viernes, 13 de enero de 2017

Escudo del cardenal Fernando Cento

Fernando Cento, nacido en 1883, recibió  la  ordenación sacerdotal en 1905,  y la episcopal en 1922, cuando fue elegido Obispo Auxiliar de Acireale.  En 1926 fue promovido a Arzobispo Titular de Seleucia Pieria. Desde entonces y por 32 años cumplió tareas de Nuncio Apostólico en naciones de Hispanoamérica y de Europa.  



En diciembre de 1958, el papa San Juan XXIII lo creó cardenal con el título presbiteral de San Eustaquio. En 1962 fue nombrado Penitenciario Mayor. En 1965 fue promovido a la sede cardenalicia suburbicaria de Velletri. Dejó su cargo en la Penitenciaría Apostólica en 1967. Falleció el 13 de enero de 1973, hace hoy 44 años.

Su vínculo con la Argentina es el siguiente:  el 4 de octubre de 1959 llegó a nuestro país como Legado Pontificio al VI Congreso Eucarístico Nacional, que se celebró en Córdoba en el 25° aniversario del Congreso Internacional de Buenos Aires.

Al recibirlo, el Canciller Diógenes Taboada dijo en su discurso de bienvenida: 

"Vais a pasar, eminencia, unos días en esta tierra que hace un cuarto de siglo tuvo el privilegio de recibir en el mismo carácter y con un motivo similar, a la figura ilustre del legado Pacelli, que es hoy para nosotros algo más que un recuerdo venerado. Él, que como Pastor Supremo tuviera para la Argentina tan especial predilección, y vos que  como nuncio y enviado habéis aprendido a conocer a los hijos de este continente y seguramente ahora a amar singularmente a los de este país, representáis en nuestra historia joven la presencia viva de la Sede de Pedro. Y ella, señor, con esta legación con la que la bondad de Su Santidad Juan XXIII ha querido distinguir a nuestra República, nos confirma en la fe que hace cuatrocientos años un fraile, como vos, llegado de más allá del océano, sembrara en este suelo por mandato de unos reyes católicos de una nación católica. Os deseamos, señor cardenal legado, una estancia feliz en nuestra patria, y pedimos para ella que estas jornadas que nos aprestamos a vivir,  fortalezcan aquella fe, nos impulsen en la diaria tarea por engrandecer esta Nación, y nos unan a todos los que en ella habitamos bajo el signo generoso de la Cruz".

Hemos visto distintas versiones del elegante escudo cardenalicio de Fernando Cento. De azur, una torre de oro, aclarada de azur, superada de una estrella de los mismo; punta losanjada de plata y gules.  Ornamentos exteriores cardenalicios como de costumbre. Lleva acolada además una Cruz de Malta.




En el sitio diocesano de Acireale muestran un escudo episcopal sin esmaltes, pero que añade una estela en forma de banda entre la torre y la estrella;  por fuera del escudo se agregan mitra y báculo como era costumbre.


El lema, "Impendam et superimpendar", está tomado de la Segunda Carta a los Corintios: "Ego autem libentissime impendam et superimpendar ipse pro animabus vestris".  "En consecuencia, de buena gana entregaré lo que tengo y hasta me entregaré a mí mismo, para el bien de ustedes" o también: "Yo muy gustosamente gastaré y me desgastaré por vuestras almas" (2 Cor 12, 15).  Es decir,  sencillamente, que el lema significa algo así como "Gastaré y me desgastaré".

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