ituzaingó de la Prefectura Naval Argentina

Tal como anunciamos ayer, dedicaremos algunas entradas, sin orden específico ni frecuencia predeterminada, a escudos de la Prefectura Naval Argentina.






Las imágenes fueron obtenidas de una publicación oficial de la Prefectura Naval, subida a Internet. Como vemos, lamentablemente la descripción no es muy exacta en cuanto a la terminología heráldica, y la imagen no se corresponde plenamente con lo descripto.  

Pero hay que valorar la preocupación por la Heráldica que manifiesta la institución, como volveremos a tener ocasión de apreciar en próximas entradas.

jueves, 26 de marzo de 2015

Escudo de la Prefectura de Zona Río de la Plata, de la Prefectura Naval Argentina

La Prefectura Naval Argentina tiene publicados varios libros sobre su historia en el sitio de libros digitales Calaméo.



En varias de esas publicaciones pueden verse los escudos heráldicos de diversas dependencias de la institución, acompañados de sus respectivas explicaciones.



Hoy comenzaremos a publicar algunos de esos escudos, sin un orden ni una frecuencia específicos.  



El primer escudo a que nos referiremos,  simplemente porque corresponde a nuestra ubicación geográfica, es el de la Prefectura de Zona Río de la Plata.



miércoles, 25 de marzo de 2015

Escudo de Encarnación (Paraguay)

Hoy es la fiesta de la Anunciación del Señor.  Al aceptar con su "fiat" el anuncio del ángel Gabriel, la Virgen María permitió que el Hijo de Dios se hiciera carne en ella y viniera a habitar entre nosotros. Por eso hoy es también el día de la Encarnación del Verbo.

Ese es el primer motivo por el cual dedicaremos la entrada de hoy al escudo de la ciudad paraguaya de Encarnación.  Hay un segundo motivo: esa ciudad cumple hoy 400 años, ya que fue fundada el 25 de marzo de 1615 por San Roque González de Santa Cruz.

En lo que sigue, tomamos información del Portal Guaraní, la que transcribiremos en cursiva y entre comillas cuando se trate de citas textuales.  A lo largo de la entrada veremos distintas versiones del escudo de Encarnación.

El escudo de la ciudad fue "creado, dibujado y descripto por Juan Aníbal Romero Ramos",   y fue adoptado como escudo de la Municipalidad de Encarnación (cabecera del departamento de Itapúa) por Orde­nanza N° 26 del 22 de abril de 1960. "Una acertada réplica del Escudo, fundido en bronce en los Talleres de Fundición de Juan E. Venzano, adorna el pórtico de la Catedral de Encarnación. El relieve en yeso que sirviera de matriz es obra del escultor compatriota Francisco Javier Báez Rolón. Otra réplica se deja ver en relieve de cemento sobre un blanco y amplio mural que integra la parte decorativa de la Terminal de Ómnibus de la ciudad capital de Itapúa".

Aunque no era nativo de Encarnación, Juan Aníbal Romero Ramos afirma de esa ciudad: "la adopté como Madre y hasta, en un momento de sensaciones raras, como Novia esquiva y distante a mis balbuceantes requiebros juveniles". 

Y relata de este modo el proceso que llevó a la creación del escudo, que él mismo describe y explica:

«Ya entonces se incubó en mí la idea fija, seguidora y que­mante, de rendirle el modesto homenaje del hijo agrade­cido (...) Y la idea fue madurando apresuradamente (...). Se hizo cuerpo de dos hijos míos  (...). Dos raíces profundas me ataban definitivamente a ese gran jirón de fecunda tierra paraguaya. La ubiqué en el tiempo, con sus montes y sus selvas, como comarca del indómito, noble y moreno Señor de ríos y barrancos.  La volví a ver como reducción, como "posta" y como "pueblo viajero", y luego como ciudad plácidamente adormecida en las riberas rojiverdes del rumoroso río. De cada una de estas estampas fui extrayendo símbo­los que pudieran expresar con elocuencia su mítico y heroico ayer, su presente de grandezas y esperanzas, su futuro impaciente por entregarle trabajo, paz y sosiego para todos sus hijos. 



Con esos símbolos, la idea de darle un escudo de armas a la ciudad de Encarna­ción, ya era un hecho. Luego del primer diseño, surgie­ron otros más, casi una veintena, hasta llegar al que creí era realmente el definitivo. Hoy, Encarnación, "La Matrona del Sur", luce sobre su pecho ese Escudo de Armas con símbolos de Paz. Así se hicieron realidad los sueños de un hijo adoptivo a quien le inquietaba la idea de testimoniar su gratitud. La gran deuda comenzó a ser amortizada. Por esos dos retoños, de entonces, que orgullosamente llevan su sangre, le di al escudo el valor de una modesta cuota... 

En su atalaya de la Villa Alta, sobre la cal que habla de pureza y sobre el duro bronce que eterniza sentimientos, se deja ver aquel escudo con sus siete símbolos que aquí, de nuevo, me permito des­cribirlos: las piedras que le dan forma al escudo, ubica­das con simetría, significan: el origen del nombre "ltapúa" (ltá = piedra, roca; pu'ã = levantada, levantar­se, ponerse en pie o "piedra sonora", en la acepción tam­bién probable, o corazón de piedra, en las que concuer­dan los siguientes autores: Guasch, Anselmo Jover Peralta y Ortiz Mayans). Es la presencia de su vigoroso pasado, sillares rectangulares, perfectos empalmados a cal y canto. En su parte inferior, las líneas laterales se unen en una saliente puntiaguda señalando el Sur de la Rosa de los Vientos.

En la parte superior, dos pilares con sencillos capi­teles hacen de pétreos mástiles a derecha e izquierda de un arco, cuya perfecta construcción mucho nos dice de la sensibilidad artística de aquellos antepasados nuestros aquietados por la fe en las reducciones del sur.

Un sólido y compacto fondo de piedra, como base. Por­que la piedra fue el elemento vital del cual se sirvieron los clérigos y capitanes venidos de Castilla para elevar con ella, hacia la cumbre selvática, la majestad de una oración de fe y esperanza. Acervo espiritual de todo un pueblo impregnado en las solemnes ruinas de Jesús, Trinidad y Santos Cosme y Damián, con la dulce carga de un sueño civilizador y la otra, dura y pesada, que el indio lo ayudó a enclavar sobre el Paraná, el 25 de marzo de 1615 (o 1614), cuando el padre-santo Roque González de Santacruz fundara la reducción sobre un cúmulo de piedras, con el primigenio nombre de "Nuestra Señora de Encarnación de Itapúa".




Visto de frente, a izquierda del escudo, en ángulo su­perior lateral, se eleva un imponente lapacho en flor, cargado de amarillos pétalos y de un verdor de suave tonalidad. Es la madera de mayor valor que abunda en la zona y es fuente de imponderables recursos. Al pie del enhiesto lapacho y ya por obra del hombre, del hacha y del machete, se superponen con sus duras cortezas y sus vetas, aún plenas de ricas savias, tres troncos; el cedro, el peterevy y el guaika, como una ofrenda del hom­bre y de la selva en bien y favor del progreso y de la civilización. Es el prodigio de natura que, en esta parte de la tierra nuestra, se desborda en toda su plenitud. Es el santo sudor del hombre, su grito de redención y su profundo amor al trabajo.

Arriba y a la derecha del observador, ángulo late­ral, aparece un gajo de yerba mate, es el té de los jesuitas, también conocido como el té de las Misio­nes, el "Ilex Paraguaiensis", cuyas plantaciones na­turales datan de cientos de años, desde los alrededo­res de Encarnación hasta el límite noreste del Alto Paraná. El gajo foliado lleva cinco hojas que se abren, como un ramillete hacia arriba. Son los dedos de una mano abierta por la amistad, y como sostenidos deli­cada y suavemente por las verdes hojas, aparecen un mate y una típica bombilla de plata, ahí están la proverbial hospitalidad y la cordialidad espontánea de los hijos de Itapúa.

En la parte inferior del lateral izquierdo se destaca un indio, visto de medio busto, de frente, luce vincha y plu­ma de cacicazgo. Es el primitivo que presidiera la mar­cha de todo un pueblo, el que con sus dedos de guerrero y de artista prendió en su flecha y en el rústico cincel la luz que trajeran en andas los intrépidos hombres de la Conquista, el que con sus músculos levantara piedra sobre piedra, columnas y paredones, aceptando el desa­fío de un tiempo nuevo.




En el ángulo inferior del lateral derecho; el mártir­ fundador, en medio busto y de frente, es el padre-santo Roque González de Santacruz, con aureola de segundo plano. Es el que apuntaló, con capítulos heroicos, el pilar hasta hoy aún enhiesto de su cultura, el que abrió en las penumbras selváticas un amplio y profundo sur­co para desparramar sobre él las semillas de un men­saje divino.

En su rostro están presentes la valentía, la ternura y la resignación. Es el rostro de un auténtico misionero, de un varón en cuerpo y alma, es el que con la verdad y una cruz como únicas armas logró entrar en los domi­nios del Cacique "Ita-pya" para fundar otro reducto de la fe; la reducción "Nuestra Señora de la Encarnación de Itapúa".




La cruz: sobre el escudo, como surgiendo de entre las piedras de un paredón, aparece una rústica cruz de abier­tos brazos, símbolo de la fe cristiana, formada por made­ros desnudos. Ayer, un instrumento de tortura para los romanos, hoy, una imagen de Redención y de Amor. Este símbolo divide al escudo en cuatro sectores simétrica­mente logrados para dar ubicaciones justas y precisas a los cuatro descriptos.

La campana: sobre la cruz y en primer plano se ob­serva una campana de bronce con el badajo quieto. Es aquella cuyas notas quedaron truncas al expirar el santo varón Roque González de Santacruz en las manos cri­minales del esclavo Maragua, quien, alevosamente y cumpliendo una orden de Ñesu, atestara un certero y mortífero golpe sobre la aureolada cabeza del misione­ro mártir. La que con sus sones perforó los aires, las serranías y los espesos bosques convocando a los in­dios para enseñarles a escribir la página más vibrante de nuestra historia.

Bandera de Encarnación
La inclinación de la campana hacia la izquierda ubica el lugar del corazón. El padre Boroa, luego de la muerte del fundador de Encarnación, halló entre las cenizas, el corazón intacto atravesado por una flecha. El corazón fue llevado a Roma en el año 1633, luego custodiado y venerado en la Iglesia de El Salvador, de Buenos Aires (República Argentina). Felizmente ahora ya está con no­sotros y en peregrinación constante por todos los largores de este lugar americano.

Este séptimo y último símbolo ocupa un primer plano. Es el trino y canto que se llamó a silencio en aquel Caaró maldito y asesino. Pero también el bronce que por siempre repicará a lo largo y ancho de esta bendita tierra paraguaya, para llamar a todos los hombres de bien y oficiar con ellos la "Misa Grande". La misa esperada en este templo donde sólo se recibe la eucaristía santa del trabajo que purifica.

Esta es mi ofrenda. Para ti, Encarnación.

¡Un Escudo de Armas con símbolos de Paz!».

El escudo deja bastante que desear en términos heráldicos, la verdad sea dicha, pero la apasionada descripción  del escudo, de su simbolismo y de su historia, no carece de interés. 

Vaya esta entrada como homenaje a la ciudad de Encarnación, vecina y hermana de Posadas, en su cuarto centenario,; a su fundador, San Roque González, y al misterio que celebramos hoy.

martes, 24 de marzo de 2015

Escudo del Aviso "Comandante Irigoyen"

El "Comandante General Irigoyen" es un aviso-remolcador que prestó servicios en la Armada Argentina desde 1961 (año en que fue adquirido a la Marina de los Estados Unidos) hasta 2009.


Debe su nombre a  Matías de Irigoyen y de la Quintana,  marino español al servicio de la Patria, quien ocupó la Secretaría de Guerra entre 1815 y 1819. 



Prestó variados servicios en todas las zonas navales; dependió en diversas épocas del  Área Naval Austral, del Comando de la Flota de Mar, y del Comando de la Fuerza de Submarinos.




También tuvo ocasión de actuar durante la Guerra de las Malvinas. Colaboró en el rescate de la tripulación del crucero "General Belgrano", y el  22 de mayo de 1982 rescató un helicóptero que había caído al mar, perteneciente al Destructor  “Hércules”.  


En el sitio del Museo Marítimo  de Ushuaia encontramos un trabajo sobre la historia de este buque. En ese trabajo, del licenciado Benicio Ahumada,  se incluye la explicación del escudo de la unidad,  que hemos visto en diversas versiones a lo largo de esta entrada.
De sinople, un ancla de sable, y brochante sobre ella un grifo de plata; sobre el flanco diestro, un cable también de plata en palo; en punta, una cadena de plata puesta en faja. En algunas versiones vemos la corona naval timbrando el escudo.



Después de su baja del servicio activo, el "Irigoyen" fue convertido en buque museo, y se encuentra fondeado en San Pedro, provincia de Buenos Aires. La foto que cierra esta entrada corresponde a la despedida de la nave en el puerto de Mar del Plata. Puede verse el escudo también en esta última imagen.