sábado, 9 de julio de 2016

Los colores patrios y el Escudo Nacional en la Casa Histórica de Tucumán

En el imaginario popular, la Casa de Tucumán es amarillenta y sus puertas son verdes. Así suele pintarse en las escuelas y en las revistas infantiles.

Contratapa del suplemento especial de la revista "Anteojito"
dedicado a la Declaración de la Independencia (1972)

Pero la realidad es que exhibe en su frente los colores patrios. Muros blancos, puertas y ventanas azules.



Cuando en 1816 se decidió que el Congreso Constituyente sesionara en la casa que había sido de doña Bazán de Laguna, el gobierno realizó allí varias reformas; entre ellas, "los muros se pintaron de blanco y las puertas y ventanas de color azul para que la casa tuviera los colores de la patria". Con el paso de los años la Casa Histórica se fue deteriorando y esos colores fueron desapareciendo;  en 1869 se tomaron las primeras fotos del frente de la casa y ellas testimonian que ya estaba en estado ruinoso.  La casa fue demolida, conservándose sólo el Salón de la Jura, que luego fue protegido bajo un templete.  

La foto de 1869

En 1941 la Casa de la Independencia fue declarada Monumento Histórico Nacional, y comenzó a debatirse sobre la posibilidad de reconstruirla. Una comisión fue creada al efecto, y el arquitecto Mario J. Buschiazzo –miembro de ella y a la vez de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos  dirigió un proyecto de restauración.  Para ello contaba con las fotos y el relevamiento realizados en 1869/1870. A partir de esa documentación, la casa fue reconstruida con muros de ladrillos, que se pintaron de amarillo; las puertas de madera fueron terminadas con aceite de linaza sin pintar. Las obras fueron inauguradas el 24 de septiembre de 1943, aniversario de la Batalla de Tucumán,  por el Presidente Pedro Pablo Ramírez.




En 1996, con ocasión de otra gran restauración, "las puertas y ventanas de la Casa fueron pintadas de azul, tal como estuvieron el 9 de julio de 1816, de acuerdo a la investigación histórica realizada por el Arq. Juan Carlos Marinsalda". El profesional había comprobado "que en 1816 el Estado había comprado pintura azul para las puertas de la casa del “Soberano Congreso” o de “La Soberanía”, de modo que tuviera los colores de la Patria".


Sobre la puerta principal luce actualmente una bella versión del Escudo Nacional, realizada en metal.


Las frases que hemos transcripto en cursilla y entrecomilladas fueron tomadas del sitio oficial del Museo de la Casa Histórica de Tucumán. Las fotografías fueron halladas en la Red. 

Rendimos homenaje de esta manera al bicentenario de la Declaración de la Independencia, que tuvo lugar en esta casa pintada con los colores nacionales. Para cerrar este homenaje, compartimos un fragmento del poema "La Patria", de Francisco Luis Bernárdez; el fragmento incluye una expresa referencia heráldica, que veremos destacada en negrita.




Dios la fundó sobre la tierra 
para que hubiera menos llanto y menos luto.
Dios la fundó para que fuera 
como un inmenso corazón en este mundo.
Mano sin tasa para el pobre, 
puerta sin llave, pan sin fin, sol sin crepúsculo.
Dulce regazo para el triste, 
calor de hogar para el errante y el desnudo.
La caridad es quien inspira 
su vocación de manantial y de refugio.
En las tinieblas de la historia 
la Cruz del Sur le dicta el rumbo más seguro.
Ninguna fuerza de la tierra 
podrá torcer este designio y este rumbo.
Por algo hay cielo en la bandera 
y un gesto noble y fraternal en el escudo.
¡Gracias, Señor, por este pueblo
de manos limpias, frentes altas y ojos puros!
¡Gracias, Señor, por esta tierra 
de bendición y porque somos hijos suyos!


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