jueves, 19 de septiembre de 2019

«El escudo argentino y el chileno en el monumento a Mariano Moreno»

El 4 de marzo de 2015 -aniversario de la muerte de Mariano Moreno- nos referimos a los escudos argentino y chileno que pueden verse en el monumento a su memoria, erigido en el hermoso parque que se despliega frente al palacio del Congreso Nacional. 



En esa entrada mencionamos un artículo del número 135 del Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas (correspondiente a junio de 1984) en el que había un artículo referido a esos mismos escudos, pero al que no podíamos acceder entonces por motivos técnicos desconocidos. Por supuesto, meses más tarde volvimos a intentarlo, hasta que logramos acceder a ese ejemplar del mencionado Boletín. Por eso hoy, con ocasión de estar celebrando en estos días las fiestas patrias de Chile, transcribimos esa nota, firmada por Félix F. Martín y Herrera. La transcripción es textual, omitiendo sólo un párrafo no directamente vinculado con nuestro tema; hemos corregido  un par de erratas claramente materiales.  Como en otras ocasiones, y dado que el artículo original no tenía imágenes, lo enriquecemos con fotos propias, todas ellas tomadas en diciembre de 2018, especialmente para esta entrada de hoy.




«El escudo argentino y el chileno en el monumento a Mariano Moreno»

«En plazoleta arbolada, paralelamente contigua a la calle Hipólito Yrigoyen en su cruce con la de Luis Sáenz Peña, integrando el conjunto urbanístico, paisajístico y escultórico embellecedor de las perspectivas magníficas ofrecidas por la fachada y cúpula del Congreso Nacional, campea el monumento bien conocido, perpetuante de la memoria del prócer de Mayo, don Mariano Moreno, coronado por su efigie en bronce patinado, tras la cual ciérnese un cóndor real con sus alas desplegadas, simbolizando quizás el genio inmarcesible y el afán patriótico. La noble escultura asiéntase en pedestal empinado granítico. 




Una gran placa central, broncínea,  enclavada en aquel basamento, diestramente labrada por cierto, lleva en su parte superior a cartela munida de antorcha antigua en fuerte relieve, flameante entre dos tiras de bronce con las inscripciones "1810" y "1910"; y enseguida vemos una suerte de medallón con buen retrato esculpido de Moreno y en cada lado, en sendas reservas, a la izquierda el escudo nacional argentino y a la diestra del observador el de la República de Chile, los cuales analizaremos acto seguido. 




El emblema máximo de nuestro país aparece cincelado en óvalo muy alargado en su eje vertical y agudo en la punta, exhibiendo sus campos lisos, o sea sin señalarse en ellos los metales y esmaltes -coloraciones heráldicas- mediante los recursos de estilo, lo cual nos exime de puntualizarlos aquí. Puesta en "pal" (verticalmente) luce la "vara de la Justicia" como nosotros calificámosla (y nunca "pica" como se hace por rutina), que en este caso prolóngase hasta muy alto en el blasón, transgrediendo las normas de armonía y prudencia en las ubicaciones heráldicas, cuya vara soporta en el ápice un gorro con grueso repliegue crestal y alargado sobremanera en su porción posterior, mostrando el interior. Corona al emblema patrio un Sol naciente de borrosos rasgos, mostrando veinte rayos rectos y lo circunvala una guirlanda compuesta por dos ramas de vegetal lauréaceo, unidas en sus cabos y bajo la parte inferior del escudo, por un lazo airoso. Olvidábamos añadir, a continuación de lo descripto recién acerca de la vara y del gorro, que sobre la sección final de la repetida vara, ya sobre lo que sería el segundo cuartel, estréchanse dos manos prolongación de sendos brazos de carnación movientes de los flancos, integrando así la figura que en Heráldica denomínase Fe. 




En lo tocante a la insignia de la Nación chilena, resulta tener asimismo contorno ovalado. Contradiciendo la exacta configuración heráldica del escudo del país hermano, en lugar de aparecer "cortado", es decir dividido por línea horizontal equidistante, tal separación practicóse a los dos tercios de la altura, convirtiéndose en un "jefe" estricto la zona superior, la cual demarcáronla con rayas horizontales en apretada sucesión, representativas de, "azur", y a la región, esto es, el campo propiamente dicho, con rayado vertical bien ceñido, índice de ser de "gules" (rojo) en atención a la clave técnica consabida. Brochante sobre la línea particional aludida y en su parte mitad, va la estrella chilena de cinco puntas de lisa superficie en la especie, por ser de plata. Timbra a la composición en estudio, a guisa de cimera, un galano penacho de tres plumas de avestruz; y ornamenta exteriormente todo ello, una guirnalda de dos gajos semejantes a los del laurel épico, liados en sus remates inferiores por lazo análogo al de su congénere argentino. Cabe advertir que en esta labra omitiéronse los "soportes" obligados del blasón nacional de Chile, vale decir el cóndor, señor de las inmensas cumbres, y el "huemul", ágil ciervo cordillerano, como también el lema “Por la razón o la fuerza”. Tales anomalías deben atribuirse a falta de conocimientos de la Ciencia y del Arte Heráldicos por parte del artista interviniente. 



En la parte central de esta gran placa memorial de que tratamos va una leyenda en letras mayúsculas clásicas, del tenor siguiente: “A MARIANO MORENO ~ EL CÍRCULO DE PERIODISTAS DE CHILE”; y por debajo de ella cruza cinta de bronce que dice: “GACETA DE BUENOS AIRES”. 

Emergente del flanco izquierdo de la soberbia labra resalta una mujer que avanza hacia el centro de ella, cubierta con el peplo de la vetusta Grecia, alzando con su mano la corona triunfal hacia el pergenio moreniano, rodeada de otros detalles artísticos; y del borde diestro avanza otra figura femenina en clásico atuendo de la Roma cesárea, portadora en una mano extendida hacia el corazón de la placa de una péndola de ganso escrituraria y en la restante, de un códice; y a su vera un cóndor andino agita sus fuertes alas iniciando el vuelo. Finalmente en la base de la gran placa de que hablamos, grabóse una placa y puñados de hojarasca, broncínea también. Advirtamos que el estilo general es neoclásico con interpretaciones barrocas en ciertos detalles. 

Existen empotrados en el monumento a Moreno otros trofeos, adornos y placas de mérito artístico fluctuante, no encontrando en sus elementos nada atinente al campo histórico-heráldico, aunque destácase por su belleza escultórica una de tales rememoraciones orientada hacia la masa del Congreso, luciendo una palma de bronce patinado y algún otro atributo, leyéndose las fechas: “1811-1911”.



(…) 

No dejemos de consignar, reiterando lo dicho en párrafo anterior como en otras ocasiones,  que la falta de precisión heráldica en escudos e insignias de edificios, monumentos, medallas, publicaciones y demás exteriorizaciones del tema, al contradecir las versiones exactas inflige heridas perdurables a la verdad histórica».

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